HAPPY 4TH JULY, USA CITIZENS! BUT WE ARE IN DISTRESS

julio 5, 2015 § 1 comentario


 

US Flag in distress

US Flag in distress

THE FLAG CODE
Title 36, U.S.C., Chapter 10
As amended by P.L. 344, 94th Congress
Approved July 7, 1976§
176. Respect for flag: No disrespect should be shown to the flag of the
United States of America; the flag should not be dipped to any person
or thing. Regimental colors, State flags, and organization or
institutional flags are to be dipped as a mark of honor.
(a) The flag
should never be displayed with the union down, except as a signal of
dire distress in instances of extreme danger to life or property.
Most individuals who have served in the military service of our nation will (or should) recognize this signal.

 

En estos difíciles tiempos de crisis democrática, en el que el país de la Unión Europea que inventó la democracia, la economía y la tragedia, tal y como ahora las conocemos, está siendo presa de la injusta tragedia de un sistema económico capitalista despiadado, deseo especialmente a mis amigos estadounidenses, residentes en los Estados Unidos de Norteamérica o que lo fueron, un muy Feliz 4 de Julio, con el espíritu que tuvieron los Padres Fundadores. En los Estados Unidos, no importa que seas de derechas o de izquierdas. Al menos, en cuestiones que no tengan que ver con la economía, el liberalismo propio de su tradición se extiende a las costumbres, como debe ser, y al pensamiento fruto de la conjunción entre el tradicionalismo protestante y el liberalismo anglosajón propio de la filosofía moral analítica, en un Estado que no es laico, sino pluriconfesional, en el que se juran por Dios los cargos sin que nadie se escandalice por ello; y en el que, al mismo tiempo, lo que en Europa se adimitió a regañadientes a partir del Concilio Vaticano II, allí se admite por parte de un Tribunal Supremo ejemplar, que es capaz de separar las convicciones religiosas de sus ciudadanos y el respeto debido a éstos, por una parte, y la tolerancia y libertad de creencias en materia religiosa establecida en la Primera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos. Sólo por eso, los Estados Unidos mercen mi respeto. Y ello no quita la disidencia, en ocasiones feroz, que yo pueda hacer frente al sistema económico que les diera la hegemonía cultural en el mundo a partir de la II Guerra Mundial. Mas aun así, en cuestiones esctrictamente económico-financiaeras, el capitalismo norteamericano nos tendría que dar lecciones al capitalismo europeo, lacayo de los “Chicago boys”, a nosotros, a la Troika y a un gran mercado llamado Unión Europea que tiene poco de unión, menos de europea y mucho de mercado, y que carece de un Tesoro Europeo que controle y fiscalice los rescates al sector bancario, así como su transparencia.

Sea como fuere, un día como hoy, todavía 4 de julio en todos los Estados de Norteamérica, apelo al generoso y fraterno discurso de los Padres Fundadores con un texto no muy lejano del que inspiró las “revoluciones burguesas” europeas que tuvieron lugar en el Viejo Continente entre 1789 y 1848. El texto no es mío, pero la dedicatoria, en homenaje a vuestro humanismo y a vuestra bonhomía, va dedicado, de corazón, a todos vosotros, a los que vivís, habéis vivido o habéis probado suerte en el país de las segundas oportunidades, el cual, a pesar de sus gravísimas injusticias sociales, sin duda denunciables, cuenta con una gran población crítica fiel al espíritu de sus Padres Fundadores, como demostró la inteligente y justa decisión del Tribunal Supremo de los Estados Unidos de legalizar los matrimonios homosexuales en toda la Nación. A todos los norteamericanos de buena voluntad y a todos los inmigrantes que han tenido la valentía de probar suerte en el Nuevo Mundo, les dedico este texto inmortal, que todavía puede leerse en la entrada del Capitolio. A mí, deudor más bien de la tradición de la Izquierda europea, no deja nunca de conmoverme, y que conserva plena actualidad:

“Four score and seven years ago our fathers brought forth on this continent, a new nation, conceived in Liberty, and dedicated to the proposition that all men are created equal. Now we are engaged in a great civil war, testing whether that nation, or any nation so conceived and so dedicated, can long endure. We are met on a great battle-field of that war. We have come to dedicate a portion of that field, as a final resting place for those who here gave their lives that that nation might live. It is altogether fitting and proper that we should do this. But, in a larger sense, we can not dedicate — we can not consecrate — we can not hallow — this ground. The brave men, living and dead, who struggled here, have consecrated it, far above our poor power to add or detract. The world will little note, nor long remember what we say here, but it can never forget what they did here. It is for us the living, rather, to be dedicated here to the unfinished work which they who fought here have thus far so nobly advanced. It is rather for us to be here dedicated to the great task remaining before us — that from these honored dead we take increased devotion to that cause for which they gave the last full measure of devotion — that we here highly resolve that these dead shall not have died in vain — that this nation, under God, shall have a new birth of freedom — and that government of the people, by the people, for the people, shall not perish from the earth”. (Abraham Lincoln, November 19, 1863, Gettysburg Address, Bliss Copy). Feliz 4 de julio. Dios os bendiga. God bless you and God bless the United States of America (y a sus inmigrantes 😉 )!

Pablo Guérez Tricarico, PhD

Doctor of Law

@pabloguerez

 

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¿Justicia poética o cambio municipal real? El inicio de un cambio desde abajo, y desde los de abajo

junio 15, 2015 § Deja un comentario


 

A Ada Colau. A Manuela Carmena. A Joan Ribó. A Mónica Otra. A “Kichi”. A Santisteve. A tantos otros alcaldes y concejales que me dejo en el tintero y que han cambiado radicalmente, en el sentido etimológico y no mediático-sensacionalista del término, la manera de entrar en las instituciones con la voluntad de hacer una auténtica Política; a los ciudadanos que han participado en la Primavera electoral española; a todos aquellos representantes de la nueva ola de políticos, nueva no en edad, sino en actitud, que han comenzado a hacer posible, como decía Julio Anguita, no la alternancia, sino la alternativa

Y al Pueblo español, del que emanan los poderes del Estado

 

Ada Colau toma la vara de mando en Barcelona / Luis Gené. AFP

The new mayor of Barcelona, Ada Colau smiles as she holds the mayor’s baton after being sworn in as mayor of Barcelona during the investiture session at the Barcelona City-Hall on June 13, 2015. The anti-eviction activist turned politician Ada Colau was sworn in as the first female mayor of the Spanish city of Barcelona on June 13, 2015 thanks to the support of independents and Socialists after her list of candidates won 11 of the 41 seats in local elections on May 24. © AFP PHOTO / LLUIS GENE

 

Este fin de semana han sido constituidos los más de 8.000 Ayuntamientos de España. Si algo, desde la perspectiva que a este blog, y al que lo escribe, le interesa, es que candidaturas de unidad popular, encabezadas por personas que se han significado en favor de los más débiles, de los humildes, de los más desvavorecidos, han lllegado, por la fuerza de los votos y no de artimañas relacionadas con otro tipo de sobres, no lo olvidemos, a formar Gobierno en varias de las más importantes ciudades españolas. El Partido Popular, símbolo de la corrupción -aunque ésta no le afecte a la mayoría de sus miembros, sí le ha pasado factura en relación con sus miembros más relevantes, y es por ello, por ser una estructura jérarquica, por mucho que sus pactos con Ciudadanos les hayan hecho “tragar” con el compromiso de hacer primarias”-, ha ganado las elecciones en número de votos. Y esto hay que reconocerlo. A pesar de la corrupción, hay una parte del electorado que ideológicamente puede ser ubicada entre el franquismo sociológico y el nacionalcatolicismo, ambas corrientes, desde luego, no liberales, sino más conservadoras, para ser generosos. Sin embargo, buena parte de la cúpula del Partido, estructura muy jeraquizada, se ha movido en el ámbito del ultraliberalismo, y no ha tenido interés en “maquillar” un poco sus posturas antisociales con cierto “conservadurismo compasivo”, como les achacó el editorial del ABC y varios articulistas de este periódico, que tradicionalmente ha defendido a este partido y a su predecersor, AP, y a la Iglesia Católica -donde dice defender a la Iglesia Católica, léase Jerarquía Eclesástica Española, mucha de ella, todavía, reticente a abandonar un nacionalcatolicismo antidemocrático en contra incluso de las recomendaciones a favor de las democracias como sistemas de gobierno óptimos, hacia las cuales el mismo San Juan Pablo II, para nada sospechoso de comunista, se manifestó en varios documentos, pero especialmente en su Centesimus Annus de 1990, tras la caída del Muro de Berlín-.

