About the Greek tragedy: (demos) δeμος (pathos), πάθος and αγορές (Markets). Όχι (Nai) as a moral response.

julio 5, 2015 § 2 comentarios


Για τους ανθρώπους και την Ελληνική Κυβέρνηση

This Is What the Greek Referendum Ballot Will Look Like

oxi-greece-no

Perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores (Mt 6, 12)

Forgive us our debts, as we forgive our debtors (Mt 6,12)

Dimitte nobis debita nostra, sicut et nos dimittimus debitoribus nostris (Mt 6, 12)

Συγχώρεσέ μας τα χρέη μας, όπως συγχωρούμε τους οφειλέτες μας (Ματθαίος 6, 12)

 

“Queda mostrado cuán inaceptable es la afirmación de que la derrota del socialismo deja al capitalismo como único modelo de organización económica. Hay que romper las barreras y los monopolios que colocan a tantos pueblos al margen del desarrollo, y asegurar a todos -individuos y naciones- las condiciones básicas que permitan participar en dicho desarrollo (…) Es ciertamente justo el principio de que las deudas deben ser pagadas. No es lícito, en cambio, exigir o pretender su pago, cuando éste vendría a imponer de hecho opciones políticas tales que llevaran al hambre y a la desesperación a poblaciones enteras. En estos casos es necesario -como, por lo demás, está ocurriendo en parte- encontrar mecanismos de reducción, dilación o extinción de la deuda, compatibles con el derecho fundamental de los pueblos a la subsistencia y el progreso” (De la carta encíclica “Centesimus Annus” de San Juan Pablo II, 1991, escrita con motivo del centenario de la publicación de la “Rerum Novarum”).

“La política no debe someterse a la economía, y ésta no debe semeterse a los dictámenes y al paradima eficientista de la tecnocracia. Hoy, pensando en el bien común, necesitamos imperiosamente que la política y la economía, en diálogo, se coloquen decididamente al servicio de la vida, especialmente de la vida humana. La salvaciión de los bancos a toda costa, haciendo pagar el precio a la población, sin la firme decisión de revisar y reformar el entero sistema, reafirma un dominio absoluto de las finanzas que no tiene futuro y que sólo podrá generar nuevas crisis después de una larga, costosa y aparente curación. La crisis financiera de 2007-2008 era la ocasión para el desarrollo de una nueva economía más atenta a los princioios éticos y para una regulación de la actividad financiera especulativa y de la riqueza ficticia. Pero no hubo una reacción que llevara a repensar los criterios obsoletos que sigue rigiendo al mundo. La producción no es siempre nacional, y suele estar atada a variables económicas que fijan a los productos un valor que no coincide con su valor real” (De la Carta encíclica “Laudato sí” del papa Francisco, dada en Roma, junto a San Pedro, el 24 de mayo, Solemnidad de Pentecostés, del año 2015, tercero de su Pontificado, pp. 144-145) 

“The true essence of the banking industry is turning us all into debt slaves” (The International, US/GE, 2009, directed by Tom Tykwer, written by Erin Warren Singer)

Kyrie eleison. Christe eleison. Kyrie eleison. Grecia se encuentra en este momento en un estado realmente crítico a causa de una deuda de 1.600.000.000 de euros que no puede pagar al FMI. Es sólo un primer pago de la deuda, frente a la cual la República Helénica ya ha incurrido en mora. El próximo lunes, 20 de julio, vence, D. m., un pago de 3.500.000.000 que Grecia debe al Banco Central Europeo. Ante esta situación, el primer ministro Tsipras, tras las fallidas negociaciones con el Eurogrupo, ha decidido hacer algo cuestionable, pero profundamente democrático y lleno de sentido de Estado y de responsabilidad: convocar un referéndum para hoy, 5 de julio, para que los griegos decidan su destino. Para que decidan si desean continuar pidiendo como esclavos a las vetustas instituciones de Bretton Woods –y, de paso, a sus lacayas instituciones financieras y de crédito europeas-, cuyo liderazgo moral internacional, después de los escándalos de Strauss-Kahn, Rato y la propia Cristine Lagarde está hoy más que nunca en entredicho, a costa de más recortes y políticas de austeridad (o austericidio), o bien dar un salto en “territorio desconocido”, plantarse y decir: NO (Όχι, en griego), asumiendo las trágicas consecuencias que esta decisión podría conllevar. La mayor parte de la prensa oficialista europea, pero sobre todo española, en coherencia con el discurso neoliberal que detenta la hegemonía cultural del pensamiento económico y político, ha mostrado un absoluto desprecio hacia el Gobierno griego de Syriza legítimamente elegido, solamente por el hecho de que dicho Gobierno se ha atrevido a cuestionar los mandamientos neoliberales y la legitimidad de la deuda. Sin embargo, pocos han sido los que han analizado el origen de la deuda griega o se han molestado en analizar cómo el pueblo griego ha sido víctima de gobiernos corruptos de partidos que se han movido desde la ortodoxia económica.

Toda esta situación de Grecia y la reacción de nuestros representantes políticos que han gestionado la cosa pública desde que comenzó la “crisis” me resulta sencillamente repugnante. Para empezar, tengo un sentimiento de amarga indiferencia hacia todos aquellos que se declaran católicos de irreprochable conducta y que han contribuido a enfangar más nuestro país, habiendo despilfarrado nuestro dinero -no el suyo-, y ahora dan lecciones a los griegos de austeridad, gobernabilidad y demás tecnicismos político-criminalmente correctos. De nuestros trasparentes rescates a la banca prefiero no hablar. Esos rescates nos han hecho a más de uno insolventes, “descartables”, como proclama lúcidamente el papa Francisco en su última encíclica “Laudato sí”. Mas aun siendo insolvente, estoy más cerca del pueblo griego de lo que pude estar jamás. Más cerca de cuando me enamoré de ellos y de su cultura cuando leía a sus filósofos y a sus escritores en un Bachillerato de primera durante el estudio de aquellas asignaturas que el ministro saliente de maleducación, el señor Wert, considera, con razón, inútiles. Inútiles para ser “emprendedor” y no persona, que es el único objetivo que le preocupó a su Administración. ¡Cómo no voy a perdonar, si es que tengo algo que perdonarles, yo, a los griegos! Como cristiano, no puedo dejar de recordar en estos momentos la parábola de los diez mil talentos, que encontramos en Mateo 18, 23-34. De aquel rey compasivo que le perdonó toda su deuda a su siervo, y éste, no contento de semejante merced, al encontrarse con un compañero que le debía a su vez cien denarios, se los intentó exigir. El rey se enteró y mandó que el primer deudor, con el que tanta compasión había tenido, fuera encerrado en la cárcel y atormentado allí hasta que hubiese pagado el último céntimo de su deuda. Así reacciona al mundo con la letra de una ley sin alma y con consignas de justicia conmutativa al estilo de “las deudas hay que pagarlas”, y que ignora la dimensión infinita de la Misericordia. Una Misericordia que es tan difícil de encontrar en los hombres que sólo puede tener un origen divino. Y cuya fuente, en Quien los cristianos creemos y que se hizo hombre precisamente para pagar una deuda que no era Suya, sino nuestra, nos manda ejercer con nuestro prójimo. Hace unos días, el 28 de junio, la Iglesia Católica celebraba la memoria de San Ireneo de Lyon, uno de los Padres de la Iglesia. San Ireneo nos recuerda cómo hemos sido rescatados, recordando a su vez a San Pablo, a un gran precio: precisamente con la Sangre de Aquél por quien “todo fue hecho”, según reza el Credo de Niceo-Costantinopla. No, si acaso les debo yo a los griegos. Por ello, en cuanto tenga algo en mi cuenta, antes de que los acreedores usureros ilegales legalizados se ciernan contra mí, haré una pequeña transferencia a la cuenta solidaria que a tal efecto ha abierto el Banco Central Griego, antes de que sea expulsado del SEBC por “heterodoxo” y anatema. Aun ahora, si pudiera echarlo en una hucha, echaría siquiera 10 euros, que para mí significa dinero, para contribuir a salvar la dignidad del Gobierno griego.

