Defectos y excesos del reglamentismo hispánico en la pretendida regulación de una ética secular de la virtud y en la supresión de los tratamientos de cortesía por la Administración General del Estado: aportando algo de educación y sensatez

febrero 9, 2017 § Deja un comentario


Defectos y excesos del reglamentismo hispánico en de la pretendida regulación de una ética secular de la virtud y en la supresión de los tratamientos de cortesía por la Administración General del Estado: aportando algo de educación y sensatez

Por Pablo Luis Guérez Tricarico, ex Profesor de Derecho Penal de la Universidad Autónoma de Madrid, Acreditado a Profesor Contratado Doctor y Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación

 

Abstract: En la presente publicación, sin ánimo de exhaustividad, examino algunos de los defectos y excesos prototípicos de la actual Administración Española en relación con una correcta comprensión de la educación y la cortesía, en la que intento dar mi criterio, contrario, por una parte, al exceso reglamentista de “virtudes” que supuestamente deberían reunir los empleados públicos, y, por otra parte, el defecto que ha supuesto la evolución de las reglas del trato social en el trato personal y en la utilización de los tratamientos de cortesía en la Administración.

Palabras clave: Administración Pública; Administración General del Estado; relaciones especiales de sujeción; derechos fundamentales; ética de la virtud; coacción administrativa; educación; cortesía; tratamientos; protocolo.

 

  1. Los excesos de la Administración Pública en materia de exigencias de su personal: el problema de la imposición de una ética de la virtud en un Estado de tradición liberal

En una monografía del excelente administrativista el Excmo. Sr. Prof. González Pérez, llamado “Administración pública y moral”, publicado por la prestigiosa Editorial jurídica Thomson Civitas en los años noventa del pasado siglo, el viejo Profesor elogiaba las normas comunitarias que exigían probidad y otras virtudes de una ética de la virtud tradicionalista, al tiempo que lamentaba la derogación de normas similares en el ordenamiento jurídico español. La misma temática fue escogida por el Profesor para su discurso de ingreso en la Real Academia de Jurisprudencia y legislación, que tuvo lugar en 1995, y cuyo texto íntegro, breve y de lectura amena y recomendable, puede descargarse en la web vía http://www.racmyp.es/R/racmyp/docs/anales/A72/A72-1.pdf.

Al hilo de una discusión, en un comentario objetivamente muy desafortunaado por el que  se tildó de “raro” –con la connotación negativa que suele tener este término en español, a pesar de las múltiples definiciones, moralmente neutras, que da a esta palabra el Diccionario de la Real Academia Española- por escribir de Ud. a mis superiores, en el contexto de una estructura fuertemente jerarquizada y con una flexibilidad manifiestamente mejorable -tanto en lo que se refiere al modo de acceso como a las dinámicas “informales” que se producen en su actuación-, quisiera compartir con Uds. algunas reflexiones sobre el uso profesional del Ud. en la lengua española y, más concretamente, en España.

Aquellas reflexiones entonces expuestas por el Profesor, la crispada situación de la política española con minúsculas y el debate político-mediático, que viene durando ya aproximadamente al menos dos años y medio, sobre lo que debe o no ser exigible a un cargo público, debate que tiene lugar, más que en la natural discusión parlamentaria, en el terreno mediático, con el empleo de un discurso compartido por los partidos de todo el espectro político español, así como mi cierto conocimiento profesional práctico sobre el funcionamiento de la “black box” de la Administración española, me ha suscitado reflexiones sobre los peligros de la juridificación de una cierta ética de la virtud en la Administración Pública, que, a la vez que desatiende problemas de educación claros, pretende exigir a los empleados públicos unas cualidades o virtudes a cuya práctica un Estado de Derecho no puede legítimamente obligar.

En 1990 el Instituto Nacional de la Administración Pública (INAP) editó un Manual de estilo de lenguaje administrativo que, si bien tenía puntos positivos –mejorar la sencillez y la claridad en la redacción de documentos, evitando por ejemplo el uso excesivo de frases subordinadas, o aplicar los resultados de estudios para la mejora de la técnica legislativa-, se mostraba a mi modesto juicio poco respetuoso con la dignidad de la institución social “Administración Pública”.

El Manual recomendaba la supresión de los tratamientos tradicionales en la Administración (Excmo. Sr., Ilmo. Sr.), cuestión que fue tenida en cuenta –según mi criterio, negativamente- por la Orden APU/516/2005, de 3 de marzo, por la que se dispone la publicación del Acuerdo del Consejo de Ministros de 18 de febrero de 2005, por el que se aprueba el Código de Buen Gobierno de los miembros del Gobierno y de los altos cargos de la Administración General del Estado. A pesar de lo que diga el Preámbulo de dicho Código, a mi modesto juicio, y conforme a un importante sector de la doctrina de Derecho administrativa y generalista de Derecho público, el Código de Buen Gobierno como tal, aprobado por una Orden Ministerial, carece de valor normativo, especialmente “ad extra”, y sólo incluye recomendaciones dirigidas a los funcionarios públicos, a los que, por cierto, se les exige comportarse como seres seráficos, y no como hombres y mujeres de carne y hueso, pero humanos, con su dignidad, por supuesto, pero humana y no “angélica“. Por otra parte, no considero que sea función legítima de la Administración ni del Gobierno de un Estado de Derecho supuestamente respetuoso con la libertad de conciencia exigir a sus empleados principios éticos basados en una ética de la virtud, y que en modo alguno se deducen de la Constitución española, que proclama expresamente la libertad como uno de los valores superiores del ordenamiento jurídico español (art. 1.1 CE), la libertad ideológica y de creencias (art. 16 CE) y los derechos a la libertad de expresión y relacionados (art. 20 CE). Buena parte de la corrupción que asola nuestro país podría evitarse, además de con otras medidas realmente eficaces, si dejaran de aprobarse normas basadas en una ética de la virtud laica y lo que se pidiera a los empleados públicos fuera simplemente que se comportaran como personas decentes y que no cometieran delitos ni infracciones administrativas (con la matización de que ambas clases de sanciones no deberían poder justificarse en un Estado de Derecho como mero refuerzo de normas morales).

Volviendo al Código de Buen Gobierno, considero que algunas de las normas contenidas en dicho Código, sobre todo en lo que respecta al contenido de esta publicación, afectan negativamente tanto a la dignidad del empleado público como a la Administración. Por si alguien quiere profundizar en las “lindezas” del buen Gobierno, observará sin necesidad de mucho detenimiento que la citada “norma” parece querer convertir a los empleados públicos en una suerte de monjes seculares, exigiéndole imposibles en nombre de conceptos tan ampulosos como, muchas veces ineficaces, como la “austeridad”, “transparencia”, las prohibición de actividades privadas, el “decoro”, y otros conceptos de moda muy similares en la dictadura del lenguaje políticamente correcto, a la que se han apuntado tanto la Derecha como la Izquierda políticas españolas. En definitiva: en nombre de no se sabe qué idealización pseudoplatónica o pseudohegeliana de la Administración, que recuerdan cosas peores, como el ideal franquista -que no falangista- de que el español debía ser mitad monje, mitad soldado.

La situación creada a partir de 2005 para la Administración General del Estado no es justificable, siguiendo a un autorizado sector de la doctrina administrativista, ni siquiera si admitimos la tesis de la vigencia de las relaciones especiales de sujeción en la Administración, hoy ya superado en muchos países de nuestro entorno cultural por los principios del binomio ciudadanos/servicio público o por la tradición jurídica, fundamentalmente anglosajona y paradójicamente dialéctica o de confrontación entre la Administración/Leviatán y el ciudadano, con sus derechos fundamentales como “cartas de triunfo” en el sentido de Dworkin. Con ello queda claro que un Estado de Derecho como el nuestro, teóricamente construido sobre la base de la tradición del liberalismo político, no puede imponer pretendidas virtudes morales, sobre todo teniendo en cuenta, en el orden sociológico, el pluralismo valorativo existente en nuestra sociedad y, en el jurídico, la garantía de dicho pluralismo que, si bien no es ilimitada, no autoriza injerencias en los derechos fundamentales de los “administrados” o de los ciudadanos contrarias al contenido esencial de aquéllos, y, siguiendo la tradición literaria del Tribunal de Justicia de Derechos Humanos, no puede imponer restricciones a los derechos fundamentales, como en este caso, incompatibles con los principios y valores constitucionales ni sacrificios no necesarios en una sociedad democrática.

