LA ANTIPSIQUIATRÍA COMO LA MEJOR ARMA CONTRA EL ESTIGMA EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LOS ENFERMOS MENTALES

octubre 10, 2015 § Deja un comentario


A Francisco Cózar, por tantas buenas enseñanzas

A Ángela Barrios y a tantos y tantas psiquiatras ortodoxos, con la esperanza de que comprendan la complejidad, el misterio y el milagro del ser humano

 

Hoy, 10 de octubre, se “conmemora” el Día Internacional de la Enfermedad Mental.

Desde la posición que se mantiene en este blog, quiero aprovechar este día para denunciar las verdaderas causas del estigma y su diferente influencia en la sociedad. En contra de lo que muchos pensamos o decimos pensar, incluidos médicos, psiquiatras, psicólogos y todo el ámbito de lo que yo denomino “psicomédicos”, es decir, todos aquellos que se encuentran ante la difícil tarea de atender a personas con enfermedades, según la posición que aquí se sostiene, “no del cuerpo”, defendidas por la mayor parte de la Psiquiatría y de la Psicopatología académicas y clínicas dominantes como entidades nosológicas patológicas, no sólo funcionalmente equivalentes a las enfermedades del cuerpo o enfermedades de verdad, sino nosológicamente iguales a éstas.

Sin ánimo de entrar en los orígenes del fundamento de una epistemología muy problemática, pero común a la moderna Psiquiatría y Psicopatología mecanicistas, que desconocen el papel fundamental del ambiente y de las interacciones de los sistemas biológicos con los sistemas sociales –error a mi juicio de bulto que hace imposible una “ontología de las enfermedades mentales”-, como pretenden la mayoría de los psiquiatras y psicólogos, no soy ajeno a la influencia del poder de la casta psiquiátrica al servicio del Poder establecido en la sociedad actual. La pervivencia de prácticas, a mi juicio, abiertamente contrarias a los derechos humanos, como la Terapia Electro-Convulsiva (conocida como TEC), o algunas técnicas todavía empleadas en el ámbito de la llamada psicocirugía, como las lobotomías prefrontales, aún indicadas, en pleno siglo XXI, para el tratamiento de “enfermedades” como la depresión mayor u otros “trastornos mentales”, incluso sin síntomas psicóticos, sólo puede entenderse desde una epistemología incorrecta de la enfermedad mental y por la aceptación por parte de los sistemas sociales y político-jurídico de las artes de la casta psiquiátrica para luchar contra las supuestas desviaciones supuestamente explicables únicamente como mecanismos producidos en áreas del cerebro humano, y desde una concepción que vendría corroborada por las últimas investigaciones en el ámbito de las ya conocidas como neurociencias.

No es éste el lugar más adecuado para atacar epistémica y científicamente los presupuestos epistemológicos de la Psiquiatría, ni yo tenga probablemente los conocimientos técnicos adecuados para ello. Sin embargo, para la formación de mi juicio adulto, responsable, y valorativo sobre lo que una sociedad democrática basada en la dignidad de la persona y en su libertad y autonomía, con una concepción sociantropológica de la misma que impide su reconducción a elementos mecanicistas básicos, puede y debe tolerar, me basta mi conocimiento general como “sujeto” (¿objeto para los psiquiatras?), como todo ser humano, potencialmente usuario de los “servicios” de la llamada Salud Mental, dotado de una cultura general y de un conocimiento del ámbito científico en cuestión suficientes como para poder expresar un posicionamiento en ámbito de la filosofía moral, política y jurídica, así como para promover respuestas adecuadas para la regulación jurídica, incluso penal, de la profesión psiquiátrica, y prevenir los abusos que, a estas alturas del siglo, se siguen cometiendo en nombre de una concepción vetusta y antiliberal del paciente basada en el paternalismo terapéutico y en la actuación del médico psiquiatra “por el paciente, para el paciente, pero sin el paciente”.

En este sentido, y a pesar de la ingente regulación, tanto en extensión como en intensidad, nacional, autonómica, comunitaria e internacional sobre los derechos de los pacientes, a pesar de la jurisprudencia de las principales democracias occidentales sobre tan importante cuestión, a pesar de todos los trabajos jurídico-doctrinales sobre la autonomía del paciente y los límites jurídicos de la Medicina, incluida mi tesis doctoral, la cuestión sobre el trato adecuado que se, de facto, en la práctica clínica, se da en nuestro país a la autonomía de las personas oficialmente diagnosticadas con algún trastorno mental (sic) sigue dejando mucho que desear, y puede afirmarse que, de manera cotidiana, se cometen atentados a los derechos fundamentales del paciente y, en particular, a su libertad, a su autonomía y dignidad, en relación con los derechos legalmente reconocidos como pacientes autónomos, aun en el ámbito de la Psiquiatría.

Parece que la idea de autonomía sigue siendo ajena a la práctica diaria de la Medicina, muchos de cuyos profesionales miran con recelo a la importante institución del consentimiento informado –que algunos exponentes de nuestro Derecho Constitucional entienden incluso como una garantía institucional-. Así, en el ámbito de la Salud Mental, muchos psiquiatras siguen actuando como si tuvieran una “patente de corso” frente a las garantías legales, llegando a considerar la necesidad de consentimiento informado como un incómodo corsé, en muchas ocasiones como un trámite burocrático molesto más que el legislador les exigiría por alguna extraña razón, a ellos, los psiquiatras, poseedores de la verdad sobre el ser humano, y siempre conocedores de los ocultos arcanos de “la mente”, dispensadores de los fármacos y/o de las “terapias” adecuadas para corregir a los desviados sociales y encarrirarles de nuevo, a golpe de electroshocks u otros medios tan poco invasivos, a los cánones de la “normalidad social”.

Doy por descontado que muchos psiquiatras considerarán este “post” como un escrito panfletario y no dudarán en aplicarme al menos siete de las etiquetas del farragosísimo, aburrido y acientífico DSM-5, en el que las enfermedades mentales se han multiplicado con una capacidad de mitosis pavorosa gracias al voto, que no al estudio, de estadounidenses y japoneses, puritanos fanáticos dados a tapar la neurosis –utilizo este término en sentido no técnico, sino sociológico e incluso literario- de sus respectivas sociedades a base de drogas que crean efectos de “discontinuación” (no lo vayamos a llamar “dependencia, eso es para las drogas moralmente malas, como el alcohol, la cocaína o el opio), psicocirugía o Dios sabe qué otras nuevas “terapias”. Y lo harán para descalificar, que no rebatir, mis opiniones sobre su muy honrada, útil y leal profesión.

Sin embargo, quiero dejar constancia de que también hay buenos psiquiatras o, mejor dicho, psiquiatras buenos, que, más allá de los graves errores su disciplina, y aun habiendo sido adoctrinados en una concepción médico-mecanicista del cuerpo y de lo que ellos llaman  “mente” humanos, han conservado la sensatez y han rechazado el dogmatismo del DSM-5, y saben recetar psicofármacos de manera adecuada a las necesidades del paciente libre que lo solicita (yo los llamaría mejor por su definición oficial, es decir, fármacos que actúan sobre el Sistema Nervioso Central). Con ello hacen mucho bien a las personas, que, voluntariamente, acuden a sus servicios. Recuerde el lector que es contra los presupuestos epistemológicos de la ciencia psiquiátrica y contra la mentalidad paternalista terapéutica e irrespetuosa con el paciente demasiado arraigada en la casta psiquiátrica y sus nefastas consecuencias en la práctica clínica contra la que se dirige esta entrada.

Pero volviendo a mi peculiar pliego de descargos, también doy por descontado que muchos podrán rebatirme acusándome de querer eliminar los mecanismos de control social para los desviados, o, como preferimos decir los penalistas demócratas, para las conductas sociales más intolerables lesivas de bienes jurídicos cuya penalización ha sido consensuada por el Parlamento. ¡Por supuesto que el Derecho penal está entre las grandes “vías duras” utilizadas por el Poder y cumple una función de control social! Y aunque mi ingenuidad no vaya tan lejos como la de algunos retribucionistas clásicos que pusieran de moda lemas del estilo de “la pena honra al delincuente”, quizá sí haya algo de esto, y la pena, incluida la de prisión, sea el mayor mal necesario compatible con los mayores niveles de libertad de todos en una sociedad democrática. Y es que, recordando la conocida película Alguien voló sobre el nido del cuco, si la cárcel me produce miedo, los hospitales psiquiátricos o las unidades psiquiátricas de los hospitales, en España, en el año 2015, me producen terror. Por no hablar de los psiquiátricos de un país como los Estados Unidos, en los que todavía resuenan los gritos de las víctimas de los experimentos MK-Ultra, entre otros; país, sin embargo, en el que las Comisiones del Congreso no fueron ajenas a intervenir con medidas muy duras, por ejemplo, también en dicho caso, cuando dichos experimentos salieron a la luz y fueron denunciados ante la opinión pública.