Por mi parte, no sé lo que yo votaría, pues para ello tendría que ser griego, haber nacido y haberme criado allí, y tener memoria histórica de la actuación de mis gobernantes, así como conectar con el clima social del país. A falta de estas circunstancias, resultaría una temeridad pronunciarme ante cualquiera de las dos opciones. Ambas me parecen perfectamente legítimas. Sin embargo, no puedo dejar de expresar mi simpatía hacia el “NO”, y especialmente, hacia aquellos que voten “NO” por una cuestión de dignidad. Un antiguo proverbio hindú dice que nadie es más fuerte que el que no tiene nada que perder. Pues bien, en esta situación se encuentra buena parte de la población griega joven y no tan joven. Una situación en la que, como diría Marx, no tienen que perder sino sus propias cadenas: las cadenas que les atan a un modelo de Europa fallido, que tiene poco de Unión y menos de europeo, y mucho de gran mercado, o mercadeo. Como europeísta y ciudadano comunitario, incluso a nivel jurídico, no puedo menos que empatizar con la situación griega, pues yo concibo el proceso de integración europea como un proceso de integración en valores comunes –no precisamente cotizables-, basados en lo mejor de la tradición democrática europea común a todos los Estados miembros, y que es fuente del Derecho comunitario, tal y como declarara hace ya más de una década el entonces Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas. Valores fundados en el humanismo que, desde la tradición de la Antigüedad griega y romana, pasaron al Renacimiento y a pensadores humanistas como Erasmo de Rotterdam, Pascal, Montaigne, Vitoria o Pico della Mirandola, inspirados fuertemente por los ideales – no necesariamente compartidos a lo largo de la Historia por la Jerarquía eclesiástica-, del Cristianismo. Valores que fueron retomados en la Revolución francesa, que dieron lugar a los Estados democráticos modernos tal y como hoy los conocemos, y que en el Romanticismo evolucionaron hacia los Estados Nacionales, en cuya defensa intervinieron personalidades tan implicadas en el devenir del Pueblo griego como Lord Byron, quien dio su vida en Missolonghi para defender a los griegos frente a la enésima invasión turca de su historia, o el poeta autóctono Cavafis. Y valores que, a pesar de las guerras y de las crisis que tuvo que padecer el Viejo Continente durante el siglo pasado, han sabido resistir al paso del tiempo en varias corrientes del pensamiento moderno identificado con la tradición humanista, tanto laica como religiosa. Conviene conocer un poco de historia no sesgada frente a las demasiadas voces que desprestigian a los actuales griegos con el argumento de que no son los griegos de Pericles.

Estos valores están siendo hoy gravemente amenazados por el “pensamiento único”. Una corriente de pensamiento, de origen anglonorteamericano, que ha hecho de la economía, en principio la ciencia que se encarga del estudio de la distribución de los recursos escasos, una disciplina ideologizada al servicio de la economía financiera y de un sistema económico capitalista, basado en el Capital financiero, que ya no es capaz de garantizar, aunque genere crecimiento, una igualdad mínima en la distribución de los recursos naturales, de los bienes primarios y de la riqueza generada por la producción. La deuda de las personas físicas con el sistema financiero (deuda privada), así como la deuda de las Naciones (deuda pública), se encuentra tan condicionada por la excesiva asimetría entre acreedores y deudores que resulta difícil hablar, desde los que tenemos una visión del mundo (si se quiere, llámesela “ideología), que considera que la desigualdad extrema, incluso la grave, resulta intolerable en una sociedad democrática, de deuda legítima. Por esta razón, lo que he escrito en otros lugares al respecto, lo afirmo ahora con mayor rotundidad: el capitalismo financiero actual no es un modelo socioeconómico moralmente lícito, pues a la vez que genera riqueza, genera al mismo tiempo, como un doble efecto, la exclusión exponencial de más personas del sistema productivo, lo que a su vez genera paro, y la exclusión exponencial de más personas del acceso a bienes y servicios, aun de primera necesidad, lo que produce desigualdad. Con ello el capitalismo, que antaño pudo ser lícito, precisamente por la existencia de contrapoderes fácticos, incluso militares, que limitaban su hegemonía en el escenario de la política de bloques, pero también por una mayor integración entre economía financiera y economía real, y por la pervivencia de una cierta ética del comercio, en el momento actual es directamente responsable de la miseria de la gran mayoría de población mundial, como han destacado insignes Premios Nobel de Economía como Stiglitz o Krugman, y se ha encargado de demostrar recientemente Piketty, en su inmensa obra “El Capital en el siglo siglo XXI”: 2014. Un sistema económico que genere riqueza, pero que al mismo tiempo impida su distribución equitativa, conforme al destino universal de los bienes, es decir, que éstos lleguen por los mecanismos de la justicia social y de la caridad, a todo el género humano, tal y como ha proclamado la doctrina social de la Iglesia, especialmente a partir del Concilio Vaticano II, en las declaraciones “Gaudium et spes”, o las encíclicas Populorum Progressio del beato Pablo VI, “Centesimus Annus” del papa San Juan Pablo II, o la reciente encíclica “Laudato sí”, sobre el cuidado de la casa común, publicada el pasado mes por el papa Francisco, es sencillamente inmoral. En definitiva, se trata de llevar a término la máxima que ya fuera expresada por San Pablo en su Segunda Carta a los Corintios, 9, 13-15, cuando escribiera: “No se trata de aliviar a otros pasando vosotros apuros, sino de lograr la igualdad. Que vuestra abundancia remedie por ahora su escasez, de modo que un día la abundancia de ellos remedie vuestra escasez. Así habrá igualdad. Como está escrito: A quien recogía mucho no le sobraba, a quien recogía poco no le faltaba”.

