Papa Francisco: Vivamos una Navidad auténticamente cristiana, ajena a toda mundanidad

diciembre 23, 2014 § Deja un comentario


Estad en el mundo sin ser del mundo (San Juan Evangelista)

 

Estimados seguidores:

En medio de un mundo profano que desprecia el auténtico sentido de la Navidad, os remito este enlace del Papa Francisco:

https://www.aciprensa.com/noticias/papa-francisco-vivamos-una-navidad-verdaderamente-cristiana-libres-de-toda-mundanidad-88159/

Feliz Navidad a todos.

Navidad en sencillez: Sobre el desprendimiento en la auténtica vida cristiana

diciembre 23, 2014 § Deja un comentario


PRESEPIO DI BAROCCIO

PRESEPIO DI BAROCCIO. NATIVIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.

 

Todas las religiones han practicado el desprendimiento como modo de vida auténtica. En el Cristianismo, el desprendimiento se hace patente desde el primer momento, en el que el Hijo de Dios acepta hacerse Hombre por Amor en el seno virginal de María, y nace en un pesebre, inerme, renunciando a todo lujo o comodidad innecesaria. Y Jesús mantendrá un estilo de vida sobrio durante toda su vida -lo cual no le impedirá asistir a banquetes y celebrar acontecimientos importantes, como las bodas de Caná, con sus discípulos, y también con publicanos y pecadores-. Pero el modo de vida sencillo y manso se mantendrá, como resulta de todo el Evangelio: la renuncia a los “bienes de aquí” para “aspirar” a los “bienes de allá arriba” es una de las mayores constantes de la predicación de Jesús de Nazaret, Quien llegará a decir que “El Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza (Mt 8, 20)”. Mas, y sin ánimo de ahondar mucho en ello, la renuncia que se propone es gradual, no automática, y, sobre todo, se nos invita a que nazca del Amor. Con ello, Jesús nos da un ejemplo de vida cristiana a quienes queremos ser sus discípulos y al mundo, el cual, muchas veces, ha criticado y continúa criticando con razón comportamientos poco decorosos de representantes de la Iglesia que fundó Jesucristo, cuando no de eclesiásticos que viven abiertamente en el lujo y en el afán de codicia, dinero y poder.

La nueva espiritualidad promovida por el papa Francisco ha supuesto un nuevo “aggiornamento” de la Iglesia, que no es otra cosa que el Pueblo de Dios con nosotros, del Dios que se hace cercano y que comparte su Vida con los hombres y, especialmente con los más necesitados; pero, al mismo tiempo, también conlleva un retorno a los orígenes, a esa sencillez apostólica de las primeras comunidades cristianas.

El texto que reproduzco a continuación, con autorización de quien me lo ha enviado, es un comentario sobre el Evangelio de hoy, día 23 de diciembre, Feria privilegiada de Adviento, a un día de celebrar la Nochebuena. Y trata, con extraordinaria lucidez, precisamente sobre el tema del desprendimiento en la vida cristiana como modo de vivir unas Navidades auténticas, en sencillez. Feliz Navidad a todos.

 

Día litúrgico: Feria privilegiada de Adviento: 23 de Diciembre

Texto del Evangelio (Lc 1,57-66): Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, pero su madre, tomando la palabra, dijo: «No; se ha de llamar Juan». Le decían: «No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre». Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre».

EL NACIMIENTO DE SAN JUAN BAUTISTA

EL NACIMIENTO DE SAN JUAN BAUTISTA

Y todos quedaron admirados. Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: «Pues, ¿qué será este niño?». Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él.

Comentario: Rev. D. Miquel MASATS i Roca (Girona, España)

‘¿Qué será este niño?’. Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él

Hoy, en la primera lectura leemos: «Esto dice el Señor: ‘Yo envío mi mensajero para que prepare el camino delante de Mí’» (Mal 3,1). La profecía de Malaquías se cumple en Juan Bautista. Es uno de los personajes principales de la liturgia de Adviento, que nos invita a prepararnos con oración y penitencia para la venida del Señor. Tal como reza la oración colecta de la misa de hoy: «Concede a tus siervos, que reconocemos la proximidad del Nacimiento de tu Hijo, experimentar la misericordia del Verbo que se dignó tomar carne de la Virgen María y habitar entre nosotros».

El nacimiento del Precursor nos habla de la proximidad de la Navidad. ¡El Señor está cerca!; ¡preparémonos! Preguntado por los sacerdotes venidos desde Jerusalén acerca de quién era, él respondió: «Yo soy la voz del que clama en el desierto: ‘Enderezad el camino del Señor’» (Jn 1,23).

«Mira que estoy a la puerta y llamo: si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo» (Ap 3,20), se lee en la antífona de comunión. Hemos de hacer examen para ver cómo nos estamos preparando para recibir a Jesús el día de Navidad: Dios quiere nacer principalmente en nuestros corazones.

La vida del Precursor nos enseña las virtudes que necesitamos para recibir con provecho a Jesús; fundamentalmente, la humildad de corazón. Él se reconoce instrumento de Dios para cumplir su vocación, su misión. Como dice san Ambrosio: «No te gloríes de ser llamado hijo de Dios —reconozcamos la gracia sin olvidar nuestra naturaleza—; no te envanezcas si has servido bien, porque has cumplido aquello que tenías que hacer. El sol hace su trabajo, la luna obedece; los ángeles cumplen su misión. El instrumento escogido por el Señor para los gentiles dice: ‘Yo no merezco el nombre de Apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios’ (1Cor 15,9)».

Busquemos sólo la gloria de Dios. La virtud de la humildad nos dispondrá a prepararnos debidamente para las fiestas que se acercan.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano)

Juan, el Bautista

Hoy nos preguntamos: “¿Qué será este niño?”. Su aparición llevaba consigo algo totalmente nuevo: desde su concepción hasta su circuncisión —con el nombre de Juan—, llegando a su ministerio, todo es original. Juan anunciará a alguien más Grande que había de venir después de él. Ha sido enviado para preparar el camino a ese misterioso Otro; toda su misión está orientada a Él.