Pero volvamos a la constitución de los Ayuntamientos. Mucho leeremos de que estos ayuntamientos son “comunistas”, “masones”, de “ultraizquiedas”, “radicales”, “inmoderados”, como dijo respecto del gobierno de Manuela Carmona, nada más salir elegida, Esperanza Aguirre en su última pataleta, esperemos, de su vida público “de primera fila”.

Sin embargo, por primera vez en mucho tiempo, nos hallamos ante una auténtica recuperación por parte de la ciudadanía del espacio público. No se trata sólo de justicia “poética”, como algunos izquierdistas de salón podrían comentar desde sus cómodos sillones o desde sus despachos en los que acuden a visitarlos, quizá demasiadas veces, los representantes del Poder real. Se trata de recuperación de la Política con mayúsculas, de la dignidad de la “cosa pública, por parte de todos los ciudadanos. Y todos los ciudadanos, en este momento, no son “grandes inversionistas” -algunos inversionistas ni son ciudadanos españoles, ciudadanos de la UE o ciudadanos con los que Espña mantenga Convenios de sufrafio activo en las elecciones municipales, ni son personas físicas, y, por lo tanto, en cualquiera de sus dos condiciones, no tienen derecho al voto-. Y es que en los Ayuntamientos, en las Comunidades Autónomas, en el Estado Español y en cualquier estructura con personalidad jurídico-pública de base territorial los que deciden son los ciudadanos, por disposición expresa de la Norma que regula todas estas instituciones: la Constitución Española de 1978.

Los Ayuntamientos -lo sabemos, y a mi juicio es una asignatura pendiente demandada por varios sectores de la sociedad, que, léase bien, no es equivalente a empresa, aunque muchas veces esta equivalencia funcional se utilice demasiado por parte de los medios de comunicación que llegue a confundir a la sociedad-, no tienen todas las competencias que deberían. Las Administraciones típicamente más pequeñas del Estado de base territorial carecen de muchas competencias, ante la hipertrofia de la “pequeña gran política”, y que es llevada a cabo en los pasillos del Congreso y de varias Asambleas Legislativas autonómicas -algunas más que otras-, en el toma y daca de las transferencias de competencias fundamentales para la vida de los ciudadanos que ha ido produciéndose paulatinamente en la ya no tan breve historia de nuestra democracia institucional, pero que fue incrementándose peligrosamente a partir de la última legislatura de Felipe González, para constituir ya una forma de gobierno “normal” con el primer gobierno Aznar, en el que la transferencia de competencias del Estado a las Comunidades Autónomas catalana y vasca era la moneda con la que estos Gobiernos, sin mayoría absoluta, debían pagara a Ciu y al PNV para que éstos se colgaran los honores de “patriotismo constitucional”, en su voluntad de garantizar la gobernabilidad. Relamente, lo único que quisieron -como ha quedado demostrado con los casos de corrupción descubiertos recientemente- fue garantizar la goberanabilidad para la burguesía catalana y vasca, incluidos los empresarios que apoyaban a ETA.

Una de las cosas buenas que debemos al actual mapa político español es que los pactos postelectorales no han girado, al menos públicamente, en torno al debate de competencias, sino en torno a cosas más profundas: la necesidad de regeneración democrática, propuesta tanto por las nuevas formaciones de centro-derecha, como Ciudadanos -y que esta formación ya iba demandando en 2008, cuando, según sus propios Estatutos, se definía de centro-izquierda-, o por formaciones injustamente castigadas electoralmente como UPD o Izquierda Unida, o de izquierda, como Podemos, han hecho recapitular a las formaciones políticas tradicionales como el PP o el PSOE, de manera que puede afirmarse que lo ha se ha dado en muchas importantes ciudades de nuestra país este fin de semana no ha sido simplemente una alternancia técnica entre las dos formaciones bipartidistas tradicionales, sino una alternativa real de cambio. Una alternativa que simboliza muy bien, a mi juicio, la nueva alcaldesa de Barcelona con su vara de mando: la que un día fue perseguida por defender a los pobres, a los débiles, a los deshauciados, toma la vara de mando y la mismao Policía local tendrá que cuadrarse, mal que le pese, ante ella, cada vez que entre el el Ayuntamiento para gobernar siguiendo la voluntad de todos los ciudadanos. Repito, de todos los ciudadanos. Hecho en falta un poco más de entusiasmo y credibilidad en la formación tan modosita de Albert Rovira, que en su afán de querer ser políticamente correcta -en contra de su propia reciente historia, pues en Cataluña no lo fue, y las candidaturas a las generales de 2008 tampoco lo eran-, un poco más de defensa de los ciudadanos y menos miedo a la hora de que los “inversionistas”, incluidos los fondos buitres, puedan condicionar sus políticas. Manuela Carmena, por su parte, ya ha declarado que gobernará escuchando, para todos, en contra lo de lo que ha venido haciendo Esperanza Aguirre durante 26 años, tamayazos mediante. Pero el pueblo de Madrid, como el de Barcelona, ha despertado. O el de Valencia, donde Joan Ribó, que se presentaba por Compromís, uno de los mejores diputados, a mi juicio, tanto a nivel ideológico como técnico, de las últimas legislaturas, fue investido antes de ayer Alcalde de Valénica. Tampoco es justicia poética, sino recuperación de poder territorial para la ciudadanía, el hecho de que el candidato de Por Cádiz sí se Puede (PCSSP), José María González, Kichi, haya sido investido alcalde de Cádiz tras obtener el apoyo comprometido por los cinco concejales del PSOE y los dos de Ganar Cádiz en Común, logrando así la mayoría absoluta del Pleno que evita que Teófila Martínez (PP) asumiera el que habría sido su sexto mandato como alcaldesa de la capital. O que el abogado penalista Pedro Santisteve, de Zaragoza en Común, un absoluto desconocido para la inmensa mayoría de los zaragozanos hace tres meses, se haya convertido en el nuevo alcalde de la capital aragonesa, la quinta ciudad de España. Con el apoyo de los otros ocho concejales de su formación, y de los seis del PSOE y los dos de CHA, ha sido investido alcalde este abogado defensor de presos e insumisos que se ha incorporado a la política tras haber participado en los movimientos asociados al 15-M. Zaragoza en Común, una plataforma formada por Izquierda Unida (IU), Equo, Puyalón, Piratas de Aragón, Somos y Demos+, con el apoyo de Podemos, ha convertido a Santisteve en el político municipal más poderoso de Aragón, pero, como ha sido destacado por la prensa local, con una frágil estabilidad necesitada siempre del apoyo de otras fuerzas.

En cualquier caso, parece claro que algo, y mucho, ha cambiado en el panorama municipal español. Las candidaturas de unidad popular, ya por sí solas ya con el apoyo pre o postelectorales de otras formaciones políticas, bien nuevas como Podemos, bien tradicional, con el PSOE, cuyas bases siempre han sido más ácratas que su aparato, han permitido un cambio de gobierno en muchas importantes ciudades españolas, y también en municipios más pequeños, en el que el electorado ha querido premiar otra forma, si se quiere amateur y por ello no contaminada, pero técnicamente preparada, de hacer de nuevo Política con mayúsculas. Algo de esto me recuerda a las elecciones municipales de 1979. Corren vientos cambio. Y no, no es justicia poética. Ya es, mal que les pese a algunos, autoridades civiles y militares, eclesiásticas, poderes fácticos económicos, una realidad; si quiera al nivel de lo pequeñito, de los Ayuntamientos. Pero la Historia ha veces nos ha demostrado cómo desde el cambio en lo pequeño puede surgir el cambio en lo grande. Todavía más en una sociedad compleja e interconectada en el nuevo escenario mundial globalizado de la llamada sociedad 3.0.

