Mensaje de la Comisión Episcopal de Pastoral con motivo de la Pascua del Enfermo (RB)

mayo 10, 2015 § Deja un comentario


Jornada Mundial del Enfermo y Pascia del Enfermo 2015.

Jornada Mundial del Enfermo y Pascia del Enfermo 2015.Porque (…) estaba enfermo y me visitásteis (Mt 25, 35; 36)

 

Porque (…) estaba enfermo, y me visitasteis (Mt 25, 35; 36)  

Hoy, VI Domingo de Pascua, la Iglesia Universal ha celebrado y sigue celebrando, allende la mar océana, la Pascua del Enfermo, con motivo de la Jornada Mundial del Enfermo. Son muchos los templos en los que se ha impartido, en Misas especiales o en celebración colectiva o individual, el Sacramento de la Unción de los Enfermos. Sacramento que, sobre todo después del Concilio Vaticano II, no se reserva sólo para los enfermos terminales -para eso está el Viático-, sino para todos los enfermos graves en el sentido más amplio de la palabra. Es curioso observar cómo la liturgia latina de la Iglesia Católica ha mantenido, en el rito de administración de la Santa Unción, las palabras de la Carta de Santiago. Gracias, Señor, por este Domingo y por tanta Misericordia.

Parte de la fórmula del rito de la Unción de los Enfermos, de la Carta de Santiago 5, 14-16-

Parte de la fórmula del rito de la Unción de los Enfermos, de la Carta de Santiago 5, 14-16-

En nuestras sociedades ricas, los enfermos, pequeños y mayores, son descuidados brutalmente por las dinámicas sociales y por lo que, expresado en un lenguaje propio de la teología moral católica, el gran papa San Juan Pablo II denominara “estructuras de pecado”. Y es que el pecado, en sus formas más graves, incluidos los pecados de indiferencia y omisión culpables -recordemos el pasaje del Génesis (cfr. Gn 4, 9): “¿Qué haces tú por tu hermano?”- son la peor enfermedad.

Tovavía resuenan en mi mente los ecos del discurso pronuncionado por S. S. el papa Francsico en el Parlamento Europeo: “Una de las peores enfermedades que constato en esta Europa es la soledad”. Y es que la salud en algo más complejo de lo que el mundo entiende, si bien por no ello no necesariamente objetivable, sino precisamente por ello, subjetivizable e individualizable hasta el máximo.

Y es que, como han tenido y siguen teniendo en cuenta, gracias a Dios, grandes Médicos, “no hay enfermedades, sino enfermos”. Porque con la salud y la enfermedad, lo que está en juego es la salud de la persona, única e irrepetible con su circunstancia mórbida, e inmersa en un contexto social “enfermo”, en el sentido de orientado hacia valores nocivos para la persona, el cual influye, como no puede ser de otra manera, sobre la salud de todos y cada uno de los individuos que la integran.

En una bonita definición de salud de la Organización Mundial de la Salud, ésta destacó tres aspectos, al mismo nivel, de la salud de las personas: salud física; salud psíquica o mental; y salud social. Todas estas dimensiones de la salud son importantes, pues sin una sola de ellas, el “sujeto” -prefiero el término no clínico persona-, no puede alcanzar la salud, tal y como es entendida por una de las muchas definiciones de la OMS: como el estado de completo bienestar físico, psíquico y social del individuo. Aunque yo añadiría, de acuerdo con mi concepción socioantropológica del ser humano y de su posición en el mundo, cristina y humanista, “de acuerdo con las posibilidades que la persona pueda alcanzar”. Posibilidades que muchas veces vienen de serie, pero que otras son negadas por la cultura del descarte denunciada por el papa Francisco, que niega a los débiles, a los enfermos, a los excluidos, a los marginados, su dignidad de personas. Esto es algo grave, amigos. Y los cristianos, creyentes de otras confesiones o credos colectivos o individuales, y todas las personas de buena voluntad, debemos esforzarnos por atender con un trato auténticamente humano al enfermo.

Que los profesionales sanitarios, entre otros, como figuraba en la dedicatoria de mi tesis doctoral sobre consentimiento y Derecho, sepan tratar al enfermo como un ser humano libre, y al mismo tiempo necesitado. Porque la atención a los enfermos es una de las mayores bienaventuranzas y obras de misericordia, no sólo corporales, sino integrales, que podemos realizar por amor, y conforme hayamos ayudado, nosotros creemos que seremos juzgados en el atardecer de la vida, recordando a San Juan de la Cruz, en el Amor. Para que podamos escuchar, en palabras del propio Jesucristo, aquella maravillosa promesa hecha para todos y cada uno para el fin de los tiempos. Aquellas palabras que fueron pronunciadas por Jesús en un lenguaje sencillo, y que Él mismo quiso que quedaran plasmadas en el Evangelio de Mateo 25, 34-35, con el deseo, que es al mismo tiempo misteriosa realidad natural y sobrenatural, humana y divina, de que reconozcamos en el hermano enfermo y necesitado el mismo rostro de Jesucristo Nuestro Señor: “Venid, benditos de mi Padre, y heredad el reino preparado para vosotros desde antes de la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, era inmigrante y me acogisteis, estaba desnudo y me vestisteis, estaba enfermo y me visitasteis, estaba encarcelado y vinisteis a verme”.

 

Por Pablo Guérez Tricarico, Phd

Doctor en Derecho

Colegiado ICAM 97.901

Hijo de Dios, por su entrañable Misericordia, desde el 19/5/1979

Iglesiaactualidad

SALUD Y SABIDURÍA DE CORAZÓN
Jornada Mundial del Enfermo y Pascua del Enfermo

Domingo 10 de mayo de 2015

1. Quien vive la Pastoral de la Salud sabe que su lenguaje propio es el del corazón. Vivir el sufrimiento o acompañarlo toca el corazón. Esta Campaña de Pastoral de la Salud 2015 nos invita precisamente a contemplar el corazón de Cristo ante quien sufre, y su vivencia del sufrimiento. Si nos dejamos empapar por sus actitudes cambiará también nuestra mirada sobre el enfermo, y transformará nuestro corazón con esa sabiduría de Dios que está “llena de compasión” (Sant. 3, 17).

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Informe Cáritas con el Empleo 2014 con ocasión del 1 de Mayo, Día internacional de los trabajadores

abril 30, 2015 § Deja un comentario


 

Cáritas Madrid. Campaña contra el paro 2015

Cáritas Madrid. Campaña contra el paro 2015

1 de Mayo. Día internacional de los trabajadores.

1 de Mayo. Día internacional de los trabajadores. Cortesía de la American Federation of Labor.

 

El provocativo lema de Caritas Española para la campaña contra el paro de este año es el siguiente: “Busco trabajo. Lo que sea”. El que escribe poco tiene que añadir a lo señalado por esta dignísima organización. Me remito, por tanto, al texto de Cáritas para la campaña. En cuanto a mí, “una sola cosa pido al Señor: habitar en su Casa por los días de mi vida”.

“Durante este curso resuena permanentemente en nosotros la pregunta ¿qué haces con tu hermano? ( Gn 4, 9), que nos interpela sobre quién es realmente el otro, quién es la persona para nosotros, cuál es su dignidad, y cómo acompañamos y cuidamos al que está situación de necesidad o de desventaja social. Y ante esta pregunta la Campaña Contra el Paro de Cáritas Madrid contesta diciendo “Defiende un trabajo digno”. Con ella se nos invita a construir una fraternidad comprometida, que no sólo nos lleva a acoger y acompañar a las personas que en estos momentos están pasando por una situación de desempleo, sino que nos urge a defender un trabajo digno.

En esta campa se nos invita a defender un trabajo digno, no se puede consentir que las personas ante su situación de desesperación, por la falta de empleo, lleguen a decir: “Busco trabajo. Lo que sea”. Y, por supuesto que la sociedad permita que estén ofreciendo trabajos que no sean lo suficientemente dignos. Nos invita a relfexionar sobre lo que está aconteciendo en el mundo laboral. Nos invita a favorecer y crear trabajo digno en nuestro entorno, llevándonos a discernir qué podemos hacer desde nuestro propio ser de trabajadores, familia, comunidad…

Todos, a nivel personal e institucional, somos corresponsables en esta realidad que deseamos transformar“.

Hasta aquí las palabras oficiales de Caritas. Por mi parte, poco más que añadir. Recordad mi condición de parado de larga duración y altamente cualificado, Doctor en Ciencia Jurídica e incapaz de encajar en una sociedad enferma que me dice que el enfermo soy yo. No me voy a rendir a ese discurso. Por mi propia dignidad. Feliz Día del Trabajo y arriba a las organizaciones que, tradicionalmente, desde la Izquierda democrática, han defendido el derecho al trabajo digno de hombres y mujeres. Con ellas quiero gritar alto: ¡Feliz Día del Trabajo! ¡Pan, Trabajo y Justicia! ¡Feliz 1 de Mayo!

 

Fdo.: Dr. Pablo Guérez Tricarico

Ex Profesor de Derecho Penal de la Universidad Autónoma de Madrid y del Colegio Universitario “Cardenal Cisneros”

Acreditado para Plazas de Profesorado universitario permanente por la Agencia de Calidad, Acreditación y Prospectiva de la Comunidad de Madrid (ACAP)

Miembro del Instituto de Ciencias Forenses y de la Seguridad de la UAM (ICFS-UAM)

Colegiado ICAM 97901

Desempleado y demandante de empleo inscrito en el Servicio Público de Empleo de la Comunidad de Madrid desde el 28/7/2011. Razón: Universidad Autónoma de Madrid, Rectorado. Calle Einstein, no. 1, 28049 Madrid.

