About the Greek tragedy: (demos) δeμος (pathos), πάθος and αγορές (Markets). Όχι (Nai) as a moral response.

julio 5, 2015 § 2 comentarios


Για τους ανθρώπους και την Ελληνική Κυβέρνηση

This Is What the Greek Referendum Ballot Will Look Like

oxi-greece-no

Perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores (Mt 6, 12)

Forgive us our debts, as we forgive our debtors (Mt 6,12)

Dimitte nobis debita nostra, sicut et nos dimittimus debitoribus nostris (Mt 6, 12)

Συγχώρεσέ μας τα χρέη μας, όπως συγχωρούμε τους οφειλέτες μας (Ματθαίος 6, 12)

 

“Queda mostrado cuán inaceptable es la afirmación de que la derrota del socialismo deja al capitalismo como único modelo de organización económica. Hay que romper las barreras y los monopolios que colocan a tantos pueblos al margen del desarrollo, y asegurar a todos -individuos y naciones- las condiciones básicas que permitan participar en dicho desarrollo (…) Es ciertamente justo el principio de que las deudas deben ser pagadas. No es lícito, en cambio, exigir o pretender su pago, cuando éste vendría a imponer de hecho opciones políticas tales que llevaran al hambre y a la desesperación a poblaciones enteras. En estos casos es necesario -como, por lo demás, está ocurriendo en parte- encontrar mecanismos de reducción, dilación o extinción de la deuda, compatibles con el derecho fundamental de los pueblos a la subsistencia y el progreso” (De la carta encíclica “Centesimus Annus” de San Juan Pablo II, 1991, escrita con motivo del centenario de la publicación de la “Rerum Novarum”).

“La política no debe someterse a la economía, y ésta no debe semeterse a los dictámenes y al paradima eficientista de la tecnocracia. Hoy, pensando en el bien común, necesitamos imperiosamente que la política y la economía, en diálogo, se coloquen decididamente al servicio de la vida, especialmente de la vida humana. La salvaciión de los bancos a toda costa, haciendo pagar el precio a la población, sin la firme decisión de revisar y reformar el entero sistema, reafirma un dominio absoluto de las finanzas que no tiene futuro y que sólo podrá generar nuevas crisis después de una larga, costosa y aparente curación. La crisis financiera de 2007-2008 era la ocasión para el desarrollo de una nueva economía más atenta a los princioios éticos y para una regulación de la actividad financiera especulativa y de la riqueza ficticia. Pero no hubo una reacción que llevara a repensar los criterios obsoletos que sigue rigiendo al mundo. La producción no es siempre nacional, y suele estar atada a variables económicas que fijan a los productos un valor que no coincide con su valor real” (De la Carta encíclica “Laudato sí” del papa Francisco, dada en Roma, junto a San Pedro, el 24 de mayo, Solemnidad de Pentecostés, del año 2015, tercero de su Pontificado, pp. 144-145) 

“The true essence of the banking industry is turning us all into debt slaves” (The International, US/GE, 2009, directed by Tom Tykwer, written by Erin Warren Singer)

Kyrie eleison. Christe eleison. Kyrie eleison. Grecia se encuentra en este momento en un estado realmente crítico a causa de una deuda de 1.600.000.000 de euros que no puede pagar al FMI. Es sólo un primer pago de la deuda, frente a la cual la República Helénica ya ha incurrido en mora. El próximo lunes, 20 de julio, vence, D. m., un pago de 3.500.000.000 que Grecia debe al Banco Central Europeo. Ante esta situación, el primer ministro Tsipras, tras las fallidas negociaciones con el Eurogrupo, ha decidido hacer algo cuestionable, pero profundamente democrático y lleno de sentido de Estado y de responsabilidad: convocar un referéndum para hoy, 5 de julio, para que los griegos decidan su destino. Para que decidan si desean continuar pidiendo como esclavos a las vetustas instituciones de Bretton Woods –y, de paso, a sus lacayas instituciones financieras y de crédito europeas-, cuyo liderazgo moral internacional, después de los escándalos de Strauss-Kahn, Rato y la propia Cristine Lagarde está hoy más que nunca en entredicho, a costa de más recortes y políticas de austeridad (o austericidio), o bien dar un salto en “territorio desconocido”, plantarse y decir: NO (Όχι, en griego), asumiendo las trágicas consecuencias que esta decisión podría conllevar. La mayor parte de la prensa oficialista europea, pero sobre todo española, en coherencia con el discurso neoliberal que detenta la hegemonía cultural del pensamiento económico y político, ha mostrado un absoluto desprecio hacia el Gobierno griego de Syriza legítimamente elegido, solamente por el hecho de que dicho Gobierno se ha atrevido a cuestionar los mandamientos neoliberales y la legitimidad de la deuda. Sin embargo, pocos han sido los que han analizado el origen de la deuda griega o se han molestado en analizar cómo el pueblo griego ha sido víctima de gobiernos corruptos de partidos que se han movido desde la ortodoxia económica.