En un mundo donde la política con minúsculas se escribe con mayúsculas, y la tecnocracia usurpa el poder ciudadano, en un mundo no tan lejano, el FMI, oscura institución surgida del pacto intergubernamental de Bretton Woods despues de la segunda Guerra Mundial, como precursor del nuevo orden mundial que, según los designios del CB y de las logias masonas en las que se encuentra el verdadero y oscuro Poder en la sombra, ha anunciado, por el momento, la retirada de su apoyo a la República soberana de Grecia, por cierto, cuna de la democracia. Pero ya veremos. De nuevo, los cambios producidos son más que justicia poética. Son la expresión del espíritu de la conocida frase con la que Abraham Lincoln concluyó su discurso tras la batalla de Gettisburg, y que todavía puede leerse a la entrada del Capitolio en Washington D.C. Un espíritu que encuentra en el pueblo una fuerza tan grande que, pese al imperio de la corporatocracia, todavía sigue gritando para que el contrato social deje de ser una ficción y vuelva a su origen. Y, como hiciera Lincoln ante un escenario de devastación tras una guerra civil, 152 años después, la ciudadanía, devastada por una crisis sin precedentes y caracterizada por la usurpación del gobierno por los tecnócratas formados en la economía “ortodoxa”, sólo pide una cosa: que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparezca de la faz de la tierra. Las estructuras organizadas de poder, cuando desconocen esta regla básica, tanto si son “de izquierdas” o marxistas en sentido clásico, en los ya casi desaparecidos regímenes del llamado “socialismo real”, o “democracias populares”, ya sean “de derechas”, las cuales recubren una amplia gama de formas de Gobierno, que va desde los fascismos declarados hasta los gobiernos autocráticos, formalmente democráticas pero en las que los derechos más elementales de los ciudadanos son conculcados, como denunciara desde la cárcel Nelson Mandela respecto de una República de Sudáfrica formalmente democrática, pero materialmente profundamente conservadora y segregacionista, se convierten en el enemigo a batir, en el bastión que impide que el verdadero poder legítimo, el que emana del pueblo, pueda surgir, siquiera como un pequeño ramo verde de un árbol seco, a partir del cual convencer, y no imponer, al resto de los conciudadanos, de la difícil, pero no imposible, tarea de tomar conciencia de ciudadanía y de la necesidad de que el espacio público, fundamento y regidor de todos los demás espacios en los que se manifiesta el poder civil, como nos enseñaron los griegos hace más de dos mil quinientos años, pertenece a los ciudadanos por derecho. Como declaró Ada Colau con su vara de mando en su discurso de investidura “hoy hemos hecho posible lo imposible”. Mis mejores augurios, Ada. De activista a Alcaldesa. A pesar de los bancos, de la Policía sumisa y de los poderes fácticos. En un espacio tan pequeño pero tan cargado de tradición y sabiduría, tu vara de mando simboliza el mandato que te han dado los ciudadanos, y el poder que de ellos has obtenido, tanto del príncipe como del mendigo; y que en tu caso, como en el de agunos otros Alcades investidos este fin de semana, por mucho que los medios de comunicación afines al Poder se harten de proclamar que llevamos 38 años en democracia -una cosa es la democracia y otra su calidad-, se ha dado, por fin, la tan difícil coexistencia, casi de “unión hipostática”, entre autoridad e imperio.

Poco a poco, se está fraguando el cambio y un auténtico proceso de devolution, término que en Italia sirvió para simbolizar la devolución de poder a la sociedad -entendida ésta como un equivalente, en lenguaje políticamente correcto, de las grandes empresas- bajo los gobiernos de Berlusconi. En este caso se trata de una devolution legítima. O, mejor, de la toma de poder, moralmente legítima, jurídicamente válida, y éticamente obligada, por parte de los ciudadanos de los espacios que les habían sido arrebatados por buena parte de los representantes de los partidos tradicionales: fundamentalmente, por parte del PP, pero también, en algunos casos, del PSOE. Los ciudadanos han comenzado a recuperar con fuerza su papel en los Ayuntamientos y, sobre esta base, será posible volver a creer en ellos como instituciones cercanas a sus necesidades, especialmente, las de los ciudadanos más pobres y que tanto han sufrido y siguen sufriendo los devastadores efectos de una crisis que han provocado otros jugando a sus casinos de saltos mortales con red, o rescate público incluido, pero con nuestras fichas, las fichas de los ciudadanos, el dinero de todos.

En cuanto a los municipios, es verdad que son entidades territoriales pequeñas, y que han servido, durante ocho años, a una política promotora de la burbuja inmobiliaria y de la corrupción. Sin embargo, estas mismas instituciones, durante ochocientos años, han servido bien a los intereses de los ciudadanos, preferentemente de una pequeña burguesía, pero también de mendigos y de gente sin hogar. Los Ayuntamientos, la Iglesia y las Universidades, no lo olvidemos, son las instituciones más antiguas del mundo occidentale. Cuidémolos, y hagamos que ellos cumplan con una vocación de servicio comunes a las otras dos instituciones mencionadas y que se sitúa en la base del pensamiento político occidental, desde las antiguas ciudades-Estado de Grecia hasta las nuevas propuestas de municipios abiertos y participativos del siglo XXI. Estas elecciones municipales han honrado lo mejor de nuestra tradición municipalista, al tiempo que no han mostrado su temor frente a los oscuros poderes que, de momento, pero sólo de momento, dominan el mundo. Hasta que la ciudadanía recupere más espacios de poder. Hasta que la ciudadanía pueda de nuevo escribir orgullosamente Política con mayúsculas.

 

Por Pablo Guérez Tricarico, PhD

Doctor en Derecho

@pabloguerez

 

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24/M: Vientos de cambio. Un análisis valorativo y teleológico de los resultados electorales en clave sociológica

mayo 26, 2015 § Deja un comentario


A vosotros, los que habéis iniciado el cambio. Y a nosotros, el pueblo.

(…) that this nation, under God, shall have a new birth of freedom—and that, government of the people, by the people, for the people, shall not perish from the earth (Abraham Lincoln, from the Gettysburg Address, given to Edward Everett, 1864)

 

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Ada Colau y Manuela Carmona celebran su victoria electoral. Fotografía de Avelino Rodrigues ©.

Las elecciones del 24-M han revelado un importante cambio en la sociología electoral, que ha afectado a las formas de hacer política. Frente a las formas tradicionales basadas en los partidos políticos, la irrupción en muchos municipios especialmente estratégicos, como Madrid, Barcelona o Zaragoza, de candidaturas de unidad popular, que han sabido aglutinar a la gente de los movimientos sociales de inspiración tan diversa como los que protagonizaron el 15-M, han supuesto un desafío al sistema tradicional de entender la política en nuestro país y, en concreto, al Estado de partidos, al que eufemísticamente llamara el gran constitucionalista de los inicios del funcionamiento del Tribunal Constitucional, Don Manuel García Pelayo, Estado “con partidos”.

Y es que, hasta ahora, el sistema parlamentario, en los 28 años que llevamos de democracia en España, se había orquestado en torno a la fórmula tradicional todavía vigente, en el entonces denominado “mundo libre” en los años que vieron el alumbramiento de la Constitución de 1978, fórmula a la que, como en muchas cosas, los españoles llegamos con retraso. Y no es que no hubiera entonces fórmulas de participación ciudadana más allá del voto cada cuatro años con prohibición expresa del mandato imperativo. El Partido Comunista, por aquel entonces el único conocido como “El Partido”, conoció, junto a dinámicas autocráticas propias de las peores versiones del marxismo, también el llamado “centralismo democrático” trotskista, inspirado en la máxima de “máxima democracia en el interior, y máxima unidad en el exterior”. Conviene recordar que entonces en el Partido Comunista, por su capacidad organizativa, militaba gente de la más diversa ralea. Y conviene recordarlo precisamente frente a aquéllos que ahora, desde la derecha española, representada en buena parte por una combinación explosiva de lo que queda del franquismo sociológico y por la adhesión triunfalista a un ultraliberalismo al más impuro estilo “Chicago Boys” –una de cuyos máximos exponentes es la recientemente destronada Esperanza Aguirre-, que se atreve a despreciar no sólo a quienes piensan diferente tachándoles a todos de “chavistas”, golpistas, miembros de la mal llamada “izquierda radical”, u otras lindeces que todos hemos escuchado a lo largo de la campaña electoral, sino a compañeros o camararadas –desconozco cómo se llaman entre sí en ese partido-, más afines a un escuálido conato de democracia cristiana que en España, más allá de la efímera experiencia de la UCD, nunca llegó a cuajar.

La Ley Orgánica del Régimen Electoral de 1985, hija de su tiempo, contemplaba también, junto a los sujetos políticos por antonomasia, la posibilidad de que hubiera “agrupaciones de electores”, pero las propias dificultades burocráticas del sistema implantado, unido a la práctica inexistencia de un tejido de sociedad civil organizado en el Estado asimilable al que existe en otras democracias occidentales, y, típicamente, en las de corte anglosajón, hacían que las opciones de  “participación ciudadana directa no representativa”, como el referéndum o la iniciativa legislativa popular, fórmulas complementarias, por no decir folkróricas, de un sistema de democracia representativo de corte clásico, reglamentado por un sistema electoral rígido de listas cerradas y bloqueadas (con la excepción, por su peso poco significativa, de las elecciones al Senado; pero incluso la legitimidad democrática de estas elecciones estaba corregida por un sistema electoral muy mayoritario perfectamente diseñado para desligar a los representantes electos de cualquier comunicación con la ciudadanía, como ocurre con los sistemas uninominales de corte anglosajón, en los que los candidatos pelean literalmente el voto barrio por barrio, o distrito por distrito.

