Lucas 24:32 “Y …

abril 23, 2014 § Deja un comentario


Lucas 24:32 “Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos abría las Escrituras? En la misma hora se levantaron y se volvieron a Jerusalén.”

Preciosa imagen del episodio del encuentro de Jesús Resucitado con los discípulos de Emaús, del Evangelio de hoy, Miércoles de la Octava de Pascua, 23 de abril de 2014. Podéis encontrar una excelente exégesis y reflexión sobre este encuentro en http://www.centraldesermones.com/sermones/839-el-secreto-para-mantener-un-corazon-ardiente. Dedicado a Claudio y a su familia, a Enrique Rubio y a todos los que caminan en el movimiento de Emaús, en la parroquia de San Germán y en las parroquias de toda España, y participan de sus retiros. Que el fuego purificador y vivificante de Jesús Resucitado llene nuestros corazones y los haga portadores de ese mismo fuego, que no es otra cosa que el Amor de Cristo por nosotros, para derramarlo sobre los demás.

A.M.D.G.

Es la Semana de la Octava de Pascua: ¿y ahora qué? Sobre el compromiso en este mundo en crisis

abril 23, 2014 § 2 comentarios


Gloriosa aurora de este nuevo día,
despierta en nuestras almas la alegría
de ver nuestro Señor glorificado,
vencidos ya la muerte y el pecado.

Jesús llena de luz el mundo entero;
de cuantos vivirán, él el primero
entró en la luz de eternas claridades,
glorioso ya sin fin de eternidades.

Torrente de alegría, salte y fluya
el grito jubiloso de aleluya,
los hombres y los pueblos lo repitan,
sus vidas en el Cristo resucitan.

Jesús, presente y vivo en tus hermanos,
acoge nuestras manos en tus manos,
conduce el caminar de nuestras vidas
por sendas de vivir ya redimidas.

Recibe, Padre santo, la alabanza
del pueblo que te aclama en la esperanza
de ser junto a tu Hijo eternamente
reunido por tu Espíritu clemente. Amén.

(Himno de las Laudes Solemnes del día de hoy, miércoles 23 de abril, Solemnidad del Miércoles de la Octava de Pascua; se recita a dos coros)

Jesucristo ha resucitado. Sin embargo, para muchos la noticia, que nos recuerda la liturgia de la Iglesia Católica todos los años, no nos cambie la vida para nada. La mayoría de la población española, después de un período vacacional voluntario o forzoso, a juzgar por las estadísticas oficiales, volverá a sus trabajos, eso sí, este año con mayor miedo a despidos y a condiciones salariales peores que en año anteriores. Una gran minoría, que sigue sin bajar del 27 %, volverá al mundo, después de haber estado retirado de él; y en mi caso, Dios quiera que pueda decir que me cuento entre los que vuelven y están en el mundo sin ser del mundo, como diría el evangelista San Juan. Y descendiendo al mundo, y a la realidad cotidiana, podemos comenzar con un breve repaso de la situación en el ámbito sociolaboral de este país. Como decía antes, una para nada despreciable minoría, entre la que me cuento ya desde hace algún tiempo que ya puede contarse por años, volverá a la conocida por su denominación de “empresa más grande de España”, es decir, el SEPE -antiguo INEM-, y a sus apéndices autonómicos. Otra minoría no despreciable volverá a su situación de exclusión social y a padecer la indiferencia y las burlas de la gente acomodada, pero, sobre todo, de los políticos y, en alguna medida, también de la única casta social que parece haber conservado, pese a sus quejas -que comparadas con el resto de la población no son nada-, unos privilegios decimonónicos mal heredados de la concepción francesa del Estado, y “españolizadas”: me refiero al funcionariado, la mayoría de cuyos miembros nunca serán ricos, pero nunca padecerán la indigencia, y que es sostenida básicamente por la clase trabajadora a través del IRPF y por ricos y pobres a través del IVA, estos últimos mientras sigan pudiendo pagar impuestos o pagar por bienes o servicios. Con ello no pretendo “meterme” con los funcionarios porque sí, o por una presunta corrupción generalizada que no es tal, y sólo se da en capas y sectores determinados, sino sencillamente poner de manifiesto mi concepción de la función pública en el contexto de la sociedad post-post moderna en la que vivimos, y en la que los Estados, y las múltiples -o multiplicadas- Administraciones deben redimensionarse y adaptarse a los nuevos tiempos de crisis, tanto por lo que se refiere a la selección de personal -abandonando el absurdo y memorístico sistema de oposiciones-, como a toda la carrera funcionarial, incluida la posibilidad efectiva de despidos procedentes, como sucede con el resto de los mortales. En cuanto a la casta política, prefiero no opinar, pues no hay mayor desprecio que no hacer aprecio, y ya se ha escrito demasiado sobre ello como para ahondar más. Se encuentra secuestrada por los poderes económicos y así permanecerá hasta que algún acontecimiento lo suficientemente poderoso -no necesariamente violento, pero no lo descarto-, pueda cambiar las cosas. Y ahora que he tratado, en general, sobre las personas “incluidas”, en potencia o en acto, en el sistema, ¿qué decir de la situación de los indigentes, de las personas dependientes, de los discapacitados, de los enfermos, sobre todo cuando se les culpabiliza por su situación, o por no querer salir de ella? De ellos me gustaría ocuparme, D. m., en sucesivos posts, comenzando por retomar mi antiguo post, esta vez enriquecido con referencias bibliográficas suficientes, sobre la medicalización de la moral o la moralización de la medicina, especialmente por lo que se refiere a los enfermos mentales. En cuanto a las personas que sufren la indigencia en España, seguramente ocuparán un lugar en un próximo post, sobre todo en relación con los últimos informes de Unicef y de Manos Unidas sobre la pobreza infantil en España. Es a estas personas, especialmente, a las que hay que llevar la alegría del mensaje pascual dirigido a todos, porque Cristo ha muerto y ha resucitado para todos. Mención a parte merecen las personas afectadas por tantos conflictos armados que se están desarrollando en la actualidad, o cuyas consecuencias padecen, así como las personas que viven en países con situaciones de riesgo de conflictividad; me vienen a la mente las consecuencias de la catástrofe humanitaria en mi querida tierra siria, en Ucrania, en muchas partes del continente africano, donde todavía se desarrollan luchas tribales por el control de mercancías y materias primas cuyos precios se fijan en los mercados occidentales de Londres o Nueva York; la persecución de los cristianos en Liberia, Somalia, Egipto o Nigeria, la violencia que sufre el pueblo venezolano, o la opresión silenciada por el régimen de la República Popular China, por poner sólo algunos ejemplos. Contemplando este panorama, es lógico, y muy humano, que podamos sentirnos desanimados, y preguntarnos dónde está Dios: ¿Dónde está Jesucristo, el Resucitado? ¿Ha vuelto al Padre y se ha desentendido de nosotros? Estas preguntas, lejos de parecer una herejía, son muy sensatas, y la sensación que puedan producir en nuestra alma no tiene por qué ser contradictoria con la alegría del mensaje pascual: los sentimientos humanos son así, hay contradicciones en el alma humana, pero más allá de ello, existe una explicación teológica que quizá, aunque no nos conforte, nos ayude a comprender el por qué de la falta de cambio radical en nuestras vidas, la ausencia de una verdadera resurrección en ellas. Jesucristo mismo dijo que Él nos precedería para abrirnos el camino. Él nos ha abierto el camino por Su Pasión, Su Cruz y Su Resurrección, después de haber sufrido por nosotros un largo y doloroso Via Crucis de ignominia. Nosotros, todavía nos encontramos en nuestro Vía Crucis. Hemos muerto al pecado, pues la muerte de Cristo lo ha borrado y nos ha concedido la gracia de ser Hijos de Dios por adopción; pero para llegar a nuestra resurrección plena hemos de morir, físicamente, como Él murió, después del tiempo de vida terrenal que Él nos quiera conceder. Sin embargo, los que tenemos fe, creemos que en esta vida estamos de paso (paso es precisamente lo que significa la Pascua en su sentido etimológico; pero no es un paso estéril, sino un paso que dé fruto, y fruto en abundancia), y que todo nuestro sufrimiento tiene un sentido, como lo tuvo para Él. Y que con la fuerza del Espíritu Santo, podemos experimentar el gozo de sentirnos amados por Dios y de tener la esperanza de que algún día El que ha resucitado nos resucitará también a nosotros. Si avivamos nuestra fe, cultivándola a través de los medios que Jesús nos propuso y Su Iglesia Universal nos propone hoy, pero, sobre todo, a través de la lectura y meditación de Su Santo Evangelio, podremos tener la fuerza de sentirnos dichosos en esta vida; tanto, como para estar en condiciones de poder vivir en las peores condiciones -tal y como las entiende el mundo-, pues lo único que nos importará será, una vez vaciados de nosotros mismos, de nuestro yo, llevar la noticia de la Presencia de Dios allá donde Sus caminos nos manden y en el estado que Él quiera para nosotros -seglar o sacerdotal, en todas sus variantes-, sabedores de que un día participaremos eternamente de Su Gloria. Sin embargo, esta exigencia, tal y como yo la veo, no puede ser interpretada de manera que caigamos en un reduccionismo simplista, como en otras épocas, es decir, la vocación de todo cristiano a la evangelización reviste una pluralidad de formas y modos, y no se reduce ni a la vida contemplativa -considerada en otros tiempos no muy lejanos, especialmente en nuestro país y desde determinados movimientos religiosos, necesariamente como la vida más excelsa-, ni a la vocación religiosa en sentido estricto (vida consagrada), ni siquiera a una vocación laica misionera, aquí en nuestro país, en nuestro barrio en nuestra parroquia o en el rincón más recóndito sobre la tierra que se nos ocurra. Se trata de una labor que puede realizarse desde muy diversas ocupaciones y desempeñando funciones muy diferentes, pues, de la misma manera que los carismas y los dones del Espíritu Santo son diferentes, también las personas y su vocación en este mundo lo son. Así lo ha querido la Providencia divina, que con dulzura amorosa rige los destinos de los pueblos y guarda a los que temen al Señor.