Es necesario, desde mi punto de vista, rediseñar, refundar o sustituir el sistema económico capitalista por un modelo que, combinando el respeto a la iniciativa privada y a la propiedad personal, sea capaz de distribuir la riqueza de modo equitativo, integrando fórmulas societarias o de tipo cooperativo, para que los bienes y recursos naturales, y la riqueza generada por el hombre, no permanezca en manos de unos pocos, sino que llegue a todos los hombres. Tal es, por otra parte, desde mi punto de vista, una de las fórmulas más acordes con el auténtico mensaje evangélico y con un planteamiento humanista que prime la persona y su dignidad sobre las frías cifras de la macroeconomía, aspectos “sagrados” del neoliberalismo o del ultraliberalismo. Porque al igual que Nuestro Señor Jesucristo declaró que “no se hizo el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre”, la economía no es más que una ciencia que debe estar al servicio del hombre, y no al revés: de sus necesidades, de las necesidades de todos los hombres y mujeres que poblamos el Planeta.

Por ello, porque se trata de una cuestión de dignidad, admiro a los que voten no, aun sabiendo el trágico destino que les aguarda (la tragedia, al menos en la forma en la que la conocemos, también la inventaron los griegos, igual que la democracia). Que un ciudadano, después de ocho años de políticas de recortes dictadas por la Troika y que no han hecho más que asfixiar al Pueblo griego, diga OXI/NO a las condiciones leoninas del FMI o de la Troika significa que no está dispuesto a dejar que su parte de soberanía económica sea decidida en los oscuros pasillos de un edificio de Bruselas por personas que carecen de legitimidad democrática alguna, o en las logias londinenses. Que no acepta las reglas de un comercio internacional ilícito, y que, por tanto, está dispuesto a ser asfixiado, incluso a morir de hambre, como consecuencia de su decisión, pero al mismo tiempo poniendo de manifiesto que los responsables de dicha decisión no se encuentran ni el Gobierno ni el Pueblo griego, sino que son encorbatados señores de Bruselas, Londres o Frankfurt que en fondo están deseando el “Grexit” para incrementar el poder derivado de sus ilícitas especulaciones. Es la lógica de los mártires. Y frente a ella sólo cabe mi empatía, mi silencio y mi respeto.

Παραβολή του οφειλέτη των δέκα χιλιάδων ταλάντων. Ματθαίος 18: 23-35

(Ματθαίος 18:23) δια ωµοιωθηfue η βασιλεια των ουρανων ανθρωπω Βασιλει ος ηθελησεν συναραι λογον µετα  των los δουλων αυτου (24) αρξαµενο δε αυτου συναιρειν προσηνεχθη αυτω εις  οφειλετης µυριων Ταλαντων (25) µη No εχοντος δε αυτου αποδουναι εκελευσεν αυτον κυριος αυτου πραθηνα και την γυναικα αυτου και y τα  Τεκνα και y πανταtodas οσα  ειχεν και y αποδοθηναι (26) ουν δουλος προσεκυνει αυτω λεγω κυριε µακροθυµησον  επ εµοιmí και y παντα σοι αποδωσω (27) σπλαγχνισθεις δε κυριο του δουλου εκεινου απελυσεν  αυτον και το δανειον αφηκεν αυτω  (28) εξελθων δε ο el δουλος εκεινος ευρεν ενα των  συνδουλων αυτου ος ωφειλεν αυτω εκατον δηναρια και κρατησας αυτον επνιγεν λεγων αποδος  µοι  ει τι οφειλεις (29) πεσων ουν συνδουλος αυτου εις τους ποδας αυτου παρεκαλει  αυτον  λεγων µακροθυµησον  επ sobre εµοι mí και y αποδωσω σοι (30) ο δε ουκ ηθελεν αλλα απελθων εβαλεν αυτον εις φυλακην εως ου αποδω το οφειλοµενον (31) ιδοντες δε οι συνδουλοι αυτου γενοµενα ελυπηθησαν σφοδρα και y ελθοντες  διεσαφησαν τω κυριω Εαυτων παντα γενοµενα (32) τοτε προσκαλεσαµενος αυτον ο κυριος αυτου λεγει αυτω δουλε πονηρε πασαν την οφειλην εκεινην αφηκα σοι επει παρεκαλεσας suplicaste µε a mí (33) ουκ εδει και σε ελεησαι τον συνδουλον σου ως και εγω σε ηλεησα (34) και οργισθεις ο κυριος  αυτου παρεδωκεν αυτον τοις βασανισταις εως  ου αποδω παν το οφειλοµενον  αυτω (34) ουτως και ο πατηρ µου ο επουρανιος ποιησει υµιν εαν µη αφητε εκαστος τω αδελφω αυτου απο των καρδιων υµων τα παραπτωµατα αυτων. (Del Evangelio Según San Mateo. Texto Bizantino-Interlineal Griego-Español).

Parábola del Deudor de los diez mil talentos. Mateo 18:23-35

“Por lo cual [esta frase liga la parábola directamente a lo que el Señor acababa de decir sobre el perdón en los párrafos precedentes] el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. Más él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.”

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Interesting links:

http://www.lasexta.com/programas/el-intermedio/inaki-gabilondo-que-gustaria-saber-como-llega-congreso-ahora_2015070200413.html

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HAPPY 4TH JULY, USA CITIZENS! BUT WE ARE IN DISTRESS

julio 5, 2015 § 1 comentario


 

US Flag in distress

US Flag in distress

THE FLAG CODE
Title 36, U.S.C., Chapter 10
As amended by P.L. 344, 94th Congress
Approved July 7, 1976§
176. Respect for flag: No disrespect should be shown to the flag of the
United States of America; the flag should not be dipped to any person
or thing. Regimental colors, State flags, and organization or
institutional flags are to be dipped as a mark of honor.
(a) The flag
should never be displayed with the union down, except as a signal of
dire distress in instances of extreme danger to life or property.
Most individuals who have served in the military service of our nation will (or should) recognize this signal.