Sea como fuere, una serie de factores cuyo análisis detenido no es posible realizar aquí, pero en entre los que destacan la corrupción, el desgaste mayoritario del sistema de partidos, y la percepción social de desconexión por parte de los ciudadanos respecto de sus representantes políticos, en el contexto de una crisis ética y de legitimidad de las instituciones a escala mundial, con el cuestionamiento de la legitimidad democrática de las instituciones supranacionales a las que los Estados, de acuerdo con el discurso hegemónico del pensamiento único, han ido cediendo soberanía, agravada por una crisis económica globalizada que, en nuestro país ha explotado con el añadido de ingredientes locales, han supuesto el clima idóneo para que romper el umbral de tolerancia de los ciudadanos, en su percepción de no ser ya más agentes de su destino. La percepción de pérdida de soberanía y la crisis de lo que, en otros lugares, he denominado “ficción contractualista”, en función de la cual la soberanía procede del pueblo, del que emanan los poderes del Estado, ha irritado, utilizado una terminología sociológica muy empleada en teoría de sistemas a la sociedad civil española, de tal manera que ha contribuido a la emergencia de los llamados “movimientos sociales”, movimientos de participación ciudadana o movimientos de participación directa, que, en el fondo, han venido a reivindicar el espacio público que por derecho debe corresponder a los ciudadanos. En definitiva, la vieja idea tan bien expresada por Lincoln en el discurso de Gettysburg, de un gobierno “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. De que los ideales ilustrados de la modernidad no podían sucumbir en la posmodernidad de la falta de centralidad del poder, sino que debían ser canalizados por nuevos vehículos de participación ciudadana en la cosa pública. La ciudadanía o, en términos más clásicos, “el pueblo”, ha tomado conciencia de que debía recupera un espacio, y que ese espacio era precisamente el poder político, hurtado por tecnócratas que, utilizando un viejo lenguaje marxista, eran simplemente las correas de transmisión profesionalizadas del Poder en la sombra: el de los lobbies económicos. La prudencia me aconseja no ir más arriba en la búsqueda de quién, quiénes o qué nos gobierna realmente. Sobre ello también he tratado en otro lugar.

La lectura que cabe hacer, a nivel sociológico, de estas elecciones, puede resumirse, aun a riesgo de ser demasiado reduccionista, en lo siguiente: la irrupción de una nueva formación política, Podemos, no sin debates y sacrificios internos, ha tenido la habilidad de apostar por la integración de las candidaturas de unidad popular ha servido de resorte para espolear a una ciudadanía descontenta, y con razón. Las víctimas de los desahucios, de las políticas de recortes, del crecimiento desigual y de las consecuencias del desmantelamiento del Estado del bienestar y de la propia credibilidad de las instituciones, agrupadas en una diversidad de movimientos sociales y de “mareas” que en su momento desembocara en lo que fue el 15-M, han evolucionado hacia un nivel organizativo suficiente como para presentarse, frente al electorado más pasivo, como una fuerza o conjunto de fuerzas razonables como opción electoral política y, sobre todo, como opción de gobierno, comenzando por el gobierno de los Ayuntamientos y, en algunos casos, por el de algunas entidades territoriales superiores y alguna Comunidad Autónoma. El partido político Podemos, formalmente clásico y materialmente dinámico, constituía un vehículo adaptado para participar, con opciones serias de gobierno, en la contienda electoral. A condición no dejarse arrastrar por sus sectores más populistas. Es así cómo la legitimación material de Podemos de cara a estas elecciones –y ello se ha visto por los resultados electorales, comenzando por las plazas más emblemáticas del Estado- necesitaba integrar una buena parte de los movimientos sociales, para construir lo que se ha llamado “candidaturas de unidad popular”. Asistimos, y coincido en esto con mi colega Fabio Gándara, articulista del Huffington Post, a un momento que a muchos nos puede resultar ilusionante, a distinto nivel, en la historia de la democracia española. Con la convergencia del acervo técnico de la gente de Podemos y la legitimidad material de la gente sin más, “el pueblo”, parece que buena parte de las exigencias de legitimidad democrática de un sistema económico-político percibido por la mayoría de la ciudadanía ha comenzado a ocupar el espacio público que la ciudadanía había perdido, y con ello hoy parecen posibles exigencias que hace cinco años hubiesen sido impensables, o meros sueños utópicos. Poner a los poderes fácticos en su sitio. Plantarse ante las deudas injustas. Desterrar la usura y la insolidaridad del país. Y todo ello ha comenzado ya, “ahora”, como se han llamado algunas candidaturas, en el nivel de las elecciones municipales. Para que el “debe” del sujeto político que nació con las revoluciones de la Ilustración vuelva a ser el “es”: “nosotros, el pueblo”. Las tres palabras con las que comienza la Constitución norteamericana. Y permitidme, mis queridos lectores, para concluir, la “licencia poética”: para que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparezca de la faz de la tierra.

 

Por Pablo Guérez Tricarico, PhD

Doctor en Derecho

Acreditado a Profesor Contratado Doctor

@pabloguerez

 

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Taxonomía del activista político español (RB)

mayo 9, 2015 § Deja un comentario


Enhorabuena, David, por tu entrada, a la que he accedido por casualidad ¿o tal vez no?, y por tu excelente blog. Creo que has dado en un punto clave de las deficiencias de nuestro sistema político. En una noche insomne de viernes en plena efervescencia de campaña electora, la reflexión callada me ha hecho toparme, tal vez por intervención de la Providencia, con tu interesantísimo artículo, en medio, a su vez, de un muy interesante blog que animo a mis lectores a visitar. Sirvan las siguientes modestas reflexiones, espero, aun precipitadas -¡pero cómo no van a serlo, al menos en parte, en esta sociedad mediática dominada por el eficientismo inmediatista en el que el noble arte de la política se ha convertido en una contienda apenas sin reglas para atrapar votos, al más puro estilo salvaje estadounidense de “vote-catching” que ya describieran sociólogos como Schumpeter1-, para enriquecer el debate y difundir algunas ideas con el loable fin de arrojar algo de luz en medio de la vorágine electoralista que acaba de comenzar.

Sobre la calidad de nuestro sistema democrático y lo que yo he dado en llamar la “falacia contractualista”, que está en la base de la creencia de la separación de poderes, así como sobre muchas de las cosas que se sugieren en el artículo que me dispongo a rebloguear, mucho tendría que decir, y, como he dicho antes, creo que el autor ha dado en el clavo, por lo que respecta a uno de los fallos sistémicos del sistema político español; sistema irritado, utilizando el lenguaje sociológico de la teoría de sistemas de Niklas Luhmann, por un sistema económico que es “estructura” en sentido marxista. Pero a mi juicio, y en ello difiero del marxismo, al menos del ortodoxo, el carácter estructural no viene dado por la naturaleza materialista dialéctica de la economía, sino que más bien esta situaciómn de “irritación” del sistema político por el sistema económico es dada por el peso que ha adquirido un pensamiento económico único de corte ultraliberal, en términos de hegemonía cultural en sentido gramsciano. Sobre esto he hablado y escrito hasta la saciedad y no se me ha hecho caso, incluso en los círculos más cercanos. Aun a riesgo de ser impopular y no coincidir con la sensibilidad del perfil de determinados lectores de este blog, voy a atreverme a compartir algo que escribí el año pasado, al hilo del debate monarquía/república, que personalmente considero una cuestión accidental y muy secundaria.

Pues a mi entender, lo importante es la calidad democrática y el poder de los ciudadanos, de la gente, del “we the people” que alimentó las Constituciones democráticas como la Constitución americana en la época de los padres fundadores, y que la democracia sea participativa y lo sea de verdad en sentido material, y no “burgués” o formal, utilizando una terminología marxista conocida. Porque de nada sirven los derechos, incluidos los de primera y segunda generación, si no se arbitran los mecanismos suficientes para cumplir el mandato constitucional recogido en el artículo 9.2 CE: “Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social”. Desde luego, también los tiempos de nuestro constituyente, a treinta y siete años vista, fueron sin duda, aun con sus defectos, tiempos mucho más nobles que los actuales, donde el dios Dinero (Mammon en arameo) no detentaba la supremacía cultural, en sentido gramsciano, del pensamiento social a todos los niveles. Por si a alguien le interesa a estas alturas, ya metidos de lleno en campaña electoral, ahí va mi entrada. Soy formal en el lenguaje y en los tratamientos, porque mi formación es clásica y creo que el protocolo no está reñido con la crítica de fondo. Es más, a veces es mucho más eficaz, en el plano meramente estratégico, mantener formas que a uno le gustan, para denunciar que, frente a “poderes” irracionales como la monarquía, existen poderes ocultos en la sombra, basados en el culto al dios Dinero, mucho más poderosos. Así que, de nuevo, me atrevo a compartir mi vieja entrada, escrita deliberadamente “a modo de ensayo”, que por supuesto animo a que critiquéis, bien el blog o por este medio, así como a que la difundáis libremente, dentro de los términos de la licencia que incorpora, y que por cierto me alegra ver que es del tipo de las utilizadas por el autor de este blog que tengo el honor de rebloguear, salvo que su autor o administrador me comuniquen algo en contra. Así que, sobre la separación de poderes y el bla…bla…bla… burgués de nuestra “fiesta de la democracia”, me remito a mi entrada via http://pabloguerez.com/2014/06/04/dios-salve-a-s-a-r-don-juan-carlos-y-a-felipe-vi-dicho-por-un-republicano-breve-ensayo-sobre-la-oportunidad-historica-de-la-abdicacion-del-soberano-y-sobre-la-soberania-en-el-contexto-de-la-crisis/

De nuevo, mis felicitaciones, David.