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Signed by: Pablo Guérez Tricarico, PhD

Ex Professor of Criminal Law of the Autonomous University of Madrid and of the Universitary School “Cardenal Cisneros”

Tenured as Professor of Criminal Law received by the Quality, Accreditation and Prospective Agency of the Region Madrid

Member of the Institute of Forensic Sciences and Security of the Autonomous University of Madrid (ICFS-UAM)

Referee of hon. Attorneys Council of Madrid n. 97901

Unemployed and seeking employment registered on the Public Employment Service of the Region Madrid since 28/7/2011. Reason: Autonomous University of Madrid, Rector. Einstein Street, n. 1, 28049 Madrid.

 

https://www.youtube.com/watch?v=hsBo3rN6Z1M

 

 

Licencia de Creative Commons
Informe Cáritas con el Empleo 2014, con ocasión del 1 de Mayo, Día internacional de los trabajadores by Ennio Morricone, American Federation of Labor, Hermandades del Trabajo, Cáritas Madrid, Justicia y Paz, Pablo Guérez Tricarico, PhD is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional License.
Puede hallar permisos más allá de los concedidos con esta licencia en preguntar via pablo.guerez@gmail.com, pablo.guerez@uam.es, @pabloguerez

 

 

antes de 2015 ¡actúa!

La Declaración de la Organización Internacional del Trabajo sobre la justicia social para una globalización justa (2008) va de la mano de la Declaración del Milenio (2000). Esta propuesta de Trabajo Decente de la OIT, en un contexto de globalización justa, es esencial para la realización de dichos objetivos comunes porque cada uno de los ocho ODM tienen que ver con la forma en que el empleo decente y productivo, la erradicación del hambre, el acceso a la salud, la protección social, los derechos en el trabajo y el diálogo contribuyen a cristalizar los objetivos y a restaurar la dignidad de las personas empobrecidas y desempleadas.

presentacion caritas empleo

Cáritas –ha presentado el informe Cáritas con el Empleo 2014 (ver aquí)- propone tomar conciencia de que nuestro mercado laboral sigue cerrando sus puertas a algunos colectivos, especialmente los jóvenes, las mujeres, los parados de larga duración, los mayores de 45 años…

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El encuentro entre Jesús Resucitado y María Magdalena

abril 7, 2015 § Deja un comentario


 

JesusResucitadoyMariaMagdalena2

 

Jesús Resucitado y María Magdalena  Jesús Resucitado y María Magdalena3

El Evangelio de este Martes, Solemnidad del Martes de la Octava de Pascua, nos presenta el encuentro entre el Señor resucitado, en cuerpo, alma y divinidad gloriosos, y María Magdalena, una de sus más fieles discípulas.

Siempre me ha conmovido este pasaje del Evangelio de Juan, lleno de amor y ternura. Es un texto en el que el Señor se vuelve a encontrar con María de Magdala, a la cual había liberado de su vieja condición de pecadora, y esta vez le comunica su gloria, manifestada por su resurrección, pero que sólo podremos vislubrar sumergiéndonos en el misterio con los ojos de la fe, y que no llegaremos plenamente a comprender hasta que hayamos llegado a nuestra propia Pascua, es decir, a nuestro paso, tras la muerte, a un tipo de vida completamente nueva. La aparición de Jesús, ya resucitado, en la gloria de un cuerpo inmortal, hace que ni siquiera sus discípulos lo reconozcan “a primera vista”, pues, como hemos dicho, en la resurrección se trata de algo completamente distinto, y que prefigura la nueva humanidad que Cristo nos ha regalado a todos tras su muerte y resurrección, lo que hace dudar a la Magdalena de la realidad de esta última. De hecho, en un primer momento María no le reconoce y le confunde con el jardinero. Mas por sus palabras le reconoce y se postra ante Él adorándolo como Maestro: ¡Rabboní!

A continuación, por su belleza tanto literaria como espiritual, reproduzco el pasaje del Evangelio de Juan, seguida de una meditación a cargo del Padre Antoni ORIOL i Tataret (Vic, Barcelona).

Evangelio (Jn 20, 11-18): “En aquel tiempo, estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Dícenle ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?». Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto». Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?». Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré». Jesús le dice: «María». Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní», que quiere decir “Maestro”». Dícele Jesús: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: ‘Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios’». Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras”.

Meditación: Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor

Hoy, en la figura de María Magdalena, podemos contemplar dos niveles de aceptación de nuestro Salvador: imperfecto, el primero; completo, el segundo. Desde el primero, María se nos muestra como una sincerísima discípula de Jesús. Ella lo sigue, maestro incomparable; le es heroicamente adherente, crucificado por amor; lo busca, más allá de la muerte, sepultado y desaparecido. ¡Cuán impregnadas de admirable entrega a su “Señor” son las dos exclamaciones que nos conservó, como perlas incomparables, el evangelista Juan: «Se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto» (Jn 20,13); «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré»! (Jn 20,15). Pocos discípulos ha contemplado la historia, tan afectos y leales como la Magdalena.

No obstante, la buena noticia de hoy, de este martes de la octava de Pascua, supera infinitamente toda bondad ética y toda fe religiosa en un Jesús admirable, pero, en último término, muerto; y nos traslada al ámbito de la fe en el Resucitado. Aquel Jesús que, en un primer momento, dejándola en el nivel de la fe imperfecta, se dirige a la Magdalena preguntándole: «Mujer, ¿por qué lloras?» (Jn 20,15) y a la cual ella, con ojos miopes, responde como corresponde a un hortelano que se interesa por su desazón; aquel Jesús, ahora, en un segundo momento, definitivo, la interpela con su nombre: «¡María!» y la conmociona hasta el punto de estremecerla de resurrección y de vida, es decir, de Él mismo, el Resucitado, el Viviente por siempre. ¿Resultado? Magdalena creyente y Magdalena apóstol: «Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor» (Jn 20,18).

Hoy no es infrecuente el caso de cristianos que no ven claro el más allá de esta vida y, pues, que dudan de la resurrección de Jesús. ¿Me cuento entre ellos? De modo semejante son numerosos los cristianos que tienen suficiente fe como para seguirle privadamente, pero que temen proclamarlo apostólicamente. ¿Formo parte de ese grupo? Si fuera así, como María Magdalena, digámosle: —¡Maestro!, abracémonos a sus pies y vayamos a encontrar a nuestros hermanos para decirles: —El Señor ha resucitado y le he visto

Padre Antoni ORIOL i Tataret.

¡CRISTO RESUCITÓ, ALELUYA! FELIZ PASCUA A TODOS

abril 5, 2015 § Deja un comentario


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¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? (Lc 24, 5)

¿Venís a buscar al Crucificado? No está aquí: Ha resucitado (cfr. Mc 16, 6)

Feliz Pascua a todos en la alegría de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado, vencedor del pecado y de la muerte y dispensador de la nueva y eterna vida que no cesa para todo el que quiera acogerla.

Como recientemente ha expresado el papa Francisco, ninguna teología es capaz de explicar completamente a la manera humana el Amor que Dios ha tenido y tiene por nosotros, cuya manifestación más gloriosa encontramos en el Misterio incomprensible de la Resurrección de Jesús. La afirmación del Pontífice debe ser entendida correctamente, en el sentido no de negar valor a las disquisiciones teológicas, sino en el de poner el acento en la subordinación de la lógica humana, incluso teológica, a la apertura del corazón, dispuesto a recibir el Misterio por excelencia: la respuesta a “la Pregunta” o “el Problema por antonomasia”, cual es la pregunta sobre la vida y la muerte, sobre lo divino y lo humano, sobre nuestro sentido y nuestra felicidad. Todas estas cuestiones se unen en misteriosa comunión en el Exultávit pascual a la luz del Cirio Pascual encendido esta misma noche, mientras se escuchan acordes que rezan frases como “Ésta es la noche de la que estaba escrito: “será la noche clara como el día, el día claro como la noche”; o “¡qué noche tan dichosa, donde se unen el cielo con la tierra, lo humano y lo divino!”.  Así, el Misterio de la Resurrección, nos enseña a través de la teología, de la liturgia y del culto la verdad última sobre la muerte y sobre los enemigos de la humanidad: que la muerte no tiene la última palabra. Y como no la tuvo para Jesús, tampoco la tendrá para nosotros, pues el Amor triunfa sobre la muerte. El mensaje de la Resurrección pascual nos enseña que Dios es un Dios de amor, y que, como dicen las escrituras, es un Dios de vivos, y no de muertos. El triunfo del amor y de la vida es lo que celebramos en la Pascua cristiana, que en su acepción originaria judía significa paso; pero en esta ocasión se trata del paso definitivo hacia una vida nueva, a la vida nueva. Una vida eterna, incomprensible, misteriosa, que ya ha comenzado, y aunque no entendamos, podemos en ocasiones vislumbrar como la gran promesa de Nuestro Señor Jesucristo. Él, con su muerte, ha vencido al mundo y a nuestra muerte, y resucitando, nos ha dado la vida propia de la comunión con la Santísima Trinidad: la vida nueva que brota del Amor que, como proclamabael poeta Dante Alighieri, mueve el Sol y las demás estrellas.

Como el año pasado, agradeciéndoos las constantes visitas a mi humilde blog desde todos los rincones de la Tierra, os envío un mensaje de comunicación pascual en casi todos los idiomas de los países de los que me han visitado, como muestra de gratitud y reconocimiento.

Paz a vosotros. Que no tiemble vuestro corazón, que no se acobarde: Os deseo de todo corazón una Feliz Pascua de Resurrección y un tiempo pascual lleno de gozo y alegría. Cristo ha resucitado: ¡Aleluya!
Please excuse my spelling and syntax mistakes in every language. I will try to wish you happy Easter in all your mother languages.