Toda esta situación de Grecia y la reacción de nuestros representantes políticos que han gestionado la cosa pública desde que comenzó la “crisis” me resulta sencillamente repugnante. Para empezar, tengo un sentimiento de amarga indiferencia hacia todos aquellos que se declaran católicos de irreprochable conducta y que han contribuido a enfangar más nuestro país, habiendo despilfarrado nuestro dinero -no el suyo-, y ahora dan lecciones a los griegos de austeridad, gobernabilidad y demás tecnicismos político-criminalmente correctos. De nuestros trasparentes rescates a la banca prefiero no hablar. Esos rescates nos han hecho a más de uno insolventes, “descartables”, como proclama lúcidamente el papa Francisco en su última encíclica “Laudato sí”. Mas aun siendo insolvente, estoy más cerca del pueblo griego de lo que pude estar jamás. Más cerca de cuando me enamoré de ellos y de su cultura cuando leía a sus filósofos y a sus escritores en un Bachillerato de primera durante el estudio de aquellas asignaturas que el ministro saliente de maleducación, el señor Wert, considera, con razón, inútiles. Inútiles para ser “emprendedor” y no persona, que es el único objetivo que le preocupó a su Administración. ¡Cómo no voy a perdonar, si es que tengo algo que perdonarles, yo, a los griegos! Como cristiano, no puedo dejar de recordar en estos momentos la parábola de los diez mil talentos, que encontramos en Mateo 18, 23-34. De aquel rey compasivo que le perdonó toda su deuda a su siervo, y éste, no contento de semejante merced, al encontrarse con un compañero que le debía a su vez cien denarios, se los intentó exigir. El rey se enteró y mandó que el primer deudor, con el que tanta compasión había tenido, fuera encerrado en la cárcel y atormentado allí hasta que hubiese pagado el último céntimo de su deuda. Así reacciona al mundo con la letra de una ley sin alma y con consignas de justicia conmutativa al estilo de “las deudas hay que pagarlas”, y que ignora la dimensión infinita de la Misericordia. Una Misericordia que es tan difícil de encontrar en los hombres que sólo puede tener un origen divino. Y cuya fuente, en Quien los cristianos creemos y que se hizo hombre precisamente para pagar una deuda que no era Suya, sino nuestra, nos manda ejercer con nuestro prójimo. Hace unos días, el 28 de junio, la Iglesia Católica celebraba la memoria de San Ireneo de Lyon, uno de los Padres de la Iglesia. San Ireneo nos recuerda cómo hemos sido rescatados, recordando a su vez a San Pablo, a un gran precio: precisamente con la Sangre de Aquél por quien “todo fue hecho”, según reza el Credo de Niceo-Costantinopla. No, si acaso les debo yo a los griegos. Por ello, en cuanto tenga algo en mi cuenta, antes de que los acreedores usureros ilegales legalizados se ciernan contra mí, haré una pequeña transferencia a la cuenta solidaria que a tal efecto ha abierto el Banco Central Griego, antes de que sea expulsado del SEBC por “heterodoxo” y anatema. Aun ahora, si pudiera echarlo en una hucha, echaría siquiera 10 euros, que para mí significa dinero, para contribuir a salvar la dignidad del Gobierno griego.