 

En estos difíciles tiempos de crisis democrática, en el que el país de la Unión Europea que inventó la democracia, la economía y la tragedia, tal y como ahora las conocemos, está siendo presa de la injusta tragedia de un sistema económico capitalista despiadado, deseo especialmente a mis amigos estadounidenses, residentes en los Estados Unidos de Norteamérica o que lo fueron, un muy Feliz 4 de Julio, con el espíritu que tuvieron los Padres Fundadores. En los Estados Unidos, no importa que seas de derechas o de izquierdas. Al menos, en cuestiones que no tengan que ver con la economía, el liberalismo propio de su tradición se extiende a las costumbres, como debe ser, y al pensamiento fruto de la conjunción entre el tradicionalismo protestante y el liberalismo anglosajón propio de la filosofía moral analítica, en un Estado que no es laico, sino pluriconfesional, en el que se juran por Dios los cargos sin que nadie se escandalice por ello; y en el que, al mismo tiempo, lo que en Europa se adimitió a regañadientes a partir del Concilio Vaticano II, allí se admite por parte de un Tribunal Supremo ejemplar, que es capaz de separar las convicciones religiosas de sus ciudadanos y el respeto debido a éstos, por una parte, y la tolerancia y libertad de creencias en materia religiosa establecida en la Primera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos. Sólo por eso, los Estados Unidos mercen mi respeto. Y ello no quita la disidencia, en ocasiones feroz, que yo pueda hacer frente al sistema económico que les diera la hegemonía cultural en el mundo a partir de la II Guerra Mundial. Mas aun así, en cuestiones esctrictamente económico-financiaeras, el capitalismo norteamericano nos tendría que dar lecciones al capitalismo europeo, lacayo de los “Chicago boys”, a nosotros, a la Troika y a un gran mercado llamado Unión Europea que tiene poco de unión, menos de europea y mucho de mercado, y que carece de un Tesoro Europeo que controle y fiscalice los rescates al sector bancario, así como su transparencia.

Sea como fuere, un día como hoy, todavía 4 de julio en todos los Estados de Norteamérica, apelo al generoso y fraterno discurso de los Padres Fundadores con un texto no muy lejano del que inspiró las “revoluciones burguesas” europeas que tuvieron lugar en el Viejo Continente entre 1789 y 1848. El texto no es mío, pero la dedicatoria, en homenaje a vuestro humanismo y a vuestra bonhomía, va dedicado, de corazón, a todos vosotros, a los que vivís, habéis vivido o habéis probado suerte en el país de las segundas oportunidades, el cual, a pesar de sus gravísimas injusticias sociales, sin duda denunciables, cuenta con una gran población crítica fiel al espíritu de sus Padres Fundadores, como demostró la inteligente y justa decisión del Tribunal Supremo de los Estados Unidos de legalizar los matrimonios homosexuales en toda la Nación. A todos los norteamericanos de buena voluntad y a todos los inmigrantes que han tenido la valentía de probar suerte en el Nuevo Mundo, les dedico este texto inmortal, que todavía puede leerse en la entrada del Capitolio. A mí, deudor más bien de la tradición de la Izquierda europea, no deja nunca de conmoverme, y que conserva plena actualidad:

“Four score and seven years ago our fathers brought forth on this continent, a new nation, conceived in Liberty, and dedicated to the proposition that all men are created equal. Now we are engaged in a great civil war, testing whether that nation, or any nation so conceived and so dedicated, can long endure. We are met on a great battle-field of that war. We have come to dedicate a portion of that field, as a final resting place for those who here gave their lives that that nation might live. It is altogether fitting and proper that we should do this. But, in a larger sense, we can not dedicate — we can not consecrate — we can not hallow — this ground. The brave men, living and dead, who struggled here, have consecrated it, far above our poor power to add or detract. The world will little note, nor long remember what we say here, but it can never forget what they did here. It is for us the living, rather, to be dedicated here to the unfinished work which they who fought here have thus far so nobly advanced. It is rather for us to be here dedicated to the great task remaining before us — that from these honored dead we take increased devotion to that cause for which they gave the last full measure of devotion — that we here highly resolve that these dead shall not have died in vain — that this nation, under God, shall have a new birth of freedom — and that government of the people, by the people, for the people, shall not perish from the earth”. (Abraham Lincoln, November 19, 1863, Gettysburg Address, Bliss Copy). Feliz 4 de julio. Dios os bendiga. God bless you and God bless the United States of America (y a sus inmigrantes 😉 )!

Pablo Guérez Tricarico, PhD

Doctor of Law

@pabloguerez

 

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Interrogantes que plantea el nuevo mapa político español surgido de las elecciones del 24-M

junio 1, 2015 § Deja un comentario


Tras el nuevo escenario político que se ha abierto en España tras las elecciones del 24-M abundan los artículos de opinión sobre si nos encontramos ante una nueva etapa de nuestra todavía joven democracia, con una serie de consecuencias que irían desde el fin del bipartidismo hasta la eventual ruptura del consenso constituyente de 1978, valorada positiva o negativamente tanto desde perspectivas propias de la izquierda como de la derecha políticas y sociológicas.

Corren vientos, tanto “de izquierdas”, como “de derechas”, en contra del consenso constituyente. Sin embargo, sin entrar en esa delicada cuestión, que entiendo merece un análisis más detenido, entre otras voces autorizadas, el periodista Raúl Ciriza, por ejemplo, en un reciente artículo publicado en Attac Navarra, viene a expresar su entusiasmo, desde una óptica no muy lejana de una perspectiva “abertzale”, con el nuevo mapa electoral o político resultante de las últimas elecciones municipales y autonómicas. En esta línea, muchos de los que alaban las ventajas del supuesto fin del bipartidismo no parten de un análisis profundo y pormenorizado de nuestra reciente historia política. De este modo, los partidarios de varias corrientes de opinión que se van extendiendo tanto en los medios de prensa tradicionales como digitales, y desde diversas perspectivas ideológicas que son, en muchos casos, reflejos de intereses ocultos, faltan a la verdad cuando realizan una equiparación tan alegre entre PSOE y PP, al tiempo que alaban las bondades de las nuevas formaciones como Ciudadanos o Podemos. Así, por poner sólo un ejemplo, el periodista u “opinador público” no puede desconocer las notables diferencias, dentro de un sistema de economía de mercado, entre el primer gobierno socialista salido de las urnas en 1982 y la segunda legislatura del gobierno Aznar, en el año 2000. Lo que sí es cierto, desde una perspectiva socioeconómica, pero que responde también a una voluntad política, es que, a partir de 1993, con la entrada en vigor del Tratado de la Unión Europea -que recibió la aprobación de todas las fuerzas políticas de ámbito nacional excepto la de algunos diputados de Izquierda Unida, por cierto, injustamente castigada, junto con UPD, en estas elecciones municipales y autonómicas del 24-M-, la sumisión de la política a los poderes económicos y a los “mercados”, auténticos artífices de una política económica no sometida a controles políticos ni a un Tesoro Público europeo, más allá de las vagas directrices y recomendaciones del Consejo Europeo, rendido casi en su unanimidad a la hegemonía cultural del pensamiento único, ha “atado las manos” al PSOE en la implementación de políticas económicas auténticamente socialdemócratas. Y quizá la mayor crítica que habría que hacer a las políticas realizadas por el PSOE, desde una perspectiva socialdemócrata, es que la referida situación de impotencia no ha sido denunciada por dicho partido en las instituciones supranacionales, ni en las europeas ni en las mundiales, estas últimas fruto del consenso que, a mi juicio, sí que habría que romper, pues ése sí es que es un fiel reflejo de las políticas ultraliberales que perpetúan la desigualdad entre las diferentes clases sociales de los Estados y entre los Estados, llegando a la máxima justificación de la desigualdad en la bendición del status quo en las relaciones Norte-Sur: el consenso de Bretton Woods y de sus insolidarias y masonas instituciones como el FMI o el Banco Mundial . Pero incluso en esa impotencia, subsiste una diferencia sustancial ideológica entre el PP y el PSOE, al menos en muchos de sus miembros y en sus bases. Incluso en la negociación del artículo 135 de la Constitución Española: la mala conciencia o el remordimiento de los socialistas de no haber sido fieles a sus principios; los únicos que pueden salvarlos de unos resultados electorales mediocres en los que su mejoría electoral se ha debido más a variables en buena parte independientes de los méritos de la formación política: por una parte, una variable negativa, expresada en el descontento de los votantes del centro-derecha por los incontables casos de corrupción del Partido Popular, y por la otra, una positiva y esperanzadora: la apertura del PSOE, desde hace meses, encabezado por el “revisionismo hacia la izquierda” de su nuevo líder Pedro Sánchez, quien, en su afán de volver a su caladero electoral tradicional, la izquierda sociológica y las bases del Partido Socialista, ha llegado a proponer, en el plano programático, la modificación del artículo 135 de la Constitución y la derogación de la reforma laboral impulsada en primer lugar por el segundo gobierno Zapatero; y, en el plano electoral, ha mostrado una actitud abierta y de diálogo ante las llamadas “candidaturas de confluencia” o de “unidad popular”, con las que el Partido Socialista puede aspirar a formar gobierno en muchos municipios españoles.