En los Evangelios se describe esa misión con pasajes del Antiguo Testamento (Isaías, Malaquías, Éxodo): “Una voz clama en el desierto: ¡Preparad el camino al Señor!”; “Yo envío a mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino”… Con la predicación del Bautista se hicieron realidad todas estas antiguas palabras de esperanza: se anunciaba algo realmente grande.

—Por fin aparecía un profeta cuya vida también le acreditaba como tal. Por fin se anunciaba de nuevo la acción de Dios en la historia. Juan bautiza con agua, pero el más Grande, Aquel que bautizará con el Espíritu Santo y con “fuego”, está al llegar.

Meditación del día de Hablar con Dios

Adviento. 23 de diciembre

DESPRENDIMIENTO Y POBREZA CRISTIANA

— La Navidad nos llama a vivir la pobreza predicada y vivida por el Señor. El ejemplo de Jesús.

— En qué consiste la pobreza evangélica.

— Detalles de pobreza y modos de vivirla.

I. El desprendimiento efectivo de lo que somos y poseemos es necesario para seguir a Jesús, para abrir nuestra alma al Señor, que pasa y llama. Por el contrario, el apegamiento a los bienes de la tierra cierra las puertas a Cristo, y nos cierra las puertas al amor y al entendimiento de lo más esencial en nuestra vida: si alguno no renuncia a todo lo que posee no puede ser mi discípulo1.

El nacimiento de Jesús, y toda su vida, es una invitación para que nosotros examinemos en estos días la actitud de nuestro corazón hacia los bienes de la tierra. El Señor, Unigénito del Padre, Redentor del mundo, no nace en un palacio, sino en una cueva; no en una gran ciudad, sino en una aldea perdida, en Belén. Ni siquiera tuvo una cuna, sino un pesebre. La precipitada huida a Egipto fue para la Sagrada Familia la experiencia del exilio en tierra extraña, con pocos más medios de subsistencia que los brazos de José acostumbrados al trabajo. Durante su vida pública Jesús pasará hambre2, no dispondrá de dos pequeñas monedas de escaso valor para pagar el tributo del templo3. Él mismo dirá que el Hijo del hombre no tiene donde reclinar su cabeza4. La muerte en la Cruz es la muestra del supremo desprendimiento.

El Señor quiso conocer el rigor de la pobreza extrema –falta de lo necesario– especialmente en las horas más señaladas de su vida.

La pobreza que ha de vivir el cristiano ha de ser una pobreza real, ligada al trabajo, a la limpieza, al cuidado de la casa, de los instrumentos de trabajo, a la ayuda a los demás, a la sobriedad de vida. Por eso se ha dicho que «el mejor modelo de pobreza han sido siempre esos padres y esas madres de familia numerosa y pobre, que se desviven por sus hijos, y que con su esfuerzo y su constancia –muchas veces sin voz para decir a nadie que sufren necesidades– sacan adelante a los suyos, creando un hogar alegre en el que todos aprenden a amar, a servir, a trabajar»5.

Si llegan los bienes, siempre será posible vivir como «esos padres y esas madres de familia numerosa y pobre» y hacer con ellos el bien, porque «la pobreza que Jesús declaró bienaventurada es aquella hecha a base de desprendimiento, de confianza en Dios, de sobriedad y disposición a compartir con otros»6.

La pobreza que nos pide a todos el Señor no es suciedad, ni miseria, ni dejadez, ni pereza. Estas cosas no son virtud. Para aprender a vivir el desprendimiento de los bienes, en medio de esta ola de materialismo que parece envolver a la humanidad, hemos de mirar a nuestro Modelo, Jesucristo, que se hizo pobre por amor nuestro, para que vosotros fueseis ricos por su pobreza7.

II. Los pobres a quienes el Señor promete el reino de los Cielos8 no son cualquier persona que padece necesidad, sino aquellos que, teniendo bienes materiales o no, están desprendidos y no se encuentran aprisionados por ellos. Pobreza de espíritu que ha de vivirse en cualquier circunstancia de la vida. Yo sé vivir –decía San Pablo– en la abundancia, pero sé también sufrir hambre y escasez9.

El hombre puede orientar su vida a Dios, a quien se alcanza usando todas las cosas materiales como medios, o bien puede tener como fin el dinero y la riqueza en sus muchas manifestaciones: deseo de lujo, de comodidad desmedida, ambición, codicia… Estos dos fines son irreconciliables: no se puede servir a dos señores10. El amor a la riqueza desaloja, con firmeza, el amor al Señor: no es posible que Dios pueda habitar en un corazón que ya está lleno de otro amor. La palabra de Dios queda ahogada en el corazón del rico, como la simiente que cae entre cardos11. Por eso no nos sorprende oír al Señor enseñar que es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que el que entre un rico en el reino de los cielos12. ¡Y qué fácil es, si no se está vigilante, que se meta en el corazón el espíritu de riqueza!

La Iglesia nos recuerda, desde sus comienzos hasta nuestros días, que el cristiano ha de vigilar el modo como utiliza los bienes materiales, y amonesta a sus hijos a que estén «atentos a encauzar rectamente sus afectos, no sea que el uso de las cosas del mundo y un apego a las riquezas, contrario al espíritu de pobreza evangélica, les impida alcanzar la caridad perfecta. Acordándose de la advertencia del Apóstol: los que usan de este mundo no se detengan en eso, porque los atractivos de este mundo pasan (Cfr. 1 Cor 7, 31)»13. El que se apegue a las cosas de la tierra no solo pervierte su recto uso y destruye el orden dispuesto por Dios, sino que su alma queda insatisfecha, prisionera de esos bienes materiales que la incapacitan para amar de verdad a Dios.