En expresión inglesa:

Peace may be with you: I wish with all my heart a happy Easter full of joy and a gladness Eastertime. Christ is resurrected, Hallelujah!
En expresión francesa:
La paix soit avec vous: je souhaite de tout mon cœur plein d’allégresse pascal. Le Christ est ressuscité, Alléluia!
En expresión italiana:
La pace sia con voi: Vi auguro con tutto il mio cuore una felice Pasqua e un tempo pasquale pieno di gioia e di letizia. Cristo è risorto: Alleluia!
En expresión napolitana:
A pace sia cu’ voi. Vi auguro con tutt’ el mio core ‘na felice Pasqua e nu tempo pasquale pien di gioia e letizia. Cristo è risorto: Alleluia!
En expresión romanesca:
A pace sia co’ voi, Ve auguro con tutt’ el mio cuore una felice Pasqua e un tempo pasquale pieno de gioia e de letizia. Cristo è risorto: Alleluia!
En expresión catalana:
Pau a vosaltres: Us desitjo de tot cor una feliç Pasqua de Resurrecció i un temps pasqual ple de goig i alegria. Crist ha ressuscitat: Al · leluia!
En expresión galega:
Paz a vosotros: Os deseo feliz de todo corazón unha Pascua de Resurrección llena de alegría pascal e gozo. Cristo resucitou: ¡Aleluia!
En expresión euskera:
Vosotros bakean: The deseo una ematea zoriontsua Pazko eta a tiempo lleno pazko poza eta zoriona. Kristo gora egin du: ‘hallelujahs’!
En expresión portuguesa:
Paz a vosotros: Os desse de todo o coração uma feliz Páscoa da Ressurreição e um Tempo pascal lleno de gozo e alegria. Cristo foi ressuscitado: ¡Aleluya!
En expresión alemana:
Friede sei mit euch: Ich wünsche Ihnen von ganzem Herzen ein frohes Osterfest und eine Osternzeit mit voller Friede und Freude. Christus ist auferstanden, Halleluja!
En expresión holandesa:
Vrede zij met u: ik wens met heel mijn hart een vrolijk Pasen en vol vreugde en blijdschap Eastertide. Christus is verrezen, Halleluja!
En expresión polaca:
Pokój niech będzie z wami: Życzę z całego serca Wesołych Świąt i pełne radości i wesela Wielkanocnym. Chrystus zmartwychwstał, Alleluja!
En expresión danesa:
Fred være med dig: Jeg ønsker af hele mit hjerte en god påske og fuld af fryd og glæde Eastertide. Kristus er opstanden, Halleluja!
En expresión noruega:
Fred være med deg: Jeg ønsker av hele mitt hjerte en god påske og full av fryd og glede påsketid. Kristus er oppstanden, halleluja!
En expresión sueca:
Frid vare med dig: Jag önskar av hela mitt hjärta en glad påsk och full av glädje och fröjd Eastertide. Kristus är uppstånden, Halleluja!
En expresión finesa:
Rauha teille: Toivon koko sydämestäni hyvää pääsiäistä ja täynnä iloa ja riemua Eastertide. Kristus nousi kuolleista, Halleluja!
En expresión islandesa:
Rauha teille: Toivon koko sydämestäni hyvää pääsiäistä ja täynnä iloa ja riemua Eastertide. Kristus nousi kuolleista, Halleluja!
En expresión húngara:
Bárcsak minden a szívem boldog húsvéti és teljes az öröm és a boldogság húsvéti.Krisztus feltámadott, Alleluja!
En expresión búlgara:
Мир вам: Желая с цялото си сърце щастлив Великден и пълна с радост. Христос е възкръснал, Алилуя!
En expresión rumana:

Pacea să fie cu voi: doresc cu toată inima mea un Paste fericit si plin de bucurie și veselie pascal. Hristos a înviat, Aleluia!

En expresión ucraniana:

Мир вам: Я хочу від усього серця раді Великодня і повний радості і веселощів Великдень. Христос воскресе, Алилуя!
En expresión lituana:
Linkiu iš visos širdies Linksmų Velykų ir pilnas džiaugsmo ir džiaugsmas Velykų.Kristus prisikėlė, Aleliuja!
En expresión letona:
Es vēlos no visas sirds Priecīgas Lieldienas un pilna ar prieku un līksmību Lieldienās. Kristus ir augšāmcēlies, Alleluia!
En expresión estona:
Soovin kogu südamest õnnelik lihavõtted ja täis rõõmu ja rõõm Eastertide. Kristuson üles tõusnud, halleluuja!
En expresión rusa:
Мир вам: Я хочу от всего сердца рады Пасхи и полный радости и веселия Пасху. Христос воскресе, Аллилуиа!
En expresión croata:
Mir s vama: Volio bih svim srcem sretan Uskrs i puna radosti i veselja uskrsno vrijeme. Krist je uskrsnuo, Aleluja!
En expresión eslovena:
Želim si, z vsem srcem vesel velikonočni in poln radosti in veselja Eastertide.Kristus je vstal, Aleluja!
En expresión turca:
Barış sizinle olsun: Ben bütün kalbimle mutlu bir Paskalya ve neşe ve sevinç paskalya dolu diliyorum. Mesih, Alleluia yükseldi!
En expresión azerí:
Mən bütün ürəyimlə xoşbəxt Pasxa sevinc. Məsih elhamdülillah artmışdır deyil!
En expresión afrikáans:
Ek wens met my hele hart ‘n gelukkige Paasfees en vol van vreugde en blydskapPaasfees. Christus het opgestaan​​, Halleluja!
En expresión suajili:
Napenda kwa moyo wangu wote na furaha Pasaka na kamili ya furaha. Kristo amefufuka, Haleluya!
En expresión somalí:
 
Waxaan jeclaan lahaa qalbigaaga oo dhan ku faraxsan Easter ah iyo ka buuxaanfarxad iyo rayrayn Eastertime. Masiixa sara kacay, Alleluia!
En expresión zulú:
Ngifisa ngayo yonke inhliziyo yami ibe Easter ojabulisayo futhi igcwele injabulonokuthokoza Eastertime. UKristu uvukile, Alleluia!
En expresión malaya:
Saya ingin dengan sepenuh hati yang Paskah gembira dan penuh dengan kegembiraan dan sukacita Eastertide. Kristus bangkit, Alleluia!
En expresión hindi:
मैं दिल से चाहता हूं और पूवीऩ खुशी खुशी खुशी और पूवीऩ के एक बार पूर्ण. ईसा बढ रहा है: पोस्को!
En expresión china:
愿你们平安:我想用我所有的心脏复活节快乐,充满喜悦和欢乐复活节季的。基督复活了,哈利路亚!
En expresión mongola:
Би бүх зүрх сэтгэл, аз жаргалтай Улаан өндөгний баярын болон баяр хөөр.Христ, Alleluia амилсан байна!
En expresión tailandesa:

ฉันต้องการพร้อมด้วยหัวใจของฉันมีความสุขวันอีสเตอร์และวันอีสเตอร์เวลาที่มีความสุขและความสุขพระเยซูคริสต์ได้ลุกขึ้นทหารชรา

En expresión japonesa:
平和はあなたと一緒に:私はすべて私の心幸せなイースターをお祈りし、喜びと喜び復活節の完全な。キリストは、ハレルヤ上昇している!
En expresión tagala:
Gusto ko ang lahat ng aking puso isang Maligayang Pasko ng Pagkabuhay at puno ng kagalakan at kagalakan Eastertime. Si Kristo ay risen, Alleluia!
En expresión papiamienta (Aruba)
Os deseo di todo corason una felice pascua di Resurreccion cu paz. Kristo ha resucitado: Aleluya!
En expresión árabe:
واود ان الجنسين كفالة النجاح من اعماق قلبى عيد الفصح, وقت باسكوال اعادة مليئة غوزو والسرور. السيد المسيح بعثت من جديد: ولندع
 
En expresión hebrea:
שלום לכם: אני מאחל בכל לבי חג הפסחא שמח ומלא שמחה ושמחה חג הפסחא. המשיח קם, הללויה!
En expresión yidis:
אַ וואָסאָטראָס: אָס דעסעאָ דע טאָדאָ קאָראַזאָון ונאַ פעליז פּאַסקואַ דע רעסוררעקסיóן. קריסטאָ המגיד רעסוסיטאַדאָ: ¡אַלעלויאַ!
En expresión esperanta:
Paco estas vosotros: Os Nokto de todo koro una Feliĉa rospis de Reviviĝo. Cristo ha Revivigita: £ Haleluja!
En expresión griega:
Ειρήνη μαζί σας: εύχομαι με όλη μου την καρδιά μια χαρά το Πάσχα και το Πάσχα μια φορά γεμάτο χαρά και ευτυχία. Χριστός έχει αυξηθεί: αλληλούια!
En expresión latina:
Pax vobiscum: Cristus resurrexit, sicut dixit! Halleluihah!
De nuevo, Feliz Pascua a todos,
Pablo
Exultavit de la noche de la Vigilia Pascual (pregón pascual). Siempre me emocionó el momento en el que el diácono entona este antiguo tanto, como diría San Agustín, de belleza tan antigua y tan nueva. La versión es en lengua vernácula castellana.
 CC0
To the extent possible under law,
 ¡CRISTO RESUCITÓ, ALELUYA! FELIZ PASCUA A TODOS, has waived all copyright and related or neighboring rights tohttp://pabloguerez.com. This work is published from: Hispanujo (speranto)

Interesantísimo artículo sobre la exclusión de trabajadores no tan jóvenes hipercualificados de los nuevos modelos de sistema productivo: ¿importa el sistema o la persona?