No obstante lo anterior, la lectura del Código de Buen Gobierno es altamente recomendable, aunque no es apta para todos los públicos, y conviene prepararse antes con una buena dosis de ansiolíticos o de lo que se tenga a mano para poder relajarse ante los dislates que en él se contienen.

 

  1. La educación en la Administración Pública por defecto: ¿Ud. o vosotros en las relaciones profesionales? El problema de la eliminación de otros tratamientos de cortesía

Lamentablemente, en otros ámbitos –de momento pocos-, sí se ha dado fuerza normativa a la supresión de los tratamientos de cortesía. Es el caso, muy sentido por mí –pues procedo de la carrera universitaria-, de la supresión de los tratamientos de cortesía de las autoridades de la Universidad, a la que dediqué una parte muy importante de mi tiempo y de mis esfuerzos intelectuales- lo que ha traído efectos nefastos en la utilización de un protocolo académico que data en parte del siglo XVI, así como en la autonomía universitaria y en dignidad de la institución. La Disposición Adicional 13ª de la Ley Orgánica 4/2007, de 12 de abril, por la que se modifica la Ley Orgánica 6/2001, de 21 de diciembre, de Universidades, que en 2007, en plena época del “zapaterismo light buenrollista”, estableció lo siguiente: “Las autoridades universitarias recibirán el tratamiento de señor o señora, seguido de la denominación del cargo. Los Rectores de las universidades recibirán, además, el tratamiento académico de Rector Magnífico o Rectora Magnífica”. Esa es la única concesión que se ha hecho al derecho histórico universitario. En los demás tratamientos abolidos –que son muchos- es dudoso que el Estado tenga competencia para abolirlos o, al menos, ello presenta problemas de dudosa constitucionalidad por posible contradicción con el artículo 27.10 de la Constitución Española, que tutela al máximo nivel el derecho a la autonomía universitaria.

Estos ejemplos nos muestran que, ya a finales del pasado siglo se pusieron las bases para la degradación de la dignidad de los empleados públicos y, como trataré de argumentar más adelante, para la extensión del tuteo en las relaciones laborales en la Administración Pública. Con ello se abonó el camino, también para la Administración “técnica” para el “todo vale”, degradación que ya se había instaurado en la política por el falso progresismo de una igualación que terminó degradando la dignidad del trato debido a las instituciones públicas, con la aparición de frases del estilo: “oye, ministro”.  Parece ser que ahora en la Judicatura va a aprobarse algo similar al Código de Buen Gobierno, y sinceramente espero que no confunda la sencillez con el simplismo, o la claridad con la falta de complejidad expresiva y conceptual.

Abordo ahora, escuetamente, un tema relacionado con estas consideraciones, con el respeto debido a las instituciones, a los empleados públicos y a las personas en general.

Y es que, al margen del caso concreto administrativo, hemos llegado a un momento en el que la educación ha cedido ante la mala educación, la falta de respeto y la chabacanería. Con las consideraciones anteriores he intentado argumentar cómo los esfuerzos de nuestros técnicos al defender las ideas de respeto y dignidad han sido objeto de una dialéctica perversa que ha supuesto la consagración y consolidación precisamente de lo contrario. Llegados a este punto, no puedo ocultar mis preferencias en cuanto al uso del tuteo o del Usted, y creo que la educación no está de más. Más bien considero una anomalía lingüística que en España hayamos perdido el Usted/Ustedes como fórmula de cortesía –dejo a parte su utilización normal, como equivalente funcional al “tú” o al vosotros, común en algunas zonas de España, como Canarias o ciertas zonas de Andalucía Occidental; y especialmente como tratamiento de respeto hacia las personas mayores, autoridades, jefes, y, en general, hacia cualquier persona con la que no tengamos aún la suficiente confianza, salvo en el que caso en el que su legítimo destinatario tenga a bien apear de su fórmula o tratamiento de cortesía a su interlocutor.

Si esto es así, pueden Ustedes ya adivinar, por lo anteriormente expuesto, mi posición con respecto al mantenimiento de los tratamientos “propiamente de cortesía” y fruto de la tradición y del patrimonio lingüísticos del español, especialmente al mantenimiento de los tratamientos de cortesía en la Administración Civil del Estado (Excmo. Sr., Ilmo. Sr., etc.), cuya supresión, con el pretexto de “acercar la Administración a los ciudadanos” ha terminado por autorizar a todo el mundo a escribir de cualquier manera. Por supuesto que, como hemos visto, ello no ha venido a paliar las perversas dinámicas internas de las que adolece nuestra Administración, tanto en relación con el personal a su servicio como con los ciudadanos, ni ha contribuido a reducir los equilibrios de poder entre la Administración Pública y los administrados, ni la litigiosidad administrativa y contencioso-administrativa. Por el tipo de medida, más bien parece un equivalente funcional a lo que en Derecho penal los penalistas acostumbramos a llamar Derecho Penal simbólico. Sería un “Derecho administrativo simbólico”. Parece que al ciudadano le resuelve sus problemas no poner un Ilmo., o se le va a dar razón porque, de repente, la Administración se ha vuelto, de repente, “coleguita”.

Pues, Señores, Dios nos guarde de los “jefes coleguitas” que ejercen su poder con torpeza o con sutiliza, pero, en cualquier caso, sin ninguna formación en liderazgo. Más vale jefes “a la antigua” con las ideas claras y con un estilo de mando claro, directo y racional, es decir, no contradictorio. Me parece lo mínimo que puede exigirse a la Administración del Estado que, antaño, recibiera por Hegel el más que dudoso título de “suprema realización de la razón”.

Por mi parte, en cuanto se refiere a los tratamientos de cortesía, los sigo utilizando, sobre todo en mis relaciones “ad extra” con la Administración General del Estado, a pesar de su supresión para la Administración Civil del Estado operada por el Código de Buen Gobierno y dando una solución tan “políticamente correcta” como políticamente desafortunada. Máxime cuando se refiere a tratamientos de indudable raigambre histórica que se mantienen para muchos operadores jurídicos y no jurídicos más o menos dotados de personalidad jurídico-pública o similar. Sin ánimo de exhaustividad, y por citar sólo algunos ejemplos, los tratamientos de cortesía continúan utilizándose para el resto de Administraciones Públicas, ya sean de base territorial (Comunidades Autónomas, Entes locales), y para algunas Corporaciones de Derecho Público dotadas de autonomía, como algunos Colegios profesionales (en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid la Presidenta es Excelentísima “ad vitam”, y me parece bien), así como para otras instituciones públicas. Así, se mantienen para las Reales Academias; para el Poder Legislativo y su Administración; para la Administración militar; para los Tribunales eclesiásticos; no digamos para los diplomáticos, al menos de facto y a pesar del Código de Buen Gobierno, que al menos respeta los tratamientos que a éstos puedan dispensarse en el extranjero conforme a la legislación del país al que van destinados; para la Administración de Justicia; para la Jurisdicción constitucional; y, por último, para las personas que merecen ese trato “ad hominem” por su pertenencia a algunas de las Órdenes civiles y militares reconocidas en España o por estar en posesión de alguna otra condecoración o premio que lleve aparejado un determinado tratamiento de cortesía.

Ello, como ha destacado más de un insigne diplomático experto en protocolo, ha dado lugar a situaciones tristemente jocosas, como presentaciones de los intervinientes en un acto oficial del siguiente tenor: “Sr. Presidente del Gobierno, Sr. Ministro de Educación, Sr. Vicerrector de Relaciones Institucionales de la Universidad de Alicante, Excmo. Sr. Alcalde de la Ciudad de Alicante” (sic). Mi posición, por si no había quedado clara, no es la de igualar a todos por abajo, sino a dar a cada cual el honor que le corresponde según la dignidad del cargo y de acuerdo con la tradición histórica.

La arriba descrita degradación del lenguaje de las instituciones oficiales, lejos de resultar necesaria y fruto de la cortesía natural del protocolo bien entendido, lleva a muchos a considerarla “rara” -con la connotación negativa que tiene en este país la utilización de este término de facto, a diferencia del “rare” inglés.