Por Pablo Guérez, PhD.

Doctor en Derecho Penal

Colegiado ICAM no. 97.901

Acreditado a Profesor Contratado Doctor

En situación legal de desempleo desde el 28/7/2011, actualmente sin percibir prestación o ayuda social alguna, pública o privada. Razón: Universidad Autónoma de Madrid, Rectorado. Calle Einstein, no. 1, 28049 Madrid.

@pabloguerez

 

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24/M: Vientos de cambio. Un análisis valorativo y teleológico de los resultados electorales en clave sociológica

mayo 26, 2015 § Deja un comentario


A vosotros, los que habéis iniciado el cambio. Y a nosotros, el pueblo.

(…) that this nation, under God, shall have a new birth of freedom—and that, government of the people, by the people, for the people, shall not perish from the earth (Abraham Lincoln, from the Gettysburg Address, given to Edward Everett, 1864)

 

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Ada Colau y Manuela Carmona celebran su victoria electoral. Fotografía de Avelino Rodrigues ©.

Las elecciones del 24-M han revelado un importante cambio en la sociología electoral, que ha afectado a las formas de hacer política. Frente a las formas tradicionales basadas en los partidos políticos, la irrupción en muchos municipios especialmente estratégicos, como Madrid, Barcelona o Zaragoza, de candidaturas de unidad popular, que han sabido aglutinar a la gente de los movimientos sociales de inspiración tan diversa como los que protagonizaron el 15-M, han supuesto un desafío al sistema tradicional de entender la política en nuestro país y, en concreto, al Estado de partidos, al que eufemísticamente llamara el gran constitucionalista de los inicios del funcionamiento del Tribunal Constitucional, Don Manuel García Pelayo, Estado “con partidos”.

Y es que, hasta ahora, el sistema parlamentario, en los 28 años que llevamos de democracia en España, se había orquestado en torno a la fórmula tradicional todavía vigente, en el entonces denominado “mundo libre” en los años que vieron el alumbramiento de la Constitución de 1978, fórmula a la que, como en muchas cosas, los españoles llegamos con retraso. Y no es que no hubiera entonces fórmulas de participación ciudadana más allá del voto cada cuatro años con prohibición expresa del mandato imperativo. El Partido Comunista, por aquel entonces el único conocido como “El Partido”, conoció, junto a dinámicas autocráticas propias de las peores versiones del marxismo, también el llamado “centralismo democrático” trotskista, inspirado en la máxima de “máxima democracia en el interior, y máxima unidad en el exterior”. Conviene recordar que entonces en el Partido Comunista, por su capacidad organizativa, militaba gente de la más diversa ralea. Y conviene recordarlo precisamente frente a aquéllos que ahora, desde la derecha española, representada en buena parte por una combinación explosiva de lo que queda del franquismo sociológico y por la adhesión triunfalista a un ultraliberalismo al más impuro estilo “Chicago Boys” –una de cuyos máximos exponentes es la recientemente destronada Esperanza Aguirre-, que se atreve a despreciar no sólo a quienes piensan diferente tachándoles a todos de “chavistas”, golpistas, miembros de la mal llamada “izquierda radical”, u otras lindeces que todos hemos escuchado a lo largo de la campaña electoral, sino a compañeros o camararadas –desconozco cómo se llaman entre sí en ese partido-, más afines a un escuálido conato de democracia cristiana que en España, más allá de la efímera experiencia de la UCD, nunca llegó a cuajar.

La Ley Orgánica del Régimen Electoral de 1985, hija de su tiempo, contemplaba también, junto a los sujetos políticos por antonomasia, la posibilidad de que hubiera “agrupaciones de electores”, pero las propias dificultades burocráticas del sistema implantado, unido a la práctica inexistencia de un tejido de sociedad civil organizado en el Estado asimilable al que existe en otras democracias occidentales, y, típicamente, en las de corte anglosajón, hacían que las opciones de  “participación ciudadana directa no representativa”, como el referéndum o la iniciativa legislativa popular, fórmulas complementarias, por no decir folkróricas, de un sistema de democracia representativo de corte clásico, reglamentado por un sistema electoral rígido de listas cerradas y bloqueadas (con la excepción, por su peso poco significativa, de las elecciones al Senado; pero incluso la legitimidad democrática de estas elecciones estaba corregida por un sistema electoral muy mayoritario perfectamente diseñado para desligar a los representantes electos de cualquier comunicación con la ciudadanía, como ocurre con los sistemas uninominales de corte anglosajón, en los que los candidatos pelean literalmente el voto barrio por barrio, o distrito por distrito.