Por Pablo Guérez Tricarico, PhD
Doctor en Ciencia Jurídica
Acreditado a Profesor Contratado Doctor
Ex Profesor de Derecho Penal de las Universidades Autónoma de Madrid, Universidad Nacional de Educación a Distancia y Colegio Universitario “Cardenal Cisneros”
Miembro del Instituto de Ciencias Forenses y de la Seguridad ICSA-UAM
Colegiado ICAM núm. 97.901
Desempleado e inscrito en el SEPE como demandante de empleo desde el 28/7/ 2011
Razón: Universidad Autónoma de Madrid, Rectorado, C/ Einstein, no. 1, 28049, Madrid.

AUTOPSIA

¿Quiere usted algo irrefutable en la llamada ciencia política? Bien, ahí va: las reglas del juego definen el juego. O sea, no pretenda usted jugar a la oca con las reglas del parchís porque al final no jugará ni a una cosa ni a la otra. La democracia formal, en países con millones de habitantes, tiene dos condiciones básicas para ser democracia formal: separación de los tres poderes y representación efectiva del ciudadano. Convendrá conmigo el lector en que en España, se mire por donde se mire, no existe nada parecido. ¿Entonces por qué hay quienes, considerándose a sí mismos demócratas, participan en política como si nuestro país fuera una democracia? Me temo que solo existen dos respuestas posibles: una, por ignorancia de cuáles sean las reglas de juego de una democracia formal; dos, por intereses personales que nada tienen que ver con el bien común. De la primera respuesta…

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¡CRISTO RESUCITÓ, ALELUYA! FELIZ PASCUA A TODOS

abril 5, 2015 § Deja un comentario


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¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? (Lc 24, 5)

¿Venís a buscar al Crucificado? No está aquí: Ha resucitado (cfr. Mc 16, 6)

Feliz Pascua a todos en la alegría de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado, vencedor del pecado y de la muerte y dispensador de la nueva y eterna vida que no cesa para todo el que quiera acogerla.

Como recientemente ha expresado el papa Francisco, ninguna teología es capaz de explicar completamente a la manera humana el Amor que Dios ha tenido y tiene por nosotros, cuya manifestación más gloriosa encontramos en el Misterio incomprensible de la Resurrección de Jesús. La afirmación del Pontífice debe ser entendida correctamente, en el sentido no de negar valor a las disquisiciones teológicas, sino en el de poner el acento en la subordinación de la lógica humana, incluso teológica, a la apertura del corazón, dispuesto a recibir el Misterio por excelencia: la respuesta a “la Pregunta” o “el Problema por antonomasia”, cual es la pregunta sobre la vida y la muerte, sobre lo divino y lo humano, sobre nuestro sentido y nuestra felicidad. Todas estas cuestiones se unen en misteriosa comunión en el Exultávit pascual a la luz del Cirio Pascual encendido esta misma noche, mientras se escuchan acordes que rezan frases como “Ésta es la noche de la que estaba escrito: “será la noche clara como el día, el día claro como la noche”; o “¡qué noche tan dichosa, donde se unen el cielo con la tierra, lo humano y lo divino!”.  Así, el Misterio de la Resurrección, nos enseña a través de la teología, de la liturgia y del culto la verdad última sobre la muerte y sobre los enemigos de la humanidad: que la muerte no tiene la última palabra. Y como no la tuvo para Jesús, tampoco la tendrá para nosotros, pues el Amor triunfa sobre la muerte. El mensaje de la Resurrección pascual nos enseña que Dios es un Dios de amor, y que, como dicen las escrituras, es un Dios de vivos, y no de muertos. El triunfo del amor y de la vida es lo que celebramos en la Pascua cristiana, que en su acepción originaria judía significa paso; pero en esta ocasión se trata del paso definitivo hacia una vida nueva, a la vida nueva. Una vida eterna, incomprensible, misteriosa, que ya ha comenzado, y aunque no entendamos, podemos en ocasiones vislumbrar como la gran promesa de Nuestro Señor Jesucristo. Él, con su muerte, ha vencido al mundo y a nuestra muerte, y resucitando, nos ha dado la vida propia de la comunión con la Santísima Trinidad: la vida nueva que brota del Amor que, como proclamabael poeta Dante Alighieri, mueve el Sol y las demás estrellas.

Como el año pasado, agradeciéndoos las constantes visitas a mi humilde blog desde todos los rincones de la Tierra, os envío un mensaje de comunicación pascual en casi todos los idiomas de los países de los que me han visitado, como muestra de gratitud y reconocimiento.

Paz a vosotros. Que no tiemble vuestro corazón, que no se acobarde: Os deseo de todo corazón una Feliz Pascua de Resurrección y un tiempo pascual lleno de gozo y alegría. Cristo ha resucitado: ¡Aleluya!
Please excuse my spelling and syntax mistakes in every language. I will try to wish you happy Easter in all your mother languages.

En expresión inglesa:

Peace may be with you: I wish with all my heart a happy Easter full of joy and a gladness Eastertime. Christ is resurrected, Hallelujah!
En expresión francesa:
La paix soit avec vous: je souhaite de tout mon cœur plein d’allégresse pascal. Le Christ est ressuscité, Alléluia!
En expresión italiana:
La pace sia con voi: Vi auguro con tutto il mio cuore una felice Pasqua e un tempo pasquale pieno di gioia e di letizia. Cristo è risorto: Alleluia!
En expresión napolitana:
A pace sia cu’ voi. Vi auguro con tutt’ el mio core ‘na felice Pasqua e nu tempo pasquale pien di gioia e letizia. Cristo è risorto: Alleluia!
En expresión romanesca:
A pace sia co’ voi, Ve auguro con tutt’ el mio cuore una felice Pasqua e un tempo pasquale pieno de gioia e de letizia. Cristo è risorto: Alleluia!
En expresión catalana:
Pau a vosaltres: Us desitjo de tot cor una feliç Pasqua de Resurrecció i un temps pasqual ple de goig i alegria. Crist ha ressuscitat: Al · leluia!
En expresión galega:
Paz a vosotros: Os deseo feliz de todo corazón unha Pascua de Resurrección llena de alegría pascal e gozo. Cristo resucitou: ¡Aleluia!
En expresión euskera:
Vosotros bakean: The deseo una ematea zoriontsua Pazko eta a tiempo lleno pazko poza eta zoriona. Kristo gora egin du: ‘hallelujahs’!
En expresión portuguesa:
Paz a vosotros: Os desse de todo o coração uma feliz Páscoa da Ressurreição e um Tempo pascal lleno de gozo e alegria. Cristo foi ressuscitado: ¡Aleluya!
En expresión alemana:
Friede sei mit euch: Ich wünsche Ihnen von ganzem Herzen ein frohes Osterfest und eine Osternzeit mit voller Friede und Freude. Christus ist auferstanden, Halleluja!
En expresión holandesa:
Vrede zij met u: ik wens met heel mijn hart een vrolijk Pasen en vol vreugde en blijdschap Eastertide. Christus is verrezen, Halleluja!
En expresión polaca:
Pokój niech będzie z wami: Życzę z całego serca Wesołych Świąt i pełne radości i wesela Wielkanocnym. Chrystus zmartwychwstał, Alleluja!
En expresión danesa:
Fred være med dig: Jeg ønsker af hele mit hjerte en god påske og fuld af fryd og glæde Eastertide. Kristus er opstanden, Halleluja!
En expresión noruega:
Fred være med deg: Jeg ønsker av hele mitt hjerte en god påske og full av fryd og glede påsketid. Kristus er oppstanden, halleluja!
En expresión sueca:
Frid vare med dig: Jag önskar av hela mitt hjärta en glad påsk och full av glädje och fröjd Eastertide. Kristus är uppstånden, Halleluja!
En expresión finesa:
Rauha teille: Toivon koko sydämestäni hyvää pääsiäistä ja täynnä iloa ja riemua Eastertide. Kristus nousi kuolleista, Halleluja!
En expresión islandesa:
Rauha teille: Toivon koko sydämestäni hyvää pääsiäistä ja täynnä iloa ja riemua Eastertide. Kristus nousi kuolleista, Halleluja!
En expresión húngara:
Bárcsak minden a szívem boldog húsvéti és teljes az öröm és a boldogság húsvéti.Krisztus feltámadott, Alleluja!
En expresión búlgara:
Мир вам: Желая с цялото си сърце щастлив Великден и пълна с радост. Христос е възкръснал, Алилуя!
En expresión rumana:

Pacea să fie cu voi: doresc cu toată inima mea un Paste fericit si plin de bucurie și veselie pascal. Hristos a înviat, Aleluia!