Por mi parte, no sé lo que yo votaría, pues para ello tendría que ser griego, haber nacido y haberme criado allí, y tener memoria histórica de la actuación de mis gobernantes, así como conectar con el clima social del país. A falta de estas circunstancias, resultaría una temeridad pronunciarme ante cualquiera de las dos opciones. Ambas me parecen perfectamente legítimas. Sin embargo, no puedo dejar de expresar mi simpatía hacia el “NO”, y especialmente, hacia aquellos que voten “NO” por una cuestión de dignidad. Un antiguo proverbio hindú dice que nadie es más fuerte que el que no tiene nada que perder. Pues bien, en esta situación se encuentra buena parte de la población griega joven y no tan joven. Una situación en la que, como diría Marx, no tienen que perder sino sus propias cadenas: las cadenas que les atan a un modelo de Europa fallido, que tiene poco de Unión y menos de europeo, y mucho de gran mercado, o mercadeo. Como europeísta y ciudadano comunitario, incluso a nivel jurídico, no puedo menos que empatizar con la situación griega, pues yo concibo el proceso de integración europea como un proceso de integración en valores comunes –no precisamente cotizables-, basados en lo mejor de la tradición democrática europea común a todos los Estados miembros, y que es fuente del Derecho comunitario, tal y como declarara hace ya más de una década el entonces Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas. Valores fundados en el humanismo que, desde la tradición de la Antigüedad griega y romana, pasaron al Renacimiento y a pensadores humanistas como Erasmo de Rotterdam, Pascal, Montaigne, Vitoria o Pico della Mirandola, inspirados fuertemente por los ideales – no necesariamente compartidos a lo largo de la Historia por la Jerarquía eclesiástica-, del Cristianismo. Valores que fueron retomados en la Revolución francesa, que dieron lugar a los Estados democráticos modernos tal y como hoy los conocemos, y que en el Romanticismo evolucionaron hacia los Estados Nacionales, en cuya defensa intervinieron personalidades tan implicadas en el devenir del Pueblo griego como Lord Byron, quien dio su vida en Missolonghi para defender a los griegos frente a la enésima invasión turca de su historia, o el poeta autóctono Cavafis. Y valores que, a pesar de las guerras y de las crisis que tuvo que padecer el Viejo Continente durante el siglo pasado, han sabido resistir al paso del tiempo en varias corrientes del pensamiento moderno identificado con la tradición humanista, tanto laica como religiosa. Conviene conocer un poco de historia no sesgada frente a las demasiadas voces que desprestigian a los actuales griegos con el argumento de que no son los griegos de Pericles.

Estos valores están siendo hoy gravemente amenazados por el “pensamiento único”. Una corriente de pensamiento, de origen anglonorteamericano, que ha hecho de la economía, en principio la ciencia que se encarga del estudio de la distribución de los recursos escasos, una disciplina ideologizada al servicio de la economía financiera y de un sistema económico capitalista, basado en el Capital financiero, que ya no es capaz de garantizar, aunque genere crecimiento, una igualdad mínima en la distribución de los recursos naturales, de los bienes primarios y de la riqueza generada por la producción. La deuda de las personas físicas con el sistema financiero (deuda privada), así como la deuda de las Naciones (deuda pública), se encuentra tan condicionada por la excesiva asimetría entre acreedores y deudores que resulta difícil hablar, desde los que tenemos una visión del mundo (si se quiere, llámesela “ideología), que considera que la desigualdad extrema, incluso la grave, resulta intolerable en una sociedad democrática, de deuda legítima. Por esta razón, lo que he escrito en otros lugares al respecto, lo afirmo ahora con mayor rotundidad: el capitalismo financiero actual no es un modelo socioeconómico moralmente lícito, pues a la vez que genera riqueza, genera al mismo tiempo, como un doble efecto, la exclusión exponencial de más personas del sistema productivo, lo que a su vez genera paro, y la exclusión exponencial de más personas del acceso a bienes y servicios, aun de primera necesidad, lo que produce desigualdad. Con ello el capitalismo, que antaño pudo ser lícito, precisamente por la existencia de contrapoderes fácticos, incluso militares, que limitaban su hegemonía en el escenario de la política de bloques, pero también por una mayor integración entre economía financiera y economía real, y por la pervivencia de una cierta ética del comercio, en el momento actual es directamente responsable de la miseria de la gran mayoría de población mundial, como han destacado insignes Premios Nobel de Economía como Stiglitz o Krugman, y se ha encargado de demostrar recientemente Piketty, en su inmensa obra “El Capital en el siglo siglo XXI”: 2014. Un sistema económico que genere riqueza, pero que al mismo tiempo impida su distribución equitativa, conforme al destino universal de los bienes, es decir, que éstos lleguen por los mecanismos de la justicia social y de la caridad, a todo el género humano, tal y como ha proclamado la doctrina social de la Iglesia, especialmente a partir del Concilio Vaticano II, en las declaraciones “Gaudium et spes”, o las encíclicas Populorum Progressio del beato Pablo VI, “Centesimus Annus” del papa San Juan Pablo II, o la reciente encíclica “Laudato sí”, sobre el cuidado de la casa común, publicada el pasado mes por el papa Francisco, es sencillamente inmoral. En definitiva, se trata de llevar a término la máxima que ya fuera expresada por San Pablo en su Segunda Carta a los Corintios, 9, 13-15, cuando escribiera: “No se trata de aliviar a otros pasando vosotros apuros, sino de lograr la igualdad. Que vuestra abundancia remedie por ahora su escasez, de modo que un día la abundancia de ellos remedie vuestra escasez. Así habrá igualdad. Como está escrito: A quien recogía mucho no le sobraba, a quien recogía poco no le faltaba”.