Sea como fuere, una serie de factores cuyo análisis detenido no es posible realizar aquí, pero en entre los que destacan la corrupción, el desgaste mayoritario del sistema de partidos, y la percepción social de desconexión por parte de los ciudadanos respecto de sus representantes políticos, en el contexto de una crisis ética y de legitimidad de las instituciones a escala mundial, con el cuestionamiento de la legitimidad democrática de las instituciones supranacionales a las que los Estados, de acuerdo con el discurso hegemónico del pensamiento único, han ido cediendo soberanía, agravada por una crisis económica globalizada que, en nuestro país ha explotado con el añadido de ingredientes locales, han supuesto el clima idóneo para que romper el umbral de tolerancia de los ciudadanos, en su percepción de no ser ya más agentes de su destino. La percepción de pérdida de soberanía y la crisis de lo que, en otros lugares, he denominado “ficción contractualista”, en función de la cual la soberanía procede del pueblo, del que emanan los poderes del Estado, ha irritado, utilizado una terminología sociológica muy empleada en teoría de sistemas a la sociedad civil española, de tal manera que ha contribuido a la emergencia de los llamados “movimientos sociales”, movimientos de participación ciudadana o movimientos de participación directa, que, en el fondo, han venido a reivindicar el espacio público que por derecho debe corresponder a los ciudadanos. En definitiva, la vieja idea tan bien expresada por Lincoln en el discurso de Gettysburg, de un gobierno “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. De que los ideales ilustrados de la modernidad no podían sucumbir en la posmodernidad de la falta de centralidad del poder, sino que debían ser canalizados por nuevos vehículos de participación ciudadana en la cosa pública. La ciudadanía o, en términos más clásicos, “el pueblo”, ha tomado conciencia de que debía recupera un espacio, y que ese espacio era precisamente el poder político, hurtado por tecnócratas que, utilizando un viejo lenguaje marxista, eran simplemente las correas de transmisión profesionalizadas del Poder en la sombra: el de los lobbies económicos. La prudencia me aconseja no ir más arriba en la búsqueda de quién, quiénes o qué nos gobierna realmente. Sobre ello también he tratado en otro lugar.

La lectura que cabe hacer, a nivel sociológico, de estas elecciones, puede resumirse, aun a riesgo de ser demasiado reduccionista, en lo siguiente: la irrupción de una nueva formación política, Podemos, no sin debates y sacrificios internos, ha tenido la habilidad de apostar por la integración de las candidaturas de unidad popular ha servido de resorte para espolear a una ciudadanía descontenta, y con razón. Las víctimas de los desahucios, de las políticas de recortes, del crecimiento desigual y de las consecuencias del desmantelamiento del Estado del bienestar y de la propia credibilidad de las instituciones, agrupadas en una diversidad de movimientos sociales y de “mareas” que en su momento desembocara en lo que fue el 15-M, han evolucionado hacia un nivel organizativo suficiente como para presentarse, frente al electorado más pasivo, como una fuerza o conjunto de fuerzas razonables como opción electoral política y, sobre todo, como opción de gobierno, comenzando por el gobierno de los Ayuntamientos y, en algunos casos, por el de algunas entidades territoriales superiores y alguna Comunidad Autónoma. El partido político Podemos, formalmente clásico y materialmente dinámico, constituía un vehículo adaptado para participar, con opciones serias de gobierno, en la contienda electoral. A condición no dejarse arrastrar por sus sectores más populistas. Es así cómo la legitimación material de Podemos de cara a estas elecciones –y ello se ha visto por los resultados electorales, comenzando por las plazas más emblemáticas del Estado- necesitaba integrar una buena parte de los movimientos sociales, para construir lo que se ha llamado “candidaturas de unidad popular”. Asistimos, y coincido en esto con mi colega Fabio Gándara, articulista del Huffington Post, a un momento que a muchos nos puede resultar ilusionante, a distinto nivel, en la historia de la democracia española. Con la convergencia del acervo técnico de la gente de Podemos y la legitimidad material de la gente sin más, “el pueblo”, parece que buena parte de las exigencias de legitimidad democrática de un sistema económico-político percibido por la mayoría de la ciudadanía ha comenzado a ocupar el espacio público que la ciudadanía había perdido, y con ello hoy parecen posibles exigencias que hace cinco años hubiesen sido impensables, o meros sueños utópicos. Poner a los poderes fácticos en su sitio. Plantarse ante las deudas injustas. Desterrar la usura y la insolidaridad del país. Y todo ello ha comenzado ya, “ahora”, como se han llamado algunas candidaturas, en el nivel de las elecciones municipales. Para que el “debe” del sujeto político que nació con las revoluciones de la Ilustración vuelva a ser el “es”: “nosotros, el pueblo”. Las tres palabras con las que comienza la Constitución norteamericana. Y permitidme, mis queridos lectores, para concluir, la “licencia poética”: para que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparezca de la faz de la tierra.

 

Por Pablo Guérez Tricarico, PhD

Doctor en Derecho

Acreditado a Profesor Contratado Doctor

@pabloguerez

 

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Despedimos a un hombre extraordinario, que fue mucho más que una mente maravillosa

mayo 25, 2015 § Deja un comentario


http://www.nytimes.com/2015/05/25/science/john-nash-a-beautiful-mind-subject-and-nobel-winner-dies-at-86.html?_r=0

JON NASH: OBITUARIO

JOHN NASH, IN MEMORIAM

JOHN NASH, IN MEMORIAM

John Nash nos ha dejado. Un hombre con una mente maravillosa, cuya vida fue llevada al cine en 2002, fue un hombre aquejado de esquizofrenia que fue capaz de trabajar en la investigación al más alto nivel no gracias a su debilidad, sino a pesar de ella. Todo un ejemplo de superación y un modelo de referencia para muchas personas que nos consideramos aspirantes a intelectuales, científicos y no científicos, entre los que me encuentro. Realizó una brevísima incursión en la teoría de juegos que le valió el Premio Nobel de Economía por sus investigaciones en este ámbito del conocimiento, con su aportación del equilibrio de Nash. De él han bebido muchos especialistas en teoría de juegos, pero sus investigaciones trascendieron más allá del puro ámbito matemático, ámbito en el que él se sentía más cómodo y donde recibió su mayor reconocimiento por parte de la comunidad científica por sus investigaciones sobre los desarrollos de las derivadas parciales, que le valieron el reconocimiento del Parlamento Noruego este mismo año de 2015. En el ámbito humano, sus aportaciones sirvieron para desarrollar los cimientos de una nueva economía cooperativa, no basada en el lucro, y en la valorización de la importancia de los juegos de suma no cero, es decir, de los juegos cooperativos. Todo un hombre de una talla intelectual y moral extraordinarias. En su debilidad estribaba su fortaleza, encerrada en los misterios del cerebro y de la mente humanas. Su extraordinaria personalidad reflejó como nunca la cruz de la estigmatización social de un funcionamiento cerebral diferente patologizado por la sociedad y la gloria del reconocimiento científico, esa sí objetiva y perdurable, más allá de cualquier contingencia de las ciencias emergentes e imperfectas que tienen al hombre y a su entorno como objeto -como la psicología científica, las neurociencias o la propia economía, y que pretenden erigirse en subteorías del Todo del hombre. Absurdo. Y el absurdo no existe en la mente cristalina de John Nash. Las matemáticas no mienten, y el hecho de que el hombre tenga acceso a ese tipo de lenguaje tan formalizado es todavía un gran misterio que las ciencias psicológicas, en sus variadas escuelas, con sus vanas pretensiones de cientificidad, no han sido, ni creo que nunca sean capaces de desentrañar. Porque, como bien dijo Einstein cuando se le ofreció la Presidencia del Estado de Israel, “la política es para el presente; pero una ecuación es para la Eternidad”.