El estilo de vida cristiano supone un cambio radical de actitud ante los bienes terrenos: se procuran y se usan, no como si fueran un fin, sino como medio para servir a Dios. Al ser medios, no merecen que pongamos en ellos el corazón: son otros los bienes auténticos.

Hemos de recordar en nuestra oración que el desprendimiento efectivo de las cosas supone sacrificio. Un desprendimiento que no cuesta no se vive. Y se manifestará frecuentemente en la generosidad en la limosna, en saber prescindir de lo superfluo, en la lucha contra la tendencia desordenada al bienestar y a la comodidad, en evitar caprichos innecesarios, en renunciar al lujo, a los gastos por vanidad, etcétera.

Es tan importante esta virtud de la pobreza para un cristiano que bien se puede decir que «quien no ame y viva la virtud de la pobreza no tiene el espíritu de Cristo. Y esto es válido para todos: tanto para el anacoreta que se retira al desierto, como para el cristiano corriente que vive en medio de la sociedad humana, usando de los recursos de este mundo o careciendo de muchos de ellos…»14.

III. El corazón humano tiende a buscar desmedidamente los bienes de la tierra: si no hay lucha positiva por andar desprendido de las cosas, se puede afirmar que el hombre, más o menos conscientemente, ha puesto su fin aquí abajo. Y el cristiano no debe olvidar nunca que camina hacia Dios.

Por eso ha de examinarse con frecuencia, preguntándose si ama la virtud de la pobreza y si la vive; si se mantiene atento para no caer en la comodidad o en un aburguesamiento que es incompatible con ser discípulo de Cristo; si está desprendido de las cosas de la tierra; si las tiene, en fin, como medios para hacer el bien y vivir cada vez más cerca de Dios. Porque «en el decurso de la historia, el uso de los bienes temporales ha sido desfigurado con graves defectos… Incluso en nuestros días, no pocos… caen como en una idolatría de los bienes materiales, haciéndose más bien siervos que señores de ellos»15.

Siempre podemos y debemos ser parcos en las necesidades personales, frenando los gastos superfluos, no cediendo a los caprichos, vigilando la tendencia a crearse falsas necesidades, siendo generosos en la limosna, o en la ayuda a las obras buenas. Por el mismo motivo, debemos cuidar con esmero las cosas de nuestro hogar, así como toda clase de bienes que, en realidad, tenemos solo como en depósito para administrarlos bien. «La pobreza está en encontrarse verdaderamente desprendido de las cosas terrenas; en llevar con alegría las incomodidades, si las hay, o la falta de medios (…). Vivir pensando en los demás, usar de las cosas de tal manera que haya algo que ofrecer a los otros: todo eso son dimensiones de la pobreza, que garantizan el desprendimiento efectivo»16.

De esta y de otras formas diferentes se manifestará nuestro deseo de no tener el corazón puesto en las riquezas; también cuando, por razones de profesión u oficio, dispongamos para nuestro uso personal de otros bienes. La sobriedad de que entonces demos prueba será el buen aroma de Cristo, que siempre tiene que acompañar la vida de un cristiano.

Dirigiéndose a hombres y mujeres que se esfuerzan por alcanzar la santidad en medio del mundo –comerciantes, catedráticos, campesinos, oficinistas, padres y madres de familia– decía San Josemaría Escrivá: «Todo cristiano corriente tiene que hacer compatibles, en su vida, dos aspectos que pueden a primera vista parecer contradictorios.Pobreza real, que se note y se toque –hecha de cosas concretas–, que sea una profesión de fe en Dios, una manifestación de que el corazón no se satisface con las cosas creadas, sino que aspira al Creador, que desea llenarse de amor de Dios, y dar luego a todos de ese mismo amor. Y, al mismo tiempo, ser uno más entre sus hermanos los hombres, de cuya vida participa, con quienes se alegra, con los que colabora, amando al mundo, utilizando todas las cosas creadas para resolver los problemas de la vida humana, y para establecer el ambiente espiritual y material que facilita el desarrollo de las personas y de las comunidades.

»Lograr la síntesis entre esos dos aspectos es –en buena parte– cuestión personal, cuestión de vida interior, para juzgar en cada momento, para encontrar en cada caso lo que Dios no pide»17.

Si luchamos eficazmente por vivir desprendidos de lo que tenemos y usamos, el Señor encontrará nuestro corazón limpio y abierto de par en par cuando venga de nuevo a nosotros en la Nochebuena. No ocurrirá con nuestra alma, lo que sucedió con aquella posada: estaba llena y no tenían sitio para el Señor.

1 Lc 14, 33. — 2 Cfr. Mt 4, 2. — 3 Cfr. Mt 17, 23-26. — 4 Mt 8, 20. — 5 Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer, 111. — 6 S. C. para la Doctrina de la fe, Instr. Sobre la libertad cristiana y la liberación, 22-III-1986, 66. — 7 2 Cor 8, 9. — 8 Mt 5, 3. — 9 Flp 4, 12. — 10 Mt 6, 24. — 11 Mt 13, 7. — 12 Mt 19, 24. — 13Conc. Vat. II, Const. Lumen gentium, 42. — 14 Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer, 110. — 15Conc. Vat. II, Decr. Apostolicam actuositatem, 7. — 16 Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer, 111. — 17 Ibídem, 110.

About the mediation of pope Francis between the USA and Cuba

diciembre 22, 2014 § Deja un comentario


 

Quod Deus coniunxit, homo non separet iterum

us  vaticano  cuba

 

http://www.theguardian.com/world/2014/dec/17/us-cuba-diplomatic-relations-obama-raul-castro?CMP=EMCNEWEML6619I2

 

The work of diplomatic mediation of Pope Francis, a pope with a new spirit, between the United States and Cuba is a political accomplished that we should not hesitate to describe as historic. Entrenched relations between the two powers from the conflict in the missile crisis in 1962 and the work carried out by two singular men, JF Kennedy and N. Khrushchev, who accepted the historical commitment not to plunge mankind into disaster the reopening of negotiations between the two countries has now needed work and the blessing of a personality political stature of the above. That is the Pope Francis.