En fin… con la psiquiatría, cénit del paternalismo terapéutico, nos hemos topado en esta defensa de la persona anónima diagnosticada con la etiqueta de un trastorno mental sobre la cual días como éste deberían hacernos reflexionar más sobre las genuinas causas del estigma social en teoría ya superado por médicos del cuerpo, psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, coachers, intrusistas sanitarios y “psicomédicos” de cualquier tipo. Pero entonces, si lo tienen tan claro, ¿por qué sigue el estigma? La sociedad es bastante más adulta de la que la mayoría de los profesionales de la salud puedan creer. ¿No serán ellos mismos uno de los mayores factores de estabilización social para la pervivencia de un estigma tan estrechamente ligado al empleo de las categorías o etiquetas psiquiátricas que tiene que seguir existiendo so pena del cuestionamiento de la gran autoridad prescriptiva, sobre todo, de los médicos psiquiatras, pero también de otro personal sanitario que, aun movido por buenas intenciones, sigue empeñado en “curar” a quien no quiere curarse de no se sabe muy bien qué mal? Por cierto, que no todas las enfermedades psiquiátricas son igualmente estigmatizadoras, como no lo son tampoco las enfermedades de verdad, es decir, las del cuerpo. Algunas son más estigmatizadoras que otras, las que tienen que ver con la moral social; por ejemplo, los trastornos sexuales, las adicciones y otro tipo de “desviaciones”, y ello tiene que ver con el hecho de que también algunas enfermedades físicas o de verdad, como el SIDA, o simplemente la condición de seropositivo, conserven un gran estigma social de tintes moralistas. En el fondo no ha desaparecido el reproche moral y la culpa identitaria ligada a un gran número de enfermos, en otro tiempo considerados por la moral social mayoritaria –y hoy aún por algunos morales minoritarias- como “viciosos”, tampoco en la mentalidad de los psiquiatras, ni en la algunos médicos generales. Se produce contra dichas personas un fenómeno de “blaming the victim”, doble victimización, o victimización terciaria, por utilizar un lenguaje común en victimología social o en sociología de los procesos de victimización. La victimización terciaria hace referencia al siguiente proceso sufrido por muchos “sujetos” –como los denomina irónicamente la psiquiatría, aunque tendría que hablar de objetos, pues éstos son contemplados con un rudo mecanicismo reduccionista a  partir de la palmaria incapacidad de conocer y de reconocer otras dimensiones de la persona enferma más allá del hecho de que, para la Psiquiatría, ésta está efectivamente enferma. El proceso es bastante sencillo y doloroso para quien lo sufre. La primera victimización o victimización primaria nace de la percepción subjetiva por una persona de su posible condición psicopatológica, ya se perciba a sí misma efectivamente como enferma y patológica, y realmente sufra por un mal existente (recordemos que sufrir viene del griego pathos, sufrimiento, y de ahí el término patológico), ya no se perciba a sí misma efectivamente como tal, pero sufra por las consecuencias de una conducta desadaptativa en un contexto y en un tiempo social determinados, lo que nos debería llevar a plantear la siguiente pregunta: ¿quién está realmente enfermo?; ¿el enfermo, o la sociedad (o ambos, y qué relación hay entre una cosa y la otra?

La victimización secundaria surge cuando dicha persona se pone en manos o entra en el circuito de los psiquiatras. Y la victimización terciaria se produciría cuando aquélla recibe el estigma por parte de los profesionales sanitarios que supuestamente le tratan, los cuales todavía no han abandonado una concepción de la supuesta enfermedad mental vinculada a la moral, y se da lo que yo, en otra entrada de este blog, denomino como “moralización de la Psiquiatría”, o “psiquiatrización de la moral”. Esta confusión, lejos de producir un efecto beneficioso, tiene un efecto perverso, y es que al “enfermo” no se le exculpa por estar enfermo, sino que se le culpa por ello. Subsisten, entre los psiquiatras técnicamente mejor formados, los juicios clínico y moral que se suman, en lugar de excluirse, en una responsabilidad que los filósofos morales neohegelianos llamaran “responsabilidad por el carácter”.

Contra una responsabilidad de este tipo, que diera lugar entre el siglo XIX y el XX, ya en el terreno de mi especialidad, al llamado “Derecho penal de autor”, también supuestamente inspirado en bases científicas que se revelaron falsas, como la llamada “ciencia criminal” lombrosiana, entre otras “inspiraciones”, se rebeló el antiguo Derecho penal liberal, base de los Códigos penales de los Estados democráticos occidentales durante buena parte del siglo XX. Hasta que algunos excesos de socioantropología posmoderna como la “Defensa Social”, la aplicación inadecuada de la teoría de sistemas de base luhmaniana al Derecho Penal (funcionalismo) y, en fechas relativamente recientes, los descubrimientos de las neurociencias, volvieron a agitar peligrosamente el fantasma del Derecho penal de autor, y resurgiendo éste con más fuerza que nunca en forma de “Derecho penal del enemigo” (Jakobs), o de un Derecho penal científico basado en las neurociencias y negador de la libertad (Gazzaniga et alii), fundamentalmente en el ámbito anglosajón.

Pero volvamos a la Psiquiatría Contra los excesos de la Psiquiatría, y a favor de algunos pocos psiquiatras buenos –que no es lo mismo que buenos psiquiatras-, soy partidario de promover algunas iniciativas legislativas más, como la prohibición legal en todo el territorio español de determinadas prácticas psiquiátricas, prohibición a la que debería seguir, con carácter inmediato y urgente, también una importante penalización. Mis seguidores recibirán en adelante dichas propuestas. De momento, dos lecturas imprescindibles sobre la cuestión tratada en este “post” de tintes ensayísticos: el libro de Allen Frances, ¿Somos todos enfermos mentales? Manifiesto contra los abusos de la Psiquiatría: ed. española por Ariel, 2014. Un libro escrito “desde dentro”, por uno de los psiquiatras responsables de la redacción del DSM-IV. Y, del magnífico ensayo de mi admirado Dr. Fernando Savater, El contenido de la felicidad: Aguilar, Madrid, 1994, en una línea liberal humana, demasiado humana, el Capítulo “Paradojas éticas de la salud”, con una cita con la que quiero concluir, y que expresa unas ideas con las que estoy de acuerdo al menos al 80 por ciento: “Como ya se ha dicho en ocasiones, la denominación de “enfermedad mental” es una metáfora que ha sido tomada demasiado al pie de la letra. Es como si alguien entendiese literalmente la expresión “fatiga del metal” y propusiera administrar dosis masivas de vitaminas a los listones de acero. No hay “enfermedades mentales” en el sentido en el que las hay del hígado o del corazón: o se trata de algún tipo de lesión orgánica con repercusiones en la conducta o no son “enfermedades más que por una peligrosa facilidad del lenguaje. Lo que suele llamarse “loco” es en realidad un egocéntrico desdichado, alguien que ha tenido poco acierto o mala suerte en la tarea de hacerse querer por los otros en la que todos estamos empeñados: no siempre, por cierto, la culpa es exclusivamente suya. Decir que el “loco” no está enfermo más que de un modo metafórico -si su enfermedad adquiere un rasgo artístico o concita remuneración erótica dejará inmediatamente de estarlo- no equivale a negar que sea un personaje absurdo, inaguantable o peligroso; aún menos, por supuesto, significa que sea un genio incomprendido o una víctima persecutoria de la sociedad. Por lo general, el estado llamado “locura” es doloroso, y la pedagogía del dolor rara vez mejora a nadie. En numerosas ocasiones, el llamado “loco” quiere angustiosamente ser ayudado e incluso su metafórica enfermedad no es sino una coartada de dependencia, como el fervor patriótico o la admiración por el maestro practicado por otros. Pero lo que resulta en general evidente es que pocos “dementes” ganan nada por ser considerados como pacientes, en lugar de como agentes caprichosos o depravados. Si alguno de ellos llega a ser encerrado, debe quedar bien claro que lo será por la seguridad amenazada de los que le rodean -tal como cualquier otro delincuente-, y no por su propio bien, como hipócritamente se le intenta hacer creer. Una de las tristes argucias del Estado terapéutico es conseguir -so capa de humanismo- que se prefiera la enfermedad a la culpabilidad, que resulte más “digno” ser cleptómano que ladrón o “loco” que “arrogante y agresivo”. Por lo demás, puede haber muy buenas razones para rechazar un tratamiento psiquiátrico que uno no ha solicitado (lo cual no implica que se rechace todo tipo de ayuda). Como dijo en su momento Raoul Vaneigem, “ya hay demasiados extraños dentro de mí como para que consienta además que penetre otro que pretende expulsarlos en mi lugar” (Le livre des plaisirs)””.

Fdo.: Dr. Pablo Guérez Tricarico, PhD

Doctor en Derecho Público y Filosofía Jurídica

 

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Carta abierta de llamamiento urgente a colaborar, también económicamente, con los refugiados

septiembre 17, 2015 § Deja un comentario


©@// Hatice AVCI /Cuenta verificada @HaticeAVCI_ // #Journalist /Documentary. Todos los derechos reservados.

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Advertencia: algunas de estas imágenes pueden herir la sensibilidad del lector

“Reparto” de mendrugos de pan a migrantes hacinados en Hungría

@ From Euronews, 3/9/2015. At Budapest (HU) Train Station. Destination unknown.

 

Homo sum, humani nihil a me alienum puto (Terencio, ca. 165 a. C.)

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos (Mt 5, 10, ca. 80 A. D.)

Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los demás han echado de lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir” (Lc 21,1-4, ca. 80 A. D.)

 

Distinguidas autoridades; organismos públicos y privados; compañeros, conocidos y amigos todos:

Como miembro de la especie humana, ciudadano español y europeo (aunque no tenga recursos económicos), candidato a voluntario y/o trabajador de CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado) y ex voluntario y miembro de la Junta Directiva del Comité de Ayuda a los Refugiados, Asilados e inmigrantes en el Estado Español, por este orden axiológicamente descendente, os pido que colaboréis con lo que buenamente podáis en conciencia con una ayuda económica a los migrantes, solicitantes de asilo y refugio, ante el drama migratorio que estamos viviendo en Europa. Yo mismo, aunque apenas tengo dinero ni bienes materiales, tengo previsto colaborar a través mi blog http://pabloguerez.com; a tal efecto podéis ver la información contenida en el tercer “widget” colocado a la derecha de la página principal, y referente a las donaciones, así como el texto que figura debajo.