En los países cuyas lenguas admiten fórmulas de cortesía -al menos, en las lenguas romances o neolatinas que conozco- dicho tratamiento se utiliza con preferencia con extraños -exceptuando el caso quizá de las personas muy jóvenes-, pero, desde luego, es la fórmula habitual en el mercado laboral. Por poner como ejemplo el caso que más conozco, en Alemania, por ejemplo, cualquier profesional, desde el panadero hasta el Profesor de Universidad -quien, además, recibe otros tratamientos, siendo los más comunes los de “Herr/Frau Doctor” o “Herr/Frau Professor Doctor”, y, en general, desde que se tiene edad laboral (16 años) reciben, como mínimo, el Usted como tratamiento en el ámbito de las relaciones laborales.

Por su parte, en los países anglosajones, en los que no existe fórmula gramatical de cortesía y se trata a todo el mundo de “you” -exceptuando el anecdótico “Thy”, equivalente funcional del “Vos” religioso, para referirse a Dios, hoy en desuso-, el respeto y la deferencia que merecen determinadas personas se manifiesta de otra manera, que consiste básicamente en el empleo de un lenguaje más respetuoso y “polite” para la construcción de la frase.

En España, en esa tensión típicamente hispánica pendular, extremista y cainita que nos caracteriza -el término “dialéctica” le viene grande a la media de la cultura general de este país-, hemos pasado en menos de treinta años de las fórmulas utilizadas durante todo el siglo XIX y casi todo el XX, incluido el período de la Dictadura franquista -no necesariamente dañinas- en los escritos administrativos del tipo de “Ilmo. Sr. Jefe de Área (…) suplico (…) Es gracia que espera proceder del correcto proceder de V.I., a.q.g.D.mm.aa., al “oye, Ministro” que ya se hiciera famoso en la Transición.

Entre los pocos usos del Usted como tratamiento de cortesía en nuestro país, ha quedado un uso táctico para marcar distancias, y que obedece, a mi juicio, a una táctica legítima de quien se siente poco respetado o poco reconocido en su actividad profesional o, en general, en cualquier ámbito en el que exista un ámbito de sumisión o dependencia jerárquica.

Por otra parte, entre los médicos, ya sean de la Sanidad Pública o privada, me consta que el uso del Ud. todavía se mantiene en mayor o menor medida, especialmente en las relaciones jerárquicas, y con más frecuencia en el trato con las personas de más edad.

Quizá yo esté algo anticuado -pero esto no creo que sea malo de por sí-, pero no deja de resultarme paradójico que el médico, el odontólogo o el fontanero me hablen de Ud. y yo les devuelva el mismo tratamiento, cuando en un ámbito tan fuertemente jerarquizado como es el de la Administración General del Estado, ésta ha actuado de un modo irresponsable al renunciar a la liturgia y al protocolo. Con ello, se ha olvidado que la liturgia civil ha sido a lo largo de los siglos, y en diferentes civilizaciones, un modo de preservar la dignidad del Poder público y de estabilización social, a través de la protección de intereses colectivos cuya preservación ha redundado, aun desde la perspectiva de una ética utilitarista de la norma, en beneficio de todos y de la misma cohesión social.

Para Fernando Savater, el hoy tan denostado y caduco “protocolo” no es más que una manifestación cultural de la “cortesía”, del trato y del respeto formales que se deben a toda persona y a su posición en un contexto social determinado, y por el que se empieza la natural socialización con personas en principio extrañas a nuestro círculo primario de socialización.

Sin embargo, en contra de estas consideraciones, parece que las mentes pensantes de la “alta” Administración y de la política con minúsculas que llevan las riendas de instituciones tan importantes como el Estado, han cedido –en honor a la verdad, no son las únicas- al “bullsheet” de nuestra “cultura” dominante posmoderna, según la cual deba ser el “colegueo” y el “buenrollismo” el que prime en todo caso y, por supuesto, en las relaciones laborales, públicas o privadas. Por supuesto, que este nuevo clima “buenrollista”, como ya denunciaran, con otros términos, autores de la Escuela de Frankfurt como Horkheimer, Adorno o Habermas, no puede abandonar la tendencia natural de dominación de la naturaleza y del hombre cosificado que caracteriza a la política moderna fruto de la Ilustración, la cual sigue ejerciéndose sin renunciar a la autoridad -en el sentido común del término, y no etimológico que se le suele dar, de “potestas o imperium“-, ni al autoritarismo. Como en la gran novela de Lampedusa, cambia el envoltorio para que nada cambie. Aunque no es el propósito de esta publicación denunciar los males endémicos de nuestra Administración, las reflexiones sobre la pérdida de la educación no pueden dejarme indiferente ante la siguiente constatación. Estamos, decididamente, en una época en el que los envoltorios de caramelos que contienen virtudes impracticables e irreflexivas supresiones de tradiciones inveteradas pululan en forma de propuestas de buenas prácticas de gobernanza por los pasillos de los Ministerios, auspiciados por jóvenes triunfadores de determinados grupos de supuesto prestigio de la Administración, mientras el ciudadano común continúa enfrentándose a ella y tratando de entender sus arcanos de una manera no muy distinta a la del pobre pero genial Luisito de la novela galdosiana “Miau”. Menos mal que en la novela Luisito tiene el apoyo moral nada menos que de Dios, aunque no le ayude en sus peticiones.

 

 

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¿Refugees welcomed? Una breve reflexión cristiana de Viernes Santo

marzo 25, 2016 § Deja un comentario


“Hijas de Jerusalén: no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos: Porque llegará un día en el que se dirá: ¡Dichosas las estériles, los vientres que no parieron, los pechos que no criaron!” (Lc 23, 28-29)

 

“La Unión está fundada sobre los valores indivisibles y universales de la dignidad humana, la libertad, la igualdad y la solidaridad, y se basa en los principios de la democracia y del Estado de Derecho. Al instituir la ciudadanía de la Unión y crear un espacio de libertad, seguridad y justicia, sitúa a la persona en el centro de su actuación”: (Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, Preámbulo [DUE 2000/C 364/01])

Inmigrantes en vías de expulsión. © YANNIS KOLESIDIS EFE

  Inmigrantes en vías de expulsión. © YANNIS KOLESIDIS EFE

Misericordia, Señor.

Misericordia, Señor.

Ésta es la Europa que se dice progresista, humanista, con raíces cristianas y, sobre todo, respetuosa de la tradición de los derechos humanos comunes a los Estados miembros:

http://internacional.elpais.com/internacional/2016/03/21/actualidad/1458577869_030502.html

La crisis de los refugiados está poniendo de manifiesto la insolidaridad europea para con los refugiados, quienes son víctimas, más que nunca, de la “cultura del descarte” de la que tanto habla el Papa Francisco.

En ellos está el rostro de Jesús sufriente, y quien se acerca a ellos, a los más necesitados, se encuentra con Jesús.

El Señor tenga misericordia de todos nosotros. A Él le pido que tenga compasión de esta vieja Europa, anclada en la comodidad de todos nosotros e incapaz de compartir lo que aún le queda de riqueza y abundancia con los más necesitados. Misericordia, Dios mío, hemos pecado. Ten misericordia de nosotros y del mundo por el que moriste.

Pablo Guérez Tricarico

Refugees crisis: What is really creepy beyond Valletta Summit

noviembre 12, 2015 § Deja un comentario


Posted also as a comment approved  on the online Journal “Times of Malta” via http://www.timesofmalta.com/articles/view/20151110/opinion/Beyond-Valletta-Summit.591589 (see the original article, it is is very interesting)

 

I’m in the world of NGOs related to the immigration issue, although I receive no incomes whatsoever. I count myself among those people doubly pissed off by how it is carrying out a process that, despite the pompous objectives of the summit of La Valletta and the good intentions of development cooperation and investment, ends up being a deal refugee quota as if were a contest to see who sits at the table of the yet opulent Europe -in comparative terms, of course- the largest number of refugees.

Dark officials in Brussels, without any democratic legitimacy, say there are working to correct this, but some bureaucratic sources acknowledge that while Europe would still have a conservative majority, it will be difficult to get to other approaches.