The embargo only hurt the poorest and, generally, are not effective measures to “encourage” the local population to rebel against their dictators, but are the result of geopolitical strategies dictated by the most powerful nations in the world, and lobbies that support them. Only the most conservative GOP or more recalcitrant anti-Castro sectors, sectors that members of sociological Franchism in our country who are active in the economic party that supports the government are targeted, can not rejoice at the lifting of the embargo.

Shy openings West to Cuba by Pope that sank the Soviet bloc, Saint John Paul II, made their impact on the meeting that had both leaders in 1998. In the religious aspect, the fruits were noted in further opening of the Castro regime to the Cuban religious reality. And in the political speeches of both leaders reflected the harsh condemnation of fierce capitalism that encouraged them to both signatories, while also warned of the dangers of unbridled development of the capitalist system, and, as events have shown, has come to prevail during the early years of the century.

Above ideologies, especially now, in XXI century, people and their attitudes are. And regardless of ideology, there is no doubt that the pope Francisco itself is to rise to the occasion. High above Obama and, of course, Raul Castro.

So congratulations, Holy Father. God bless you. And God bless the Holy See, the United States of America and the Nation of Cuba.

http://www.papafranciscovideos.com/papa-a-moviemientos-populares-no-es-comunismo-es-doctrina-social-de-la-iglesia-126/

diciembre 14, 2014 § Deja un comentario


A mis padres, con todo mi cariño

Y el Rey les dirá: "Venid a mí, benditos de mi Padre, y heredad el Reino preparado para vosotros desde antes de la Creación del mundo. Porque tuve habmbre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, estuve desnudo y me cubrísteis, estuve enfermo y en la cárcel y vinísteis a verme".

Y el Rey les dirá: “Venid a mí, benditos de mi Padre, y heredad el Reino preparado para vosotros desde antes de la Creación del mundo. Porque tuve habmbre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, estuve desnudo y me cubrísteis, estuve enfermo y en la cárcel y vinísteis a verme”.

 

 

Yo soy el Pan de Vida. Quien coma de este pan, tendrá vida eterna.

Yo soy el Pan de Vida. Quien coma de este pan, tendrá vida eterna.

 

 

Escuchad al Papa:

En España, muchos católicos procedentes del “francismo sociológico”, incluidos movimientos que no voy a nombrar, no están de acuerdo. La cuestión social, que interesó a la Iglesia desde la encíclica “Rerum Novarum” de León XIII y, sobre todo, a partir del Concilio Vaticano II y su magnífica Declaración “Gaudium et spes”, supuso sin duda el germen de una apertura o “aggiornamento” de la Iglesia a los más pobres, los más necesitados, opción que no ha sido desarrollada del todo y en relación con la cual me apena que muchas personas que se declaran católicas no dediquen nada de su tiempo e interés a las cuestiones sociales -las cuales, como subraya el Papa, están en el centro del mensaje evangélico-, y se producen fenómenos, por parte de determinados fieles, de ataque directamente de “comunismo” a todo lo que suene a mejorar el nivel de vida de la gente más pobre y a un mejor reparto de los bienes de este mundo, así como de ataque a teólogos, algunos de ellos Santos de la Iglesia Católica, respecto de los cuales San Juan Pablo II declaró que se hallaban en “perfecta consonancia” con la doctrina católica. Muchas de estas personas pertenecen o han pertenecido a la Compañía de Jesús, a la Orden Franciscana, a la Orden Mercedaria o a otras Órdenes, Prelaturas o caminos espirituales religiosos en plena comunión con la Iglesia Católica de Roma. De momento, no me voy a alargar con la lista que los que fueran sedicentes lefebvrianos perdonados por Benedicto XVI, o grupos preconciliares, pero es posible que lo haga en un futuro.

 

Fdo.: Dr. Pablo Guérez Tricarico

Doctor en Derecho Penal por la Universidad Autónoma de Madrid

Ex Profesor de Derecho Penal de la Universidad Autónoma de Madrid y del Colegio Universitario “Cardenal Cisneros”

Acreditado a plazas de profesorado permanente

Experto en Historia comparada de las religiones y escritor

@pabloguerez

 

Vid., en relación con esta entrada, la siguiente entrada relacionada: http://pabloguerez.com/2014/09/20/who-are-the-enemies-of-pope-francis-vatican-increases-security-measures-due-to-isis-terror/

Salvo el título, está escrito en italiano.

 

A.M.D.G.

A.I.P.M.

 

Felicitación de Navidad de la Comunidad “María, Madre de los Apóstoles”

diciembre 14, 2014 § 2 comentarios


 

A mis padres, siempre, por todo

Verbum caro factum est

Navidad. Dios viene a habitar entre nosotros: alegraos

Navidad. Dios viene a habitar entre nosotros: alegraosQueridos Amigos:

 