La necesidad de atender a los refugiados se trata, desde nuestro punto de vista, de una obligación de justicia social y de caridad; se trata de hacer justicia a los derechos humanos de los solicitantes de asilo y refugio a través de una obligación moral juridificada que viene impuesta por los Tratados y Convenios internacionales suscritos por España, por nuestra Constitución en su artículo 13.4, y por la legislación concordante estatal, autonómica y comunitaria. Y se trata también de una obligación moral derivada de la virtud de la caridad, en la medida en la que la justicia no sea suficiente para atender a estas personas como demandan su consideración de personas que huyen de conflictos bélicos y los deberes para con nuestro prójimo, directamente derivados de la dignidad humana de los solicitantes de asilo y refugio en la especial situación en la que se encuentran.

Con este propósito, os dejo el enlace directo al  sitio web oficial de CEAR relativo a las donaciones, donde podéis encontrar toda la información pertinente:

https://www.cear.es/colabora-con-cear

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado es una asociación privada sin ánimo de lucro, y actualmente constituye la principal asociación privada de ayuda a los refugiados, asilados y migrantes en el Estado Español, tanto por número de voluntarios y trabajadores, como por presupuesto, y colabora activamente con otras organizaciones humanitarias que persiguen los mismos fines.

CEAR, con más de 30 años de experiencia, se define en sus Estatutos como “una organización de acción voluntaria, humanitaria, independiente y plural; inspirada por un profundo respeto a los valores de la justicia, la solidaridad, la libertad, la igualdad, la independencia, el compromiso ético, la pluralidad, la transparencia, la participación y la coherencia”. La defensa de estos principios, desde su fundación en 1979, constituye su principal patrimonio y es la motivación esencial de su trabajo.

La misión de CEAR es defender y promover los Derechos Humanos y el desarrollo integral de las personas refugiadas, apátridas y migrantes con necesidad de protección internacional y/o en riesgo de exclusión social.

En la actualidad CEAR cuenta con el compromiso de 454 personas voluntarias y 154 trabajadoras. Desgraciadamente, recordando la cita evangélica, muy pocos obreros para tanta mies. Pero también cuenta con el compromiso de organizaciones e instituciones solidarias con las personas refugiadas y que forman parte de su Asamblea: partidos políticos, sindicatos, confesiones religiosas y ONG, así como personalidades de reconocido prestigio en el campo de la defensa del asilo y los derechos humanos.

Partidos políticos: Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Partido Popular (PP) e Izquierda Unida (IU).

Sindicatos: Comisiones Obreras (CC.OO.), Unión General de Trabajadores (UGT) y la Unión Sindical Obrera (USO).

Confesiones religiosas: Cáritas, Iglesia Evangélica Española y la Asociación Musulmana de España.

Organizaciones Sociales: IEPALA, Asociación Proderechos Humanos de España (APDHE) y Club de Amigos de la Unesco.

De acuerdo con un documento que podéis encontrar en la web de CEAR, “la composición de la Asamblea de CEAR es el fiel reflejo de la pluralidad de organizaciones políticas y de la sociedad civil que se unieron para trabajar porque nuestro país se convirtiera en tierra de acogida y protección de las personas refugiadas. Sinónimo del consenso político y social por la defensa del derecho de asilo y de la voluntad de unir esfuerzos, otorga a CEAR una de sus principales fortalezas: la pluralidad”.

CEAR es una organización sin ánimo de lucro (o NPO, “non profit organisation”, en inglés), declarada de utilidad pública por el Ministerio de Interior. CEAR aplica el régimen fiscal especial regulado en el Título II de la Ley 49/2002, de 23 de diciembre, de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo. Por este motivo, las donaciones realizadas a CEAR pueden desgravar hasta un 30% de la Declaración del IRPF.

También podéis llamar a los números de teléfono que aparecen en cualquier página oficial de CEAR, pero me permito advertiros de que, por la intensidad del drama migratorio, a lo que se ha sumado un problema de la organización con Telefónica, últimamente están entrando 30 llamadas de cada una.

Si preferís colaborar con la causa de los refugiados a través de otro procedimiento, podéis hacerlo también a través de un listado bastante amplio de organizaciones humanitarias. A modo de listado ejemplificativo, y en ningún caso excluyente, La Cruz Roja, Cáritas, Médicos del Mundo o Intermón Oxfam, o todas las parroquias católicas por Decreto pontificio, también están colaborando, a diverso ritmo y según sus peculiares circunstancias, para facilitar a los solicitantes de asilo y refugio medios materiales y recursos jurídicos para poder afrontar lo mejor posible su nueva situación en la todavía opulenta Vieja Europa.

Como dato no poco relevante -sobre todo para quienes no utilicéis el navegador Chrome de Google y no os hayáis dado todavía cuenta-, hoy, jueves 17 de septiembre de 2015, y no sé hasta cuándo, Google ofrece la posibilidad, en su página principal, de igualar el importe que donéis. Puede ser una forma muy eficaz de donar, sobre todo para aquellas personas, como la que suscribe, que no llegamos al mínimo para declarar por el IRPF, o aquellas exentas de declarar por este impuesto. Por supuesto, siempre existe la posibilidad de donar de forma anónima, en el sentido de que los beneficios fiscales son voluntarios, nunca obligatorios, aunque sí lo es la comunicación de las donaciones recibidas a Hacienda por parte de CEAR o de cualquier otra asociación declarada de utilidad pública.

Confiando en el sentido del deber de justicia social y en la generosidad caritativa que anida en todos vosotros, me despido, sin más asuntos que tratar, hasta la próxima ocasión.

 

Fdo.: Pablo Guérez Tricarico

9/11. Seeking the truth after 14 years, at the edge of Ockham’s razor. Please read WARNING below!

septiembre 12, 2015 § Deja un comentario


WARNING: Reading and diffusion of this post can increase levels of user tracking by some Intelligence agencies

To he victims of 9/11, American and non-American citizens; simply lives of innocent human beings cut short by either geopolitics, IN MEMORIAM

Quod est veritas? (Pilatus to Jesus, John, 18:38, ca. 90 A. D.) 

When two or more explanations are offered for a phenomenon, the simplest explanation is preferably complete; ie entities should not be multiplied unnecessarily (Ockham, ca. 1280-1349 A. D.)

“Congress shall make no law respecting an establishment of religion, or prohibiting the free exercise thereof; or abridging the freedom of speech, or of the press; or the right of the people peaceably to assemble, and to petition the Government for a redress of grievances” (US Constitution, First Amendment, 1787 A. D., “de facto” repealed by the unconstitutional Patriot Act of 9/26/2001 A. D.)

“¿La verdad? Puede que no la soportaras” (Alejandro Amenábar, original screenplay for the the picture, “Abre los ojos”, directed by Alejandro Amenábar, Spain, 1997 A. D.) 

 

Much has been written, never enough, on pain of innocents who perished in this criminal act. I will not add anything about the pain. Much has been written, from different ideological positions on the responsibility for the attacks, with more or less rigor. It is at this point, to fourteen years away, which I would write something. What follows are only intuitions, but I really felt. In honor of the victims of geopolitics. In a cry of a lonely man with nothing who has nothing to lose, and remember that terrible day, without evidences of more responsibles that maybe should be searched “at home”, close to the US’ stablishment represented by institutions so opaque and for which a good part of the American people have as much distrust as the NSA or the CIA. 

  Of that fatal day I remember people jumping out of windows, the World Trade Center collapsing in a few hours, chaos taking over New York, Bruce Springsteen’ s song My city in ruins” But have told not want to write a sentimentalist post.

14 years afer 9/11, too much things remain unclear. May be my best tribute to the victims and to the truth that one day we will know, Susan Sontag‘s article which I reproduce below, written just two weeks after 9/11. A very interesting reflection on the use of force and its ability to face the new enemy” appeared on the scene that terrible day. Nowadays, to hold the opinion that writing about 9/11 to 14 years away is not something actual, I will say that, in my humble opinion, with the attack on the World Trade Center began in earnest the XXI century, after a transitional period that began with the fall of the Berlin Wall and the self-annihilation of the only power, with all its faults, that was a real counterweight to the expansion plans of US imperialism: the Soviet Union. Do not forget that Bin Laden was trained by the self-proclaimed “free world” in their struggle against the USSR. In my country -but I think this is a universal aphorism- people use to say: Who sows winds will reap whirlwinds“.

Due to my research vocation, academic rigor and forms in my professional activity have always warned me to the “conspiracy theories” not proven, following the known formulation of the principle of parsimony of Ockham’s razor, according to which in equal conditions, the simplest theory explaining a sector of reality is often true. However, when the rigorous analysis of the data points in one direction traditionally regarded as unusual, not only unreasonable, but required for a true researcher or “seeker of truth”, meet other explanations that lead to open the door to other realities can turn into a “must”. Turning to social analysis, and very briefly, the aim of the social majority, through the pernicious institution of private property as such has become transformed in the stage of post-Fordist global capitalism, has lead to an abuse of the property and its use by the big corporations, that have extended a neoliberal way of mind which consists in a huge irresponsibility towards the use of natural resources and the fair distribution and redistribution of resources and wealth among all the inhabitants of the planet. As the Pope recently has remeber, the First World continue to consume resources at a price that does not reflect their real value and that eventually run dry.