Dicho esto, y echando un vistazo al mundo, no es difícil que, nuevamente, nos sobrevenga el desánimo. Estando el mundo como está, muchos nos preguntaremos, u os preguntaréis, ¿cómo podemos alegrarnos sin hacer nada? Los cristianos no debemos quedarnos quietos y transmitir el mensaje pascual de esperanza del Señor Resucitado sin más, sino hacerlo presente en la ayuda al prójimo, con quienes debemos sentirnos comprometidos, precisamente como Él quiso, para contribuir a paliar los problemas más importantes y acuciantes del mundo de hoy, como son la extrema pobreza y desigualdad social, el reparto injusto de los bienes derivados de un sistema económico injusto en su raíz y libre de contrapesos como en el pasado, el sistema capitalista, la deuda injusta de los países del Tercer Mundo frente a un Primer Mundo que se ha visto atrapado en su propia deuda, la violencia gratuita y el crimen organizado relativo a delitos “mala in se”, es decir, a crímenes que son malos en sí mismos, conforme al menos a la moral que nosotros sostengamos, y que por ello deben considerarse crímenes contra la Humanidad en su conjunto, a diferencia de lo que está prohibido sólo porque lo decide el legislador -los llamados crímenes quia prohibita-, pudiendo ser el delito moral o inmoral; desde mi punto de vista, éste el caso de muchos delitos contra la propiedad intelectual e incluso contra el patrimonio, de casi todos los delitos contra el orden socioeconómico, desde el momento en que entiendo que este “orden” socioeconómico es injusto, y muchos más. Para cambiar todo esto, y tantas y tantas cosas que me dejo en el tintero, para cambiar el mundo, debemos luchar los cristianos y todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Y, desde el Cristianismo, con la fortaleza y la esperanza procedente de lo Alto que nos da el creer en el Resucitado, El que ya no está en el sepulcro, sino que está entre nosotros, y actúa todos los días promoviendo obras buenas, sobre todo -sin excluir Su intervención providencial directa-, a través de tantas personas y comunidades cristianas que dan su vida por Él en la ayuda gratuita y extrema al prójimo en las parroquias, los servicios de asistencia social de organizaciones religiosas como Cáritas, las organizaciones humanitarias de inspiración religiosa como la Cruz Roja, las Misiones religiosas o seglares en África, América Latina y en los países más desfavorecidos del mundo, o en las parroquias de los barrios más marginales de nuestras pueblos y ciudades.