febrero 23, 2015 § Deja un comentario


 

A mis padres

No se hizo el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre (Mc 2, 27)

No podéis servir a Dios y al dinero (Lc 16, 13)

 

Enlace:

http://interesproductivo.blogspot.com.es/2015/02/el-arte-de-dirigir.html

Poco más que añadir. Las consideraciones sobre esta cuestión las he expuesto en múltiples entradas en este blog. Para los que “aterricen” por primera vez aquí, escribiré sólo un lacónico comentario sobre el reconocimiento laboral (el social lo voy a omitir por esta vez, pues podéis deducir mi pensamiento de la lectura de varias entradas anteriores sobre la situación de los desempleados calificados en España. Entre éstos, recomiendo la relectura de

http://pabloguerez.com/2014/05/22/los-parados-hipercualificados-una-nueva-forma-de-discapacidad/

Algunos estamos dispuestos a trabajar como “Seniors”, que es lo que somos, o para lo que nos hemos formado, aun aceptando sueldos para “Juniors”, aceptando con resignación cristiana nuestra santificación por el trabajo y la acción de la Divina Providencia que nos ha colocado -o a permitido que se nos colocara- en una situación tan triste según los criterios del mundo, pues el mundo adora al ídolo Dinero, pero que no lo es para nosotros, si no fuera porque a veces tenemos que llegar a componendas con el mundo. Así que no nos importa asumir la sobriedad de vida de un trabajo que nos asegure nuestro decoroso sustento sirviendo a la comunidad con los talentos que nos ha dado Nuestro Señor, a imitación de Aquél que, teniéndolo todo, se hizo pobre y quiso nacer humildemente, y pasar como hijo de un carpintero.

Cuaresma: convertíos y creed en el Evangelio.

febrero 19, 2015 § Deja un comentario


 

“¿Es ése el ayuno que el Señor desea, el día en que el hombre se mortifica? Mover la cabeza como un junco, acostarse sobre estera y ceniza, ¿a eso lo llamáis ayuno, día agradable al Señor? El ayuno que yo quiero es éste: abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, liberar a los oprimidos, romper todos los yugos; compartir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo y no desentenderte de tu hermano. Entonces brillará tu luz como la aurora, tus heridas sanarán rápidamente; tu justicia te abrirá el camino, detrás irá la gloria de Jahvé. Entonces llamarás al Señor, y te responderá; pedirás auxilio, y te dirá: Aquí estoy. Si destierras de ti los cepos, y el señalar con el dedo, y la maledicencia; si das tu pan al hambriento y sacias el estómago del indigente, surgirá tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía. El Señor te guiará siempre, en el desierto saciará tu hambre, hará fuertes tus huesos, serás un huerto bien regado, un manantial de aguas cuya vena nunca engaña, reconstruirás viejas ruinas, levantarás sobre los cimientos de antaño; te llamarán tapiador de brechas, restaurador de casas en ruinas” (Is 58, 5-12)

 

No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (Mt 4, 4)

 

La Cuaresma es un tiempo de recogimiento, retiro y reflexión para encontrarnos con Jesucristo, desde las prácticas penitenciales que la Iglesia recomienda desde sus primeros tiempos: el ayuno, la oración y la limosna, pero que deben ser vividas con la alegría basada en la esperanza de sus efectos. Se trata de prácticas recomendadas por todas las religiones desde tiempos inmemoriales y que tienden a nuestra purificación, al desapego y al fomento de la vida espiritual. Con ellas, como todavía nos recuerda la liturgia de la Iglesia católica latina, “refrenamos nuestras pasiones”, con el fin mediato de desapegarnos de los bienes de este mundo y elevar nuestra mirada hacia los bienes del cielo, para, sin despreciar los primeros, volver a darles el justo valor que tienen, hoy artificialmente hipertrofiado por una sociedad sin valores y que tiene, precisamente en los bienes de este mundo, su máxima referencia, por encima de las personas o los individuos que deberían componerla. De acuerdo con un espíritu de autenticidad y sinceridad, vivamos esta Cuaresma con una oportunidad de encontrarnos con la Persona de Jesucristo, la que aparece relatada en el Evangelio, cuya Palabra y cuyas acciones muchas veces contrastan con las de sus representantes de la Iglesia Católica, desde los purpurados cardenales hasta los sencillos diáconos. Ellos, muchas veces, como expresó el propio Jesús condenando la actitud de los fariseos, cargan a los demás con cargas illevaderas, cuando ellos no son capaces de tocarlas ni con un sólo dedo. Y también advirtió Jesús a sus discípulos que hicieran lo que dicen los fariseos, pero que no hiciesen lo que éstos hacían, ya que no hacían lo que decían hacer. Parece un trabalenguas, pero es perfectamente entendible: ¡qué lejos están del Evangelio muchos hombres, sobre todo, y también mujeres, que dicen ser “hombres y mujeres de Dios, ley y orden”, y cuánto daño hacen a las personas de buena voluntad, sean éstas creyentes en Jesucristo, en Mahoma, en Moisés o en nadie en absoluto! ¡Y cuánto bien está haciendo el papa Francisco, en la medida de lo que la realpolitik vaticana le pueda permitir, denunciando las actitudes farisaicas y mundanas, en el peor sentido del término, de sus subordinados, a la vez que, con la creación de veinte nueve cardenales, intenta equilibrar el predominio de conservadurismo retrógado y, en mi opinión, en muchas veces antievangélico que prima en el Vaticano y en muchas Iglesias nacionales, entre ellas, la de nuestro país, tan dado a los extremismos!

Por el contrario, el Jesús en el que yo creo, es el Jesús de los pobres. Es el Jesús de la Misericordia que perdonó a la mujer adúltera, que predicó el perdón incondicional y el amor a los enemigos, que murió perdonando a los que le crucificaron y que le prometió el Paraíso al buen ladrón.  Convirtámonos a ese Jesús y Él nos llevará a nuestro Padre bueno del Cielo, simbolizado en el Padre de la parábola del hijo pródigo que vuelve a acoger a su hijo, o en el propio Jesús en la parábola del buen pastor, que deja las 99 ovejas que le son fieles y se va a por la oveja perdida.

Así, con nuestra prácticas cuaresmales bien encauzadas conseguiremos olvidarnos un poco más de nosotros mismos y ayudar al de al lado. Porque si bien sigue siendo válida la afirmación de “no sólo de pan vive el hombre”, con la que suele abrirse el período cuaresmal, la frase continúa diciendo “sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Y en muchos pasajes del Evangelio Jesús, que es la propia Palabra de Dios encarnada, el “Logos” divino, muestra cómo no es indiferente ante el hambre de los hombres, tanto en los milagros de la multiplicación de panes, como en la indicación de las obras de misericordia (“tuve hambre y me diste de comer”), o en la propia elección de la especie del pan para ser tabernáculo de su propio Cuerpo, la noche de su Pasión, en la institución de la Eucaristía.

Precisamente, no sólo de pan vive el hombre porque éste tiene que acordarse que sin la práctica de la justicia y de la caridad no hay pan para todos. La Cuaresma nos recuerda la necesidad de volver, siquiera temporalmente, a las exigencias de una vida sencilla para que todos puedan vivir con la dignidad de Hijos redimidos de Dios.

 

 

 

A. M. D. G.

A. I. P. M. 

El Derecho concursal y los pobres. Comentarios al artículo del Catedrático de Derecho Mercantil Dr. Jesús Alfaro desde la justicia social o, si se quiere, desde una Izquierda razonable

enero 29, 2015 § 1 comentario


 

http://derechomercantilespana.blogspot.com.es/2015/01/la-mejor-forma-de-redistribuir-renta.htm

 

“SHYLOCK: Esta es mi bondad. Vayamos a un notario, y poned vuestro aval a un pagaré sencillo; y, por hacer un chiste, si no me devolvéis en el día preciso y en el lugar preciso la suma o las sumas estipuladas, el desquite ha de ser una libre exacta de vuestra carne blanca, que podrá ser cortada de la parte del cuerpo que me plazca” (William Shakespeare, El Mercader de Venecia) Dedicado a los neoliberales, a las entidades usureras ilegales “toleradas” por el Derecho realmente aplicado, a los bancos y a los jueces que inaplican el poco Derecho vigente a favor de los pobres)

 

Lo que siempre he pensado y discutido con mis queridos colegas Profesores de la Universidad Autónoma de Madrid de Derecho Procesal, especialistas en Derecho concursal: es necesario un Derecho concursal “de rostro humano”, reflejo, si se quiere, de un “conservadurismo compasivo”. Desde la aprobación de la Ley Concursal, que simplificó y facilitó bastante los trámites a favor de los acreedores de las sociedades mercantiles, pero admitió el concurso de persona física, que continúa respondiendo, conforme al artículo 1911 del Código Civil, “con todos sus bienes, presentes y futuros”, sostuve que era necesaria una reforma que contemplase la posibilidad de “salvación” del deudor persona física “in bonis”, a través de una regulación de “second step” o de “segunda oportunidad” que le permitiera rehacer su vida.