Despite the lack of evidence, I have the intuition that the Federal Government, or its Agencies of Intelligence, are in some way interested in weaken Europe and create alarm to impose its “new world order” that passes through the control and, finally, by the indoctrination of the entire population. Hopefully I’m wrong, but the opposite view which explains the attacks on New York / Washington, Madrid, London, Paris, attacks of “Charlie Hebdo” in February this year in Belgium, the many successive attacks of possible “false flag” may reach the status of a consistent explanation of the US’ s geopolitics since 9/11. You cannot stand in the creation of a phantom enemy as operating that can oppose the US Intelligence without the help of a section of the West. Anyway, against Islamic fanaticism cannot fight putting more Police in front of key objectives of unfair capitalism, represented, for example, in my country, by “Zara” or “El Corte Ingles”, much less equipping the police with assault rifles G-36 German made, but by analyzing the causes of the crisis unleashed, conspicuously, by the effects of Islamic fundamentalism and adopting a policy of alliance of civilizations “real”, involving face one of the biggest causes of conflicts that are on the based fundamentalist attitudes of their unscrupulous leaders exploit: the extreme poverty in which the West has condemned most former colonial societies and the stranglehold of opaque Bretton Woods institutions, under whose protection is set prices of raw materials, war (declared no longer, but simply being waged) are made, and the pretexts that the West needs to keep its decadent “civilization”, walking quickly towards barbarism may be invented. Dialectics of Enlightenment totalitarian now meets and freedom on behalf of which the West wanted to exorcise their myths ends up giving in to the administered society, “civilization of security”, as will predict in the forties Horkheimer and Adorno one of the last books of “strong thought” and therefore defense of modernity, precisely titled “Dialectic of Enlightenment”. Against this, I maintain that only humanism, be it secular or religious (and both never fanatic cases), and attention to the dignity of the person as the center of social and economic system can save the West of a disaster which so laboriously have gained and, incidentally, the whole world may be saved. 

From Pablo Guérez, PhD

Doctor of Juridical Science

Ex Professor of Criminal Law at the Autonomous University of Madrid

Member of the Institute of Forensic Sciences and Security ICFS-UAM, Madrid

@pabloguerez

The disconnect between last Tuesday’s monstrous dose of reality and the self-righteous drivel and outright deceptions being peddled by public figures and TV commentators is startling, depressing. The voices licensed to follow the event seem to have joined together in a campaign to infantilize the public. Where is the acknowledgment that this was not a “cowardly” attack on “civilization” or “liberty” or “humanity” or “the free world” but an attack on the world’s self-proclaimed superpower, undertaken as a consequence of specific American alliances and actions? How many citizens are aware of the ongoing American bombing of Iraq? And if the word “cowardly” is to be used, it might be more aptly applied to those who kill from beyond the range of retaliation, high in the sky, than to those willing to die themselves in order to kill others. In the matter of courage (a morally neutral virtue): whatever may be said of the perpetrators of Tuesday’s slaughter, they were not cowards.

Our leaders are bent on convincing us that everything is O.K. America is not afraid. Our spirit is unbroken, although this was a day that will live in infamy and America is now at war. But everything is not O.K. And this was not Pearl Harbor. We have a robotic President who assures us that America still stands tall. A wide spectrum of public figures, in and out of office, who are strongly opposed to the policies being pursued abroad by this Administration apparently feel free to say nothing more than that they stand united behind President Bush. A lot of thinking needs to be done, and perhaps is being done in Washington and elsewhere, about the ineptitude of American intelligence and counter-intelligence, about options available to American foreign policy, particularly in the Middle East, and about what constitutes a smart program of military defense. But the public is not being asked to bear much of the burden of reality. The unanimously applauded, self-congratulatory bromides of a Soviet Party Congress seemed contemptible. The unanimity of the sanctimonious, reality-concealing rhetoric spouted by American officials and media commentators in recent days seems, well, unworthy of a mature democracy.

Those in public office have let us know that they consider their task to be a manipulative one: confidence-building and grief management. Politics, the politics of a democracy—which entails disagreement, which promotes candor—has been replaced by psychotherapy. Let’s by all means grieve together. But let’s not be stupid together. A few shreds of historical awareness might help us understand what has just happened, and what may continue to happen. “Our country is strong,” we are told again and again. I for one don’t find this entirely consoling. Who doubts that America is strong? But that’s not all America has to be.

— © Susan Sontag, published on The New Yorker, september 24, 2001.

About the Greek tragedy: (demos) δeμος (pathos), πάθος and αγορές (Markets). Όχι (Nai) as a moral response.

julio 5, 2015 § 2 comentarios


Για τους ανθρώπους και την Ελληνική Κυβέρνηση

This Is What the Greek Referendum Ballot Will Look Like

oxi-greece-no

Perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores (Mt 6, 12)

Forgive us our debts, as we forgive our debtors (Mt 6,12)

Dimitte nobis debita nostra, sicut et nos dimittimus debitoribus nostris (Mt 6, 12)

Συγχώρεσέ μας τα χρέη μας, όπως συγχωρούμε τους οφειλέτες μας (Ματθαίος 6, 12)

 

“Queda mostrado cuán inaceptable es la afirmación de que la derrota del socialismo deja al capitalismo como único modelo de organización económica. Hay que romper las barreras y los monopolios que colocan a tantos pueblos al margen del desarrollo, y asegurar a todos -individuos y naciones- las condiciones básicas que permitan participar en dicho desarrollo (…) Es ciertamente justo el principio de que las deudas deben ser pagadas. No es lícito, en cambio, exigir o pretender su pago, cuando éste vendría a imponer de hecho opciones políticas tales que llevaran al hambre y a la desesperación a poblaciones enteras. En estos casos es necesario -como, por lo demás, está ocurriendo en parte- encontrar mecanismos de reducción, dilación o extinción de la deuda, compatibles con el derecho fundamental de los pueblos a la subsistencia y el progreso” (De la carta encíclica “Centesimus Annus” de San Juan Pablo II, 1991, escrita con motivo del centenario de la publicación de la “Rerum Novarum”).

“La política no debe someterse a la economía, y ésta no debe semeterse a los dictámenes y al paradima eficientista de la tecnocracia. Hoy, pensando en el bien común, necesitamos imperiosamente que la política y la economía, en diálogo, se coloquen decididamente al servicio de la vida, especialmente de la vida humana. La salvaciión de los bancos a toda costa, haciendo pagar el precio a la población, sin la firme decisión de revisar y reformar el entero sistema, reafirma un dominio absoluto de las finanzas que no tiene futuro y que sólo podrá generar nuevas crisis después de una larga, costosa y aparente curación. La crisis financiera de 2007-2008 era la ocasión para el desarrollo de una nueva economía más atenta a los princioios éticos y para una regulación de la actividad financiera especulativa y de la riqueza ficticia. Pero no hubo una reacción que llevara a repensar los criterios obsoletos que sigue rigiendo al mundo. La producción no es siempre nacional, y suele estar atada a variables económicas que fijan a los productos un valor que no coincide con su valor real” (De la Carta encíclica “Laudato sí” del papa Francisco, dada en Roma, junto a San Pedro, el 24 de mayo, Solemnidad de Pentecostés, del año 2015, tercero de su Pontificado, pp. 144-145) 

“The true essence of the banking industry is turning us all into debt slaves” (The International, US/GE, 2009, directed by Tom Tykwer, written by Erin Warren Singer)

Kyrie eleison. Christe eleison. Kyrie eleison. Grecia se encuentra en este momento en un estado realmente crítico a causa de una deuda de 1.600.000.000 de euros que no puede pagar al FMI. Es sólo un primer pago de la deuda, frente a la cual la República Helénica ya ha incurrido en mora. El próximo lunes, 20 de julio, vence, D. m., un pago de 3.500.000.000 que Grecia debe al Banco Central Europeo. Ante esta situación, el primer ministro Tsipras, tras las fallidas negociaciones con el Eurogrupo, ha decidido hacer algo cuestionable, pero profundamente democrático y lleno de sentido de Estado y de responsabilidad: convocar un referéndum para hoy, 5 de julio, para que los griegos decidan su destino. Para que decidan si desean continuar pidiendo como esclavos a las vetustas instituciones de Bretton Woods –y, de paso, a sus lacayas instituciones financieras y de crédito europeas-, cuyo liderazgo moral internacional, después de los escándalos de Strauss-Kahn, Rato y la propia Cristine Lagarde está hoy más que nunca en entredicho, a costa de más recortes y políticas de austeridad (o austericidio), o bien dar un salto en “territorio desconocido”, plantarse y decir: NO (Όχι, en griego), asumiendo las trágicas consecuencias que esta decisión podría conllevar. La mayor parte de la prensa oficialista europea, pero sobre todo española, en coherencia con el discurso neoliberal que detenta la hegemonía cultural del pensamiento económico y político, ha mostrado un absoluto desprecio hacia el Gobierno griego de Syriza legítimamente elegido, solamente por el hecho de que dicho Gobierno se ha atrevido a cuestionar los mandamientos neoliberales y la legitimidad de la deuda. Sin embargo, pocos han sido los que han analizado el origen de la deuda griega o se han molestado en analizar cómo el pueblo griego ha sido víctima de gobiernos corruptos de partidos que se han movido desde la ortodoxia económica.