A través de la Comunidad Comboniana en la que participo, por inescrutable designio de la Providencia y bajo la acción del Espíritu Santo, se me ha hecho llegar este sencillo mensaje de Navidad, expresado en la felicitación que tenéis a vuestra derecha, y especialmente dirigido a los no creyentes. Para explicar, en pocas palabras, en lo que consiste el Misterio de la Navidad, el EnManuel, el Misterio perfecto de la Encarnación, que expresa la idea de un Dios inmanente, un Dios que no se desentiende de nuestros problemas, de nuestras preocupaciones y de nuestros pecados, y que se hace cercano, tanto, que viene a habitar con nosotros. El Misterio de la Encarnación muchos lo rezamos en el Ángelus todas las mañanas, y forma parte del credo fundamental del cristiano. A partir del sublime Prólogo del Evangelio de San Juan, los cristianos rezamos: “Y la Palabra/el Verbo/el Hijo de Dios se hizo carne, y habitó entre nosotros. Tal es el significado del término Enmanuel (Dios-con-nosotros), lo que implica, para el cristiano de hoy, el hecho de que Dios se hace presente en medio de nosotros. Dios se hace presente en medio de nuestra vida, y se hace grande en nosotros. El Santo de Israel, como profetizaba Isaías, se hace grande en ti. Y en todos los que acojan su Palabra. Él se hace grande en tu vida, pues por por ti, lector, también nació y también murió en la Cruz. Como señaló hace poco en su ensayo el teólogo Hans Küng sobre Jesús, Jesús es el Abogado de la causa de Dios, pero es al mismo tiempo el Abogado de la causa del hombre (Jesús, Trotta, 2014). No sólo para perdonar los pecados, incluido el original, no sólo para devolver al hombre al paraíso que perdió, sino para transmitirle, como subraya San Pablo, por ejemplo, en su Carta a los Romanos, “participación en la misma vida divina”. Es la vida eterna, el Cielo, la resurrección gloriosa, la que este personaje histórico llamado Jesús de Nazaret nos vino a ofrecer. Y gratis. Porque Él ya cargó con el peso de nuestras culpas. En las llagas de su Pasión, mostradas a los Apóstoles en el Cenáculo, están nuestros pecados. Ya no son nuestros, son Suyos. Alegrémonos, pues, en este Dominigo  de Laetare. Que la Virgen María, Madre de Cristo y Madre de los Apóstoles, nos ayude a entrar más en comunión con las realidades divinas como lo hicieron tantos santos y místicos de la Iglesia, como San Juan de la Cruz, cuya Festividad hoy también conmemoramos. El núcleo de estas reflexiones, salvo pequeñas cosas “de mi cosecha” me fue transmitido ayer por el Padre Pavía, en el Centro Comboniano de Arturo Soria, en Madrid. Podéis copiar la felicitación y pasarla a quienes queráis.

Y ahora, os dejo con un bellísimo poema de San Juan de la Cruz, gran místico, Doctor de la Iglesia y uno de los mayores poetas de la Literatura Universal reconocidos por la comunidad literaria, poema que dedico, en primer lugar, a mis padres; y, en segundo lugar, a los más pobres y necesitados del planeta, con la finalidad de que anide en ellos la esperanza del anuncio de la próxima Navidad:

Ya que el tiempo era llegado
en que hacerse convenía
el rescate de la esposa,
que en duro yugo servía

Ya ves, Hijo, que a tu esposa
a tu imagen hecho había,
y en lo que a ti se parece
contigo bien convenía;
pero difiere en la carne
que en tu simple ser no había

En los amores perfectos
esta ley se requería:
que se haga semejante
el amante a quien quería;                          sanjuandelacruz05(3)
que la mayor semejanza
más deleite contenía;
el cual, sin duda, en tu esposa
grandemente crecería
si te viere semejante
en la carne que tenía.

Mi voluntad es la tuya
el Hijo le respondía­,
y la gloria que yo tengo
es tu voluntad ser mía,
y a mí me conviene, Padre,

lo que tu Alteza decía,
porque por esta manera
tu bondad más se vería;
veráse tu gran potencia,
justicia y sabiduría;

irélo a decir al mundo
y noticia le daría
de tu belleza v dulzura
y de tu soberanía.
Iré a buscar a mi esposa,

y sobre mí tomaría
sus fatigas y trabajos,
en que tanto padecía;
y porque ella vida tenga,
yo por ella moriría,

y sacándola del lago
a ti te la volvería

(San Juan de la Cruz, Romances, Romance 7, titulado “Prosigue la Encarnación”, escrito hacia 1584)

  Para quienes tengáis más sed de Jesús, os dejo este enlace: http://pastoressegnmicorazn.blogspot.com.es/2014/12/el-misterio-de-dios-se-hizo-carne.html

  Y ahora, os dejo con este bello villancico dedicado a la Virgen, que sabe que el Niño, está muy cerca: “La Virgen seuña caminos”, Villancico propio del Tiempo de Adviento en el que todavía debemos estar, vigilantes pero gozosos, esperando la venida del Salvador del Mundo: ¡Ven, Señor Jesús, y nace para todos!

A.M.D.G.

A.I.P.M.

Palabras del papa Francisco sobre los más pobres

diciembre 14, 2014 § Deja un comentario


 

A mis padres

Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón (Mt 6, 21)

Él les dijo: "Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón"

Él les dijo: “Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”

 

Amigos:

En este Domingo Tercero de Adviento, también denominado “Domingo de Laetare (o “Gaudete”), por la alegría qe debe despertarse en nuestros corazones por la inminente venida del Mesías, y tras haber cumplido mi blog, ayer, su primer año, haciendo uso del derecho de cita, quisiera dejar la palabra al Santo Padre S. S. el Papa Francisco, no sin antes realizar una breve reflexión:

Los que hemos tenido mala suerte en el reparto de los bienes temporales, o bien por causas diversas, algunas a nosotros imputables, no hemos tenido la delicadeza de administrarlos rectamente; los que no hemos sido “instrumentales” ni nos las hemos sabido ingeniar según la sabiduría del mundo para “abrirnos paso” en él según sus normas, estamos con los más pobres de la tierra. Antes de que nos quiten lo nuestro los poderosos que dicen servir a Jesús, cuando sólo se sirven a sí mismos, soportemos con estoica serenidad los padecimientos que la Providencia permita para nuestro bien y nuestra santificación, confiados en que saldremos victoriosos de la prueba. Nuestros enemigos pueden amendrentarnos, pueden tratar de infundirnos miedo, pueden quitarnos cosas materiales que apreciamos. A Jesús, el Inocente entre los Inocentes, le llevaron a juicio y le despojaron de sus vestiduras. Resistamos, con el auxilio de la gracia divina, silenciosos, mansos, humildes y pasivos, y, por ello, o quizá gracias a ello, también compasivos con los demás, tanto si les consideramos víctimas como verdugos, pues todos somos hijos de un mismo Padre celestial a Quien muchos no conocen, y cuya Misericordia infinita no pueden aceptar, simplemente porque no cabe en nuestros limitados esquemas mentales. En cuanto a los deshauciados, embargados, excluidos, desempleados, victimizados, estigmatizados, perseguidos y, en general, a los que sufrimos tribulación, hay cosas que nunca nos podrán quitar: la libertad interior y la paz del corazón.