We already know. I will not spread here about the European process and drift that has taken at least since the adoption of the TEU, completely neoliberal and marking since its inception a deficit of alarming democratic legitimacy, to the glory of free movement is built goods and capital under the pretext of a “European citizenship” for citizens. Many are practically on the street because of that policy, which, incidentally, was not only European but world, including the United States. But even in this, we have been more “papists” Chicago Boys that no European Treasury or anything. Everything is a pure sham and a scam. It is not surprising that the refugee crisis, without a socialist really humane alternative, will not be able to spend the meager amount of money needed to make viable investment projects in the origin and manage well the European budget items aimed to development cooperation, it will end in a tragedy of biblical proportions. All because European social democracy has failed to return to its origins and to fight the discourse of cultural hegemony in the field of unique thought of the IMF, the World Bank, the ECB and other criminal organizations defenders of ultra-liberalism and whose name should be pronounced: savage and inhuman capitalism.

From Pablo Guérez Tricarico, PhD
Doctor of Public Law and Juridical Philosophy
Former Professor of Criminal Law of the Autonomous University of Madrid
Former Member of the Board of the Committee on assistance to Refugees, Asylum seekers and Immigrants in the Spanish State (COMRADE, see www.comrade.es)
@pabloguerez

Blog about victimization processes and other social items: http://pabloguerez.com

LA ANTIPSIQUIATRÍA COMO LA MEJOR ARMA CONTRA EL ESTIGMA EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LOS ENFERMOS MENTALES

octubre 10, 2015 § Deja un comentario


A Francisco Cózar, por tantas buenas enseñanzas

A Ángela Barrios y a tantos y tantas psiquiatras ortodoxos, con la esperanza de que comprendan la complejidad, el misterio y el milagro del ser humano

 

Hoy, 10 de octubre, se “conmemora” el Día Internacional de la Enfermedad Mental.

Desde la posición que se mantiene en este blog, quiero aprovechar este día para denunciar las verdaderas causas del estigma y su diferente influencia en la sociedad. En contra de lo que muchos pensamos o decimos pensar, incluidos médicos, psiquiatras, psicólogos y todo el ámbito de lo que yo denomino “psicomédicos”, es decir, todos aquellos que se encuentran ante la difícil tarea de atender a personas con enfermedades, según la posición que aquí se sostiene, “no del cuerpo”, defendidas por la mayor parte de la Psiquiatría y de la Psicopatología académicas y clínicas dominantes como entidades nosológicas patológicas, no sólo funcionalmente equivalentes a las enfermedades del cuerpo o enfermedades de verdad, sino nosológicamente iguales a éstas.

Sin ánimo de entrar en los orígenes del fundamento de una epistemología muy problemática, pero común a la moderna Psiquiatría y Psicopatología mecanicistas, que desconocen el papel fundamental del ambiente y de las interacciones de los sistemas biológicos con los sistemas sociales –error a mi juicio de bulto que hace imposible una “ontología de las enfermedades mentales”-, como pretenden la mayoría de los psiquiatras y psicólogos, no soy ajeno a la influencia del poder de la casta psiquiátrica al servicio del Poder establecido en la sociedad actual. La pervivencia de prácticas, a mi juicio, abiertamente contrarias a los derechos humanos, como la Terapia Electro-Convulsiva (conocida como TEC), o algunas técnicas todavía empleadas en el ámbito de la llamada psicocirugía, como las lobotomías prefrontales, aún indicadas, en pleno siglo XXI, para el tratamiento de “enfermedades” como la depresión mayor u otros “trastornos mentales”, incluso sin síntomas psicóticos, sólo puede entenderse desde una epistemología incorrecta de la enfermedad mental y por la aceptación por parte de los sistemas sociales y político-jurídico de las artes de la casta psiquiátrica para luchar contra las supuestas desviaciones supuestamente explicables únicamente como mecanismos producidos en áreas del cerebro humano, y desde una concepción que vendría corroborada por las últimas investigaciones en el ámbito de las ya conocidas como neurociencias.

No es éste el lugar más adecuado para atacar epistémica y científicamente los presupuestos epistemológicos de la Psiquiatría, ni yo tenga probablemente los conocimientos técnicos adecuados para ello. Sin embargo, para la formación de mi juicio adulto, responsable, y valorativo sobre lo que una sociedad democrática basada en la dignidad de la persona y en su libertad y autonomía, con una concepción sociantropológica de la misma que impide su reconducción a elementos mecanicistas básicos, puede y debe tolerar, me basta mi conocimiento general como “sujeto” (¿objeto para los psiquiatras?), como todo ser humano, potencialmente usuario de los “servicios” de la llamada Salud Mental, dotado de una cultura general y de un conocimiento del ámbito científico en cuestión suficientes como para poder expresar un posicionamiento en ámbito de la filosofía moral, política y jurídica, así como para promover respuestas adecuadas para la regulación jurídica, incluso penal, de la profesión psiquiátrica, y prevenir los abusos que, a estas alturas del siglo, se siguen cometiendo en nombre de una concepción vetusta y antiliberal del paciente basada en el paternalismo terapéutico y en la actuación del médico psiquiatra “por el paciente, para el paciente, pero sin el paciente”.

En este sentido, y a pesar de la ingente regulación, tanto en extensión como en intensidad, nacional, autonómica, comunitaria e internacional sobre los derechos de los pacientes, a pesar de la jurisprudencia de las principales democracias occidentales sobre tan importante cuestión, a pesar de todos los trabajos jurídico-doctrinales sobre la autonomía del paciente y los límites jurídicos de la Medicina, incluida mi tesis doctoral, la cuestión sobre el trato adecuado que se, de facto, en la práctica clínica, se da en nuestro país a la autonomía de las personas oficialmente diagnosticadas con algún trastorno mental (sic) sigue dejando mucho que desear, y puede afirmarse que, de manera cotidiana, se cometen atentados a los derechos fundamentales del paciente y, en particular, a su libertad, a su autonomía y dignidad, en relación con los derechos legalmente reconocidos como pacientes autónomos, aun en el ámbito de la Psiquiatría.

Parece que la idea de autonomía sigue siendo ajena a la práctica diaria de la Medicina, muchos de cuyos profesionales miran con recelo a la importante institución del consentimiento informado –que algunos exponentes de nuestro Derecho Constitucional entienden incluso como una garantía institucional-. Así, en el ámbito de la Salud Mental, muchos psiquiatras siguen actuando como si tuvieran una “patente de corso” frente a las garantías legales, llegando a considerar la necesidad de consentimiento informado como un incómodo corsé, en muchas ocasiones como un trámite burocrático molesto más que el legislador les exigiría por alguna extraña razón, a ellos, los psiquiatras, poseedores de la verdad sobre el ser humano, y siempre conocedores de los ocultos arcanos de “la mente”, dispensadores de los fármacos y/o de las “terapias” adecuadas para corregir a los desviados sociales y encarrirarles de nuevo, a golpe de electroshocks u otros medios tan poco invasivos, a los cánones de la “normalidad social”.

Doy por descontado que muchos psiquiatras considerarán este “post” como un escrito panfletario y no dudarán en aplicarme al menos siete de las etiquetas del farragosísimo, aburrido y acientífico DSM-5, en el que las enfermedades mentales se han multiplicado con una capacidad de mitosis pavorosa gracias al voto, que no al estudio, de estadounidenses y japoneses, puritanos fanáticos dados a tapar la neurosis –utilizo este término en sentido no técnico, sino sociológico e incluso literario- de sus respectivas sociedades a base de drogas que crean efectos de “discontinuación” (no lo vayamos a llamar “dependencia, eso es para las drogas moralmente malas, como el alcohol, la cocaína o el opio), psicocirugía o Dios sabe qué otras nuevas “terapias”. Y lo harán para descalificar, que no rebatir, mis opiniones sobre su muy honrada, útil y leal profesión.