Toda esta situación de Grecia y la reacción de nuestros representantes políticos que han gestionado la cosa pública desde que comenzó la “crisis” me resulta sencillamente repugnante. Para empezar, tengo un sentimiento de amarga indiferencia hacia todos aquellos que se declaran católicos de irreprochable conducta y que han contribuido a enfangar más nuestro país, habiendo despilfarrado nuestro dinero -no el suyo-, y ahora dan lecciones a los griegos de austeridad, gobernabilidad y demás tecnicismos político-criminalmente correctos. De nuestros trasparentes rescates a la banca prefiero no hablar. Esos rescates nos han hecho a más de uno insolventes, “descartables”, como proclama lúcidamente el papa Francisco en su última encíclica “Laudato sí”. Mas aun siendo insolvente, estoy más cerca del pueblo griego de lo que pude estar jamás. Más cerca de cuando me enamoré de ellos y de su cultura cuando leía a sus filósofos y a sus escritores en un Bachillerato de primera durante el estudio de aquellas asignaturas que el ministro saliente de maleducación, el señor Wert, considera, con razón, inútiles. Inútiles para ser “emprendedor” y no persona, que es el único objetivo que le preocupó a su Administración. ¡Cómo no voy a perdonar, si es que tengo algo que perdonarles, yo, a los griegos! Como cristiano, no puedo dejar de recordar en estos momentos la parábola de los diez mil talentos, que encontramos en Mateo 18, 23-34. De aquel rey compasivo que le perdonó toda su deuda a su siervo, y éste, no contento de semejante merced, al encontrarse con un compañero que le debía a su vez cien denarios, se los intentó exigir. El rey se enteró y mandó que el primer deudor, con el que tanta compasión había tenido, fuera encerrado en la cárcel y atormentado allí hasta que hubiese pagado el último céntimo de su deuda. Así reacciona al mundo con la letra de una ley sin alma y con consignas de justicia conmutativa al estilo de “las deudas hay que pagarlas”, y que ignora la dimensión infinita de la Misericordia. Una Misericordia que es tan difícil de encontrar en los hombres que sólo puede tener un origen divino. Y cuya fuente, en Quien los cristianos creemos y que se hizo hombre precisamente para pagar una deuda que no era Suya, sino nuestra, nos manda ejercer con nuestro prójimo. Hace unos días, el 28 de junio, la Iglesia Católica celebraba la memoria de San Ireneo de Lyon, uno de los Padres de la Iglesia. San Ireneo nos recuerda cómo hemos sido rescatados, recordando a su vez a San Pablo, a un gran precio: precisamente con la Sangre de Aquél por quien “todo fue hecho”, según reza el Credo de Niceo-Costantinopla. No, si acaso les debo yo a los griegos. Por ello, en cuanto tenga algo en mi cuenta, antes de que los acreedores usureros ilegales legalizados se ciernan contra mí, haré una pequeña transferencia a la cuenta solidaria que a tal efecto ha abierto el Banco Central Griego, antes de que sea expulsado del SEBC por “heterodoxo” y anatema. Aun ahora, si pudiera echarlo en una hucha, echaría siquiera 10 euros, que para mí significa dinero, para contribuir a salvar la dignidad del Gobierno griego.

Por mi parte, no sé lo que yo votaría, pues para ello tendría que ser griego, haber nacido y haberme criado allí, y tener memoria histórica de la actuación de mis gobernantes, así como conectar con el clima social del país. A falta de estas circunstancias, resultaría una temeridad pronunciarme ante cualquiera de las dos opciones. Ambas me parecen perfectamente legítimas. Sin embargo, no puedo dejar de expresar mi simpatía hacia el “NO”, y especialmente, hacia aquellos que voten “NO” por una cuestión de dignidad. Un antiguo proverbio hindú dice que nadie es más fuerte que el que no tiene nada que perder. Pues bien, en esta situación se encuentra buena parte de la población griega joven y no tan joven. Una situación en la que, como diría Marx, no tienen que perder sino sus propias cadenas: las cadenas que les atan a un modelo de Europa fallido, que tiene poco de Unión y menos de europeo, y mucho de gran mercado, o mercadeo. Como europeísta y ciudadano comunitario, incluso a nivel jurídico, no puedo menos que empatizar con la situación griega, pues yo concibo el proceso de integración europea como un proceso de integración en valores comunes –no precisamente cotizables-, basados en lo mejor de la tradición democrática europea común a todos los Estados miembros, y que es fuente del Derecho comunitario, tal y como declarara hace ya más de una década el entonces Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas. Valores fundados en el humanismo que, desde la tradición de la Antigüedad griega y romana, pasaron al Renacimiento y a pensadores humanistas como Erasmo de Rotterdam, Pascal, Montaigne, Vitoria o Pico della Mirandola, inspirados fuertemente por los ideales – no necesariamente compartidos a lo largo de la Historia por la Jerarquía eclesiástica-, del Cristianismo. Valores que fueron retomados en la Revolución francesa, que dieron lugar a los Estados democráticos modernos tal y como hoy los conocemos, y que en el Romanticismo evolucionaron hacia los Estados Nacionales, en cuya defensa intervinieron personalidades tan implicadas en el devenir del Pueblo griego como Lord Byron, quien dio su vida en Missolonghi para defender a los griegos frente a la enésima invasión turca de su historia, o el poeta autóctono Cavafis. Y valores que, a pesar de las guerras y de las crisis que tuvo que padecer el Viejo Continente durante el siglo pasado, han sabido resistir al paso del tiempo en varias corrientes del pensamiento moderno identificado con la tradición humanista, tanto laica como religiosa. Conviene conocer un poco de historia no sesgada frente a las demasiadas voces que desprestigian a los actuales griegos con el argumento de que no son los griegos de Pericles.

Estos valores están siendo hoy gravemente amenazados por el “pensamiento único”. Una corriente de pensamiento, de origen anglonorteamericano, que ha hecho de la economía, en principio la ciencia que se encarga del estudio de la distribución de los recursos escasos, una disciplina ideologizada al servicio de la economía financiera y de un sistema económico capitalista, basado en el Capital financiero, que ya no es capaz de garantizar, aunque genere crecimiento, una igualdad mínima en la distribución de los recursos naturales, de los bienes primarios y de la riqueza generada por la producción. La deuda de las personas físicas con el sistema financiero (deuda privada), así como la deuda de las Naciones (deuda pública), se encuentra tan condicionada por la excesiva asimetría entre acreedores y deudores que resulta difícil hablar, desde los que tenemos una visión del mundo (si se quiere, llámesela “ideología), que considera que la desigualdad extrema, incluso la grave, resulta intolerable en una sociedad democrática, de deuda legítima. Por esta razón, lo que he escrito en otros lugares al respecto, lo afirmo ahora con mayor rotundidad: el capitalismo financiero actual no es un modelo socioeconómico moralmente lícito, pues a la vez que genera riqueza, genera al mismo tiempo, como un doble efecto, la exclusión exponencial de más personas del sistema productivo, lo que a su vez genera paro, y la exclusión exponencial de más personas del acceso a bienes y servicios, aun de primera necesidad, lo que produce desigualdad. Con ello el capitalismo, que antaño pudo ser lícito, precisamente por la existencia de contrapoderes fácticos, incluso militares, que limitaban su hegemonía en el escenario de la política de bloques, pero también por una mayor integración entre economía financiera y economía real, y por la pervivencia de una cierta ética del comercio, en el momento actual es directamente responsable de la miseria de la gran mayoría de población mundial, como han destacado insignes Premios Nobel de Economía como Stiglitz o Krugman, y se ha encargado de demostrar recientemente Piketty, en su inmensa obra “El Capital en el siglo siglo XXI”: 2014. Un sistema económico que genere riqueza, pero que al mismo tiempo impida su distribución equitativa, conforme al destino universal de los bienes, es decir, que éstos lleguen por los mecanismos de la justicia social y de la caridad, a todo el género humano, tal y como ha proclamado la doctrina social de la Iglesia, especialmente a partir del Concilio Vaticano II, en las declaraciones “Gaudium et spes”, o las encíclicas Populorum Progressio del beato Pablo VI, “Centesimus Annus” del papa San Juan Pablo II, o la reciente encíclica “Laudato sí”, sobre el cuidado de la casa común, publicada el pasado mes por el papa Francisco, es sencillamente inmoral. En definitiva, se trata de llevar a término la máxima que ya fuera expresada por San Pablo en su Segunda Carta a los Corintios, 9, 13-15, cuando escribiera: “No se trata de aliviar a otros pasando vosotros apuros, sino de lograr la igualdad. Que vuestra abundancia remedie por ahora su escasez, de modo que un día la abundancia de ellos remedie vuestra escasez. Así habrá igualdad. Como está escrito: A quien recogía mucho no le sobraba, a quien recogía poco no le faltaba”.

Es necesario, desde mi punto de vista, rediseñar, refundar o sustituir el sistema económico capitalista por un modelo que, combinando el respeto a la iniciativa privada y a la propiedad personal, sea capaz de distribuir la riqueza de modo equitativo, integrando fórmulas societarias o de tipo cooperativo, para que los bienes y recursos naturales, y la riqueza generada por el hombre, no permanezca en manos de unos pocos, sino que llegue a todos los hombres. Tal es, por otra parte, desde mi punto de vista, una de las fórmulas más acordes con el auténtico mensaje evangélico y con un planteamiento humanista que prime la persona y su dignidad sobre las frías cifras de la macroeconomía, aspectos “sagrados” del neoliberalismo o del ultraliberalismo. Porque al igual que Nuestro Señor Jesucristo declaró que “no se hizo el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre”, la economía no es más que una ciencia que debe estar al servicio del hombre, y no al revés: de sus necesidades, de las necesidades de todos los hombres y mujeres que poblamos el Planeta.