MENSAJES DE REFLEXION – MENSAJES POSITIVOS: EL PAPA Y EL HAMBRE…

abril 20, 2014 § Deja un comentario


Feliz Pascua a ti también y a todos tus seres queridos, en la alegría de Jesucristo Resucitado. Sobre el mensaje del Papa, no podría haberlo expresado mejor. Sobran las palabras. O mejor dicho, otras palabras distintas de las del Papa. NO COMMENT y reflexionemos todos sobre ello para contribuir a edificar el Reino de Dios en la tierra que ya ha comenzado. Fdo.: Pablo Guérez.

Marcial Rafael Candioti IV - Mi Legado: Humanidad, Solidaridad, Independencia, ¡LIBERTAD!

GRANDE FRANCISCO

¡FELICES PASCUAS, DIOS LOS BENDIGA A TODOS!  

Marcial Candioti

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PEACE: HAPPY EASTER. PARA DIOS, NO HAY NADA IMPOSIBLE.

abril 20, 2014 § Deja un comentario


Imagen

 

Queridos lectores, amigos, familiares y compañeros:

Agradeciéndoos las constantes visitas a mi humilde blog desde todos los rincones de la Tierra, os envío un mensaje de comunicación pascual en casi todos los idiomas de los países de los que me han visitado, como muestra de gratitud y reconocimiento.

Paz a vosotros. Que no tiemble vuestro corazón, que no se acobarde: Os deseo de todo corazón una Feliz Pascua de Resurrección y un tiempo pascual lleno de gozo y alegría. Cristo ha resucitado: ¡Aleluya!
Please excuse my spelling and syntax mistakes in every language. I will try to wish you happy Easter in all your mother languages.

En expresión inglesa:

Peace may be with you: I wish with all my heart a happy Easter full of joy and a gladness Eastertime. Christ is resurrected, Hallelujah!
En expresión francesa:
La paix soit avec vous: je souhaite de tout mon cœur plein d’allégresse pascal. Le Christ est ressuscité, Alléluia!
En expresión italiana:
La pace sia con voi: Vi auguro con tutto il mio cuore una felice Pasqua e un tempo pasquale pieno di gioia e di letizia. Cristo è risorto: Alleluia!
En expresión napolitana:
A pace sia cu’ voi. Vi auguro con tutt’ el mio core ‘na felice Pasqua e nu tempo pasquale pien di gioia e letizia. Cristo è risorto: Alleluia!
En expresión romanesca:
A pace sia co’ voi, Ve auguro con tutt’ el mio cuore una felice Pasqua e un tempo pasquale pieno de gioia e de letizia. Cristo è risorto: Alleluia!
En expresión catalana:
Pau a vosaltres: Us desitjo de tot cor una feliç Pasqua de Resurrecció i un temps pasqual ple de goig i alegria. Crist ha ressuscitat: Al · leluia!
En expresión galega:
Paz a vosotros: Os deseo feliz de todo corazón unha Pascua de Resurrección llena de alegría pascal e gozo. Cristo resucitou: ¡Aleluia!
En expresión euskera:
Vosotros bakean: The deseo una ematea zoriontsua Pazko eta a tiempo lleno pazko poza eta zoriona. Kristo gora egin du: ‘hallelujahs’!
En expresión portuguesa:
Paz a vosotros: Os desse de todo o coração uma feliz Páscoa da Ressurreição e um Tempo pascal lleno de gozo e alegria. Cristo foi ressuscitado: ¡Aleluya!
En expresión alemana:
Friede sei mit euch: Ich wünsche Ihnen von ganzem Herzen ein frohes Osterfest und eine Osternzeit mit voller Friede und Freude. Christus ist auferstanden, Halleluja!
En expresión holandesa:
Vrede zij met u: ik wens met heel mijn hart een vrolijk Pasen en vol vreugde en blijdschap Eastertide. Christus is verrezen, Halleluja!
En expresión polaca:
Pokój niech będzie z wami: Życzę z całego serca Wesołych Świąt i pełne radości i wesela Wielkanocnym. Chrystus zmartwychwstał, Alleluja!
En expresión danesa:
Fred være med dig: Jeg ønsker af hele mit hjerte en god påske og fuld af fryd og glæde Eastertide. Kristus er opstanden, Halleluja!
En expresión noruega:
Fred være med deg: Jeg ønsker av hele mitt hjerte en god påske og full av fryd og glede påsketid. Kristus er oppstanden, halleluja!
En expresión sueca:
Frid vare med dig: Jag önskar av hela mitt hjärta en glad påsk och full av glädje och fröjd Eastertide. Kristus är uppstånden, Halleluja!
En expresión finesa:
Rauha teille: Toivon koko sydämestäni hyvää pääsiäistä ja täynnä iloa ja riemua Eastertide. Kristus nousi kuolleista, Halleluja!
En expresión islandesa:
Rauha teille: Toivon koko sydämestäni hyvää pääsiäistä ja täynnä iloa ja riemua Eastertide. Kristus nousi kuolleista, Halleluja!
En expresión húngara:
Bárcsak minden a szívem boldog húsvéti és teljes az öröm és a boldogság húsvéti. Krisztus feltámadott, Alleluja!
En expresión búlgara:
Мир вам: Желая с цялото си сърце щастлив Великден и пълна с радост. Христос е възкръснал, Алилуя!
En expresión rumana:

Pacea să fie cu voi: doresc cu toată inima mea un Paste fericit si plin de bucurie și veselie pascal. Hristos a înviat, Aleluia!

En expresión ucraniana:
Мир вам: Я хочу від усього серця раді Великодня і повний радості і веселощів Великдень. Христос воскресе, Алилуя!
En expresión lituana:
Linkiu iš visos širdies Linksmų Velykų ir pilnas džiaugsmo ir džiaugsmas Velykų. Kristus prisikėlė, Aleliuja!
En expresión letona:
Es vēlos no visas sirds Priecīgas Lieldienas un pilna ar prieku un līksmību Lieldienās. Kristus ir augšāmcēlies, Alleluia!
En expresión estona:
Soovin kogu südamest õnnelik lihavõtted ja täis rõõmu ja rõõm Eastertide. Kristus on üles tõusnud, halleluuja!
En expresión rusa:
Мир вам: Я хочу от всего сердца рады Пасхи и полный радости и веселия Пасху. Христос воскресе, Аллилуиа!
En expresión croata:
Mir s vama: Volio bih svim srcem sretan Uskrs i puna radosti i veselja uskrsno vrijeme. Krist je uskrsnuo, Aleluja!
En expresión eslovena:
Želim si, z vsem srcem vesel velikonočni in poln radosti in veselja Eastertide. Kristus je vstal, Aleluja!
En expresión turca:
Barış sizinle olsun: Ben bütün kalbimle mutlu bir Paskalya ve neşe ve sevinç paskalya dolu diliyorum. Mesih, Alleluia yükseldi!
En expresión azerí:
Mən bütün ürəyimlə xoşbəxt Pasxa sevinc. Məsih elhamdülillah artmışdır deyil!
En expresión afrikáans:
Ek wens met my hele hart ‘n gelukkige Paasfees en vol van vreugde en blydskap Paasfees. Christus het opgestaan​​, Halleluja!
En expresión suajili:
Napenda kwa moyo wangu wote na furaha Pasaka na kamili ya furaha. Kristo amefufuka, Haleluya!
En expresión somalí:
 