Ello vendría exigido no sólo por un sentimiento de mínima justicia social, requerida por el Estado social y democrático de Derecho y redistribuidor (arts. 1 y 128 de la Constitución Española, hoy en gran parte, a mi juicio, “derogados” materialmente por el Derecho tanto originario como derivado de la Unión Europea, desde la aprobación del Tratado de la Maastricht el 7 de febrero de 1992, reflejo de políticas neoliberales), sino también por la extraordinaria asimetría entre la posición jurídica y económica, claramente dominante, que ejercen muchas sociedades oligopólicas, manifestada por el manejo de patrimonios cuya cuantía resulta prácticamente inimaginable para el ciudadano común, el abuso en las cláusulas generales de la contratación y en la legalización sin más de la usura; en este punto, considere el lector que tenemos en España empresas de créditos rápidos -si bien de escasa cuantía-, con un interés del orden de hasta el 8.000 % TAE, así como entidades bancarias y de crédito filiales de la “banca tradicional” con créditos al consumo o créditos vinculados a tarjetas de crédito para particulares de tipo “revolving”, que llevan aparejados un interés del orden de hasta el 28% TAE. Este dislate económico, “tolerado” legislativamente, contrasta claramente no sólo con legislación positiva que quiere entenderse derogada “de facto” por “los mercados” -como por ejemplo, la Ley de Usura de 1908, o “Ley Azcárate”, que declara nulos cualesquiera préstamos que lleven aparejados un interés notablemente superior al del mercado, Ley a la que algunos Juzgados de Primera Instancia han comenzado a prestar atención-, sino con nuestra propia Constitución económica. Frente a esta situación, urge una regulación para reconocer el “derecho a la segunda oportunidad” del “quebrado” persona física: él es, en definitiva, y por mucho que les pueda pesar a los defensores, mayoritarios, de las pretendidas bondades para el “tráfico jurídico” de la gran ficción histórica de “persona jurídica”, tráfico que no es otro que el que se deriva del sistema de préstamo y consumo de un sistema capitalista hoy ya muy cuestionado por prestigiosos economistas, como Amartya Sen, Krugman, Piketty, Stiglitz, Riekin y muchos otros, incluso en su raíz, la única persona -si nos creemos el positivismo incluyente constitucional-, que tiene dignidad y que tiene, a mi juicio, verdadero interés ético, jurídico y político, a la cual está ordenada la construcción de la persona jurídica: es decir, aunque suene a populista, la persona de carne y hueso, la que sufre, la que tiene hijos que alimentar y la que tiene derecho a realizar sus planes de vida por encima de los condicionantes del “mercado”, su actual dueño y señor. Desde el punto de vista constitucional, la dignidad de la persona (física, se entiende) no es sólo un derecho fundamental brumoso y un principio de máximo nivel del ordenamiento jurídico (¡por encima de la propiedad privada, sí, señores, entérense, la cual la Constitución no sólo limita internamente, con la mención específica de que su función social delimitará su contenido, a tenor de lo dispuesto en el artículo 33 de nuestro máximo texto constitucional, sino que este mismo artículo NO se encuentra ubicado en la Sección 1ª del Capítulo II de su Título I, arts. 14 a 29, que recoge los derechos fundamentales y libertades públicas de los ciudadanos), sino que, además de esta dimensión privada, reviste una dimensión pública de innegable importancia, en cuanto es, recordémoslo una vez más, “fundamento del orden político y de la paz social” (art. 10.1 de la Constitución Española).

Desde un punto de vista conservador, mi colega el Dr. Alfaro muestra cómo países con mayor “espíritu comercial”, en los que más ha cuajado el “espíritu del capitalismo”, como los propios Estados Unidos de América, tienen legislaciones más benéficas que la nuestra en materia de concurso de persona física, que permiten al deudor “in bonis” renegociar su deuda privada. Algo que vendría muy bien en España, también como política de saneamiento económico “bueno”, y que podría contribuir a conseguir logros de política económica general que permitieran por fin una salida honrada de esta asburda crisis provocada por el abuso del crédito en un sistema económico injusto. No olvidemos que gran parte de la deuda del país es deuda privada, y deuda de las familias. Y si bien aisladamente (per capitat) no representa mucha cantidad, de manera agregada supone un lastre para la recuperación económica, a nivel “macro”, que es el que empieza a importar a “los mercados”, los cuales son los verdaderos legisladores en una democracia secuestrada como la nuestra. Afortunadamente, no todo está perdido. Si bien en un contexto globalizado dominado por el pensamiento ultraliberal único poco puede hacerse desde los Gobiernos nacionales, propuestas sensatas de renegociación de la deuda deberán ser aceptadas por los mercados y por las instituciones financieras reguladoras mundiales si éstos no están dispuestos a permitir que paguemos un precio demasiado alto en términos de cohesión social, y que no conduciría a nada bueno. Grecia, con el nuevo Gobierno de Syriza, ya se ha puesto a trabajar en ese sentido. Veremos si a los ciudadanos “de a pie”, los “deudores in bonis”, en definitiva, los que componemos “el pueblo” del que tan cacareadamente emana la soberanía y los propios poderes de los Estados constitucionales, aun en este tiempo posmoderno, podremos seguir defendiendo nuestros derechos o seremos acallados por nuevas “Leyes mordaza” que lleguen a suprimir hasta la propia “libertad de expresión”: ¿en nombre de la seguridad nacional, de la necesidad de defenderse de los fanáticos islamistas, de Occidente, de nuestros valores? No, señores: en nombre de los mercados.

 

Fdo.: Dr. Pablo Guérez Tricarico

Ex Profesor de Derecho Penal de la Universidad Autónoma de Madrid y del Colegio Universitario “Cardenal Cisneros”

Acreditado para Plazas de Profesorado universitario permanente por la Agencia de Calidad, Acreditación y Prospectiva de la Comunidad de Madrid (ACAP)

Miembro del Instituto de Ciencias Forenses y de la Seguridad de la UAM (ICFS-UAM)

Colegiado ICAM 97901

Desempleado y demandante de empleo inscrito en el Servicio Público de Empleo de la Comunidad de Madrid desde el 28/7/2011. Razón: Universidad Autónoma de Madrid, Rectorado. Calle Einstein, no. 1, 28049 Madrid.

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Signed by: Pablo Guérez Tricarico, PhD

Ex Professor of Criminal Law of the Autonomous University of Madrid and of the Universitary School “Cardenal Cisneros”

Tenured as Professor of Criminal Law received by the Quality, Accreditation and Prospective Agency of the Region Madrid

Member of the Institute of Forensic Sciences and Security of the Autonomous University of Madrid (ICFS-UAM)

Referee of hon. Attorneys Council of Madrid n. 97901

Unemployed and seeking employment registered on the Public Employment Service of the Region Madrid since 28/7/2011. Reason: Autonomous University of Madrid, Rector. Einstein Street, n. 1, 28049 Madrid.

 

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La propiedad intelectual e industrial deben ser rediseñadas para que aprovechen a sus autores y a la comunidad, reduciendo el poder de los intermediarios. Al mismo tiempo, a título personal, considero, al más puro estilo Proudhon, que estas formas de propiedad -como todas las formas de propiedad privada-, tal y como se dan en el sistema económico capitalista actual, son, al menos en parte, un robo. En este sentido, la propiedad debe servir para aprovechar al ciudadano particular, pero también a la comunidad, cuyo conocimiento acumulado a través del trabajo colectivo ha inspirado la obra del autor.

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The intellectual property must be redesigned to benefit the authors and the community, reducing the power of intermediaries. At the same time, personally, I think, in the purest style Proudhon, that these forms of ownership, as all forms of private property, as given in the current capitalist economic system are, at least in part, a robbery. In this sense, the property should serve to benefit the private citizen, but also the community, whose knowledge accumulated through collective work has inspired the author’s work.

 

 

 

Tú eres mi Hijo amado: en ti me complazco

enero 11, 2015 § Deja un comentario


 

A mis padres y padrinos de Bautismo

“En aquel tiempo, predicaba Juan diciendo: «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero Él os bautizará con Espíritu Santo». Y sucedió que por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a Él. Y se oyó una voz que venía de los cielos: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco»” (Mc 1, 7-11)

 

Tú eres mi Hijo amado: en ti me complazco.

Tú eres mi Hijo amado: en ti me complazco.

 

Hoy la Iglesia Católica latina se viste de blanco para conmemorar la Solemnidad del Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo. Con la celebración de esta Fiesta, se cierra el tiempo litúrgico de Navidad y comienza el tiempo ordinario antes de Cuaresma.

Hoy es, ante todo, un día de gozo y alegría. El acontecimiento histórico del bautizo de Jesús en el río Jordan, que ya es reconocido como Misterio luminoso en el rezo del Rosario a partir de la reforma de esta devoción introducida por San Juan Pablo II, no debe llevarnos a desconocer la realidad teológica, mucho más honda, del significado de dicho acontecimiento. El bautismo de Jesús a manos de Juan el Bautista marcó el inicio de la vida pública de Jesús, tras unos treinta años de vida oculta, de la que apenas sabemos nada, al menos por los Evangelios canónicos. En el momento de recibir el bautismo, Jesús, el Inocente por antonomasia, recibe de su Padre celestial la plenitud del don del Espíritu Santo. La Trinidad completa está presente en esta nueva gran epifanía o manifestación de Dios a los hombres. La carne humana de Jesús, ya en previsión de los méritos de su Pasión y su Cruz, es trasformada, es glorificada visiblemente por el don del Espíritu en su plenitud comunicado por el Padre al Hijo hecho hombre. Será a partir de entonces cuando sus discípulos de Israel le reconozcan como “el Cristo”, que significa “ungido”. Como el Mesías, el Salvador del mundo, y el Hijo de Dios, destinado a llevar a cabo la misión salvífica de la redención del género humano.

Pero… ¿qué importancia puede tener esta celebración litúrgica para nosotros, y, sobre todo, qué relación puede tener con nuestra propia vida?

Pues, a mi juicio, mucho.

Es cierto que, para algunos que ya vamos cumpliendo una edad, con ocasión de la celebración del Bautismo de Jesús pueden aparecer sentimientos de nostalgia, que nos recuerden nuestro propio bautismo, con un recuerdo real o imaginario, ya que normalmente, en la tradición latina, el bautizo suele ser administrado en la niñez; juntos a estos sentimientos, también puede aparecer el recuerdo mitificado de la inocencia y de la infancia perdidas que, de alguna manera, imbuye también todo el espíritu del tiempo de Navidad.