Sin embargo, quiero dejar constancia de que también hay buenos psiquiatras o, mejor dicho, psiquiatras buenos, que, más allá de los graves errores su disciplina, y aun habiendo sido adoctrinados en una concepción médico-mecanicista del cuerpo y de lo que ellos llaman  “mente” humanos, han conservado la sensatez y han rechazado el dogmatismo del DSM-5, y saben recetar psicofármacos de manera adecuada a las necesidades del paciente libre que lo solicita (yo los llamaría mejor por su definición oficial, es decir, fármacos que actúan sobre el Sistema Nervioso Central). Con ello hacen mucho bien a las personas, que, voluntariamente, acuden a sus servicios. Recuerde el lector que es contra los presupuestos epistemológicos de la ciencia psiquiátrica y contra la mentalidad paternalista terapéutica e irrespetuosa con el paciente demasiado arraigada en la casta psiquiátrica y sus nefastas consecuencias en la práctica clínica contra la que se dirige esta entrada.

Pero volviendo a mi peculiar pliego de descargos, también doy por descontado que muchos podrán rebatirme acusándome de querer eliminar los mecanismos de control social para los desviados, o, como preferimos decir los penalistas demócratas, para las conductas sociales más intolerables lesivas de bienes jurídicos cuya penalización ha sido consensuada por el Parlamento. ¡Por supuesto que el Derecho penal está entre las grandes “vías duras” utilizadas por el Poder y cumple una función de control social! Y aunque mi ingenuidad no vaya tan lejos como la de algunos retribucionistas clásicos que pusieran de moda lemas del estilo de “la pena honra al delincuente”, quizá sí haya algo de esto, y la pena, incluida la de prisión, sea el mayor mal necesario compatible con los mayores niveles de libertad de todos en una sociedad democrática. Y es que, recordando la conocida película Alguien voló sobre el nido del cuco, si la cárcel me produce miedo, los hospitales psiquiátricos o las unidades psiquiátricas de los hospitales, en España, en el año 2015, me producen terror. Por no hablar de los psiquiátricos de un país como los Estados Unidos, en los que todavía resuenan los gritos de las víctimas de los experimentos MK-Ultra, entre otros; país, sin embargo, en el que las Comisiones del Congreso no fueron ajenas a intervenir con medidas muy duras, por ejemplo, también en dicho caso, cuando dichos experimentos salieron a la luz y fueron denunciados ante la opinión pública.

En fin… con la psiquiatría, cénit del paternalismo terapéutico, nos hemos topado en esta defensa de la persona anónima diagnosticada con la etiqueta de un trastorno mental sobre la cual días como éste deberían hacernos reflexionar más sobre las genuinas causas del estigma social en teoría ya superado por médicos del cuerpo, psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, coachers, intrusistas sanitarios y “psicomédicos” de cualquier tipo. Pero entonces, si lo tienen tan claro, ¿por qué sigue el estigma? La sociedad es bastante más adulta de la que la mayoría de los profesionales de la salud puedan creer. ¿No serán ellos mismos uno de los mayores factores de estabilización social para la pervivencia de un estigma tan estrechamente ligado al empleo de las categorías o etiquetas psiquiátricas que tiene que seguir existiendo so pena del cuestionamiento de la gran autoridad prescriptiva, sobre todo, de los médicos psiquiatras, pero también de otro personal sanitario que, aun movido por buenas intenciones, sigue empeñado en “curar” a quien no quiere curarse de no se sabe muy bien qué mal? Por cierto, que no todas las enfermedades psiquiátricas son igualmente estigmatizadoras, como no lo son tampoco las enfermedades de verdad, es decir, las del cuerpo. Algunas son más estigmatizadoras que otras, las que tienen que ver con la moral social; por ejemplo, los trastornos sexuales, las adicciones y otro tipo de “desviaciones”, y ello tiene que ver con el hecho de que también algunas enfermedades físicas o de verdad, como el SIDA, o simplemente la condición de seropositivo, conserven un gran estigma social de tintes moralistas. En el fondo no ha desaparecido el reproche moral y la culpa identitaria ligada a un gran número de enfermos, en otro tiempo considerados por la moral social mayoritaria –y hoy aún por algunos morales minoritarias- como “viciosos”, tampoco en la mentalidad de los psiquiatras, ni en la algunos médicos generales. Se produce contra dichas personas un fenómeno de “blaming the victim”, doble victimización, o victimización terciaria, por utilizar un lenguaje común en victimología social o en sociología de los procesos de victimización. La victimización terciaria hace referencia al siguiente proceso sufrido por muchos “sujetos” –como los denomina irónicamente la psiquiatría, aunque tendría que hablar de objetos, pues éstos son contemplados con un rudo mecanicismo reduccionista a  partir de la palmaria incapacidad de conocer y de reconocer otras dimensiones de la persona enferma más allá del hecho de que, para la Psiquiatría, ésta está efectivamente enferma. El proceso es bastante sencillo y doloroso para quien lo sufre. La primera victimización o victimización primaria nace de la percepción subjetiva por una persona de su posible condición psicopatológica, ya se perciba a sí misma efectivamente como enferma y patológica, y realmente sufra por un mal existente (recordemos que sufrir viene del griego pathos, sufrimiento, y de ahí el término patológico), ya no se perciba a sí misma efectivamente como tal, pero sufra por las consecuencias de una conducta desadaptativa en un contexto y en un tiempo social determinados, lo que nos debería llevar a plantear la siguiente pregunta: ¿quién está realmente enfermo?; ¿el enfermo, o la sociedad (o ambos, y qué relación hay entre una cosa y la otra?

La victimización secundaria surge cuando dicha persona se pone en manos o entra en el circuito de los psiquiatras. Y la victimización terciaria se produciría cuando aquélla recibe el estigma por parte de los profesionales sanitarios que supuestamente le tratan, los cuales todavía no han abandonado una concepción de la supuesta enfermedad mental vinculada a la moral, y se da lo que yo, en otra entrada de este blog, denomino como “moralización de la Psiquiatría”, o “psiquiatrización de la moral”. Esta confusión, lejos de producir un efecto beneficioso, tiene un efecto perverso, y es que al “enfermo” no se le exculpa por estar enfermo, sino que se le culpa por ello. Subsisten, entre los psiquiatras técnicamente mejor formados, los juicios clínico y moral que se suman, en lugar de excluirse, en una responsabilidad que los filósofos morales neohegelianos llamaran “responsabilidad por el carácter”.

Contra una responsabilidad de este tipo, que diera lugar entre el siglo XIX y el XX, ya en el terreno de mi especialidad, al llamado “Derecho penal de autor”, también supuestamente inspirado en bases científicas que se revelaron falsas, como la llamada “ciencia criminal” lombrosiana, entre otras “inspiraciones”, se rebeló el antiguo Derecho penal liberal, base de los Códigos penales de los Estados democráticos occidentales durante buena parte del siglo XX. Hasta que algunos excesos de socioantropología posmoderna como la “Defensa Social”, la aplicación inadecuada de la teoría de sistemas de base luhmaniana al Derecho Penal (funcionalismo) y, en fechas relativamente recientes, los descubrimientos de las neurociencias, volvieron a agitar peligrosamente el fantasma del Derecho penal de autor, y resurgiendo éste con más fuerza que nunca en forma de “Derecho penal del enemigo” (Jakobs), o de un Derecho penal científico basado en las neurociencias y negador de la libertad (Gazzaniga et alii), fundamentalmente en el ámbito anglosajón.