Waxaan jeclaan lahaa qalbigaaga oo dhan ku faraxsan Easter ah iyo ka buuxaan farxad iyo rayrayn Eastertime. Masiixa sara kacay, Alleluia!
En expresión zulú:
Ngifisa ngayo yonke inhliziyo yami ibe Easter ojabulisayo futhi igcwele injabulo nokuthokoza Eastertime. UKristu uvukile, Alleluia!
En expresión malaya:
Saya ingin dengan sepenuh hati yang Paskah gembira dan penuh dengan kegembiraan dan sukacita Eastertide. Kristus bangkit, Alleluia!
En expresión hindi:
मैं दिल से चाहता हूं और पूवीऩ खुशी खुशी खुशी और पूवीऩ के एक बार पूर्ण. ईसा बढ रहा है: पोस्को!
En expresión china:
愿你们平安:我想用我所有的心脏复活节快乐,充满喜悦和欢乐复活节季的。基督复活了,哈利路亚!
En expresión mongola:
Би бүх зүрх сэтгэл, аз жаргалтай Улаан өндөгний баярын болон баяр хөөр. Христ, Alleluia амилсан байна!
En expresión tailandesa:

ฉันต้องการพร้อมด้วยหัวใจของฉันมีความสุขวันอีสเตอร์และวันอีสเตอร์เวลาที่มีความสุขและความสุขพระเยซูคริสต์ได้ลุกขึ้นทหารชรา

En expresión japonesa:
平和はあなたと一緒に:私はすべて私の心幸せなイースターをお祈りし、喜びと喜び復活節の完全な。キリストは、ハレルヤ上昇している!
En expresión tagala:
Gusto ko ang lahat ng aking puso isang Maligayang Pasko ng Pagkabuhay at puno ng kagalakan at kagalakan Eastertime. Si Kristo ay risen, Alleluia!
En expresión papiamienta (Aruba)
Os deseo di todo corason una felice pascua di Resurreccion cu paz. Kristo ha resucitado: Aleluya!
En expresión árabe:
واود ان الجنسين كفالة النجاح من اعماق قلبى عيد الفصح, وقت باسكوال اعادة مليئة غوزو والسرور. السيد المسيح بعثت من جديد: ولندع
 
En expresión hebrea:
שלום לכם: אני מאחל בכל לבי חג הפסחא שמח ומלא שמחה ושמחה חג הפסחא. המשיח קם, הללויה!
En expresión yidis:
אַ וואָסאָטראָס: אָס דעסעאָ דע טאָדאָ קאָראַזאָון ונאַ פעליז פּאַסקואַ דע רעסוררעקסיóן. קריסטאָ המגיד רעסוסיטאַדאָ: ¡אַלעלויאַ!
En expresión esperanta:
Paco estas vosotros: Os Nokto de todo koro una Feliĉa rospis de Reviviĝo. Cristo ha Revivigita: £ Haleluja!
En expresión griega:
Ειρήνη μαζί σας: εύχομαι με όλη μου την καρδιά μια χαρά το Πάσχα και το Πάσχα μια φορά γεμάτο χαρά και ευτυχία. Χριστός έχει αυξηθεί: αλληλούια!
En expresión latina:
Pax vobiscum: Cristus resurrexit, sicut dixit! Halleluihah!
Os mando enlace a mi último post de mi blog sobre la Pascua de Resurrección:
Podéis contestarme a esta cuenta o a mi cuenta de la UAM; de momento no me deja mandar el mensaje desde allí.
De nuevo, Feliz Pascua a todos,
Pablo
 CC0
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CREE, Y VERÁS LA GLORIA DE DIOS

abril 20, 2014 § Deja un comentario


 

Cuando lo corruptible se revista de inmortalidad, se cumplirá lo escrito: la muerte ha sido aniquilada definitivamente. ¿Dónde queda, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde queda, oh muerte, tu aguijón? (1 Cor 15, 58)

 

 

¡JESUCRISTO HA RESUCITADO! Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya (de la antífona de las Laudes Solemnes de Pascua de Resurrección)

 

 

resurreccion0

Estaba al alba María, llamándole con sus lágrimas. Vino la Gloria del Padre y amaneció el primer día. Envuelto en la blanca túnica de su propia luz divina -la sábana de la muerte dejada en tumba vacía-, Jesús, alzado, reinaba; pero ella no lo veía. Estaba al alba María, la fiel esposa que aguarda. Mueva el Espíritu al aura en el jardín de la vida. Las flores huelan la Pascua de la carne sin mancilla, y quede quieta la esposa sin preguntas ni fatiga. ¡Ya está delante el esposo, venido de la colina! Estaba al alba María, porque era la enamorada. Amén.

  Resurrección1

 

Queridos lectores; familiares, compañeros y amigos:

Esta es la noche más clara del año. La noche en la que la oscuridad se ve derrotada por la Luz verdadera. La muerte ha sido vencida para siempre y ya no puede alardear de nada. Porque Jesucristo, el Crucificado, ya no está en el sepulcro. Ha resucitado, como Él mismo dijo y predijeron los profetas del Antiguo Testamento. La muerte ya no tiene dominio sobre Él. Él ha triunfado, porque el Amor es más fuerte que la muerte. ¡Cuánto he esperado este momento, y las palabras que iba a escribir, durante el sufrimiento con el que he acompañado a Nuestro Señor durante los oficios de la conmemoración de Su Pasión y Su Muerte! Todavía no me salen las palabras, y es que la alegría de la Resurrección ha producido en mi alma un gozo inefable. Un gozo que desplaza, siquiera por un momento, todos los sufrimientos y los pesares de mi existencia. Se trata de un gozo que no es de este mundo, pues emana del don de nuestra participación en la misma Gloria de Dios que Él mismo, con Su Resurrección, nos da con plena gratuidad, y que tan sólo nos pide que lo aceptemos en nuestro corazón. Un gozo que –y de esto estoy convencido-, es compartido por millares de personas en todo el planeta, aun por aquellos que viven en medio de terribles sufrimientos, víctimas de la maldad humana, de la guerra, del hambre y de todos los males que las estructuras de poder del mundo han diseñado. Frente a este panorama, la buena noticia de la Resurrección del Señor, proclamada por las campanas de todas las iglesias del mundo, desde las grandes catedrales góticas del Primer Mundo hasta las humildes iglesias de las favelas de Brasil y las iglesias de Filipinas, por poner sólo unos pocos ejemplos, es un mensaje de esperanza para todos. Dios no hace acepción de personas, pero se siente especialmente cercano a los más débiles, a los desfavorecidos, a los pobres, a los miserables, a los enfermos, a los discapacitados, a los más vulnerables, a los niños, a los no nacidos, a los moribundos, a los más inocentes, a los atribulados y a los desesperados por cualquier causa: es decir, a los marginados, a los excluidos por el mundo, a las víctimas; a las personas que más tengo presentes y que motivaron la apertura de este humilde blog.

El mensaje de la Resurrección del Señor es un mensaje de esperanza para toda la Humanidad y para el mundo de hoy, aquí y ahora. Sobre todo para las personas que viven en el mundo, sin ser del mundo. Para aquellos que, lejos de vivir con lo necesario, más bien malviven. Aquellos cuya dignidad está siendo pisoteada por un sistema económico injusto creado por el hombre, el sistema capitalista, el cual, libre de trabas como en el pasado, ha producido un reparto tan desigual de la riqueza del mundo que debe motivarnos a cambiarlo imperiosamente, cada uno con los medios que tengamos, de acuerdo con el mensaje evangélico, que nos manda amar a los demás, atendiendo sus necesidades básicas, reconociendo sus derechos humanos y su dignidad y aliviando sus padecimientos. El capitalismo actual es contrario al mensaje evangélico. Y es que el hombre de nuestro tiempo –especialmente en el Primer Mundo-, habiéndose olvidado de Dios, ha acabado por olvidarse del hombre. El ser humano es tratado como una mercancía y sometido al dios Dinero, al que, como dijo claramente Jesús, no se puede servir si se quiere servir a Dios y contribuir a la edificación de Su Reino en la tierra. Un Reino de paz y justicia, de misericordia y de perdón, donde no quepa la opresión ni la desigualdad. Es una exigencia no sólo de caridad, sino de justicia social. Y ello es así porque Él, en su condición de hombre, aceptó vivir de esta manera: pobre, cercano a los enfermos y a los oprimidos por el mal, criticado, excluido, marginado; y al final, repudiado por los suyos, aceptando, con plena sumisión a la voluntad del Padre, una Pasión dolorosísima y una muerte de Cruz. Por amor. Por amor a nosotros, a ti y a mí. Hasta el final. Para salvarnos.