En expresión ucraniana:

Мир вам: Я хочу від усього серця раді Великодня і повний радості і веселощів Великдень. Христос воскресе, Алилуя!
En expresión lituana:
Linkiu iš visos širdies Linksmų Velykų ir pilnas džiaugsmo ir džiaugsmas Velykų.Kristus prisikėlė, Aleliuja!
En expresión letona:
Es vēlos no visas sirds Priecīgas Lieldienas un pilna ar prieku un līksmību Lieldienās. Kristus ir augšāmcēlies, Alleluia!
En expresión estona:
Soovin kogu südamest õnnelik lihavõtted ja täis rõõmu ja rõõm Eastertide. Kristuson üles tõusnud, halleluuja!
En expresión rusa:
Мир вам: Я хочу от всего сердца рады Пасхи и полный радости и веселия Пасху. Христос воскресе, Аллилуиа!
En expresión croata:
Mir s vama: Volio bih svim srcem sretan Uskrs i puna radosti i veselja uskrsno vrijeme. Krist je uskrsnuo, Aleluja!
En expresión eslovena:
Želim si, z vsem srcem vesel velikonočni in poln radosti in veselja Eastertide.Kristus je vstal, Aleluja!
En expresión turca:
Barış sizinle olsun: Ben bütün kalbimle mutlu bir Paskalya ve neşe ve sevinç paskalya dolu diliyorum. Mesih, Alleluia yükseldi!
En expresión azerí:
Mən bütün ürəyimlə xoşbəxt Pasxa sevinc. Məsih elhamdülillah artmışdır deyil!
En expresión afrikáans:
Ek wens met my hele hart ‘n gelukkige Paasfees en vol van vreugde en blydskapPaasfees. Christus het opgestaan​​, Halleluja!
En expresión suajili:
Napenda kwa moyo wangu wote na furaha Pasaka na kamili ya furaha. Kristo amefufuka, Haleluya!
En expresión somalí:
 
Waxaan jeclaan lahaa qalbigaaga oo dhan ku faraxsan Easter ah iyo ka buuxaanfarxad iyo rayrayn Eastertime. Masiixa sara kacay, Alleluia!
En expresión zulú:
Ngifisa ngayo yonke inhliziyo yami ibe Easter ojabulisayo futhi igcwele injabulonokuthokoza Eastertime. UKristu uvukile, Alleluia!
En expresión malaya:
Saya ingin dengan sepenuh hati yang Paskah gembira dan penuh dengan kegembiraan dan sukacita Eastertide. Kristus bangkit, Alleluia!
En expresión hindi:
मैं दिल से चाहता हूं और पूवीऩ खुशी खुशी खुशी और पूवीऩ के एक बार पूर्ण. ईसा बढ रहा है: पोस्को!
En expresión china:
愿你们平安:我想用我所有的心脏复活节快乐,充满喜悦和欢乐复活节季的。基督复活了,哈利路亚!
En expresión mongola:
Би бүх зүрх сэтгэл, аз жаргалтай Улаан өндөгний баярын болон баяр хөөр.Христ, Alleluia амилсан байна!
En expresión tailandesa:

ฉันต้องการพร้อมด้วยหัวใจของฉันมีความสุขวันอีสเตอร์และวันอีสเตอร์เวลาที่มีความสุขและความสุขพระเยซูคริสต์ได้ลุกขึ้นทหารชรา

En expresión japonesa:
平和はあなたと一緒に:私はすべて私の心幸せなイースターをお祈りし、喜びと喜び復活節の完全な。キリストは、ハレルヤ上昇している!
En expresión tagala:
Gusto ko ang lahat ng aking puso isang Maligayang Pasko ng Pagkabuhay at puno ng kagalakan at kagalakan Eastertime. Si Kristo ay risen, Alleluia!
En expresión papiamienta (Aruba)
Os deseo di todo corason una felice pascua di Resurreccion cu paz. Kristo ha resucitado: Aleluya!
En expresión árabe:
واود ان الجنسين كفالة النجاح من اعماق قلبى عيد الفصح, وقت باسكوال اعادة مليئة غوزو والسرور. السيد المسيح بعثت من جديد: ولندع
 
En expresión hebrea:
שלום לכם: אני מאחל בכל לבי חג הפסחא שמח ומלא שמחה ושמחה חג הפסחא. המשיח קם, הללויה!
En expresión yidis:
אַ וואָסאָטראָס: אָס דעסעאָ דע טאָדאָ קאָראַזאָון ונאַ פעליז פּאַסקואַ דע רעסוררעקסיóן. קריסטאָ המגיד רעסוסיטאַדאָ: ¡אַלעלויאַ!
En expresión esperanta:
Paco estas vosotros: Os Nokto de todo koro una Feliĉa rospis de Reviviĝo. Cristo ha Revivigita: £ Haleluja!
En expresión griega:
Ειρήνη μαζί σας: εύχομαι με όλη μου την καρδιά μια χαρά το Πάσχα και το Πάσχα μια φορά γεμάτο χαρά και ευτυχία. Χριστός έχει αυξηθεί: αλληλούια!
En expresión latina:
Pax vobiscum: Cristus resurrexit, sicut dixit! Halleluihah!
De nuevo, Feliz Pascua a todos,
Pablo
Exultavit de la noche de la Vigilia Pascual (pregón pascual). Siempre me emocionó el momento en el que el diácono entona este antiguo tanto, como diría San Agustín, de belleza tan antigua y tan nueva. La versión es en lengua vernácula castellana.
 CC0
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LA CRUZ Y LA GLORIA

abril 3, 2015 § Deja un comentario


La Cruz y la Gloria

 

Mi vida nadie me la quita; yo la doy voluntariamente (Jn 10, 18)

Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo pra que tu Hijo te glorifique a ti; ya que le has dado autoridad sobre todos los hombres para que dé vida eterna a cuantos les has confiado. En esto consiste la vida eterna; en conocerte a ti, el único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesús, el Mesías. Yo te he glorificado en la tierra cumpliendo la tarea que tú me encomendaste. Ahora tú, Padre, dame gloria junto a ti, la gloria que tenía junto a ti, antes de que existiera el mundo (…) Todo lo mío es tuyo y lo tuyo es mío. En ellos se revela mi gloria (Jn 17, 1-4, 10)

Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino (Lc 23,42)

Misericordia Divina, que brota del costado abierto de la herida de Cristo, en ti confío.

Misericordia Divina, que brota del costado abierto de la herida de Cristo, en ti confío.

 

Hoy la Iglesia universal, el Pueblo de Dios, llora la muerte de Jesús. A diferencia de otros maestros universales, que murieron en la serenidad y en la compañía de sus discípulos, como Confucio o Buda, o, en el caso de Mahoma, que muere en brazos de su mujer amada y con el afecto y compañía de los suyos, Jesús muere abandonado por todos –o casi todos-; abandonado por los hombres y, en cierto sentido, abandonado por Dios. Por tres veces pidió en la noche de su Pasión al Padre que apartara de Él ese cáliz. Los Evangelios canónicos guardan silencio con respecto a si recibió alguna respuesta, aunque Mateo, que relata más prolijamente la triple petición de Jesús parece dar a entender que sí: “Ahora ya podéis dormir y descansar”, en una de las traducciones de Mt 26, 45, les dice a sus discípulos, que no habían podido velar ni siquiera una hora (Mt 26, 40). Junto a los Evangelios canónicos, algunos apócrifos muestran el ángel del Señor confortando al Señor, y no son pocas las imágenes de la iconografía tradicional que muestran a Jesús orando en el Huerto de los Olivos y al ángel del Señor ofreciéndole el cáliz, signo de su Pasión.