Con mis mejores deseos de paz y bien,

Pablo

http://www.osservatoreromano.va/it/news/davanti-al-grido-dei-poveri

 

Feliz Domingo,

Pablo

 

A.M.D.G.

A.I.P.M.

NO A LA LEY MORDAZA: ¡AÚN ESTAMOS A TIEMPO!

diciembre 10, 2014 § 2 comentarios


Sobre el contenido de la “Ley Mordaza”, o nueva “Ley de Seguridad Ciudadana” vid., entre otros, la información más reciente dada vía http://www.publico.es/533426/el-pp-impone-la-ley-mordaza

 

La Ley Mordaza  Multa  boton+No+LM

 

En el Día internacional de los Derechos Humanos, en el que se conmemora el 66 aniversario de la aprobación por la Asamblea General de Naciones Unidas de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, documento entendido hoy como de “ius cogens” universal, en cuanto expresa el sentir compartido y la “opinio iuris” de la comunidad internacional en materia de Derecho internacional humanitario, el partido en el Gobierno se prepara para nuevos recortes. Esta vez, nos quita ya los derechos económicos y sociales, que ya nos ha quitado, sino que la nueva Ley afectará de manera muy directa a los derechos “fundamentales”, “burgueses”, “formales”: a los derechos llamados “de la primera generación”, entre los que se encuentran los derechos a la libertad de expresión y manifestación. Si estás de acuerdo con el contenido, firma la propuesta en https://secure.avaaz.org/es/ley_mordaza_rb/?abqTMib o en cualquier otra página web contra dicha Ley. NO AL ESTADO DE LA SEGURIDAD. SÍ AL ESTADO DE DERECHO.

Saludos cordiales,

Fdo. Dr. Pablo Guérez Tricarico. Ex Profesor de Derecho Penal de la Universidad Autónoma de Madrid y del Colegio Universitario “Cardenal Cisneros”.

 

La Inmaculada Concepción de María abre el camino de una nueva Humanidad

diciembre 8, 2014 § Deja un comentario


Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, y la Virgen concebida sin pecado original (antífona para la Adoración eucarística)

“Oh, María, sin pecado concebida, rogad por nosotros, que recurrimos a Vos” (Jaculatoria, atribuida a María en su revelación privada a Santa Catalina Labouré, el 27 de noviembre de 1830, Festividad de la Virgen de la Milagrosa)

 

LA INMACULADA CONCEPCIÓN

LA INMACULADA CONCEPCIÓN. MURILLO.

 

Hoy, 8 de diciembre, la Iglesia Católica celebra la Solemnidad de la Inmaculada Concepción: María, con su sí, con su fiat, dado libremente, como una mujer nueva de la nueva creación libre del pecado original, hizo posible la obra redentora de Dios, aceptando llevar en su seno virginal la Palabra viva de Dios, como nos recuerda el rezo del Ángelus. María es la mujer nueva, la nueva Eva, de la que habría de nacer nuestro Redentor. Ella es la que marca el paso de nuestra espera de Adviento hacia la Navidad. Con su sencillez y humildad, hizo posible que comenzara la obra salvífica de Dios para los hombres, que habríamos de ser redimidos por Jesucristo, no ya sólo para devolvernos al primitivo estadio preternatural de Adán y Eva, sino para ensalzarnos a la dignidad misma de Hijos de Dios por adopción, como reiteradamente puede leerse en varias Cartas de San Pablo.

La Redención alcanzó también a María y actuó en Ella, pues recibió todas las gracias en previsión de los méritos de Cristo. Dios preparó a la que iba a ser la Madre de su Hijo con todo su Amor infinito. A este respecto, a mí me resulta especialmente gráfico y bello la siguiente declaración de R. A. Knox, quien se expresa así sobre la Inmaculada Concepción de María: “Del mismo modo que el primer brote verde señala la llegada de la primavera en un mundo helado y que parece muerto, así en un mundo manchado por el pecado y de gran desesperanza esa Concepción sin mancha anuncia la restauración de la inocencia del hombre. Así como el brote nos da una promesa cierta de la flor que de él saldrá, la Inmaculada Concepción nos da la promesa infalible del nacimiento virginal (…). Aún era invierno en todo el mundo que la rodeaba, excepto en el hogar tranquilo donde Santa Ana”, de quien tenemos constancia, entre otras fuentes, a través de algunos Evangelios apócrifos, como el Protoevangelio de Santiago, “dio a luz a una niña. La primavera había comenzado allí” (R. A. Knox, Tiempos y fiestas del año litúrgico, p. 298).

Si bien no fue hasta el siglo XIX, que la Inmaculada Concepción fue proclamada como dogma de fe católica por el papa Pío IX (concretamente, en el año 1854), ya algunos Padres de la Iglesia, tanto de las Iglesias orientales como occidentales, desde los primeros siglos del Cristianismo, y desde la formación del cuerpo doctrinal en torno al pecado original, elaboraron las premisas de lo que después sería proclamado como dogma, e históricamente hay constancia de la celebración eclesial de la Fiesta de la Inmaculada Concepción desde el siglo VIII de la Era Cristiana.