La Resurrección del Señor no es un acontecimiento milagroso sin más. No es como la resurrección de Lázaro, que después volvería a morir, sino que Jesucristo, una vez resucitado, ya no muere más. Es un acontecimiento cualitativamente distinto, que debe situarse en el centro de nuestras vidas como cristianos. Y para los que no creen en Él, sigue siendo un mensaje de esperanza abierto que siempre puede ser acogido, como la herida abierta en Su costado, de la cual manaron Sangre y Agua, inundando al mundo con Su Misericordia. Pero de los que nos proclamamos cristianos, de nuestro testimonio y de nuestras obras en pro de la edificación del Reino de Dios en la tierra, a través de nuestros actos de justicia y de misericordia, y de nuestra actitud benevolente, iluminada por el Espíritu Santo, depende en muy buena medida que se cumpla lo que escribió San Pablo en su primera epístola a Timoteo, cuando dice que “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1 Tim 2,4). Debemos preguntarnos cuántas veces no nos hemos comportado conforme al Evangelio, cuántas veces hemos obrado en contra de lo que proclamamos como la Verdad. Esta reflexión no debe inducirnos al desánimo, y menos en el día de hoy, pues sabedores de que todos somos pecadores, hoy se nos anuncia la buena noticia de la Resurrección de Nuestro Señor y su victoria. Cristo está vivo y ha vencido, y está entre nosotros, siempre dispuesto a perdonarnos y a interceder ante el Padre por nosotros. Porque si con Su muerte pagó nuestra culpa, con su Resurrección nos ha dado nueva vida: la vida eterna. No sólo nos ha devuelto a la antigua condición originaria de Adán, borrando con Su sangre el antiguo pecado, sino que nos ha hecho partícipes de Su naturaleza divina, haciéndonos Hijos de Dios por adopción: ¡Feliz culpa, que mereció tan grande Redentor!, canta con alegría el Exultávit pascual. La Resurrección de Nuestro Jesucristo es la victoria del Bien sobre el mal, el comienzo del Reino de Dios, la apertura del Cielo para los hombres, el triunfo de la Vida sobre la muerte y el triunfo de un Amor que nunca se acaba. Del Amor de Dios que nos acogerá en su seno como hijos suyos durante toda la Eternidad, haciéndonos eternamente dichosos: ¿Qué más se puede esperar? ¿A qué otra cosa más grande podemos aspirar? Todo esto puede parecernos muy etéreo, muy bonito, sobre todo para los no creyentes. Pero en el fondo se trata de algo muy humano. Es más, se trata del anhelo más profundo del ser humano, el del encuentro con Su Creador y el de la felicidad completa, que en la tierra no podemos alcanzar. Como reza el Exultávit de la Solemne Vigilia Pascual, en esta noche se unen el Cielo y la tierra, lo humano y lo divino, precisamente porque Dios, con Su Encarnación, se ha humanizado, y, con Su Resurrección, nos ha divinizado. Pero por medio de la Cruz; por medio del Amor sin límites, para enseñarnos el Camino. Jesucristo nos ha precedido en un camino difícil, ha elegido un camino muy difícil, que no es el camino del mundo: El camino de la Cruz. Escándalo para los judíos y necedad para los gentiles, diría San Pablo. Pero es el Único camino que puede salvarnos. Para que resucitar hay que morir, hay que pasar por la cruz, por mucho que no queramos, humanamente, y que nos duela. Muchas veces nos sentiremos atribulados, abatidos, derrotados, desesperados por tanto dolor y tanto sufrimiento. Por la incomprensión de los nuestros, por el vacío, por el abandono. Los Salmos más terribles, de muerte y de abandono, se cumplirán en nosotros. Pero todo eso lo experimentó Nuestro Señor. Nosotros todavía estamos en nuestro Vía Crucis, y cargamos con las cruces que nos van llegando en la vida. A veces no podemos con ellas, y caemos bajo su peso. Como Él cayó tres veces bajo el peso de la Cruz durante Su camino hacia el Gólgota. Pero tened fe. Él carga con nuestra cruz. La Resurrección del Señor, muy probablemente, no nos cambiará nuestras vidas, al menos en el sentido en que lo entiende el mundo. No nos dará trabajo, ni nos curará nuestras enfermedades, ni nos devolverá ahora a nuestros seres queridos que hayamos perdido, ni nos quitará las consecuencias de nuestras faltas y de nuestros errores. No nos librará del dolor y de la muerte. ¡Cuántas veces diremos, como Él dijo en Su Oración en el Huerto de los Olivos, “que pase de mí este cáliz, ¡no quiero, no puedo beberlo”! Pero, en medio de tanta oscuridad, en medio de tanto sufrimiento, si creemos el Él, sí nos dará la paz de corazón que nunca nos podrán arrebatar, ni la muerte, ni el pecado, ni el mal, ni el enemigo, así como la fortaleza necesaria para sobrellevar nuestra cruz; todas las cruces que nos lleguen, con perseverancia, sabedores que, si participamos del sufrimiento y de la Muerte de Cristo, también participaremos de Su Resurrección. Como dice una preciosa canción de alabanza que suele cantarse en mi parroquia en la noche santísima de la Vigilia Pascual, “¿De qué alardeas, muerte? ¿Dónde está tu victoria? Y no tienes poder sobre Él. Sólo tres días te lo has llevado, y nosotros lo hemos llorado (…) Amigo mío, alégrate, un tercer día a ti también te llegará”. Él mismo, en la noche en que iba a ser entregado, pronunció las siguientes palabras: “Os he dicho esto para que gracias a mí tengáis paz. En el mundo pasaréis aflicción; pero tened valor: yo he vencido al mundo” (Jn 16, 33). Y después de resucitar de entre los muertos, se apareció a su Madre, la Virgen María, y a María Magdalena, que habían ido a visitar al alba el sepulcro y lo habían encontrado vacío, y el Ángel del Señor les dio la buena nueva de que Jesús había resucitado de entre los muertos, tal y como Él había dicho. Poco después, Él se apareció a ellas y les dijo: “No temáis; id a avisar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán” (Mt 28, 10). Ésa es la alegría principal del mensaje pascual. Nosotros debemos aceptar la Cruz, pero a la vez, poder contemplar en ella la Gloria de Dios. Y no debemos desesperar. Dios puede hacerlo todo en nosotros, si nosotros le dejamos. Y si es Su voluntad, puede sanar todas nuestras heridas, todas nuestras dolencias, reparar por nosotros todas nuestras faltas y curar todas las enfermedades, físicas y mentales, por mucho que se opongan a ello los incrédulos, especialmente algunos y algunas descreídas médicos -especialmente en el ámbito de la Psiquiatría, que cree comprender en su totalidad el interior del corazón del ser humano y su mente, cuya naturaleza la ciencia apenas ha conseguido vislumbrar; y ello, en el mejor de los casos, a través de la administración de fármacos (que es de lo que suelen saber), y en el peor, a través de psicoterapia (que es de lo que no suelen saber, pues de eso saben más los psicólogos, en general)-. Puede sanarnos y curarnos de todo: de la enfermedad, de la opresión, del egoísmo y del pecado. Para que cantemos Sus maravillas por siempre y la obra que ha hecho en nosotros, y seamos testigos suyos hasta el final. El Dios resucitado es el Dios de los imposibles, cuya Sabiduría ha sido ocultada a los sabios y entendidos de este mundo, y le ha sido revelada a la gente sencilla. Porque si tenemos fe, “para Dios, nada hay imposible” (Lc 1, 37). Dios es un Dios de vivos, y no un Dios de muertos. Jesucristo está vivo y su Espíritu actúa todos los días en el mundo para bien de los que le aman (cfr. Rom 8, 28). Todos los días hay milagros más o menos silenciosos en el mundo, cuya suerte está en manos de la Divina Providencia de nuestro Padre celestial. Quizá Dios no nos quite la Cruz, pero nos mande un Cirineo para ayudarnos a sobrellevarla. No nos haga ricos, pero nos haga encontrarnos con alguien que nos de lo que necesitemos para cada día. En el momento adecuado. Cómo y cuando Él quiera. Y al día siguiente, Dios proveerá. Porque Él vela por nosotros, y nos guarda cada día. Tanto que entregó a su Hijo amado a la muerte y le resucitó por nosotros.  “Porque no me entregarás a la muerte”, reza el Salmo. Mas esto, sin duda asombroso y digno de alabanza, no es lo más importante del mensaje pascual. Pascua significa paso. El paso a una Vida nueva, que se nos otorga gratuitamente y a la que podemos adherirnos siempre que queramos. Lo fundamental es que nuestro Dios está vivo, ha resucitado, y habita en nuestros corazones para siempre; que nos ha dado el agua viva que nos ha renovado por completo y se ha convertido en nosotros en un manantial que brota hasta la vida eterna. Nos ha resucitado a una Vida completamente nueva. Una vida que puede comenzar ahora y está siempre comenzando, porque es eterna y dura para siempre. El Corazón de Jesús no se cansa de amar, y nos lo ha demostrado sobradamente con su Pasión, Muerte y Resurrección.

Cristo se entregó por nosotros. Pero al final el Amor triunfó sobre la muerte, y el Padre le resucitó de entre los nuestros, tal y como estaba escrito. Y El que resucitó a Jesús de entre los muertos, nos resucitará a nosotros, aunque muramos, si creemos en Él. Por tu Muerte y tu Resurrección nos has salvado, Señor. Gracias, Señor, por Tu Resurrección Gloriosa. Gracias, Jesús, por habernos salvado. Por haberme salvado. Feliz Pascua de Resurrección a todos. Cristo ha resucitado: ¡Aleluya!