Sin embargo, si profundizamos en el Misterio del Sacramento del Bautismo, podemos encontrar en él, todavía, la fuerza de lo Alto para seguir esperando, renovando nuestras promesas bautismales, ya fueran aquéllas hechas en nuestra vida por nosotros mismos o por nuestros padres o representantes legales en nuestro nombre.

Pues una cosa fue nuestro bautizo, una ceremonia, de apenas unos minutos, limitada a un momento temporal muy concreto, y la otra, el Sacramento del Bautismo, mediante la cual no sólo recibimos el perdón y la remisión total de todos nuestros pecados y de nuestras penas, quedando nuestra alma blanca como la nieve; en este sentido, la vestidura blanca que se impone a los catecúmenos y que se nos entregó en su día simboliza esa pureza originaria que ya quiso prefigurar Jesús con su Bautismo en el río Jordán, y que después instituyó, tras su resurrección, con la fórmula trinitaria, mandando bautizar a todo el mundo, “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mt 28, 19), después incorporada al Credo de Nicea-Constantinopla y cuya fórmula es válida en cualquier Iglesia cristiana, católica, ortodoxa, reformada, copta, armenia o de otro rito.

Con el Bautismo recibimos mucho más: la condición de Hijos de Dios por adopción, partícipes de la gracia divina y coherederos con Cristo, según relata San Pablo. Y el don del Espíritu Santo, cuya plenitud alcanzamos, en la Iglesia Católica, con el Sacramento de la Confirmación, inmediatamente ligado al primero y administrado seguidamente en las Iglesias de rito oriental en comunión plena con el Romano Pontífice. Recibimos, por tanto, mucho más de lo que perdimos con la desobediencia de nuestros primeros padres. Y el Sacramento del Bautismo, unido al de la Confirmación, son indelebles o, como se decía antes, imprimen carácter; nuestra condición de Hijos de Dios es la que nos hace ser sujetos de la gracia divina que se nos derrama copiosamente en los demás Sacramentos y que constituyen el alimento de nuestra vida y crecimiento espirituales, incluido el Sacramento de la Confesión o de la Reconciliación. Por tanto, siempre podemos volver a activar los resortes que nos permitan comenzar de nuevo, rehacer nuestra vida, por maltrecha que esté; dejar que Dios haga su obra en nosotros y volver nuestra mirada a nuestro Padre celestial en las alturas, Quien, como en una de las pocas teofanías narradas en el Nuevo Testamento, nos dirá con ternura: “Éste es mi hijo amado: en ti me complazco”.

 

 

A.I.P.M.

A.M.D.G.

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Siempre es Navidad para los que buscan a Dios

enero 10, 2015 § 4 comentarios


 

A mis padres

A los cristianos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad perseguidos

A la memoria de las víctimas de Charlie Hebdó

 

El tiempo de la Navidad, aparentemente, ha concluido.

Y digo solo aparentemente, porque la desacralización de las Navidades como algo profano ha impuesto en el mundo una concepción de las fiestas que, como se ha ocupado de advertir necesariamente el papa Francisco durante las mismas, están muy alejadas de su sentido originario, de la celebración del Dios inmanente que se hace uno de nosotros y viene a vivir con nosotros en la misma precariedad compartida de la condición humana: se hace Enmanuel, Dios con nosotros, y se hace especialmente presente en los que más sufren, en los débiles, en los prófugos, en los perseguidos. A ellos se refirió el Papa en su homilía de la Víspera del día de Navidad, y es precisamente en Cristo Jesús en quienes aquellos que no son, como diría el propio Jesús durante su predicación, “bien mirados por el mundo”, su consuelo y su alegría en medio de la tribulación. Los cristianos perseguidos hoy en Nigeria, Iraq, Irán, Siria, China, Sudán, y en cualquier lugar del mundo por Jesús y su Evangelio, son como Jesús en el pesebre, para Quien no había sitio. Ese mismo Jesús, Luz invisibile, creadora, redentora y santificadora, se hace visibile en la ternura más visible de un niño, durante el tiempo litúrgico de Navidad, que en la Iglesia latina va -conviene recordarlo-, desde el día 24 de diciembre (Nochebuena), hasta la conclusión de la Feria de Navidad durante la semana siguiente a la Octava de Navidad (1 de enero), tiempo denominado “Feria de Navidad”, y que finaliza con el domingo después de Epifanía, con la celebración del Bautismo del Señor. En la Misa de ayer, un gran sacerdote español recordaba, además, como algo que va más allá de la anécdota cultural, cómo en algunos países de América Latina, como México, el Nacimiento permanece todavía expuesto en muchos hogares hasta el día 2 de enero, el día de la Presentación del Señor.

Por el contrario, en nuestro ámbito sociocultural secularizado, por la fuerte influencia, casi imparable, de la secularización de inspiración protestante norteamericana, la separación temporal festiva entre las dos Fiestas que conmemoran el Misterio de la manifestación de Dios hecho hombre (la Natividad del Señor y la Epifanía) ha perdido su significación, no ya litúrgico-temporal, sino cristológico. De ello pueden dar cuenta muchos norteamericanos y quienes celebran la Navidad en todo el mundo sin referencia alguna al nacimiento de la Persona de Jesús. Así, tenemos en nuestro país, y en muchos otros países de nuestro ámbito cultural europeo, unas Navidades secularizadas (o, utilizando el lenguaje de la antropología religiosa “desacralizadas” o “desencantadas”), que suelen comenzar cuando lo deciden los grandes centros comerciales (en España, hace ya bastante que decidieron que las Navidades comenzaban, al menos, en torno a la segunda quincena de noviembre; algunos Ayuntamientos, sobre todo antes de la crisis, lo decidieron con el encendido de las luces de Navidad el 1 de noviembre), y que terminan, por influencia de una tradición histórica que afortunadamente se resiste a desaparecer, el día de Epifanía, también conocido como la Fiesta de los Reyes Magos, que se celebra el 6 de enero, mientras que en Norteamérica la secularación navideña ha llegado hasta el punto de convertirla, socioantropológicamente, y sin perjuicio de su vivencia auténticamente religiosa en las varias confesiones religiosas cristianas, católicas y protestantes presentes en el país, en una fiesta secular que acaba concluyendo con el año civil.

Ese día, muchos niños de España recibieron los regalos de los Reyes Magos, que fueron a adorar a Jesús hace más de dos mil años guiados por la Estrella de Belén. Cuando nos hacemos adultos, y a pesar de que esta Fiesta pueda suscitar en nosotros cierta melancolía por aquello de la “infancia perdida”, los creyentes no debemos perder el rastro de aquella estrella, porque nos sigue guiando a Jesús. Y nos guía a través de María y a través de toda su Santa Iglesia. En el tiempo denominado “Después de Epifanía” la Iglesia Católica nos concede un tiempo precioso para meditar sobre el Misterio de la manifestación de Dios hecho hombre a todos los pueblos de la humanidad. Es un tiempo para la reflexión y de preparación para la acción, en un mundo cada vez más hostil y deshumanizado, regido en muchas ocasiones por el odio, el chantaje y el rencor, el cálculo político instrumental y la cosificación de las personas; un mundo, precisamente por ello, necesitado de amor, de comprensión y de misericordia.

El mensaje no puede ser más actual, y debe movernos a la paz y a la concordia entre nosotros, comenzando por los más próximos a nosotros, por nuestra propia familia, amigos y allegados. Por ello, para nosotros también, es bueno que comprendamos, como los niños, qu por lo general no tienen posibilidad de hacer regalos materiales apetecibles a los hombres, su mejor regalo es la propia presencia. El mejor regalo que hemos podido hacer en este tiempo de Navidad, y durante todo el año litúrgico, y experimentarlo a la vez de esta manera por medio de la gracia, que se da gratuitamente, es el regalo de nuestra presencia, y el don de nosotros mismos. Lo recordaba el papa en unas emotivas palabras con ocasión de un discurso del pasado Adviento: el mejor árbol de Navidad, la mejor bola del árbol, el mejor adorno, el mejor regalo, eres tú. Pero de ahí debemos salir y transmitir la noticia de la buena nueva a todos los pueblos que hoy constituyen una realidad cada vez más cercana, pero paradójicamente más distante.

No son palabras vacías, sino que nosotros mismos, elevados a la dignidad de Hijos de Dios ya desde el misterio de la Encarnación, que prepara el misterio pascual, somos regalo, somos don para los demás, para hacer de su vida, de la vida de los demás, una vida siquiera algo más soportable, algo más tierna, algo más humana: ¡cuánta necesidad de ternura tiene el mundo de hoy, recordaba el papa Francisco en la homilía de la Víspera de Navidad!