Todo cuanto de hermoso y bello se puede decir de una criatura, se lo cantamos hoy a nuestra Madre del Cielo, quien nos fue dada por Jesús, en el momento de Su Muerte en la Cruz, como Madre a toda la Humanidad, entregándosela al discípulo que tanto amaba con las palabras: ““Madre (Mujer), ahí tienes a tu hijo; hijo, ahí tienes a tu Madre” (cfr. Jn 19, 25-27). De la inmaculada concepción de María, la cual, en atención a los méritos de su Hijo Jesucristo, habiendo sido predestinada por designio expreso de Dios a ser la Madre del Redentor, fue preservada de toda mancha de pecado original, pues puro y libre de pecado debía ser el vientre que acogiese al Salvador del Mundo, hablaron ya algunos primeros padres de la Iglesia, ensalzando la obra corredentora y salvífica de María, la Madre del Salvador. Así se expresa San Andrés de Creta: “Exulte hoy toda la creación y se estremezca de gozo la naturaleza. Alégrese el cielo en las alturas y las nubes esparzan la justicia. Destilen los montes dulzura de miel y júbilo las colinas, porque el Señor ha tenido misericordia de su pueblo y nos ha suscitado un poderoso salvador en la casa de David su siervo, es decir, en esta inmaculadísima y purísima Virgen, por quien llega la salud y la esperanza a los pueblos” (Homilía I en la Natividad de la Santísima Madre de Dios).

Que la Inmaculada y Santísima Virgen María sea nuestra guía, y su manto nos brinde su protección maternal en este tiempo de Adviento, el que los cristianos nos preparamos, como cada año, para la llegada del Redentor: para conmemorar que Jesús, a quien María nos trae -como reza el antiguo dicho Ad Iesum per Mariam-, nacerá de nuevo en nuestros corazones en menos de dos semanas. Con tal de que le digamos que sí. Como hizo María, libre e inmaculada, con su fiat.

 

MAGNÍFICAT

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí. Su nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón. Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacíos.

Auxilia a Israel su siervo, acordándose de su santa alianza según lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en principio ahora y siempre por los siglos de los siglos.

Amen.

 

Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A ti, celestial princesa,
Virgen Sagrada María,
yo te ofrezco en este día
alma, vida y corazón,
mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.

 

A.I.P.M.

A.M.D.G.

MENSAJES DE REFLEXION – MENSAJES POSITIVOS: ELEVEMOS UNA ORACION A DIOS…

noviembre 30, 2014 § Deja un comentario


Preciosa oración, muy apropiada para estos tiempos tan difíciles, especialmente para todos los que se sienten probados por miles de causas y sólo encuentran consuelo en la fe en Aquél que viene a salvarnos. Que encuentren consuelo también en las personas con quienes se encuentren, en sus familiares, amigos, compañeros o extraños, pues todos somos hijos de un mismo Padre celestial.
En el primer Domingo de Adviento y del nuevo Año Litúrgico, en comunión con María, por Quien hemos recibido al Autor de la Vida, cuyo nacimiento, tal y como nos recuerda este tiempo litúrgico de espera, estamos próximos a celebrar, me uno a esta plegaria con la Oración de San Bernardo. Vos, Madre del Altísimo, no desoyáis nuestras súplicas:

 

 

Acordaos

 

ACORDAOS

ACORDAOS

¡Acordaos, oh piadosísima Virgen María!,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han
acudido a vuestra protección,
implorando vuestro auxilio,
haya sido desamparado por Vos.
Animado por esta confianza,
a Vos acudo,
oh Madre, Virgen de las vírgenes,
y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados,
me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana.
¡Oh Madre de Dios, y Madre mía!, no desechéis mis súplicas,
antes bien, prestad a ellas oídos y dignaos acogerlas favorablemente. Amén.

 

¡Oh, María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que acudimos a Vos!

¡Oh, María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que acudimos a Vos!

Oh, María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que acudimos a Vos (Jaculatoria de la Medalla Milagrosa dictada por la Santísima Virgen María a Catalina Labouré el 27 de noviembre de 1830)

Marcial Rafael Candioti IV - Mi Legado: Humanidad, Solidaridad, Independencia, ¡LIBERTAD!

elevemos una oracion a dios

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Con Jesús, Rey del Universo, despedimos el Año Litúrgico

noviembre 29, 2014 § Deja un comentario


 

Cristo+Rey                        Cielo y tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (Mt 24, 35)

JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

 

El pasado domingo 23 de noviembre, la Iglesia Católica de rito latino -la más extendida del mundo- celebró la Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo.

Fue una Fiesta, en sus orígenes no muy remotos, instituida en momentos en los que peligraba la influencia y el poder de la Iglesia frente a los avances de la Modernidad, y, especialmente, el poder temporal de aquélla. Ahora, en un momento en el que el poder temporal de la Iglesia se reduce a la garantía de la imparcialidad e inmunidad de coacción frente al poder civil, labradas a través de los siglos, por medio de la figura de Derecho internacional público de la persona jurídica internacional de la Santa Sede, albergada en el Estado de la Ciudad del Vaticano, de apenas 0,4 km2 de extensión, así como a los vestigios de los antiguos privilegios procesales del refugio “en sagrado” -y que a mi  juicio, como jurista, en un momento de crisis de valores y de legitimidad del poder civil y de los Estados Nación, habría que recuperar-, la Fiesta de Cristo Rey, con la lectura del conocido pasaje de Mt 25 referido al Juicio Universal, representa litúrgicamente la culminación del designio escatológico del hombre y del mundo.

A Jesús, cuya venida volveremos a esperar en el inminente nuevo Año Litúrgico que comienza, con el tiempo de Adviento, ya esta tarde del 29 de noviembre, se le trata como Rey ya desde las antiguas profecías de Isaías y de Zacarías, quien se refiere a un hombre “destinado a gobernar las Naciones con vara de hierro” (Zac 14, 16). La misma descripción aparece en el Apocalipsis (Ap, 12, 5), Libro complejo y de inagotable lectura, escrito en clave de Eternidad, es decir, en la más pura definición borgiana de la misma como “simultaneidad de pasado, presente y futuro aprehendidas por una misma mente”. Por ello, y porque el lenguaje alegórico empleado muchas veces en el Texto Sagrado, muchas de las descripciones bíblicas deben ser entendidas metafóricamente, en su justo sentido.