Mis honores, John Nash. Descansa en paz.

Por Pablo Guérez Tricarico, PhD

English Version (comment approved by The New York Times on 12.28 am GMT+1 5/26/2015; must be less than 1500 characters)

link: http://www.nytimes.com/2015/05/25/science/john-nash-a-beautiful-mind-subject-and-nobel-winner-dies-at-86.html?comments=

Dr. Pablo Guerez Tricarico

Madrid, Spain. 6 hours ago

John Nash has left us. A great example of perseverance and a reference model for many people who consider ourselves aspiring intellectuals, scientists and non-scientists, among whom I am. He made a brief foray into game theory earned him the Nobel Prize in economics for his research in this area of ​​knowledge, with its contribution of Nash equilibrium. He strongly influenced many specialists involved in games theory’s investigations, but his research transcended beyond pure mathematical field, a field in which he felt most comfortable and where he received his greatest recognition from the scientific community for his research on developments partial derivatives. On the human level, his contributions helped to develop the foundations of a new cooperative economy, not based on profit, and the appreciation of the importance of the non-zero-sum games, ie, cooperative games. A man of extraordinary intellectual and moral stature. In his weakness he lays his strength, locked in the mysteries of the human brain and mind. His awesome personality reflected as never the cross of the social stigma of a different brain function pathologized by society and the glory of scientific recognition, this really objective, beyond any contingency and imperfect science emerging regarding the “social sciences”, like psychology or economy, that seek to establish a Theorie of the whole man. Absurd. But absurdity does not exist in the pure mind of John Nash.

My honors, Dr. Nash. Rest in peace.

By Pablo Guérez Tricarico, PhD, from Spain

Reflexiones personales cuatro años después del 15-M-2011

mayo 15, 2015 § Deja un comentario


A mis padres, como yo, hijos del siglo XX

Foto de Democracia Real

Foto de Democracia Real

A cuatro años del 15-M-2011. Yo estuve allí… Entonces, todavía podía definirme joven, a efectos político-estadísticos. A pocos meses de que acabara mi contrato terminal con una Universidad que había tomado ya la decisión de política universitaria de no renovarme años atrás. Como premio a un Doctorado con Premio Extraordinario me fui al paro, y sí, empecé a cobrarlo.

Por aquel entonces, dentro del movimiento de indignados -recuerdo que entonces no tardaron en surgir apelativos más o menos despreciativos o jocosos para los jóvenes que, en diferente grado, participamos del movimiento, como el de “perroflautas”, estaba por lo general denostado por la mayoría de la opinión publicada de dentro y de fuera del país, que lo tildaban poco más de un movimiento de jóvenes vagos manipulados por el comunismo o vaya Ud. a saber qué oscura conspiración izquierdosa-, yo ya me definía como perteneciente al sector de los decepcionados, o “disappointed”; como parte de aquella generación de los ’80 a la que el destino del mundo y de la economía financiera habían hurtado la posibilidad de continuar con su vida laboral; en mi caso, era mucho más que ello: era una vocación, un proyecto de vida con el que me sentía identificado y al cual serví desde el primer momento con las energías que en cada momento pude poner en marcha. Y representaba además, económica y socialmente, la posibilidad de plantearme un proyecto vital de estabilización profesional y personal desde el cual encontrar un sitio “últil” y “respetado”, en esta sociedad de consumo cada vez más deshumanizada. Hasta que aquellos que pudieron haberme apoyado -algunos, quizá no me conocían o no quisieron conocerme-, pero que tenían esa responsabilidad, que no puedo sustraerles ahora -si bien pueda perdonarles-, truncaron mi vida y me arrojaron a un exilio económico, social, laboral y personal que ya dura demasiado.

Comprenderán ustedes que, a mis treinta y seis, y vistas las cosas que se han destapado y la actitud incluso de la gente más humilde, no tenga puesta demasiadas esperanzas en estas elecciones. Ni en éstas, ni en las generales. Volverán a ganar los mismos, los de siempre, la España de charanga y pandereta indolente ante el sufrimiento de los más débiles y envidiosa de los ricos, sin la más mínima voluntad para cambiar las cosas desde abajo. Y aun así, las instituciones europeas nos dicen que el 15-M ha sido un ejemplo de democracia, un activo positivo para la “marca España”. ¿Dónde el 15-M?, me pregunto yo ahora, como se preguntaran Aguaviva en 1969: ¿dónde los hombres?

La grandeza y las limitaciones del 15-M es que fue un movimiento espontáneo, y, como tal, no ha sido promovido por ninguna formación política. Tampoco, y mal que les pese a muchos, ha dado origen directamente a formaciones políticas, aunque puede decirse que el movimiento sí contribuyó a crear un cambio en la conciencia cívica de este mediocre país que ha propiciado un cambio en el escenario político basado en el tradicional modelo bipartidista. Aunque sí es verdad que algunas de las propuestas nacidas al amparo del 15-M, convenientemente matizadas y encorsetadas, han sido, tras haber saltado a la palestra del debate público y parlamentario, adoptadas tanto por las nuevas formaciones nacidas del descontento generalizado respecto de la calidad democráctica y del estilo de gobierno tradicional, como Ciudadanos o Podemos, como por partidos políticos tradicionales (como el PSOE, por ejemplo, en relación con la regulación de la dación en pago), y han influido, siquiera sólo de modo formal, en las políticas del PP, cuyo Gobierno aprobó un tibio real-decreto de “segunda oportunidad” para los deudores hipotecarios y no hipotecarios, que yo creo que habría sido impensable sin la movilización ciudadana. Donde sí que influyó más el espíritu reivindicativo del 15-M, y la percepción del respaldo popular, fue en organizaciones sociales que denunciaron graves injusticias sociales al margen de las formaciones políticas y sindicales tradicionales, como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, que, a través de sus distintas asambleas, consiguieron la paralización de deshaucios, consiguiendo incluso el apoyo de algunos partidos políticos de izquierda minoritarios o de otros colectivos sociales y, en ocasiones, en la propia sociedad civil.

Sin embargo, y a pesar de todo, mi mirada actual sobre la realidad sociopolítica española es bastante negativa, en lo que respecta a sus posibilidades de transformación o, como se dice ahora, “regeneración democrática”. En este sentido, hago mías las palabras de José Sacristán cuando afirma que, visto lo visto, y sabido lo que la gente sabe, volverán a ganar los de siempre, lo cual demostrará que este país es una mierda (sic). En cuanto a mí, sólo un cambio de país, un cambio personal radical que pase por renunciar al mundo y a sus legítimas apetencias en pos de objetivos tan alejados de la política tal y como es entendida ahora, como la ayuda caritativa al prójimo a través de ONGs o la búsqueda de la santidad, o un milagro, pueden hacer nacer de nuevo en mí la alegría que da la dignidad de poder vivir de un trabajo cualificado cuyas herramientas, con sus luces y sombras, he procurado obtener durante toda mi vida.