A continuación os pongo un enlace de la mejor versión, en mi opinión, del Hallelujah de Leonard Cohen, la versión de Jeff Buckley, interpretada magistralmente por la cautivadora y seductora voz de Hannah Trigwell. Es desgarrador, pero, al mismo tiempo, esperanzador. Una música de nuestro tiempo y para nuestro tiempo, donde la luz brilla en la desesperanza. Que lo disfrutéis.

 

 

 

CC0
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A.M.D.G.

 

 

JESÚS DUERME. ÉL HA VENCIDO A LA MUERTE.

abril 19, 2014 § Deja un comentario


El Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo yace en el Sepulcro en este Sábado Santo, mientras su espíritu ya ha descendido a los infiernos, como reza el Credo de los Apóstoles, para liberar a todos aquellos que creyeron en Él desde el comienzo de los tiempos y, debemos creer, según la Misericordia divina, a todas las almas de buena voluntad, que se encontraban en el seno de Abraham, sin sufrir pena de daño alguno, pero sin poder contemplar a Dios por el pecado de nuestros primeros padres. Él los lleva consigo al Cielo, junto a Midas, el buen ladrón, uno de los primeros en entrar, según las propias palabras de Jesús: “En verdad te digo: hoy mismo estarás conmigo en el Paraíso” (Lc 23, 43). Estas palabras estremecedoras que a muchos nos gustaría oír de los labios del propio Jesús.

Coro final de La Pasión Según San Mateo, de J. S. Bach

 

 

A.M.D.G.

¡CÚANTO ME HAS COSTADO!

abril 18, 2014 § Deja un comentario


Cuánto le ha costado al Señor mi salvación, tu salvación, nuestra salvación. Gracias, Señor, por tanta Misericordia y tanto Amor.

 

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Canción de alabanza de Pioneros de Schoenstatt :

 

Todo empezó en una cruz
Donde un hombre murió y un Dios se entregó
Silenciosa la muerte llegó
Extinguiendo la luz que en un grito se ahogó

Viendo su faz de dolor
Una madre lloró y su amigo calló
Pero siendo una entrega de amor
Su camino siguió y en algún otro lado
Una luz se encendió

Siendo hombre, amigo, esclavo y maestro
Siendo carga pesada, profesor y aprendiz
Entregó hasta su cuerpo en el pan y la vid

Desde entonces lo he visto caminar a mi lado
A ese Dios que se humilla y muere por mi
Es la barca en mi playa, el ruido del silencio
Que se acerca a su hijo y me abraza feliz
Que se acerca a su hijo y me abraza feliz

Viendo un humilde calvario
Con rostro cansado soporta la cruz
Y al verme rezando a sus pies
Se olvida de Él, me toma en sus brazos
Y me acoge otra vez

Siendo fuego, paloma, el agua y el viento
Siendo niño inocente, un Padre y pastor
Hoy acepta mi ofrenda, es mi vida Señor

Desde entonces lo he visto caminar a mi lado
A ese Dios que se humilla y muere por mi
Es la barca en mi playa, el ruido del silencio
Que se acerca a su hijo y me abraza feliz
Que se acerca a su hijo y me abraza feliz

Y si ahora yo acepto esa cruz
Es por esa persona ese Dios
Es por Cristo Jesús

Desde entonces lo he visto caminar a mi lado
A ese Dios que se humilla y muere por mi
Es la barca en mi playa, el ruido del silencio

Que se acerca a su hijo y me abraza feliz
Desde entonces lo he visto caminar a mi lado
A ese Dios que se humilla y muere por mi
Es la barca en mi playa, el ruido del silencio
Que se acerca a su hijo y me abraza feliz
Que se acerca a su hijo y me abraza feliz.

 

A.M.D.G.

 

Es llegada la hora en la que el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de pecadores, para que se cumpla la voluntad del Padre. Es la hora del Padre.

abril 17, 2014 § Deja un comentario


 

El prendimiento

En esta noche santa, callemos y escuchemos la Palabra de Nuestro Señor Jesucristo, que se entrega a la muerte por nosotros.

“Os aseguro que lloraréis y os lamentaréis mientras el mundo se divierte; estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. Cuando una mujer da a luz a la criatura, no se acuerda de la criatura, no se acuerda de la angustia, por la alegría de haber traído un hombre al mundo. Así vosotros ahora estáis tristes; pero os volveré a visitar y os llenaré de alegría, y nadie os la quitará. Aquel día no me preguntaréis nada. Os aseguro que lo que pidáis al Padre, os lo dará en mi nombre. Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa. Os he dicho esto en parábolas. Llega la hora en que ya no os hablaré en parábolas, sino que os explicaré claramente lo de mi Padre. Aquel día pediréis en mi nombre, y no será necesario que yo pida al Padre por vosotros, ya que el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado y habéis creído que yo vine de parte de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo; ahora dejo el mundo y vuelvo al Padre. Le dicen los discípulos: -Ahora sí que hablas claramente, sin usar parábolas. Ahora sabemos que lo sabes todo y que no hace falta que nadie te pregunte; por eso creemos que viniste de Dios. Jesús les contestó: -¿Ahora creéis? Mirad, llega la hora, ya ha llegado, en que os disperséis cada uno por vuestro lado y me dejéis solo. Pero yo no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Os he dicho esto para que gracias a mí tengáis paz. En el mundo pasaréis aflicción; pero tened valor: yo he vencido al mundo (Jn 16, 20-33).

Pope Francis: The Church must be the home of the most disadvantaged, the poor, the sick, the disabled, the homeless

abril 17, 2014 § Deja un comentario


 

“Os doy un mandamiento nuevo, que os améis unos a otros como yo os he amado: amaos así unos a otros” (Jn 13, 34)

 

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Comienza hoy el Triduo Pascual, en el que los católicos conmemoramos la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Es una época de recogimiento y de silencio, de escuchar y de callar ante los Misterios de la Pasión, Muerte y Redención, para dejar entrar a Jesús en nuestro corazón. Y por poco que practiquemos esta actitud, Él vendrá a nuestro corazón y lo cambiará todo. Por esta poderosa razón, no escribiré más que lo imprescindible para transmitir las ideas fundamentales del mensaje que deseo daros hoy, para que llegue a vuestro corazón. Deseo por tanto resumir las ideas centrales de mi mensaje en tres sencillos párrafos: 1) el primero, sobre la intervención del Papa Francisco en la Misa de esta mañana y el sentido cristiano de los Oficios del Jueves Santo; 2) el segundo, sobre la interpretación del mensaje del Papa y sus posibles repercusiones en el mundo de hoy, repercusiones que deseo especialmente dirigir a los no creyentes; y 3) un breve párrafo de contenido soteriológico, en el que voy a tratar de explicar, humildemente y con pocas palabras, la trascendencia del principal acontecimiento que celebramos esta noche los católicos de todo el mundo.