Los Evangelios nos hablan de que Jesús es adorado ya como Rey por los magos desde su Nacimiento. Pero se trata, como sabemos todos los cristianos, de un Rey muy distinto, como distinta es la predicación de Jesús durante su Reino: “Mirad: el Reino de Dios está dentro de vosotros” (Lc 17, 21). En la noche de su Pasión, preguntado por el Sanedrín y por Pilato, responderá que sí a la pregunta de si es rey. Pero enseguida se aprestará a pronunciarse sobre la naturaleza de su reinado: “Mi reino no es de este mundo” (Jn 18, 36).

¿Qué clase de rey es Jesús? ¿Cuál es la manera de reinar que tiene Jesús? No puede ser un reinado al estilo de los hombres, pues ya había declarado, durante su predicación, que “Los reyes de las naciones las dominan con su poder, y pretenden ser reconocidos como bienhechores… Entre vosotros, que no sea así… Yo estoy entre vosotros como vuestro servidor” (Lc 22, 25-27). Se trata de un rey que se ciñe el cinto, que va a buscar a la oveja descarriada y la pone a salvo. Que nos sostiene a todos y a cada uno de nosotros y nos pone a salvo, diciendo, con el Salmo: “yo te sostengo”. Que no tiene reparos en mezclarse con el pueblo “pecador” y en comer con ellos, con meretrices y publicanos. Es un rey que, antes de ser proclamado burlescamente como tal por sus torturadores, se remanga la camisa y lava los pies a sus discípulos. Ésa es la manera que tiene Jesús de reinar: reinar para nosotros, entendiendo su reinado como un instrumento al servicio de la redención y salvación de los hombres. Jesús reina en nuestros corazones, con tal que le dejemos un mínimo resquicio para poder entrar en ellos. Es un Rey que nos abrió las puertas del cielo llevando por corona una corona de espinas, y por trono una cruz. Por Amor a todos los hombres, su Corazón está representado, en la iconografía católica, especialmente, a partir de la fundación del movimiento de los Sagrados Corazones, con un corazón cubierto por una corona de espinas: símbolo de un Amor sin límites que está dispuesto a aceptar los sufrimientos más horribles con tal de ponernos a salvo y de ensalzarnos hasrta hacernos partícipes de su divina condición. Pues, con el Bautismo, la liturgia católica nos recuerda que el Sacramento hace al catecúmeno “sacerdote, profeta y rey”. Jesús es un Rey deseoso de conducirnos al Padre, que es el Amor mismo, que le ha ensalzado y le ha dado poder sobre toda la Creación, y de hacernos coherederos con Él del Reino de los Cielos que el Padre le ha entregado, preparado para sus benditos desde antes de la creación del mundo. Con tal de que le digamos que sí. Al cumplimiento de su voluntad. Y a cambio escucharemos: “Venid a mí, benditos de mi Padre”. Así, leemos en el Evangelio del Domingo de Cristo Rey: “Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el Rey a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme”. Entonces los justos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?” Y el Rey les dirá: “En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt 25, 31-14).

Rebuscando en el ciberespacio de las homilías católicas para esta Solemnidad, no he podido encontrar mejor colofón que éste para terminar este post. Pertenece a una página católica muy recomendable que destila autenticidad evangélica desde el principiol, y tiene una licencia de copyleft, es decir, una licencia similar a las de creativecommons.org que yo suelo utilizar. Se permite la reproducción de su contenido citando su origen, y que podéis encontrar íntegro en http://www.acogerycompartir.org/palabra/2012/1125.html, no sin antes situar al lector en el contexto del mismo, a partir de la reflexión que puedan suscitar estas palabras a las que antes me he referido: “Jesús reina en nuestros corazones”. Creo compartir con muchas personas, creyentes y no creyentes, la percepción de una renovación en la Iglesia, tanto desde abajo, pedida desde los grupos de oración de las parroquias más humildes en todo el mundo cristiano, como desde arriba, en cuanto está siendo promovida por el papa Francisco. El texto que cito parte de la necesidad de situar la primacía del reinado de Cristo aquí y ahora. Cristo ha resucitado y ya es Rey. Aunque no lo veamos, como Él mismo dijo: “El Reino de Dios está en vuestros corazones”. Depende de nosotros, por tanto, remover las estructuras de pecado que configuran una sociedad muchas tecnológicamente muy avanzada pero muchas veces inhóspita para hacer posibles los ideales del Reino de Dios aquí y ahora, en este mundo que Cristo ha ganado para nosotros. Así, el objetivo escatológico de un cielo nuevo y una tierra nueva no debe sumirnos en una espera apática, sino servirnos de referente para ayudar a mejor este mundo, de una manera sencilla, como se expresaba y actuaba Jesús, “dando de comer al hambriento”. El párrafo que escogido del texto al que antes he aludido es el siguiente: “Aunque la fe cristiana nos lleve a mirar siempre más allá de la sociología y la política, ya es bueno que, con otras muchas personas, luchemos por metas intermedias, que son, sin embargo, bien importantes.  Jesús hace presente a Dios en el centro de nuestra historia y por eso Él en persona es el Reinado de Dios.  Sin olvidar que Dios reina místicamente en las personas santas.  En el concilio Vaticano II la Iglesia renunció a monopolizar la realización del Reinado de Dios.  Bastó decir que ha de ser germen o signo del Reinado de Dios hacia el mundo.

Eso debería haber sido y eso debería ser.  La crítica del poder absoluto de la realeza terrena se extiende también en el evangelio al poder absoluto que ejercen las instancias religiosas. A poco de iniciar el relato de la activación del programa del Reino, el evangelio de san Marcos indica que fariseos y herodianos se confabularon para hacer desaparecer a Jesús (Marcos 3,6).  La imagen del Reinado de Dios y de Cristo Rey del Universo no justifica que en la Iglesia se reproduzcan los símbolos y las estructuras de los gobiernos absolutos que tiranizan al mundo”.

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Con Jesús, Rey del Universo, despedimos el Año Litúrgico by Pablo Guérez Tricarico, PhD is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional License.
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