Por Pablo Guérez Tricarico, PhD

Doctor en Derecho

Ex Profesor de Derecho Penal de la Universidad Autónoma de Madrid. Inscrito en el Servicio Público de Empleo de la Comunidad de Madrid desde el 28/7/2011. Razón: Universidad Autónoma de Madrid, Rectorado. Calle Einstein, no. 1, 28049 Madrid.

@pabloguerez

 

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Mensaje de la Comisión Episcopal de Pastoral con motivo de la Pascua del Enfermo (RB)

mayo 10, 2015 § Deja un comentario


Jornada Mundial del Enfermo y Pascia del Enfermo 2015.

Jornada Mundial del Enfermo y Pascia del Enfermo 2015.Porque (…) estaba enfermo y me visitásteis (Mt 25, 35; 36)

 

Porque (…) estaba enfermo, y me visitasteis (Mt 25, 35; 36)  

Hoy, VI Domingo de Pascua, la Iglesia Universal ha celebrado y sigue celebrando, allende la mar océana, la Pascua del Enfermo, con motivo de la Jornada Mundial del Enfermo. Son muchos los templos en los que se ha impartido, en Misas especiales o en celebración colectiva o individual, el Sacramento de la Unción de los Enfermos. Sacramento que, sobre todo después del Concilio Vaticano II, no se reserva sólo para los enfermos terminales -para eso está el Viático-, sino para todos los enfermos graves en el sentido más amplio de la palabra. Es curioso observar cómo la liturgia latina de la Iglesia Católica ha mantenido, en el rito de administración de la Santa Unción, las palabras de la Carta de Santiago. Gracias, Señor, por este Domingo y por tanta Misericordia.

Parte de la fórmula del rito de la Unción de los Enfermos, de la Carta de Santiago 5, 14-16-

Parte de la fórmula del rito de la Unción de los Enfermos, de la Carta de Santiago 5, 14-16-

En nuestras sociedades ricas, los enfermos, pequeños y mayores, son descuidados brutalmente por las dinámicas sociales y por lo que, expresado en un lenguaje propio de la teología moral católica, el gran papa San Juan Pablo II denominara “estructuras de pecado”. Y es que el pecado, en sus formas más graves, incluidos los pecados de indiferencia y omisión culpables -recordemos el pasaje del Génesis (cfr. Gn 4, 9): “¿Qué haces tú por tu hermano?”- son la peor enfermedad.

Tovavía resuenan en mi mente los ecos del discurso pronuncionado por S. S. el papa Francsico en el Parlamento Europeo: “Una de las peores enfermedades que constato en esta Europa es la soledad”. Y es que la salud en algo más complejo de lo que el mundo entiende, si bien por no ello no necesariamente objetivable, sino precisamente por ello, subjetivizable e individualizable hasta el máximo.

Y es que, como han tenido y siguen teniendo en cuenta, gracias a Dios, grandes Médicos, “no hay enfermedades, sino enfermos”. Porque con la salud y la enfermedad, lo que está en juego es la salud de la persona, única e irrepetible con su circunstancia mórbida, e inmersa en un contexto social “enfermo”, en el sentido de orientado hacia valores nocivos para la persona, el cual influye, como no puede ser de otra manera, sobre la salud de todos y cada uno de los individuos que la integran.

En una bonita definición de salud de la Organización Mundial de la Salud, ésta destacó tres aspectos, al mismo nivel, de la salud de las personas: salud física; salud psíquica o mental; y salud social. Todas estas dimensiones de la salud son importantes, pues sin una sola de ellas, el “sujeto” -prefiero el término no clínico persona-, no puede alcanzar la salud, tal y como es entendida por una de las muchas definiciones de la OMS: como el estado de completo bienestar físico, psíquico y social del individuo. Aunque yo añadiría, de acuerdo con mi concepción socioantropológica del ser humano y de su posición en el mundo, cristina y humanista, “de acuerdo con las posibilidades que la persona pueda alcanzar”. Posibilidades que muchas veces vienen de serie, pero que otras son negadas por la cultura del descarte denunciada por el papa Francisco, que niega a los débiles, a los enfermos, a los excluidos, a los marginados, su dignidad de personas. Esto es algo grave, amigos. Y los cristianos, creyentes de otras confesiones o credos colectivos o individuales, y todas las personas de buena voluntad, debemos esforzarnos por atender con un trato auténticamente humano al enfermo.

Que los profesionales sanitarios, entre otros, como figuraba en la dedicatoria de mi tesis doctoral sobre consentimiento y Derecho, sepan tratar al enfermo como un ser humano libre, y al mismo tiempo necesitado. Porque la atención a los enfermos es una de las mayores bienaventuranzas y obras de misericordia, no sólo corporales, sino integrales, que podemos realizar por amor, y conforme hayamos ayudado, nosotros creemos que seremos juzgados en el atardecer de la vida, recordando a San Juan de la Cruz, en el Amor. Para que podamos escuchar, en palabras del propio Jesucristo, aquella maravillosa promesa hecha para todos y cada uno para el fin de los tiempos. Aquellas palabras que fueron pronunciadas por Jesús en un lenguaje sencillo, y que Él mismo quiso que quedaran plasmadas en el Evangelio de Mateo 25, 34-35, con el deseo, que es al mismo tiempo misteriosa realidad natural y sobrenatural, humana y divina, de que reconozcamos en el hermano enfermo y necesitado el mismo rostro de Jesucristo Nuestro Señor: “Venid, benditos de mi Padre, y heredad el reino preparado para vosotros desde antes de la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, era inmigrante y me acogisteis, estaba desnudo y me vestisteis, estaba enfermo y me visitasteis, estaba encarcelado y vinisteis a verme”.

 

Por Pablo Guérez Tricarico, Phd

Doctor en Derecho

Colegiado ICAM 97.901

Hijo de Dios, por su entrañable Misericordia, desde el 19/5/1979

Iglesiaactualidad

SALUD Y SABIDURÍA DE CORAZÓN
Jornada Mundial del Enfermo y Pascua del Enfermo

Domingo 10 de mayo de 2015

1. Quien vive la Pastoral de la Salud sabe que su lenguaje propio es el del corazón. Vivir el sufrimiento o acompañarlo toca el corazón. Esta Campaña de Pastoral de la Salud 2015 nos invita precisamente a contemplar el corazón de Cristo ante quien sufre, y su vivencia del sufrimiento. Si nos dejamos empapar por sus actitudes cambiará también nuestra mirada sobre el enfermo, y transformará nuestro corazón con esa sabiduría de Dios que está “llena de compasión” (Sant. 3, 17).

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