Junto al abandono, a la tristeza mortal relatada por Mateo, el evangelista refiere que Jesús sintió angustia (vid. Mt 26, 37-38). Los hechos posteriores de la Pasión, con las burlas de los romanos, las vejaciones, los azotes, la coronación de espinas y, finalmente, la elección de la muerte en cruz, reflejan que Jesús murió de forma ignominiosa, colgado de un madero –lo cual era un signo de maldición para los judíos, tal y como proféticamente indican los salmos-, abandonado por sus discípulos y profiriendo el misterioso grito, conocido tradicionalmente como “la sexta Palabra”: “¿Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?”, correspondiente a la antífona del Salmo 27.

¿Qué compañía pudo tener Nuestro Señor en tal terrible hora? En primer lugar, junto a Él, fueron crucificados dos malhechores. El Evangelio de Lucas nos narra cómo uno de ellos, cuyo nombre sólo nos es conocido por los apócrifos, se dirigió a Él con las palabras: “Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”. El “Buen ladrón”, conocido en la devoción apócrifica y popular como Dimas, personaje al que los Padres de la Iglesia dedicaron no pocas reflexiones, y que fue cayendo en el olvido en la liturgia, fue el único del cual, según palabras del propio Jesús, podemos saber por la fe todos los cristianos que está en buen lugar, al recordar la contestación que Él le dio desde la Cruz: “Te aseguro, que hoy mismo estarás conmigo en el Paraíso” (Lc 23, 43) . De hecho, muchos Padres de la Iglesia y teólogos medievales afirmaron que el buen ladrón fue el primero en entrar en el cielo junto a Jesús, después de su descenso a los infiernos –o seol, el lugar de los muertos-, para liberar a todos aquellos que por el primer pecado estaban privados de la visión beatífica de Dios Padre, y que Jesús hubiese querido liberar, como afirmara el gran teólogo del siglo pasado Urs von Balthasar, según los misteriosos designios de su divina Misericordia. La Misericordia se manifestó de forma potentísima en aquella hora sublime en la que, habiéndose cubierto la tierra de tinieblas, como relatan los Evangelios, Jesús entregó el espíritu y Longinos hirió su costado herido, del que manaron sangre y agua. Santa Faustina Kowalska, el pasado siglo, manifestó que en revelación privada el propio Jesús le había hablado de ese momento como fuente de gran Misericordia para todo el mundo, como supremo atributo de manifestación de la Gloria (shekiná) de Dios.

También estaban junto a la Cruz de Jesús, nos narran los evangelistas, las “tres Marías”: su Madre, María Santísima, la hermana de su Madre, María la de Cleofás, y María la Magdalena, así como “el discípulo que tanto amaba”, como acostumbraba a definirse a sí mismo el evangelista San Juan. Mas el Evangelio de San Juan es el que más nos presenta esta proximidad a la Cruz de las personas nombradas, pues en Mateo se nos dice que, en las cercanías del Calvario, se hallaban “muchas mujeres” -no se habla para nada de Juan-, las cuales observaban a Jesús “de lejos”. Así, leemos en Mt 26, 55-56: “Estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole,  entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo”.

La Gloria, para Dios, es la Cruz, y la Cruz es la Gloria. O, mejor dicho, no pueden entenderse ninguno sin la otra. Y es que lo que nosotros llamamos gloria, la gloria del mundo, no tiene nada que ver con lo que es la Gloria para Dios. Los bienes materiales, la riqueza, los títulos, los honores, las potestades, el poder, el honor e incluso los respetos humanos, son cosas a las que Dios no da importancia; todas ellas –algunas de ellas necesarias- no son más que cosas pasajeras a las que muchas veces nos apegamos, cada uno desde su sí mismo y sus circunstancias, como diría el gran Ortega y Gasset, para no ver lo esencial. Así, en el peor de los casos, nos perdemos a nosotros mismos queriendo ganar el mundo y no reparamos en la seria advertencia de Jesús: ¿En qué aprovecha al hombre ganar el mundo si arruina su vida? Mas aun en este caso, podemos levantarnos setenta veces siete con la ayuda de la Misericordia de Dios, quien dispuso para nosotros precisamente el Sacrificio de su Hijo. Una sola gota derramada de la Sangre de Cristo vale más para Dios que todos los pecados de la Humanidad conjuntamente considerados. Y Jesús no quiso reservarse ninguna. La derramó toda por amor a nosotros, pues Él era y es el Amor y la Misericordia mismos. En expresión de Urs von Balthasar, que constituye además el título a una de las obras en las que se refleja su pensamiento más depurado, “sólo el Amor es digno de fe”. Y la Cruz es la prueba del Amor de Dios. A nadie que haya amado de verdad se le ahorran dolores; o, visto de manera más positiva y saludable, el amor hace soportable los dolores del mundo y posibilita el perdón, pues, “a quien mucho ama, mucho se le perdona” (vid. Lc 7, 47). Jesús quiso ganar ese perdón y la paz que de él se deriva para todos con su extraordinario Sacrificio redentor en la Cruz, de la cual, la liturgia católica, en el Oficio del Viernes Santo, canta la antigua antífona que reza: “Mirad el árbol de la Cruz, en el que estuvo clavada la salvación del mundo. Venid a adorarlo”. Personalmente, desde hace cuatro años, cuando comencé a asistir a los Santos Oficios, me sobrecoge ese momento. Por un árbol, el de la ciencia del bien y del mal, nos vino el pecado y la muerte. Y por otro, el “árbol de la Cruz”, regado por la Sangre de Nuestro Señor, se nos devuelve una vida que sobrepasa en mucho la antigua preternaturalidad de nuestros primeros padres, pues, además del perdón de nuestros pecados, nos otorga un bien que sólo mediante en ejercicio en la fe podemos experimentar de modo muy imperfecto: la filiación divina. La libertad de los Hijos de Dios. Con razón escribió tan misteriosa como bellamente San Pablo: “Dios nos encerró a todos en la desobediencia para tener misericordia de todos (Rom 11, 32)”.

¿Cómo podemos contemplar este Misterio, que sobrepasa toda razón y toda lógica? Frente a la actitud amante de Dios, que se entrega por nosotros, muchas veces nosotros le negamos, como Pedro, y esta actitud es comprensible desde nuestra humanidad; pues, ¿cómo no comprenderla cuando el propio Hijo de Dios pidió a su Padre que le librara de su hora? Dios no nos ahorra la cruz, nuestra propia cruz, poca o mucha, percibida desde nuestra subjetividad única y unida misteriorsamente a la Cruz del Señor con una intensidad que sólo Dios conoce. Lo cierto es que, por mucho que neguemos el dolor, el sufrimiento, el mal y la cruz, estas “cosas molestas” van a estar en el mundo, en las tinieblas de nuestra vida, y nos las vamos a encontrar. Es desde la contemplación de esta realidad desde donde podemos comenzar un camino, no exento de pruebas y dificultades, de purificación interior. Si dirigimos nuestra mirada al Crucificado, sólo podemos advertir el Él una mirada compasiva, de acompañamiento en nuestro dolor, pues Él mismo pidió que se lo quitaran. Sin embargo, antes de experimentar la angustia y la tristeza mortal de Getsemaní, Él mismo, en la noche en que iba a ser entregado, dirigió a los Apóstoles estas hermosas palabras: “En el mundo tendréis tribulación. Pero tened valor: yo he vencido al mundo (Jn 16, 33)”. Ante la angustia del dolor, del mal y de la muerte, tenemos a nuestra disposición el “salto existencial” que tan bien describiera el filósofo danés Søren Kirkegaard, y que sólo se expresa en el salto de la fe, de la confianza en lo que no entendemos; pero no es un salto al vacío; es un salto existencial que nuestro yo subjetivo quiere depositar en la confianza en el Amor incondicional de Dios. En definitiva, después de mucho caminar a oscuras, a nuestras angustias vitales también se nos ofrece la posibilidad de responder como respondieron a Jesús sus discípulos… “¿A quién acudiremos? Sólo Tú tienes palabras de vida eterna”.