Es necesario, desde mi punto de vista, rediseñar, refundar o sustituir el sistema económico capitalista por un modelo que, combinando el respeto a la iniciativa privada y a la propiedad personal, sea capaz de distribuir la riqueza de modo equitativo, integrando fórmulas societarias o de tipo cooperativo, para que los bienes y recursos naturales, y la riqueza generada por el hombre, no permanezca en manos de unos pocos, sino que llegue a todos los hombres. Tal es, por otra parte, desde mi punto de vista, una de las fórmulas más acordes con el auténtico mensaje evangélico y con un planteamiento humanista que prime la persona y su dignidad sobre las frías cifras de la macroeconomía, aspectos “sagrados” del neoliberalismo o del ultraliberalismo. Porque al igual que Nuestro Señor Jesucristo declaró que “no se hizo el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre”, la economía no es más que una ciencia que debe estar al servicio del hombre, y no al revés: de sus necesidades, de las necesidades de todos los hombres y mujeres que poblamos el Planeta.

Por ello, porque se trata de una cuestión de dignidad, admiro a los que voten no, aun sabiendo el trágico destino que les aguarda (la tragedia, al menos en la forma en la que la conocemos, también la inventaron los griegos, igual que la democracia). Que un ciudadano, después de ocho años de políticas de recortes dictadas por la Troika y que no han hecho más que asfixiar al Pueblo griego, diga OXI/NO a las condiciones leoninas del FMI o de la Troika significa que no está dispuesto a dejar que su parte de soberanía económica sea decidida en los oscuros pasillos de un edificio de Bruselas por personas que carecen de legitimidad democrática alguna, o en las logias londinenses. Que no acepta las reglas de un comercio internacional ilícito, y que, por tanto, está dispuesto a ser asfixiado, incluso a morir de hambre, como consecuencia de su decisión, pero al mismo tiempo poniendo de manifiesto que los responsables de dicha decisión no se encuentran ni el Gobierno ni el Pueblo griego, sino que son encorbatados señores de Bruselas, Londres o Frankfurt que en fondo están deseando el “Grexit” para incrementar el poder derivado de sus ilícitas especulaciones. Es la lógica de los mártires. Y frente a ella sólo cabe mi empatía, mi silencio y mi respeto.

Παραβολή του οφειλέτη των δέκα χιλιάδων ταλάντων. Ματθαίος 18: 23-35

(Ματθαίος 18:23) δια ωµοιωθηfue η βασιλεια των ουρανων ανθρωπω Βασιλει ος ηθελησεν συναραι λογον µετα  των los δουλων αυτου (24) αρξαµενο δε αυτου συναιρειν προσηνεχθη αυτω εις  οφειλετης µυριων Ταλαντων (25) µη No εχοντος δε αυτου αποδουναι εκελευσεν αυτον κυριος αυτου πραθηνα και την γυναικα αυτου και y τα  Τεκνα και y πανταtodas οσα  ειχεν και y αποδοθηναι (26) ουν δουλος προσεκυνει αυτω λεγω κυριε µακροθυµησον  επ εµοιmí και y παντα σοι αποδωσω (27) σπλαγχνισθεις δε κυριο του δουλου εκεινου απελυσεν  αυτον και το δανειον αφηκεν αυτω  (28) εξελθων δε ο el δουλος εκεινος ευρεν ενα των  συνδουλων αυτου ος ωφειλεν αυτω εκατον δηναρια και κρατησας αυτον επνιγεν λεγων αποδος  µοι  ει τι οφειλεις (29) πεσων ουν συνδουλος αυτου εις τους ποδας αυτου παρεκαλει  αυτον  λεγων µακροθυµησον  επ sobre εµοι mí και y αποδωσω σοι (30) ο δε ουκ ηθελεν αλλα απελθων εβαλεν αυτον εις φυλακην εως ου αποδω το οφειλοµενον (31) ιδοντες δε οι συνδουλοι αυτου γενοµενα ελυπηθησαν σφοδρα και y ελθοντες  διεσαφησαν τω κυριω Εαυτων παντα γενοµενα (32) τοτε προσκαλεσαµενος αυτον ο κυριος αυτου λεγει αυτω δουλε πονηρε πασαν την οφειλην εκεινην αφηκα σοι επει παρεκαλεσας suplicaste µε a mí (33) ουκ εδει και σε ελεησαι τον συνδουλον σου ως και εγω σε ηλεησα (34) και οργισθεις ο κυριος  αυτου παρεδωκεν αυτον τοις βασανισταις εως  ου αποδω παν το οφειλοµενον  αυτω (34) ουτως και ο πατηρ µου ο επουρανιος ποιησει υµιν εαν µη αφητε εκαστος τω αδελφω αυτου απο των καρδιων υµων τα παραπτωµατα αυτων. (Del Evangelio Según San Mateo. Texto Bizantino-Interlineal Griego-Español).