Pero volvamos a la Psiquiatría Contra los excesos de la Psiquiatría, y a favor de algunos pocos psiquiatras buenos –que no es lo mismo que buenos psiquiatras-, soy partidario de promover algunas iniciativas legislativas más, como la prohibición legal en todo el territorio español de determinadas prácticas psiquiátricas, prohibición a la que debería seguir, con carácter inmediato y urgente, también una importante penalización. Mis seguidores recibirán en adelante dichas propuestas. De momento, dos lecturas imprescindibles sobre la cuestión tratada en este “post” de tintes ensayísticos: el libro de Allen Frances, ¿Somos todos enfermos mentales? Manifiesto contra los abusos de la Psiquiatría: ed. española por Ariel, 2014. Un libro escrito “desde dentro”, por uno de los psiquiatras responsables de la redacción del DSM-IV. Y, del magnífico ensayo de mi admirado Dr. Fernando Savater, El contenido de la felicidad: Aguilar, Madrid, 1994, en una línea liberal humana, demasiado humana, el Capítulo “Paradojas éticas de la salud”, con una cita con la que quiero concluir, y que expresa unas ideas con las que estoy de acuerdo al menos al 80 por ciento: “Como ya se ha dicho en ocasiones, la denominación de “enfermedad mental” es una metáfora que ha sido tomada demasiado al pie de la letra. Es como si alguien entendiese literalmente la expresión “fatiga del metal” y propusiera administrar dosis masivas de vitaminas a los listones de acero. No hay “enfermedades mentales” en el sentido en el que las hay del hígado o del corazón: o se trata de algún tipo de lesión orgánica con repercusiones en la conducta o no son “enfermedades más que por una peligrosa facilidad del lenguaje. Lo que suele llamarse “loco” es en realidad un egocéntrico desdichado, alguien que ha tenido poco acierto o mala suerte en la tarea de hacerse querer por los otros en la que todos estamos empeñados: no siempre, por cierto, la culpa es exclusivamente suya. Decir que el “loco” no está enfermo más que de un modo metafórico -si su enfermedad adquiere un rasgo artístico o concita remuneración erótica dejará inmediatamente de estarlo- no equivale a negar que sea un personaje absurdo, inaguantable o peligroso; aún menos, por supuesto, significa que sea un genio incomprendido o una víctima persecutoria de la sociedad. Por lo general, el estado llamado “locura” es doloroso, y la pedagogía del dolor rara vez mejora a nadie. En numerosas ocasiones, el llamado “loco” quiere angustiosamente ser ayudado e incluso su metafórica enfermedad no es sino una coartada de dependencia, como el fervor patriótico o la admiración por el maestro practicado por otros. Pero lo que resulta en general evidente es que pocos “dementes” ganan nada por ser considerados como pacientes, en lugar de como agentes caprichosos o depravados. Si alguno de ellos llega a ser encerrado, debe quedar bien claro que lo será por la seguridad amenazada de los que le rodean -tal como cualquier otro delincuente-, y no por su propio bien, como hipócritamente se le intenta hacer creer. Una de las tristes argucias del Estado terapéutico es conseguir -so capa de humanismo- que se prefiera la enfermedad a la culpabilidad, que resulte más “digno” ser cleptómano que ladrón o “loco” que “arrogante y agresivo”. Por lo demás, puede haber muy buenas razones para rechazar un tratamiento psiquiátrico que uno no ha solicitado (lo cual no implica que se rechace todo tipo de ayuda). Como dijo en su momento Raoul Vaneigem, “ya hay demasiados extraños dentro de mí como para que consienta además que penetre otro que pretende expulsarlos en mi lugar” (Le livre des plaisirs)””.

Fdo.: Dr. Pablo Guérez Tricarico, PhD

Doctor en Derecho Público y Filosofía Jurídica

 

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LA ANTIPSIQUIATRÍA COMO LA MEJOR ARMA CONTRA EL ESTIGMA EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LOS ENFERMOS MENTALES by Pablo Guérez, PhD is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.
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Carta abierta de llamamiento urgente a colaborar, también económicamente, con los refugiados

septiembre 17, 2015 § Deja un comentario


©@// Hatice AVCI /Cuenta verificada @HaticeAVCI_ // #Journalist /Documentary. Todos los derechos reservados.

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Advertencia: algunas de estas imágenes pueden herir la sensibilidad del lector

“Reparto” de mendrugos de pan a migrantes hacinados en Hungría

@ From Euronews, 3/9/2015. At Budapest (HU) Train Station. Destination unknown.

 

Homo sum, humani nihil a me alienum puto (Terencio, ca. 165 a. C.)

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos (Mt 5, 10, ca. 80 A. D.)

Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los demás han echado de lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir” (Lc 21,1-4, ca. 80 A. D.)

 

Distinguidas autoridades; organismos públicos y privados; compañeros, conocidos y amigos todos:

Como miembro de la especie humana, ciudadano español y europeo (aunque no tenga recursos económicos), candidato a voluntario y/o trabajador de CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado) y ex voluntario y miembro de la Junta Directiva del Comité de Ayuda a los Refugiados, Asilados e inmigrantes en el Estado Español, por este orden axiológicamente descendente, os pido que colaboréis con lo que buenamente podáis en conciencia con una ayuda económica a los migrantes, solicitantes de asilo y refugio, ante el drama migratorio que estamos viviendo en Europa. Yo mismo, aunque apenas tengo dinero ni bienes materiales, tengo previsto colaborar a través mi blog http://pabloguerez.com; a tal efecto podéis ver la información contenida en el tercer “widget” colocado a la derecha de la página principal, y referente a las donaciones, así como el texto que figura debajo.

La necesidad de atender a los refugiados se trata, desde nuestro punto de vista, de una obligación de justicia social y de caridad; se trata de hacer justicia a los derechos humanos de los solicitantes de asilo y refugio a través de una obligación moral juridificada que viene impuesta por los Tratados y Convenios internacionales suscritos por España, por nuestra Constitución en su artículo 13.4, y por la legislación concordante estatal, autonómica y comunitaria. Y se trata también de una obligación moral derivada de la virtud de la caridad, en la medida en la que la justicia no sea suficiente para atender a estas personas como demandan su consideración de personas que huyen de conflictos bélicos y los deberes para con nuestro prójimo, directamente derivados de la dignidad humana de los solicitantes de asilo y refugio en la especial situación en la que se encuentran.

Con este propósito, os dejo el enlace directo al  sitio web oficial de CEAR relativo a las donaciones, donde podéis encontrar toda la información pertinente:

https://www.cear.es/colabora-con-cear

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado es una asociación privada sin ánimo de lucro, y actualmente constituye la principal asociación privada de ayuda a los refugiados, asilados y migrantes en el Estado Español, tanto por número de voluntarios y trabajadores, como por presupuesto, y colabora activamente con otras organizaciones humanitarias que persiguen los mismos fines.

CEAR, con más de 30 años de experiencia, se define en sus Estatutos como “una organización de acción voluntaria, humanitaria, independiente y plural; inspirada por un profundo respeto a los valores de la justicia, la solidaridad, la libertad, la igualdad, la independencia, el compromiso ético, la pluralidad, la transparencia, la participación y la coherencia”. La defensa de estos principios, desde su fundación en 1979, constituye su principal patrimonio y es la motivación esencial de su trabajo.

La misión de CEAR es defender y promover los Derechos Humanos y el desarrollo integral de las personas refugiadas, apátridas y migrantes con necesidad de protección internacional y/o en riesgo de exclusión social.

En la actualidad CEAR cuenta con el compromiso de 454 personas voluntarias y 154 trabajadoras. Desgraciadamente, recordando la cita evangélica, muy pocos obreros para tanta mies. Pero también cuenta con el compromiso de organizaciones e instituciones solidarias con las personas refugiadas y que forman parte de su Asamblea: partidos políticos, sindicatos, confesiones religiosas y ONG, así como personalidades de reconocido prestigio en el campo de la defensa del asilo y los derechos humanos.

Partidos políticos: Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Partido Popular (PP) e Izquierda Unida (IU).

Sindicatos: Comisiones Obreras (CC.OO.), Unión General de Trabajadores (UGT) y la Unión Sindical Obrera (USO).

Confesiones religiosas: Cáritas, Iglesia Evangélica Española y la Asociación Musulmana de España.

Organizaciones Sociales: IEPALA, Asociación Proderechos Humanos de España (APDHE) y Club de Amigos de la Unesco.

De acuerdo con un documento que podéis encontrar en la web de CEAR, “la composición de la Asamblea de CEAR es el fiel reflejo de la pluralidad de organizaciones políticas y de la sociedad civil que se unieron para trabajar porque nuestro país se convirtiera en tierra de acogida y protección de las personas refugiadas. Sinónimo del consenso político y social por la defensa del derecho de asilo y de la voluntad de unir esfuerzos, otorga a CEAR una de sus principales fortalezas: la pluralidad”.

CEAR es una organización sin ánimo de lucro (o NPO, “non profit organisation”, en inglés), declarada de utilidad pública por el Ministerio de Interior. CEAR aplica el régimen fiscal especial regulado en el Título II de la Ley 49/2002, de 23 de diciembre, de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo. Por este motivo, las donaciones realizadas a CEAR pueden desgravar hasta un 30% de la Declaración del IRPF.