Volviendo a nuestro comportamiento cotidiano, frente a las actitudes extremas y opuestas de la desesperación o de la incredulidad y el rechazo de Dios provocados por el miedo, el pecado, el odio, la desesperación -fruto muchas veces de un concepto tergiversado de Dios, en los que muchos dirigentes de la Iglesia han tenido históricamente no poca responsabilidad- y otros males, la mayor parte de las veces escogemos un camino intermedio, que acostumbra a tomar la forma del auto-aturdimiento mediante la búsqueda de distracciones, más o menos nocivas, que cubran el velo de nuestra miseria. En los casos menos graves, caemos en el tedio o en quehaceres que nos distraen de lo esencial, denominada recientemente, en feliz expresión del papa Francisco, como “martismo”, para referirse a la sobreocupación en la que andan metidos muchos cardenales de la Curia romana, y en sus apegos al mundo; la expresión es utilizada por el Santo Padre en referencia al episodio de Marta y María, narrado en Lc 10, 41, en el que el Señor le dice a Marta, que “anda inquieta con muchas cosas”, al contrario de María, que se había quedado escuchando su Palabra, y que “sólo una cosa es importante”. La Semana Santa, el Triduo Pascual, como celebración litúrgica más importante del año para la Iglesia católica, nos brindan la ocasión de desapegarnos de todo aquello que nos impida conectar con nosotros mismos. Para conectar con nuestro verdadero yo, libre de afectos y emociones negativas, lo cual no es nada fácil, como reconoció el propio Jesús en varias ocasiones, incluso respecto de Sí mismo, como ya hemos visto en su oración en Getsemaní, pues “estrecha es la senda que conduce a la salvación” (Mt 7, 14), y “el espíritu está pronto, pero la carne es débil (Mt 26, 41 in fine)”, para recobrar así la paz de espíritu que mueva nuestros corazones hacia la verdadera Gloria de Dios: la obra colaboradora en la redención del hombre, hecho a su imagen y semejanza, llevada a cabo por Jesús una vez y para siempre y enriquecida con los méritos de la Comunión de los Santos. O, dicho de una manera más sencilla, la entrega de nosotros mismos a Dios y a nuestros hermanos hasta el final, en la conciencia de que todos somos hijos de un mismo Padre celestial y de que hemos sido redimidos por un Amor crucificado que sobrepasa toda comprensión humana, al que podemos unir nuestros afanes cotidianos y expresado en la Cruz de Cristo, “escándalo para los judíos y necedad para los gentiles” (1 Cor 1, 23). Porque, utilizando una feliz expresión del Padre Jesús Trullenque, cuando nos olvidamos -nos negamos- a nosotros mismos, y hacemos algo por los demás, por pequeñito que sea, algo se ensancha en nuestro corazón, y podemos sentir, también por pequeña que sea, una paz inefable. Así, tengamos la mirada puesta en el Crucificado, en Aquel que tuvo un amor tan grande como para “dar la vida por sus amigos” (Jn 15, 13), o “dar la vida en rescate por todos (Mt 20, 28)”. Con su sacrificio Jesús restableción la amistad de la Humanidad con Dios, reconciliando consigo al mundo mediante su muerte y su resurrección, y derramando el Espíritu Santo para el perdón de los pecados, como reza la fórmula de la absolución de la Confesión sacramental en la Iglesia Católica. Y desde esta confianza, los cristianos esperamos todos los años la Pascua, el paso en el que Jesucristo será glorificado resucitando de entre los muertos, y con esta fe y esta esperanza anhelamos también, en medio de la tribulación y de nuestra propia cruz, la victoria sobre la muerte, el pecado y el mal ya ganada para nosotros con la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Feliz Pascua a todos.

 

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LA CRUZ Y LA GLORIA by Pablo Guérez Tricarico, PhD, with the excepton of the multimedia elements inserted, is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International License.
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A.M.D.G.

A.I.P.M.

Cuaresma: convertíos y creed en el Evangelio.

febrero 19, 2015 § Deja un comentario


 

“¿Es ése el ayuno que el Señor desea, el día en que el hombre se mortifica? Mover la cabeza como un junco, acostarse sobre estera y ceniza, ¿a eso lo llamáis ayuno, día agradable al Señor? El ayuno que yo quiero es éste: abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, liberar a los oprimidos, romper todos los yugos; compartir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo y no desentenderte de tu hermano. Entonces brillará tu luz como la aurora, tus heridas sanarán rápidamente; tu justicia te abrirá el camino, detrás irá la gloria de Jahvé. Entonces llamarás al Señor, y te responderá; pedirás auxilio, y te dirá: Aquí estoy. Si destierras de ti los cepos, y el señalar con el dedo, y la maledicencia; si das tu pan al hambriento y sacias el estómago del indigente, surgirá tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía. El Señor te guiará siempre, en el desierto saciará tu hambre, hará fuertes tus huesos, serás un huerto bien regado, un manantial de aguas cuya vena nunca engaña, reconstruirás viejas ruinas, levantarás sobre los cimientos de antaño; te llamarán tapiador de brechas, restaurador de casas en ruinas” (Is 58, 5-12)

 

No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (Mt 4, 4)

 

La Cuaresma es un tiempo de recogimiento, retiro y reflexión para encontrarnos con Jesucristo, desde las prácticas penitenciales que la Iglesia recomienda desde sus primeros tiempos: el ayuno, la oración y la limosna, pero que deben ser vividas con la alegría basada en la esperanza de sus efectos. Se trata de prácticas recomendadas por todas las religiones desde tiempos inmemoriales y que tienden a nuestra purificación, al desapego y al fomento de la vida espiritual. Con ellas, como todavía nos recuerda la liturgia de la Iglesia católica latina, “refrenamos nuestras pasiones”, con el fin mediato de desapegarnos de los bienes de este mundo y elevar nuestra mirada hacia los bienes del cielo, para, sin despreciar los primeros, volver a darles el justo valor que tienen, hoy artificialmente hipertrofiado por una sociedad sin valores y que tiene, precisamente en los bienes de este mundo, su máxima referencia, por encima de las personas o los individuos que deberían componerla. De acuerdo con un espíritu de autenticidad y sinceridad, vivamos esta Cuaresma con una oportunidad de encontrarnos con la Persona de Jesucristo, la que aparece relatada en el Evangelio, cuya Palabra y cuyas acciones muchas veces contrastan con las de sus representantes de la Iglesia Católica, desde los purpurados cardenales hasta los sencillos diáconos. Ellos, muchas veces, como expresó el propio Jesús condenando la actitud de los fariseos, cargan a los demás con cargas illevaderas, cuando ellos no son capaces de tocarlas ni con un sólo dedo. Y también advirtió Jesús a sus discípulos que hicieran lo que dicen los fariseos, pero que no hiciesen lo que éstos hacían, ya que no hacían lo que decían hacer. Parece un trabalenguas, pero es perfectamente entendible: ¡qué lejos están del Evangelio muchos hombres, sobre todo, y también mujeres, que dicen ser “hombres y mujeres de Dios, ley y orden”, y cuánto daño hacen a las personas de buena voluntad, sean éstas creyentes en Jesucristo, en Mahoma, en Moisés o en nadie en absoluto! ¡Y cuánto bien está haciendo el papa Francisco, en la medida de lo que la realpolitik vaticana le pueda permitir, denunciando las actitudes farisaicas y mundanas, en el peor sentido del término, de sus subordinados, a la vez que, con la creación de veinte nueve cardenales, intenta equilibrar el predominio de conservadurismo retrógado y, en mi opinión, en muchas veces antievangélico que prima en el Vaticano y en muchas Iglesias nacionales, entre ellas, la de nuestro país, tan dado a los extremismos!

Por el contrario, el Jesús en el que yo creo, es el Jesús de los pobres. Es el Jesús de la Misericordia que perdonó a la mujer adúltera, que predicó el perdón incondicional y el amor a los enemigos, que murió perdonando a los que le crucificaron y que le prometió el Paraíso al buen ladrón.  Convirtámonos a ese Jesús y Él nos llevará a nuestro Padre bueno del Cielo, simbolizado en el Padre de la parábola del hijo pródigo que vuelve a acoger a su hijo, o en el propio Jesús en la parábola del buen pastor, que deja las 99 ovejas que le son fieles y se va a por la oveja perdida.

Así, con nuestra prácticas cuaresmales bien encauzadas conseguiremos olvidarnos un poco más de nosotros mismos y ayudar al de al lado. Porque si bien sigue siendo válida la afirmación de “no sólo de pan vive el hombre”, con la que suele abrirse el período cuaresmal, la frase continúa diciendo “sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Y en muchos pasajes del Evangelio Jesús, que es la propia Palabra de Dios encarnada, el “Logos” divino, muestra cómo no es indiferente ante el hambre de los hombres, tanto en los milagros de la multiplicación de panes, como en la indicación de las obras de misericordia (“tuve hambre y me diste de comer”), o en la propia elección de la especie del pan para ser tabernáculo de su propio Cuerpo, la noche de su Pasión, en la institución de la Eucaristía.

Precisamente, no sólo de pan vive el hombre porque éste tiene que acordarse que sin la práctica de la justicia y de la caridad no hay pan para todos. La Cuaresma nos recuerda la necesidad de volver, siquiera temporalmente, a las exigencias de una vida sencilla para que todos puedan vivir con la dignidad de Hijos redimidos de Dios.

 

 

 

A. M. D. G.

A. I. P. M. 

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