Parábola del Deudor de los diez mil talentos. Mateo 18:23-35

“Por lo cual [esta frase liga la parábola directamente a lo que el Señor acababa de decir sobre el perdón en los párrafos precedentes] el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. Más él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.”

Licencia de Creative CommonsAbout the Greek tragedy: (demos) δeμος (pathos), πάθος and αγορές (Markets). Όχι (Nai) as a moral response. byPablo Guérez, PhD is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional License. You can find more permissions beyond the scope of this licence writing to the author via pablo.guerez@gmail.com, pablo.guerez@uam.es, @pabloguerez. Official bodies of the Hellenic Republic can use this text, even for profit, for any purpose. Natural and legal persons of the Hellenic Republic can use this text, nonprofit, unless authorized by the author, for information, communication, teaching, research or other non-profit, no conditions other than the recognition of its authorship.
Interesting links:

http://www.lasexta.com/programas/el-intermedio/inaki-gabilondo-que-gustaria-saber-como-llega-congreso-ahora_2015070200413.html

An injection of international money to Greece is not only fair but necessary to revive its economy and bring justice to its citizens

febrero 19, 2015 § Deja un comentario


http://www.theguardian.com/world/2015/feb/18/greece-lifeline-ecb-agrees-extra-emergency-funds#comment-47775365

 

Greece urgently needed liquidity to meet its debt, to restructure its debt and to undertake some structural reforms of its public sector, in order to make it more efficient and transparent, and devise measures to eradicate endemic corruption suffering the country. But then to repeat the path of austerity, led by Ms. Merkel and the Troika, which other countries in Southern Europe have suffered and has not worked, should show the authorities of the EU and the IMF a social democratic path as demanded by the bases of SYRIZA and other parliamentary parties of the European Left, based on the implementation of countercyclical policies in Europe, is not only possible, but it is right and fair way to that recovery can be a reality for the majority of people, not just for a few.

Greek Finance Minister Baroufakis now has the dual responsibility of reaching an agreement and to “sell” to the bases of his party as an achievement made as far as possible, despite the likely predictable “side effects” of some social costs. But the advantage of a government of the Left is that they should be kept to a minimum to achieve an advantageous agreement. A Baroufakis and Tsipras corresponds to own a very difficult balancing of costs and social welfare.

Signed by: Pablo Guérez Tricarico, PhD, from Spain
Doctor in Juridical Sciences by the Autonomous University of Madrid
Ex Professor of the Autonomous University of Madrid and of the Universitary School “Cardenal Cisneros” of Madrid
Tenured as Professor of Criminal Law received by the Quality, Accreditation and Prospective Agency of the Region Madrid
Member of the Institute of Forensic Sciences and Security of the Autonomous University of Madrid (ICFS-UAM)
Referee of hon. Attorneys Council of Madrid n. 97901

El perro del hortelano del blindaje del mercado laboral español. “Ni-nis”, pero para la patronal: ni jóvenes ni mayores (A collaboration in Facebook remixed)

febrero 16, 2015 § Deja un comentario


“Y saliendo como a la hora undécima, encontró a otros parados, y les dijo: “¿Por qué habéis estado aquí parados todo el día sin trabajar? Ellos le dijeron: “Nadie nos ha contratado”. Él les dijo: “Id también vosotros a la viña. Y al atardecer, el señor de la viña dijo a su mayordomo: “Llama a los obreros y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta los primeros (…)” (Mt 20, 6-8)