También podéis llamar a los números de teléfono que aparecen en cualquier página oficial de CEAR, pero me permito advertiros de que, por la intensidad del drama migratorio, a lo que se ha sumado un problema de la organización con Telefónica, últimamente están entrando 30 llamadas de cada una.

Si preferís colaborar con la causa de los refugiados a través de otro procedimiento, podéis hacerlo también a través de un listado bastante amplio de organizaciones humanitarias. A modo de listado ejemplificativo, y en ningún caso excluyente, La Cruz Roja, Cáritas, Médicos del Mundo o Intermón Oxfam, o todas las parroquias católicas por Decreto pontificio, también están colaborando, a diverso ritmo y según sus peculiares circunstancias, para facilitar a los solicitantes de asilo y refugio medios materiales y recursos jurídicos para poder afrontar lo mejor posible su nueva situación en la todavía opulenta Vieja Europa.

Como dato no poco relevante -sobre todo para quienes no utilicéis el navegador Chrome de Google y no os hayáis dado todavía cuenta-, hoy, jueves 17 de septiembre de 2015, y no sé hasta cuándo, Google ofrece la posibilidad, en su página principal, de igualar el importe que donéis. Puede ser una forma muy eficaz de donar, sobre todo para aquellas personas, como la que suscribe, que no llegamos al mínimo para declarar por el IRPF, o aquellas exentas de declarar por este impuesto. Por supuesto, siempre existe la posibilidad de donar de forma anónima, en el sentido de que los beneficios fiscales son voluntarios, nunca obligatorios, aunque sí lo es la comunicación de las donaciones recibidas a Hacienda por parte de CEAR o de cualquier otra asociación declarada de utilidad pública.

Confiando en el sentido del deber de justicia social y en la generosidad caritativa que anida en todos vosotros, me despido, sin más asuntos que tratar, hasta la próxima ocasión.

 

Fdo.: Pablo Guérez Tricarico

9/11. Seeking the truth after 14 years, at the edge of Ockham’s razor. Please read WARNING below!

septiembre 12, 2015 § Deja un comentario


WARNING: Reading and diffusion of this post can increase levels of user tracking by some Intelligence agencies

To he victims of 9/11, American and non-American citizens; simply lives of innocent human beings cut short by either geopolitics, IN MEMORIAM

Quod est veritas? (Pilatus to Jesus, John, 18:38, ca. 90 A. D.) 

When two or more explanations are offered for a phenomenon, the simplest explanation is preferably complete; ie entities should not be multiplied unnecessarily (Ockham, ca. 1280-1349 A. D.)

“Congress shall make no law respecting an establishment of religion, or prohibiting the free exercise thereof; or abridging the freedom of speech, or of the press; or the right of the people peaceably to assemble, and to petition the Government for a redress of grievances” (US Constitution, First Amendment, 1787 A. D., “de facto” repealed by the unconstitutional Patriot Act of 9/26/2001 A. D.)

“¿La verdad? Puede que no la soportaras” (Alejandro Amenábar, original screenplay for the the picture, “Abre los ojos”, directed by Alejandro Amenábar, Spain, 1997 A. D.) 

 

Much has been written, never enough, on pain of innocents who perished in this criminal act. I will not add anything about the pain. Much has been written, from different ideological positions on the responsibility for the attacks, with more or less rigor. It is at this point, to fourteen years away, which I would write something. What follows are only intuitions, but I really felt. In honor of the victims of geopolitics. In a cry of a lonely man with nothing who has nothing to lose, and remember that terrible day, without evidences of more responsibles that maybe should be searched “at home”, close to the US’ stablishment represented by institutions so opaque and for which a good part of the American people have as much distrust as the NSA or the CIA. 

  Of that fatal day I remember people jumping out of windows, the World Trade Center collapsing in a few hours, chaos taking over New York, Bruce Springsteen’ s song My city in ruins” But have told not want to write a sentimentalist post.

14 years afer 9/11, too much things remain unclear. May be my best tribute to the victims and to the truth that one day we will know, Susan Sontag‘s article which I reproduce below, written just two weeks after 9/11. A very interesting reflection on the use of force and its ability to face the new enemy” appeared on the scene that terrible day. Nowadays, to hold the opinion that writing about 9/11 to 14 years away is not something actual, I will say that, in my humble opinion, with the attack on the World Trade Center began in earnest the XXI century, after a transitional period that began with the fall of the Berlin Wall and the self-annihilation of the only power, with all its faults, that was a real counterweight to the expansion plans of US imperialism: the Soviet Union. Do not forget that Bin Laden was trained by the self-proclaimed “free world” in their struggle against the USSR. In my country -but I think this is a universal aphorism- people use to say: Who sows winds will reap whirlwinds“.

Due to my research vocation, academic rigor and forms in my professional activity have always warned me to the “conspiracy theories” not proven, following the known formulation of the principle of parsimony of Ockham’s razor, according to which in equal conditions, the simplest theory explaining a sector of reality is often true. However, when the rigorous analysis of the data points in one direction traditionally regarded as unusual, not only unreasonable, but required for a true researcher or “seeker of truth”, meet other explanations that lead to open the door to other realities can turn into a “must”. Turning to social analysis, and very briefly, the aim of the social majority, through the pernicious institution of private property as such has become transformed in the stage of post-Fordist global capitalism, has lead to an abuse of the property and its use by the big corporations, that have extended a neoliberal way of mind which consists in a huge irresponsibility towards the use of natural resources and the fair distribution and redistribution of resources and wealth among all the inhabitants of the planet. As the Pope recently has remeber, the First World continue to consume resources at a price that does not reflect their real value and that eventually run dry.

Despite the lack of evidence, I have the intuition that the Federal Government, or its Agencies of Intelligence, are in some way interested in weaken Europe and create alarm to impose its “new world order” that passes through the control and, finally, by the indoctrination of the entire population. Hopefully I’m wrong, but the opposite view which explains the attacks on New York / Washington, Madrid, London, Paris, attacks of “Charlie Hebdo” in February this year in Belgium, the many successive attacks of possible “false flag” may reach the status of a consistent explanation of the US’ s geopolitics since 9/11. You cannot stand in the creation of a phantom enemy as operating that can oppose the US Intelligence without the help of a section of the West. Anyway, against Islamic fanaticism cannot fight putting more Police in front of key objectives of unfair capitalism, represented, for example, in my country, by “Zara” or “El Corte Ingles”, much less equipping the police with assault rifles G-36 German made, but by analyzing the causes of the crisis unleashed, conspicuously, by the effects of Islamic fundamentalism and adopting a policy of alliance of civilizations “real”, involving face one of the biggest causes of conflicts that are on the based fundamentalist attitudes of their unscrupulous leaders exploit: the extreme poverty in which the West has condemned most former colonial societies and the stranglehold of opaque Bretton Woods institutions, under whose protection is set prices of raw materials, war (declared no longer, but simply being waged) are made, and the pretexts that the West needs to keep its decadent “civilization”, walking quickly towards barbarism may be invented. Dialectics of Enlightenment totalitarian now meets and freedom on behalf of which the West wanted to exorcise their myths ends up giving in to the administered society, “civilization of security”, as will predict in the forties Horkheimer and Adorno one of the last books of “strong thought” and therefore defense of modernity, precisely titled “Dialectic of Enlightenment”. Against this, I maintain that only humanism, be it secular or religious (and both never fanatic cases), and attention to the dignity of the person as the center of social and economic system can save the West of a disaster which so laboriously have gained and, incidentally, the whole world may be saved. 

From Pablo Guérez, PhD

Doctor of Juridical Science

Ex Professor of Criminal Law at the Autonomous University of Madrid

Member of the Institute of Forensic Sciences and Security ICFS-UAM, Madrid

@pabloguerez

The disconnect between last Tuesday’s monstrous dose of reality and the self-righteous drivel and outright deceptions being peddled by public figures and TV commentators is startling, depressing. The voices licensed to follow the event seem to have joined together in a campaign to infantilize the public. Where is the acknowledgment that this was not a “cowardly” attack on “civilization” or “liberty” or “humanity” or “the free world” but an attack on the world’s self-proclaimed superpower, undertaken as a consequence of specific American alliances and actions? How many citizens are aware of the ongoing American bombing of Iraq? And if the word “cowardly” is to be used, it might be more aptly applied to those who kill from beyond the range of retaliation, high in the sky, than to those willing to die themselves in order to kill others. In the matter of courage (a morally neutral virtue): whatever may be said of the perpetrators of Tuesday’s slaughter, they were not cowards.