Por ello, porque se trata de una cuestión de dignidad, admiro a los que voten no, aun sabiendo el trágico destino que les aguarda (la tragedia, al menos en la forma en la que la conocemos, también la inventaron los griegos, igual que la democracia). Que un ciudadano, después de ocho años de políticas de recortes dictadas por la Troika y que no han hecho más que asfixiar al Pueblo griego, diga OXI/NO a las condiciones leoninas del FMI o de la Troika significa que no está dispuesto a dejar que su parte de soberanía económica sea decidida en los oscuros pasillos de un edificio de Bruselas por personas que carecen de legitimidad democrática alguna, o en las logias londinenses. Que no acepta las reglas de un comercio internacional ilícito, y que, por tanto, está dispuesto a ser asfixiado, incluso a morir de hambre, como consecuencia de su decisión, pero al mismo tiempo poniendo de manifiesto que los responsables de dicha decisión no se encuentran ni el Gobierno ni el Pueblo griego, sino que son encorbatados señores de Bruselas, Londres o Frankfurt que en fondo están deseando el “Grexit” para incrementar el poder derivado de sus ilícitas especulaciones. Es la lógica de los mártires. Y frente a ella sólo cabe mi empatía, mi silencio y mi respeto.

Παραβολή του οφειλέτη των δέκα χιλιάδων ταλάντων. Ματθαίος 18: 23-35

(Ματθαίος 18:23) δια ωµοιωθηfue η βασιλεια των ουρανων ανθρωπω Βασιλει ος ηθελησεν συναραι λογον µετα  των los δουλων αυτου (24) αρξαµενο δε αυτου συναιρειν προσηνεχθη αυτω εις  οφειλετης µυριων Ταλαντων (25) µη No εχοντος δε αυτου αποδουναι εκελευσεν αυτον κυριος αυτου πραθηνα και την γυναικα αυτου και y τα  Τεκνα και y πανταtodas οσα  ειχεν και y αποδοθηναι (26) ουν δουλος προσεκυνει αυτω λεγω κυριε µακροθυµησον  επ εµοιmí και y παντα σοι αποδωσω (27) σπλαγχνισθεις δε κυριο του δουλου εκεινου απελυσεν  αυτον και το δανειον αφηκεν αυτω  (28) εξελθων δε ο el δουλος εκεινος ευρεν ενα των  συνδουλων αυτου ος ωφειλεν αυτω εκατον δηναρια και κρατησας αυτον επνιγεν λεγων αποδος  µοι  ει τι οφειλεις (29) πεσων ουν συνδουλος αυτου εις τους ποδας αυτου παρεκαλει  αυτον  λεγων µακροθυµησον  επ sobre εµοι mí και y αποδωσω σοι (30) ο δε ουκ ηθελεν αλλα απελθων εβαλεν αυτον εις φυλακην εως ου αποδω το οφειλοµενον (31) ιδοντες δε οι συνδουλοι αυτου γενοµενα ελυπηθησαν σφοδρα και y ελθοντες  διεσαφησαν τω κυριω Εαυτων παντα γενοµενα (32) τοτε προσκαλεσαµενος αυτον ο κυριος αυτου λεγει αυτω δουλε πονηρε πασαν την οφειλην εκεινην αφηκα σοι επει παρεκαλεσας suplicaste µε a mí (33) ουκ εδει και σε ελεησαι τον συνδουλον σου ως και εγω σε ηλεησα (34) και οργισθεις ο κυριος  αυτου παρεδωκεν αυτον τοις βασανισταις εως  ου αποδω παν το οφειλοµενον  αυτω (34) ουτως και ο πατηρ µου ο επουρανιος ποιησει υµιν εαν µη αφητε εκαστος τω αδελφω αυτου απο των καρδιων υµων τα παραπτωµατα αυτων. (Del Evangelio Según San Mateo. Texto Bizantino-Interlineal Griego-Español).

Parábola del Deudor de los diez mil talentos. Mateo 18:23-35

“Por lo cual [esta frase liga la parábola directamente a lo que el Señor acababa de decir sobre el perdón en los párrafos precedentes] el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. Más él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.”

Licencia de Creative CommonsAbout the Greek tragedy: (demos) δeμος (pathos), πάθος and αγορές (Markets). Όχι (Nai) as a moral response. byPablo Guérez, PhD is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional License. You can find more permissions beyond the scope of this licence writing to the author via pablo.guerez@gmail.com, pablo.guerez@uam.es, @pabloguerez. Official bodies of the Hellenic Republic can use this text, even for profit, for any purpose. Natural and legal persons of the Hellenic Republic can use this text, nonprofit, unless authorized by the author, for information, communication, teaching, research or other non-profit, no conditions other than the recognition of its authorship.
Interesting links:

http://www.lasexta.com/programas/el-intermedio/inaki-gabilondo-que-gustaria-saber-como-llega-congreso-ahora_2015070200413.html

24/M: Vientos de cambio. Un análisis valorativo y teleológico de los resultados electorales en clave sociológica

mayo 26, 2015 § Deja un comentario


A vosotros, los que habéis iniciado el cambio. Y a nosotros, el pueblo.

(…) that this nation, under God, shall have a new birth of freedom—and that, government of the people, by the people, for the people, shall not perish from the earth (Abraham Lincoln, from the Gettysburg Address, given to Edward Everett, 1864)

 

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Ada Colau y Manuela Carmona celebran su victoria electoral. Fotografía de Avelino Rodrigues ©.

Las elecciones del 24-M han revelado un importante cambio en la sociología electoral, que ha afectado a las formas de hacer política. Frente a las formas tradicionales basadas en los partidos políticos, la irrupción en muchos municipios especialmente estratégicos, como Madrid, Barcelona o Zaragoza, de candidaturas de unidad popular, que han sabido aglutinar a la gente de los movimientos sociales de inspiración tan diversa como los que protagonizaron el 15-M, han supuesto un desafío al sistema tradicional de entender la política en nuestro país y, en concreto, al Estado de partidos, al que eufemísticamente llamara el gran constitucionalista de los inicios del funcionamiento del Tribunal Constitucional, Don Manuel García Pelayo, Estado “con partidos”.

Y es que, hasta ahora, el sistema parlamentario, en los 28 años que llevamos de democracia en España, se había orquestado en torno a la fórmula tradicional todavía vigente, en el entonces denominado “mundo libre” en los años que vieron el alumbramiento de la Constitución de 1978, fórmula a la que, como en muchas cosas, los españoles llegamos con retraso. Y no es que no hubiera entonces fórmulas de participación ciudadana más allá del voto cada cuatro años con prohibición expresa del mandato imperativo. El Partido Comunista, por aquel entonces el único conocido como “El Partido”, conoció, junto a dinámicas autocráticas propias de las peores versiones del marxismo, también el llamado “centralismo democrático” trotskista, inspirado en la máxima de “máxima democracia en el interior, y máxima unidad en el exterior”. Conviene recordar que entonces en el Partido Comunista, por su capacidad organizativa, militaba gente de la más diversa ralea. Y conviene recordarlo precisamente frente a aquéllos que ahora, desde la derecha española, representada en buena parte por una combinación explosiva de lo que queda del franquismo sociológico y por la adhesión triunfalista a un ultraliberalismo al más impuro estilo “Chicago Boys” –una de cuyos máximos exponentes es la recientemente destronada Esperanza Aguirre-, que se atreve a despreciar no sólo a quienes piensan diferente tachándoles a todos de “chavistas”, golpistas, miembros de la mal llamada “izquierda radical”, u otras lindeces que todos hemos escuchado a lo largo de la campaña electoral, sino a compañeros o camararadas –desconozco cómo se llaman entre sí en ese partido-, más afines a un escuálido conato de democracia cristiana que en España, más allá de la efímera experiencia de la UCD, nunca llegó a cuajar.

La Ley Orgánica del Régimen Electoral de 1985, hija de su tiempo, contemplaba también, junto a los sujetos políticos por antonomasia, la posibilidad de que hubiera “agrupaciones de electores”, pero las propias dificultades burocráticas del sistema implantado, unido a la práctica inexistencia de un tejido de sociedad civil organizado en el Estado asimilable al que existe en otras democracias occidentales, y, típicamente, en las de corte anglosajón, hacían que las opciones de  “participación ciudadana directa no representativa”, como el referéndum o la iniciativa legislativa popular, fórmulas complementarias, por no decir folkróricas, de un sistema de democracia representativo de corte clásico, reglamentado por un sistema electoral rígido de listas cerradas y bloqueadas (con la excepción, por su peso poco significativa, de las elecciones al Senado; pero incluso la legitimidad democrática de estas elecciones estaba corregida por un sistema electoral muy mayoritario perfectamente diseñado para desligar a los representantes electos de cualquier comunicación con la ciudadanía, como ocurre con los sistemas uninominales de corte anglosajón, en los que los candidatos pelean literalmente el voto barrio por barrio, o distrito por distrito.

Sea como fuere, una serie de factores cuyo análisis detenido no es posible realizar aquí, pero en entre los que destacan la corrupción, el desgaste mayoritario del sistema de partidos, y la percepción social de desconexión por parte de los ciudadanos respecto de sus representantes políticos, en el contexto de una crisis ética y de legitimidad de las instituciones a escala mundial, con el cuestionamiento de la legitimidad democrática de las instituciones supranacionales a las que los Estados, de acuerdo con el discurso hegemónico del pensamiento único, han ido cediendo soberanía, agravada por una crisis económica globalizada que, en nuestro país ha explotado con el añadido de ingredientes locales, han supuesto el clima idóneo para que romper el umbral de tolerancia de los ciudadanos, en su percepción de no ser ya más agentes de su destino. La percepción de pérdida de soberanía y la crisis de lo que, en otros lugares, he denominado “ficción contractualista”, en función de la cual la soberanía procede del pueblo, del que emanan los poderes del Estado, ha irritado, utilizado una terminología sociológica muy empleada en teoría de sistemas a la sociedad civil española, de tal manera que ha contribuido a la emergencia de los llamados “movimientos sociales”, movimientos de participación ciudadana o movimientos de participación directa, que, en el fondo, han venido a reivindicar el espacio público que por derecho debe corresponder a los ciudadanos. En definitiva, la vieja idea tan bien expresada por Lincoln en el discurso de Gettysburg, de un gobierno “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. De que los ideales ilustrados de la modernidad no podían sucumbir en la posmodernidad de la falta de centralidad del poder, sino que debían ser canalizados por nuevos vehículos de participación ciudadana en la cosa pública. La ciudadanía o, en términos más clásicos, “el pueblo”, ha tomado conciencia de que debía recupera un espacio, y que ese espacio era precisamente el poder político, hurtado por tecnócratas que, utilizando un viejo lenguaje marxista, eran simplemente las correas de transmisión profesionalizadas del Poder en la sombra: el de los lobbies económicos. La prudencia me aconseja no ir más arriba en la búsqueda de quién, quiénes o qué nos gobierna realmente. Sobre ello también he tratado en otro lugar.