Son éstas palabras que no escuchan los representantes de ninguna de las mayores religiones del mundo, y conviene recordarlo a la luz de los últimos acontecimientos. Es una vergüenza que quienes se declaran también hijos de Abrahám ataquen en nombre del Islam el semanario francés Charlie Hebdo en un atentado que nada tiene que ver con Dios/الله , sino con un odio político-religioso fomentado por los hombres. De nuevo, el odio nos hace ver la cara desfigurada de la religión, que, a pesar de sus múltiples interpretaciones, no es en ninguna de los tres credos abráhamicos (judío, islámico y cristiano), una religión de odio, sino una religión de Amor, sino que más bien, al contrario de lo que algunos sociólogos sostienen, los fundamentalismos son perversiones de la religión: por cierto, de todas. Tampoco los cristianos estamos exentos de caer en él, on en sectas o grupúsculos que se dicen cristianos y reclaman, aun movidas por legítimos sentimientos de indignación, “soluciones” de reacción que, por estar basadas en el odio, no pueden ser compartidas, porque no pueden ser cristianas. Frente a las otras dos grandes religiones abrahámicas, como predicó el propio Jesús, y a pesar de los gravísimos errores cometidos a lo largo de la Historia por los representantes de la religión cristiana institucionalizada, el cristianismo es, además, una religión de perdón y de amor sin límites, hasta el punto de presentar la peculiaridad del Amor a los enemigos. Los cristianos no podemos ceder a la provocación de responder con odio a estos atentados, con actitudes intransigentes y fanáticas que también hemos aprendido y praticado históricamente, sino que desde el poder civil y el poder eclesiástico debemos responder con una actitud de firmeza y justicia, pero también de conversión y misericordia ante las atrocidades cometidas. A la oración por las víctimas de estos terribles atentados no debe seguir la espiral del odio, sino su recuerdo, su apoyo, su memoria; también la firme condena del pecado y de las actitudes de los fundamentalistas islámicos y la petición a los representantes del Islam de una mayor firmeza en la condena de semejantes atrocidades, a la vez que la oración por la conversión de los pecadores.

Pero más allá de ello, los cristianos debemos permanecer firmes en el Amor de Dios que nos empuja a trabajar para erradicar las causas y las estructuras de pecado que hacen posibles que muchas personas, en el ámbito islámico, por esa clase de desesperación basada en la miseria material y moral que lleva al odio y que nunca ha traído nada bueno a la sociedad humana.

A la contemplación del Misterio de la Encarnación ha dedicado la Iglesia Católica uno de sus tiempos litúrgicos fuertes. Pidámosle a Dios que podamos encontrar en la Navidad y en la contemplación de su Misterio, en el triunfo del Bien, los ánimos y la fortaleza necesarios, don del Espíritu Santo, para no caer en desesperación y caminar con esperanza hacia nuestra propia conversión, la de nuestro prójimo (todo el género humano) y la edificación del Reino de Dios en la tierra, que es un reino de amor y de paz.

 

 

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Después de Epifanía: Que la Virgen nos acompañe y nos guarde durante este nuevo año

enero 7, 2015 § 2 comentarios


La Adoración de los Magos

La Adoración de los Magos

En la Navidad, el Niño Dios, el Dios-con-nosotros (Enmanuel, en hebreo), se hace visible en medio de la noche a los más pobres, a los pastores, y, como tuvo oportunidad de pronunciarse Su Santidad el papa Francisco en la homilía de la Nochebuena, “la Luz de Jesús no la vieron los poderosos, los reyes, los gobernantes, los tiranos”, sino gente humilde.

Como contrapunto, en el episodio narrado por Mateo en la Epifanía, que la Iglesia latina separa -pero que pudo estar mucho menos distante en el tiempo o incluso coincidir en el mismo con la llegada de los magos, de los que nada se sabe por los textos canónicos, más que debían de ser unos hombres sabios, magos y astrólogos, ya que en aquellos tiempos la astronomía en nada se diferenciaba de la astrología-, se nos muestra el reverso de una misma medalla: la manifestación de Jesús a los pueblos gentiles; es decir, a todo el mundo. Así, los magos observaron la estrella de Belén y la intepretaron como un prodigio celeste de tal magnitud que vieron en ella el símbolo de la Divinidad Única en la que creían (C. S. Lewis), y se pusieron en camino desde tierras lejanas de oriense, probablemente, desde la antigua Persia o desde el valle del Indo, donde había arraigado la religiosidad védica de los indoarios, padres también del zoroastrismo maniqueísta persa.

Pero los magos, buscadores del Logos, de la verdad, se pusieron en camino en una travesía larga, a partir de sus conocimientos astrológicos de los signos celestes, pero guiada y sostenida fundamentalmente por la fe en la verdad.

A continuación, valiéndome del derecho de cita, reproduzco un pasaje del Evangelio de Mateo -único del que tenemos noticia del episodio de la Adoración-, así como un valioso comentario a cargo del Rvdo. D. Joaquim VILLANUEVA i Poll (Barcelona, España), que nos muestra el profundo sentido de temor de Dios -en el buen sentido- que debemos tener ante el Misterio de la Encarnación y ante la Presencia del Verbo hecho carne; presencia perpetuada diariamente en la Eucaristía, en la que Jesús mismo se hace pan de vida, como predicará, y ya en este tiempo denominado “Después de Epifanía” podremos escuchar su predicación de adulto, sobre todo a partir de su Bautismo en el Río Jordán. El breve texto concluye con las sabias palabras de que, si nosotros no podemos ver la estrella de Belén, acudamos a María, Stella Matutina, y ella nos conducirá, a pesar de las penalidades de la vida, representadas por sendas estrechas y de pedregales que también conocieron los magos, y a pesar de nuestras desviaciones, a Jesús. Porque ad Iesum per Mariam. Y entonces lo adoraremos, y ya nada en nuestra vida será vano.

 

Mirad que llega el Señor del señorío: en la mano tiene el reino, y la potestad y el imperio (Antífona de entrada de la Misa de Epifanía)

Texto del Evangelio (Mt 2,1-12): Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle». En oyéndolo, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén. Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: «En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: ‘Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel’».

Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: «Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle».

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el Niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al Niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino.

Comentario: Rev. D. Joaquim VILLANUEVA i Poll (Barcelona, España)

Entraron en la casa; vieron al Niño con María su madre y, postrándose, le adoraron

Hoy, el profeta Isaías nos anima: «Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti» (Is 60,1). Esa luz que había visto el profeta es la estrella que ven los Magos en Oriente, con muchos otros hombres. Los Magos descubren su significado. Los demás la contemplan como algo que les parece admirable, pero que no les afecta. Y, así, no reaccionan. Los Magos se dan cuenta de que, con ella, Dios les envía un mensaje importante por el que vale la pena cargar con las molestias de dejar la comodidad de lo seguro, y arriesgarse a un viaje incierto: la esperanza de encontrar al Rey les lleva a seguir a esa estrella, que habían anunciado los profetas y esperado el pueblo de Israel durante siglos.

Llegan a Jerusalén, la capital de los judíos. Piensan que allí sabrán indicarles el lugar preciso donde ha nacido su Rey. Efectivamente, les dirán: «En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta» (Mt 2,5). La noticia de la llegada de los Magos y su pregunta se propagaría por toda Jerusalén en poco tiempo: Jerusalén era entonces una ciudad pequeña, y la presencia de los Magos con su séquito debió ser notada por todos sus habitantes, pues «el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén» (Mt 2,3), nos dice el Evangelio.

Jesucristo se cruza en la vida de muchas personas, a quienes no interesa. Un pequeño esfuerzo habría cambiado sus vidas, habrían encontrado al Rey del Gozo y de la Paz. Esto requiere la buena voluntad de buscarle, de movernos, de preguntar sin desanimarnos, como los Magos, de salir de nuestra poltronería, de nuestra rutina, de apreciar el inmenso valor de encontrar a Cristo. Si no le encontramos, no hemos encontrado nada en la vida, porque sólo Él es el Salvador: encontrar a Jesús es encontrar el Camino que nos lleva a conocer la Verdad que nos da la Vida. Y, sin Él, nada de nada vale la pena.

 

Comentario:REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano)

La Epifanía: Jesús se manifiesta a todas las gentes

Hoy el misterio de la Navidad se irradia sobre la tierra, difundiéndose en círculos concéntricos: la Sagrada Familia de Nazaret, los pastores de Belén y, finalmente, los Magos, que constituyen las primicias de los pueblos paganos. Quedan en la sombra los palacios del poder de Jerusalén, donde la noticia del nacimiento del Mesías no suscita alegría, sino temor y reacciones hostiles.

Lo maravilloso de los Magos es que se postraron en adoración ante un simple niño en brazos de su madre; no en el marco de un palacio real, sino en la pobreza de una cabaña. ¿Cómo fue posible? Ciertamente los persuadió la señal de la estrella. Pero ésta no habría bastado si los Magos no hubieran sido personas íntimamente abiertas a la verdad.

—A diferencia de Herodes, obsesionado por el poder y la riqueza, los Magos se pusieron en camino hacia la meta de su búsqueda, y cuando la encontraron, aunque eran hombres cultos, se comportaron como los pastores de Belén: reconocieron la señal y adoraron al Niño.

Meditación del día de Hablar con Dios

Epifanía del Señor
6 de enero

LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS

— Alegría de encontrar a Jesús. Adoración en la Sagrada Eucaristía.

— Los dones de los Magos. Nuestras ofrendas.

— Manifestación del Señor a todos los hombres. Apostolado.

I. Mirad que llega el Señor del señorío: en la mano tiene el reino, y la potestad y el imperio1.

Hoy celebra la Iglesia la manifestación de Jesús al mundo entero. Epifanía significa «manifestación»; y en los Magos están representadas las gentes de toda lengua y nación que se ponen en camino, llamadas por Dios, para adorar a Jesús. Los reyes de Tarsis y las islas le ofrecen dones, los reyes de Arabia y de Sabá le traerán presentes y le adorarán todos los reyes de la tierra; todas las naciones le servirán2.

Al salir los Magos de Jerusalén he aquí que la estrella que habían visto en Oriente iba delante de ellos, hasta pararse sobre el sitio donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría3.

No se extrañan por haber sido conducidos a una aldea, ni porque la estrella se detenga ante una casita sencilla. Ellos se alegran. Se alegran con un gozo incontenible. ¡Qué grande es la alegría de estos sabios que vienen desde tan lejos para ver a un rey, y son conducidos a una casa pequeña de una aldea! ¡Cuántas enseñanzas tiene para nosotros! En primer lugar, aprenderemos que todo reencuentro con el camino que nos conduce a Jesús está lleno de alegría.