Our leaders are bent on convincing us that everything is O.K. America is not afraid. Our spirit is unbroken, although this was a day that will live in infamy and America is now at war. But everything is not O.K. And this was not Pearl Harbor. We have a robotic President who assures us that America still stands tall. A wide spectrum of public figures, in and out of office, who are strongly opposed to the policies being pursued abroad by this Administration apparently feel free to say nothing more than that they stand united behind President Bush. A lot of thinking needs to be done, and perhaps is being done in Washington and elsewhere, about the ineptitude of American intelligence and counter-intelligence, about options available to American foreign policy, particularly in the Middle East, and about what constitutes a smart program of military defense. But the public is not being asked to bear much of the burden of reality. The unanimously applauded, self-congratulatory bromides of a Soviet Party Congress seemed contemptible. The unanimity of the sanctimonious, reality-concealing rhetoric spouted by American officials and media commentators in recent days seems, well, unworthy of a mature democracy.

Those in public office have let us know that they consider their task to be a manipulative one: confidence-building and grief management. Politics, the politics of a democracy—which entails disagreement, which promotes candor—has been replaced by psychotherapy. Let’s by all means grieve together. But let’s not be stupid together. A few shreds of historical awareness might help us understand what has just happened, and what may continue to happen. “Our country is strong,” we are told again and again. I for one don’t find this entirely consoling. Who doubts that America is strong? But that’s not all America has to be.

— © Susan Sontag, published on The New Yorker, september 24, 2001.

Inicio del “curso” con voces de #STOPTTIP (Spanish and English Version)

agosto 24, 2015 § Deja un comentario


 

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Estimados seguidores, fieles u ocasionales, activistas de causas justas y queridos amigos:

Desde la asociación alemana Stop TTIP, organizada por movimientos de la sociedad civil, acaban de mandarme este nuevo boletín de su revista monográfica teórico-práctica sobre el #TTIP.

Aquí os dejo el enlace: http://www.newsletter-webversion.de/?c=0-8hqh-ba5kou-ed5

Como la mayoría de vosotros ya sabréis a estas alturas, el #TTIP, o Tratado Transatlático de Libre Comercio e Inversión, conocido por sus siglas en inglés TTIP, que significan Transatlantic Trade and Investment Partnership, es un Tratado internacional que se está negociando en secreto por los poderes fácticos que rigen el mundo (Club Bildenberg, logias masónicas, institutos en la sombra y “think tanks” de nula legitimidad democrática, auspiciados por las grandes corporatocracias atlantistas, y un largo etcétera. Inspirado en el Tratado de Libre Comercio entre los Estados Unidos de América, Canadá y México, es una versión altamente “mejorada” que incluye la subordinación jurídica de los intereses de los ciudadanos a los de las multinacionales, previendo tribunales arbitrales que serán los encargados de resolver los conflictos que se derive de una “mala praxis” en la ejecución del Tratado, es decir, de cualquier obstáculo, aun justificado, que impida la finalidad manifiesta por el mismo “la liberalización del comercio”, pero que en realidad incluye una finalidad latente y auténtica, como es el mantenimiento del “status” quo de los acuerdos colusorios secretos de las grandes multinacionales.

Todo ello redunda en una pérdida de soberanía económica y judicial en todo lo que tiene que ver con el “libre” comercio. Los Tribunales de Justicia nacionales -salvo quizá los norteamericanos, si a algún ácrata republicano o demócrata le da por invocar la inconstitucionalidad de los Tribunales establecidos por el Tratado-, ya no serán competentes, o estarán subordinados a las decisiones tomadas por Tribunales supuestamente “técnicos” especialmente establecidos para proteger los intereses de las grandes corporaciones. Estas grandes preguntas son las que me gustaría ver incorporadas a los debates de la izquierda “posibilista”, como la del PSOE, en orden a promover un modelo de sociedad europea y transatlántica basada en la economía social de mercado y el respeto mutuo de ambos sistemas sociales -el europeo, si es que puede definirse algo así, más social, y el sistema de capitalismo extremo estadounidense-, en lugar de ver a Pedro Sánchez lucir tipo con camisas de verano mientras declara “por lo bajini” que ha aceptado la invitación para acudir al Club Bildenberg. No sé Ustedes, pero si a mí el diablo me invitara aunque fuera a tomar té, no iría, ni aunque fuese para enterarme de lo que pasa en la dirección del infierno, o lo que él me quisiera contar, pues las personas decentes sabemos que el diablo -pero, sobre todo, los humanos mas poderosos del Planeta-, no pueden mantener su poder sin la mentira ni la manipulación.

 

Fdo.: Dr. Pablo Guérez Tricarico

Doctor en Derecho penal y Filosofía jurídica

Ex Profesor de Derecho Penal de la Universidad Autónoma de Madrid y del Colegio Universitario “Cardenal Cisneros”

Colegiado ICAM 97.901

Socio y colaborador del diario digital infolibre

En situación legal de desempleo e inscrito en el Servicio Público de Empleo de la Comunidad de Madrid como demandante activo de empleo, desde el 28/7/2011, actualmente sin percibir ayuda social alguna, pública o privada. 

@pabloguerez

 

 

Dear followers, faithful or occasional, activists supporting just causes and dear friends:

From the German association “Stop TTIP”, organized by civil society movements, I have just become this newsletter of the theoretical and practical monographic magazine about #TTIP.

Hear is the link: http://www.newsletter-webversion.de/?c=0-8hqh-ba5kou-ed5

As most of you already know by now, the #TTIP or Transatlantic Trade and Investment Partnership is an international treaty that is being negotiated in secret by the powers that rule the world (Club Bilderberg, Masonic lodges, institutes in the shade and “think tanks” with zero democratic legitimacy, sponsored by big Atlanticist corporatocracies, and so on). Inspired by the Free Trade Agreement between the United States of America, Canada and Mexico, TTIP is a highly “enhanced” version including the legal subordination of the interests of the citizens on the interests of the multinationals, foreseeing arbitration tribunals that will be responsible for resolving conflicts arising from a “malpractice” in implementing the Treaty, that means, to remove any obstacle, even justified, to prevent the purpose manifested by the Treaty for “trade liberalization”. But the real purpose of the Treaty is the maintenance of “status quo” of secret collusive agreements between the biggest corporations.

All this leads to a loss of economic sovereignty and justice in everything that has to do with “free” trade. The national Justice Courts -except perhaps American courts, as could be the case that the legislation of TTIP was declared unconstitutional on the basis of an initiative procceding from a right-wing as well left-wing US citizen anarchist. Anyway, since the moment TTIP will de approved, National Courts of Justice will be no more competent, or be subject to decisions made by courts supposedly “Technical” established by the Treaty, specially designed to protect the interests of biggest corporations. These are the big questions I’d like to see incorporated into the discussions of a “possibilist” left, as the Spanish PSOE, in order to promote a model of European and transatlantic society based on social market economy and mutual respect of both systems -the European, if something like that can be defined, more “social”, and the American system of extreme capitalism-, instead of seeing Pedro Sanchez showing beauty summer shirts while declaring he has accepted the invitation to attend the Bilderberg Club. I do not know about you, but if the devil would invite me even for a cup of tea, I would not go, nor even to find out what happens in the direction of hell, or what he wants me to tell, just because decent people know that the devil -but, above all, the most powerful humans on the planet, cannot maintain their power without lies and manipulation.

 

Signed by: Pablo Guérez, PhD

Doctor of Juridical Science

Ex Professor of the Autonomous University of Madrid and the Universitary School “Cardenal Cisneros” of Madrid

Attorney at Law

Partner, supporter and collaborator of the digital newspaper infolibre

In legally state of unemployment and registered with the Public Employment Service of the Region Madrid as an active job applicant, since 28/7/2011, currently without receiving any social assistance, public or private.

@pabloguerez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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