La lectura que cabe hacer, a nivel sociológico, de estas elecciones, puede resumirse, aun a riesgo de ser demasiado reduccionista, en lo siguiente: la irrupción de una nueva formación política, Podemos, no sin debates y sacrificios internos, ha tenido la habilidad de apostar por la integración de las candidaturas de unidad popular ha servido de resorte para espolear a una ciudadanía descontenta, y con razón. Las víctimas de los desahucios, de las políticas de recortes, del crecimiento desigual y de las consecuencias del desmantelamiento del Estado del bienestar y de la propia credibilidad de las instituciones, agrupadas en una diversidad de movimientos sociales y de “mareas” que en su momento desembocara en lo que fue el 15-M, han evolucionado hacia un nivel organizativo suficiente como para presentarse, frente al electorado más pasivo, como una fuerza o conjunto de fuerzas razonables como opción electoral política y, sobre todo, como opción de gobierno, comenzando por el gobierno de los Ayuntamientos y, en algunos casos, por el de algunas entidades territoriales superiores y alguna Comunidad Autónoma. El partido político Podemos, formalmente clásico y materialmente dinámico, constituía un vehículo adaptado para participar, con opciones serias de gobierno, en la contienda electoral. A condición no dejarse arrastrar por sus sectores más populistas. Es así cómo la legitimación material de Podemos de cara a estas elecciones –y ello se ha visto por los resultados electorales, comenzando por las plazas más emblemáticas del Estado- necesitaba integrar una buena parte de los movimientos sociales, para construir lo que se ha llamado “candidaturas de unidad popular”. Asistimos, y coincido en esto con mi colega Fabio Gándara, articulista del Huffington Post, a un momento que a muchos nos puede resultar ilusionante, a distinto nivel, en la historia de la democracia española. Con la convergencia del acervo técnico de la gente de Podemos y la legitimidad material de la gente sin más, “el pueblo”, parece que buena parte de las exigencias de legitimidad democrática de un sistema económico-político percibido por la mayoría de la ciudadanía ha comenzado a ocupar el espacio público que la ciudadanía había perdido, y con ello hoy parecen posibles exigencias que hace cinco años hubiesen sido impensables, o meros sueños utópicos. Poner a los poderes fácticos en su sitio. Plantarse ante las deudas injustas. Desterrar la usura y la insolidaridad del país. Y todo ello ha comenzado ya, “ahora”, como se han llamado algunas candidaturas, en el nivel de las elecciones municipales. Para que el “debe” del sujeto político que nació con las revoluciones de la Ilustración vuelva a ser el “es”: “nosotros, el pueblo”. Las tres palabras con las que comienza la Constitución norteamericana. Y permitidme, mis queridos lectores, para concluir, la “licencia poética”: para que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparezca de la faz de la tierra.

 

Por Pablo Guérez Tricarico, PhD

Doctor en Derecho

Acreditado a Profesor Contratado Doctor

@pabloguerez

 

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Despedimos a un hombre extraordinario, que fue mucho más que una mente maravillosa

mayo 25, 2015 § Deja un comentario


http://www.nytimes.com/2015/05/25/science/john-nash-a-beautiful-mind-subject-and-nobel-winner-dies-at-86.html?_r=0

JON NASH: OBITUARIO

JOHN NASH, IN MEMORIAM

JOHN NASH, IN MEMORIAM

John Nash nos ha dejado. Un hombre con una mente maravillosa, cuya vida fue llevada al cine en 2002, fue un hombre aquejado de esquizofrenia que fue capaz de trabajar en la investigación al más alto nivel no gracias a su debilidad, sino a pesar de ella. Todo un ejemplo de superación y un modelo de referencia para muchas personas que nos consideramos aspirantes a intelectuales, científicos y no científicos, entre los que me encuentro. Realizó una brevísima incursión en la teoría de juegos que le valió el Premio Nobel de Economía por sus investigaciones en este ámbito del conocimiento, con su aportación del equilibrio de Nash. De él han bebido muchos especialistas en teoría de juegos, pero sus investigaciones trascendieron más allá del puro ámbito matemático, ámbito en el que él se sentía más cómodo y donde recibió su mayor reconocimiento por parte de la comunidad científica por sus investigaciones sobre los desarrollos de las derivadas parciales, que le valieron el reconocimiento del Parlamento Noruego este mismo año de 2015. En el ámbito humano, sus aportaciones sirvieron para desarrollar los cimientos de una nueva economía cooperativa, no basada en el lucro, y en la valorización de la importancia de los juegos de suma no cero, es decir, de los juegos cooperativos. Todo un hombre de una talla intelectual y moral extraordinarias. En su debilidad estribaba su fortaleza, encerrada en los misterios del cerebro y de la mente humanas. Su extraordinaria personalidad reflejó como nunca la cruz de la estigmatización social de un funcionamiento cerebral diferente patologizado por la sociedad y la gloria del reconocimiento científico, esa sí objetiva y perdurable, más allá de cualquier contingencia de las ciencias emergentes e imperfectas que tienen al hombre y a su entorno como objeto -como la psicología científica, las neurociencias o la propia economía, y que pretenden erigirse en subteorías del Todo del hombre. Absurdo. Y el absurdo no existe en la mente cristalina de John Nash. Las matemáticas no mienten, y el hecho de que el hombre tenga acceso a ese tipo de lenguaje tan formalizado es todavía un gran misterio que las ciencias psicológicas, en sus variadas escuelas, con sus vanas pretensiones de cientificidad, no han sido, ni creo que nunca sean capaces de desentrañar. Porque, como bien dijo Einstein cuando se le ofreció la Presidencia del Estado de Israel, “la política es para el presente; pero una ecuación es para la Eternidad”.

Mis honores, John Nash. Descansa en paz.

Por Pablo Guérez Tricarico, PhD

English Version (comment approved by The New York Times on 12.28 am GMT+1 5/26/2015; must be less than 1500 characters)

link: http://www.nytimes.com/2015/05/25/science/john-nash-a-beautiful-mind-subject-and-nobel-winner-dies-at-86.html?comments=

Dr. Pablo Guerez Tricarico

Madrid, Spain. 6 hours ago

John Nash has left us. A great example of perseverance and a reference model for many people who consider ourselves aspiring intellectuals, scientists and non-scientists, among whom I am. He made a brief foray into game theory earned him the Nobel Prize in economics for his research in this area of ​​knowledge, with its contribution of Nash equilibrium. He strongly influenced many specialists involved in games theory’s investigations, but his research transcended beyond pure mathematical field, a field in which he felt most comfortable and where he received his greatest recognition from the scientific community for his research on developments partial derivatives. On the human level, his contributions helped to develop the foundations of a new cooperative economy, not based on profit, and the appreciation of the importance of the non-zero-sum games, ie, cooperative games. A man of extraordinary intellectual and moral stature. In his weakness he lays his strength, locked in the mysteries of the human brain and mind. His awesome personality reflected as never the cross of the social stigma of a different brain function pathologized by society and the glory of scientific recognition, this really objective, beyond any contingency and imperfect science emerging regarding the “social sciences”, like psychology or economy, that seek to establish a Theorie of the whole man. Absurd. But absurdity does not exist in the pure mind of John Nash.

My honors, Dr. Nash. Rest in peace.

By Pablo Guérez Tricarico, PhD, from Spain

Reflexiones personales cuatro años después del 15-M-2011

mayo 15, 2015 § Deja un comentario


A mis padres, como yo, hijos del siglo XX

Foto de Democracia Real

Foto de Democracia Real

A cuatro años del 15-M-2011. Yo estuve allí… Entonces, todavía podía definirme joven, a efectos político-estadísticos. A pocos meses de que acabara mi contrato terminal con una Universidad que había tomado ya la decisión de política universitaria de no renovarme años atrás. Como premio a un Doctorado con Premio Extraordinario me fui al paro, y sí, empecé a cobrarlo.

Por aquel entonces, dentro del movimiento de indignados -recuerdo que entonces no tardaron en surgir apelativos más o menos despreciativos o jocosos para los jóvenes que, en diferente grado, participamos del movimiento, como el de “perroflautas”, estaba por lo general denostado por la mayoría de la opinión publicada de dentro y de fuera del país, que lo tildaban poco más de un movimiento de jóvenes vagos manipulados por el comunismo o vaya Ud. a saber qué oscura conspiración izquierdosa-, yo ya me definía como perteneciente al sector de los decepcionados, o “disappointed”; como parte de aquella generación de los ’80 a la que el destino del mundo y de la economía financiera habían hurtado la posibilidad de continuar con su vida laboral; en mi caso, era mucho más que ello: era una vocación, un proyecto de vida con el que me sentía identificado y al cual serví desde el primer momento con las energías que en cada momento pude poner en marcha. Y representaba además, económica y socialmente, la posibilidad de plantearme un proyecto vital de estabilización profesional y personal desde el cual encontrar un sitio “últil” y “respetado”, en esta sociedad de consumo cada vez más deshumanizada. Hasta que aquellos que pudieron haberme apoyado -algunos, quizá no me conocían o no quisieron conocerme-, pero que tenían esa responsabilidad, que no puedo sustraerles ahora -si bien pueda perdonarles-, truncaron mi vida y me arrojaron a un exilio económico, social, laboral y personal que ya dura demasiado.