Nosotros tenemos, quizá, el peligro de no darnos cuenta cabal de lo cerca de nuestras vidas que está el Señor, «porque Dios se nos presenta bajo la insignificante apariencia de un trozo de pan, porque no se revela en su gloria, porque no se impone irresistiblemente, porque, en fin, se desliza en nuestra vida como una sombra, en vez de hacer retumbar su poder en la cima de las cosas…

»¡Cuántas almas a quienes oprime la duda, porque Dios no se muestra de un modo conforme al que ellos esperan!…»4.

Muchos de los habitantes de Belén vieron en Jesús a un niño semejante a los demás. Los Magos supieron ver en Él al Niño al que desde entonces todos los siglos adoran. Y su fe les valió un privilegio singular: ser los primeros entre los gentiles en adorarle cuando el mundo le desconocía. ¡Qué alegría tan grande debieron tener estos hombres venidos de lejos por haber podido contemplar al Mesías al poco tiempo de haber llegado al mundo!

Nosotros hemos de estar atentos porque el Señor se nos manifiesta también en lo habitual de cada día. Que sepamos recuperar esa luz interior que permite romper la monotonía de los días iguales y encontrar a Jesús en nuestra vida corriente.

Y entrando en la casa, vieron al Niño con María, su madre, y postrándose le adoraron5.

«Nos arrodillamos también nosotros delante de Jesús, del Dios escondido en la humanidad: le repetimos que no queremos volver la espalda a su divina llamada, que no nos apartaremos nunca de Él; que quitaremos de nuestro camino todo lo que sea un estorbo para la fidelidad; que deseamos sinceramente ser dóciles a sus inspiraciones»6.

Le adoraron. Saben que es el Mesías, Dios hecho hombre. El Concilio de Trento cita expresamente este pasaje de la adoración de los Magos al enseñar el culto que se debe a Cristo en la Eucaristía. Jesús presente en el Sagrario es el mismo a quien encontraron estos hombres sabios en brazos de María. Quizá debamos examinar nosotros cómo le adoramos cuando está expuesto en la custodia o escondido en el Sagrario, con qué adoración y reverencia nos arrodillamos en los momentos indicados en la Santa Misa, o cada vez que pasamos por aquellos lugares donde está reservado el Santísimo Sacramento.

II. Los Magos abrieron sus cofres y le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra7. Los dones más preciosos del Oriente; lo mejor, para Dios. Le ofrecen oro, símbolo de la realeza. Nosotros los cristianos también queremos tener a Jesús en todas las actividades humanas, para que ejerza su reino de justicia, de santidad y de paz sobre todas las almas. También le ofrecemos «el oro fino del espíritu de desprendimiento del dinero y de los medios materiales. No olvidemos que son cosas buenas, que vienen de Dios. Pero el Señor ha dispuesto que los utilicemos, sin dejar en ellos el corazón, haciéndolos rendir en provecho de la humanidad»8.

Le ofrecemos incienso, el perfume que, quemado cada tarde en el altar, era símbolo de la esperanza puesta en el Mesías. Son incienso «los deseos, que suben hasta el Señor, de llevar una vida noble, de la que se desprende el bonus odor Christi (2 Cor 2, 15), el perfume de Cristo. Impregnar nuestras palabras y acciones en el bonus odor, es sembrar comprensión, amistad. Que nuestra vida acompañe las vidas de los demás hombres para que nadie se encuentre o se sienta solo (…).

»El buen olor del incienso es el resultado de una brasa, que quema sin ostentación una multitud de granos; el bonus odor Christi se advierte entre los hombres no por la llamarada de un fuego de ocasión, sino por la eficacia de un rescoldo de virtudes: la justicia, la lealtad, la fidelidad, la comprensión, la generosidad, la alegría»9.

Y, con los Reyes Magos, ofrecemos también mirra, porque Dios encarnado tomará sobre sí nuestras enfermedades y cargará con nuestros dolores. La mirra es «el sacrificio que no debe faltar en la vida cristiana. La mirra nos trae al recuerdo la Pasión del Señor: en la cruz le dan a beber mirra mezclada con vino (Cfr. Mc 15, 23), y con mirra ungieron su cuerpo para la sepultura (Cfr. Jn19, 39). Pero no penséis que, reflexionar sobre la necesidad del sacrificio y de la mortificación, signifique añadir una nota de tristeza a esta fiesta alegre que celebramos hoy.

»Mortificación no es pesimismo, ni espíritu agrio»10. La mortificación, por el contrario, está muy relacionada con la alegría, con la claridad, con hacer la vida agradable a los demás. La mortificación «no consistirá de ordinario en grandes renuncias, que tampoco son frecuentes. Estará compuesta de pequeños vencimientos: sonreír a quien nos importuna, negar al cuerpo caprichos de bienes superfluos, acostumbrarnos a escuchar a los demás, hacer rendir el tiempo que Dios pone a nuestra disposición… Y tantos detalles más, insignificantes en apariencia, que surgen sin que los busquemos –contrariedades, dificultades, sinsabores–, a lo largo de cada día»11.

Diariamente hacemos nuestra ofrenda al Señor, porque cada día podemos tener un encuentro con Él en la Santa Misa y en la Comunión. En la patena que el sacerdote ofrece, podemos poner también nuestra ofrenda, hecha de cosas pequeñas, y que Jesús aceptará. Si las hacemos con rectitud de intención, esas cosas pequeñas que ofrecemos obtienen mucho más valor que el oro, el incienso y la mirra, pues se unen al sacrificio de Cristo, Hijo de Dios, que allí se ofrece12.

III. Después, obedeciendo a la voz de un ángel, los Magos regresaron a su país por otro camino13, nos dice el Evangelista. ¡Qué transparente han debido tener el alma estos hombres hasta el fin de sus días por haber visto al Niño y a su Madre!

Nosotros vemos en estos singulares personajes a miles de almas de toda la tierra que se ponen en camino para adorar al Señor. Han pasado veinte siglos desde aquella primera adoración y ese largo desfile del mundo gentil sigue llegando a Cristo.

Mediante esta fiesta, la Iglesia proclama la manifestación de Jesús a todos los hombres, de todos los tiempos, sin distinción de raza o nación. Él «instituyó la nueva alianza en su sangre, convocando un pueblo entre los judíos y los gentiles que se congregará en unidad… y constituirá el nuevo Pueblo de Dios»14.

La fiesta de la Epifanía nos mueve a todos los fieles a compartir las ansias y las fatigas de la Iglesia, que «ora y trabaja a un tiempo, para que la totalidad del mundo se incorpore al pueblo de Dios, Cuerpo del Señor y Templo del Espíritu Santo»15.

Nosotros podemos ser de aquellos que, estando en el mundo, en medio de las realidades temporales hemos visto la estrella de una llamada de Dios, y llevamos esa luz interior, consecuencia de tratar cada día a Jesús; y sentimos por eso la necesidad de hacer que muchos indecisos o ignorantes se acerquen al Señor y purifiquen su vida. La Epifanía es la fiesta de la fe y del apostolado de la fe. «Participan en esta fiesta tanto quienes han llegado ya a la fe como los que se encuentran en el camino para alcanzarla. Participan, agradeciendo el don de la fe, al igual que los Magos, que, llenos de gratitud, se arrodillaron ante el Niño. En esta fiesta participa la Iglesia, que cada año se hace más consciente de la amplitud de su misión. ¡A cuántos hombres es preciso llevar todavía a la fe! Cuántos hombres es preciso reconquistar para la fe que han perdido, siendo a veces esto más difícil que la primera conversión a la fe. Sin embargo, la Iglesia, consciente de aquel gran don, el don de la Encarnación de Dios, no puede detenerse, no puede pararse jamás. Continuamente debe buscar el acceso a Belén para todos los hombres y para todas las épocas. La Epifanía es la fiesta del desafío de Dios»16.

La Epifanía nos recuerda que debemos poner todos los medios para que nuestros amigos, familiares y colegas se acerquen a Jesús: a unos será facilitarles un libro de buena doctrina, a otros unas palabras vibrantes para que se decidan a ponerse en camino, a aquella otra persona hablándole de la necesidad de formación espiritual.

Al terminar hoy nuestra oración, no pedimos a estos santos Reyes que nos den oro, incienso y mirra; parece más natural pedirles que nos enseñen el camino que lleva a Cristo para que cada día le llevemos nuestro oro, nuestro incienso y nuestra mirra. Pidámosle también «a la Madre de Dios, que es nuestra Madre, que nos prepare el camino que lleva al amor pleno: Cor Mariae dulcissimum, iter para tutum! Su dulce corazón conoce el sendero más seguro para encontrar a Cristo.

»Los Reyes Magos tuvieron una estrella; nosotros tenemos a María Stella maris, Stella orientis»17.

1 Antífona de entrada de la Misa. — 2 Salmo responsorial de la Misa, Sal 71. — 3 Mt 2, 10. — 4 J. Leclerq,Siguiendo el año litúrgico, p. 100. — 5 Mt 2, 11. — 6 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 35. — 7 Mt2, 11. — 8 San Josemaría Escrivá, o. c., 35. — 9 Ibídem, 36. — 10 Ibídem, 37. — 11 Ibídem. — 12 Cfr. Oración de la Ofrenda de la Misa. — 13 Mt 2, 12. — 14Conc. Vat. II, Const. Lumen gentium, 9. — 15 Ibídem, 17. — 16 Juan Pablo II, Homilía 6-1-1979. — 17 San Josemaría Escrivá, o. c., 38.

A.I.P.M.

A.M.D.G.

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