Comencemos: “La Iglesia tiene que ser la Casa de los más desfavorecidos, de los pobres, de los enfermos, de los discapacitados, de los sin techo” Estas palabras no soy mías, sino que, interpretando el sentir general de la Iglesia Católica, al que yo me ha adhiero expresamente, las ha pronunciado el papa Francisco en la homilía de hoy durante la Misa Crismal del Jueves Santo, celebrada en el Vaticano a partir de las 9:30 de la mañana (hora del Vaticano, GMT+1). Este oficio litúrgico, propio del Jueves Santo, que tiene como finalidad la bendición de los sagrados óleos utilizados en variados actos de la liturgia católica, los cuales serán empleados, en particular, en la celebración solemne del Sacramento del Orden Sacerdotal. Recordemos que hoy, Solemnidad del Jueves Santo de la Pasión del Señor, Jesucristo instituyó dos Sacramentos fundamentales: la Eucaristía, en la Última Cena, y el Orden, delegando en Sus discípulos, con la pronunciación de la frase “Haced esto en conmemoración Mía”, el poder de transformar el pan y el vino, nada más y nada menos, que en Su propio Cuerpo y en Su propia Sangre; el Cuerpo y la Sangre de Cristo, y que, según Sus propias Palabras, “será derramada por nosotros, y por todos los hombres, para el perdón de los pecados”, haciendo referencia al Sacrificio Pascual al que Él se habría de entregarse esa misma noche.

Por la tarde, el Pontífice, en la celebración del Oficio del Lavatorio de los pies, lavará los pies a doce discapacitados. Este mensaje, acompañado de esta actitud, contribuirá sin duda a fortalecer a los alejados de la Iglesia en una confianza en un Dios que creían alejado de ellos, y más en una institución, la Iglesia Católica, compuesta de hombres, desde el pecador más pecador -la gravedad de cuyo pecado sólo la sabe y la puede juzgar Dios-, hasta el mismo Romano Pontífice, quien se han definido ya, en muchas ocasiones, como un pecador. Y es que la opción preferencial por los pobres, tanto tiempo ocultada por el acercamiento de la Iglesia institucional al poder humano (incluidos a poderes antidemocráticos de triste recuerdo), es la correcta. No sólo porque lo digan los documentos del Vaticano II. No sólo porque lo diga incansablemente el actual vicario de Pedro. Es la correcta porque así está escrito en el espíritu y en la letra del Evangelio, que no es sino nada menos que la Palabra de Dios, para quien sepa leer. Ya que Jesús, después de referirse, con ocasión del Juicio Final, a los actos de misericordia corporales, pronunció -más o menos- las siguientes palabras, a las que he procurado ser lo más fiel posible, pero que no alteran el espíritu y el corazón del texto que del arameo/hebreo pasaría a ser redactado por Mateo en griego: למען האמת אני אומר לך את מה שעשיתי לאחד מהאחים שלי אלה, שעשית לי את זה / Στην πραγματικότητα θα σας πω τι κάνατε για έναν από αυτούς τους αδελφούς μου, το κάνατε σε μένα / “En verdad os digo que lo que hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeños, conmigo lo hicisteis” (Mt 25, 40).

Hoy es el día del Amor fraterno; el día en el que se conmemora la entrega de Jesús hasta el final por los pecados de todos los hombres. Jesús murió por todos. No vino a salvar con Su Sangre a los justos, pues, como reza el Salmo, “nadie es inocente ante Dios”. Él vino “a buscar y a salvar lo que estaba perdido” (Lc 19, 10). El Único que podía venir a juzgar y no juzgó, sino que con Su Pasión se puso en el lugar de ti, de mí, y de la persona más pecadora que podamos pensar. En un sencillo, lo que Jesús nos estará diciendo esta noche es: “Tu pecado, por mucho que me repugne, lo tomo Yo. Sólo te pido que me acompañes; que me abras el corazón; y Yo cargaré con todas tus culpas y pecados y te justificaré ante mi Padre”. Jesucristo murió por todos los hombres, pecadores, para así destruir a nuestro enemigo y a la muerte, y darnos la vida eterna. Una segunda precisión: Jesús murió por todos, más buenos o más malos, creyentes o no creyentes. Desde el momento en el que Jesucristo se encarnó, asumió, con la asunción de la naturaleza humana, los pecados de toda la Humanidad. Debemos por tanto estar agradecidos a un Dios que ha hecho todo eso por nosotros. Un Dios que, como dice el Evangelio de hoy -cuya lectura os recomiendo encarecidamente-, “habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo” (Jn 13,1). No es el Dios de la pompa, del poder humano, del espectáculo, de los fuegos artificiales; no es el Dios lejano, ajeno a nuestros problemas y debilidades. El Dios que, con Su Cruz, y por Su dolorosa Pasión, cargó con toda la debilidad, el pecado y el sufrimiento de toda la Humanidad, justificándonos ante el Padre para siempre, y abriéndonos de una vez para siempre las Puertas del Cielo. Él es la Puerta, como reflejan las Escrituras. El Camino, la Verdad y la Vida. Acompañemos al  Señor en esta noche santa de Su pasión, que sólo nos pide nuestra compañía. Él que sufrió, además de dolores físicos inenarrables, el sufrimiento psicológico y espiritual en Getsemaní, cuando pidió al Padre que pasara de Él el cáliz que había de beber, y sufrió el abandono de Sus discípulos.

 

Referencias sobre la Misa Crismal, con más referencias a las principales agencias internacionales de noticias: http://www.lanacion.com.ar/1683033-en-la-misa-crismal-el-papa-francisco-recordo-a-los-sacerdotes-que-la-iglesia-es-su-unica-novia

Canción: https://www.youtube.com/watch?v=PtKKehayXjs

 

AMDG

 

Mensaje de Médicos del Mundo

abril 15, 2014 § Deja un comentario


Mensaje de Médicos del Mundo

Las víctimas excluidas del sistema sanitario, uno de los primeros colectivos excluidos por este desigual sistema económico y político mundial de reparto de la riqueza y, en nuestro país, por la infausta política de recortes y de “austeridad” impuesta por la tecnocracia plutocrática de Bruselas. Fdo.: Pablo Guérez, Phd.

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