Comprenderán ustedes que, a mis treinta y seis, y vistas las cosas que se han destapado y la actitud incluso de la gente más humilde, no tenga puesta demasiadas esperanzas en estas elecciones. Ni en éstas, ni en las generales. Volverán a ganar los mismos, los de siempre, la España de charanga y pandereta indolente ante el sufrimiento de los más débiles y envidiosa de los ricos, sin la más mínima voluntad para cambiar las cosas desde abajo. Y aun así, las instituciones europeas nos dicen que el 15-M ha sido un ejemplo de democracia, un activo positivo para la “marca España”. ¿Dónde el 15-M?, me pregunto yo ahora, como se preguntaran Aguaviva en 1969: ¿dónde los hombres?

La grandeza y las limitaciones del 15-M es que fue un movimiento espontáneo, y, como tal, no ha sido promovido por ninguna formación política. Tampoco, y mal que les pese a muchos, ha dado origen directamente a formaciones políticas, aunque puede decirse que el movimiento sí contribuyó a crear un cambio en la conciencia cívica de este mediocre país que ha propiciado un cambio en el escenario político basado en el tradicional modelo bipartidista. Aunque sí es verdad que algunas de las propuestas nacidas al amparo del 15-M, convenientemente matizadas y encorsetadas, han sido, tras haber saltado a la palestra del debate público y parlamentario, adoptadas tanto por las nuevas formaciones nacidas del descontento generalizado respecto de la calidad democráctica y del estilo de gobierno tradicional, como Ciudadanos o Podemos, como por partidos políticos tradicionales (como el PSOE, por ejemplo, en relación con la regulación de la dación en pago), y han influido, siquiera sólo de modo formal, en las políticas del PP, cuyo Gobierno aprobó un tibio real-decreto de “segunda oportunidad” para los deudores hipotecarios y no hipotecarios, que yo creo que habría sido impensable sin la movilización ciudadana. Donde sí que influyó más el espíritu reivindicativo del 15-M, y la percepción del respaldo popular, fue en organizaciones sociales que denunciaron graves injusticias sociales al margen de las formaciones políticas y sindicales tradicionales, como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, que, a través de sus distintas asambleas, consiguieron la paralización de deshaucios, consiguiendo incluso el apoyo de algunos partidos políticos de izquierda minoritarios o de otros colectivos sociales y, en ocasiones, en la propia sociedad civil.

Sin embargo, y a pesar de todo, mi mirada actual sobre la realidad sociopolítica española es bastante negativa, en lo que respecta a sus posibilidades de transformación o, como se dice ahora, “regeneración democrática”. En este sentido, hago mías las palabras de José Sacristán cuando afirma que, visto lo visto, y sabido lo que la gente sabe, volverán a ganar los de siempre, lo cual demostrará que este país es una mierda (sic). En cuanto a mí, sólo un cambio de país, un cambio personal radical que pase por renunciar al mundo y a sus legítimas apetencias en pos de objetivos tan alejados de la política tal y como es entendida ahora, como la ayuda caritativa al prójimo a través de ONGs o la búsqueda de la santidad, o un milagro, pueden hacer nacer de nuevo en mí la alegría que da la dignidad de poder vivir de un trabajo cualificado cuyas herramientas, con sus luces y sombras, he procurado obtener durante toda mi vida.

Por Pablo Guérez Tricarico, PhD

Doctor en Derecho

Ex Profesor de Derecho Penal de la Universidad Autónoma de Madrid. Inscrito en el Servicio Público de Empleo de la Comunidad de Madrid desde el 28/7/2011. Razón: Universidad Autónoma de Madrid, Rectorado. Calle Einstein, no. 1, 28049 Madrid.

@pabloguerez

 

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Taxonomía del activista político español (RB)

mayo 9, 2015 § Deja un comentario


Enhorabuena, David, por tu entrada, a la que he accedido por casualidad ¿o tal vez no?, y por tu excelente blog. Creo que has dado en un punto clave de las deficiencias de nuestro sistema político. En una noche insomne de viernes en plena efervescencia de campaña electora, la reflexión callada me ha hecho toparme, tal vez por intervención de la Providencia, con tu interesantísimo artículo, en medio, a su vez, de un muy interesante blog que animo a mis lectores a visitar. Sirvan las siguientes modestas reflexiones, espero, aun precipitadas -¡pero cómo no van a serlo, al menos en parte, en esta sociedad mediática dominada por el eficientismo inmediatista en el que el noble arte de la política se ha convertido en una contienda apenas sin reglas para atrapar votos, al más puro estilo salvaje estadounidense de “vote-catching” que ya describieran sociólogos como Schumpeter1-, para enriquecer el debate y difundir algunas ideas con el loable fin de arrojar algo de luz en medio de la vorágine electoralista que acaba de comenzar.

Sobre la calidad de nuestro sistema democrático y lo que yo he dado en llamar la “falacia contractualista”, que está en la base de la creencia de la separación de poderes, así como sobre muchas de las cosas que se sugieren en el artículo que me dispongo a rebloguear, mucho tendría que decir, y, como he dicho antes, creo que el autor ha dado en el clavo, por lo que respecta a uno de los fallos sistémicos del sistema político español; sistema irritado, utilizando el lenguaje sociológico de la teoría de sistemas de Niklas Luhmann, por un sistema económico que es “estructura” en sentido marxista. Pero a mi juicio, y en ello difiero del marxismo, al menos del ortodoxo, el carácter estructural no viene dado por la naturaleza materialista dialéctica de la economía, sino que más bien esta situaciómn de “irritación” del sistema político por el sistema económico es dada por el peso que ha adquirido un pensamiento económico único de corte ultraliberal, en términos de hegemonía cultural en sentido gramsciano. Sobre esto he hablado y escrito hasta la saciedad y no se me ha hecho caso, incluso en los círculos más cercanos. Aun a riesgo de ser impopular y no coincidir con la sensibilidad del perfil de determinados lectores de este blog, voy a atreverme a compartir algo que escribí el año pasado, al hilo del debate monarquía/república, que personalmente considero una cuestión accidental y muy secundaria.

Pues a mi entender, lo importante es la calidad democrática y el poder de los ciudadanos, de la gente, del “we the people” que alimentó las Constituciones democráticas como la Constitución americana en la época de los padres fundadores, y que la democracia sea participativa y lo sea de verdad en sentido material, y no “burgués” o formal, utilizando una terminología marxista conocida. Porque de nada sirven los derechos, incluidos los de primera y segunda generación, si no se arbitran los mecanismos suficientes para cumplir el mandato constitucional recogido en el artículo 9.2 CE: “Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social”. Desde luego, también los tiempos de nuestro constituyente, a treinta y siete años vista, fueron sin duda, aun con sus defectos, tiempos mucho más nobles que los actuales, donde el dios Dinero (Mammon en arameo) no detentaba la supremacía cultural, en sentido gramsciano, del pensamiento social a todos los niveles. Por si a alguien le interesa a estas alturas, ya metidos de lleno en campaña electoral, ahí va mi entrada. Soy formal en el lenguaje y en los tratamientos, porque mi formación es clásica y creo que el protocolo no está reñido con la crítica de fondo. Es más, a veces es mucho más eficaz, en el plano meramente estratégico, mantener formas que a uno le gustan, para denunciar que, frente a “poderes” irracionales como la monarquía, existen poderes ocultos en la sombra, basados en el culto al dios Dinero, mucho más poderosos. Así que, de nuevo, me atrevo a compartir mi vieja entrada, escrita deliberadamente “a modo de ensayo”, que por supuesto animo a que critiquéis, bien el blog o por este medio, así como a que la difundáis libremente, dentro de los términos de la licencia que incorpora, y que por cierto me alegra ver que es del tipo de las utilizadas por el autor de este blog que tengo el honor de rebloguear, salvo que su autor o administrador me comuniquen algo en contra. Así que, sobre la separación de poderes y el bla…bla…bla… burgués de nuestra “fiesta de la democracia”, me remito a mi entrada via http://pabloguerez.com/2014/06/04/dios-salve-a-s-a-r-don-juan-carlos-y-a-felipe-vi-dicho-por-un-republicano-breve-ensayo-sobre-la-oportunidad-historica-de-la-abdicacion-del-soberano-y-sobre-la-soberania-en-el-contexto-de-la-crisis/

De nuevo, mis felicitaciones, David.

Por Pablo Guérez Tricarico, PhD
Doctor en Ciencia Jurídica
Acreditado a Profesor Contratado Doctor
Ex Profesor de Derecho Penal de las Universidades Autónoma de Madrid, Universidad Nacional de Educación a Distancia y Colegio Universitario “Cardenal Cisneros”
Miembro del Instituto de Ciencias Forenses y de la Seguridad ICSA-UAM
Colegiado ICAM núm. 97.901
Desempleado e inscrito en el SEPE como demandante de empleo desde el 28/7/ 2011
Razón: Universidad Autónoma de Madrid, Rectorado, C/ Einstein, no. 1, 28049, Madrid.

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