 

  1. La noticia:

http://www.20minutos.es/noticia/2376145/0/un-tercio-jovenes/carece-formacion-minima/suficiente-para-trabajar/

  1. El comentario:

Realmente kafkiano… Es decir, los jóvenes no valen para trabajar por falta de formación, y los mayores de 35 tampoco por viejos, por senectos, por abuelos y por saber demasiado y por exceso de experiencia. ¿Alguien lo entiende? En serio, yo ya no sé a qué carta quedarme. O yo estoy loco, o los tarados son los moradores de los departamentos de personal.

Y al parecer el 100% de los mayores de 35 años nos hemos vuelto gilipollas e incapaces para trabajar por cuestión de “suposiciones”, a pesar de contar con experiencia contrastada. ¿Realmente saben los inútiles de recursos humanos lo que quieren/exigen…? Creo que no. Eso sí, la mierda de Gobierno actual sigue apostando por NI-NIS.

  1. El análisis:

Como decía Rober Iniesta, del grupo “Extremo duro”, “o no lo entiendo, o lo entiendo demasiado”[i]. A ver. No soy tarados, sino “jóvenes sobradamente preparados”. Gente que sabe muy bien lo que hace y aplica las consignas del manual de recursos humanos al uso con la misma rigidez y contundencia con lo que el antiguo Politburó o el Comisariado Político aplicaba purgas a los “intelectuales”. Los departamentos de recursos humanos de las grandes empresas de nuestro país están formados en su mayoría por Licenciados y Licenciadas en Psicología -las mujeres aquí, por una vez, tienden a ser mayoría-, con buena pinta, pero en ocasiones son auténticos sociópatas (gente incapaz de empatizar), o, dicho en inglés, como a esta gente le gusta utilizar en las entrevistas de trabajo, “succesful psychopats”: es decir, psicópatas que han aprendido la estrategia de renunciar a la violencia tradicional y se han dado cuenta de que pueden conseguir lo que quieren -su propio interés y nada más, pues ya hemos dicho que esta gente se caracteriza, por motivos neurológicos, por no carecer de empatía hacia su prójimo-, solamente sirviendo de verdugos para un sistema social cruel e injusto, pero que beneficia a quien se adapta a él, y más a quienes lo promueven: el sistema de economía capitalista, basado exclusivamente en la obtención del lucro individual, y desprovisto ya, en la posmodernidad, de los argumentos filosófico-ideológicos que trataron antaño de hacerlo tolerable para la mayoría de la población.

En nuestro país, además, donde nunca hubo una revolución burguesa y el capitalismo salvaje tampoco llegó a imponerse del todo, debido, entre otras cosas, a los residuos falangistas que miraban con benevolencia la existencia de una cierta justicia social, y que la Dictadura de Franco nunca suprimió, así como a otras variables endémicas de la idiosincrasia hispánica, como la permanencia del caciquismo, las subvenciones y los rescates, la dialéctica del capitalismo (o de la Ilustración, como la denominaran Horkheimer y Adorno en su inmortal, denso y premonitorio ensayo de 1940 del mismo título[ii]), ha conseguido mostrar sus efectos más perversos (objetivación, despersonalización y dominio de las personas) sólo en una parte, minoritaria todavía, por mucho que se acreciente, de la población. Mas en esto la singularidad española no es importante, pues ya hemos visto que el modelo de capitalismo puro, inspirado en el modelo económico que en microeconomía suele denominarse de “competencia perfecta” no existe en ningún país del mundo que se proclame, oficiosamente -nunca jurídicamente, ¿os habéis dado cuenta?-, como de economía capitalista. A lo sumo, en los países europeos avanzados, se habla de economía de mercado, y muchas veces con correcciones, como en el caso de Alemania, que define su Constitución económica –es decir, la parte de la Constitución que regula el sistema económico del Estado- como economía social de mercado (Sozialmarktwirktschafft), o España, cuya Constitución económica, hoy papel mojado por la Unión neoliberal europea, habla claramente de Estado social y democrático de Derecho (art. 1 CE), de la función social de la propiedad privada (art. 33.2 CE), del derecho a trabajar en los siguientes términos: “Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo” (art. 35.1 CE), o del principio general con el que se abre su Título VII, cuyo artículo 128.1 dice literalmente: “Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”.

No es éste el lugar para desarrollar de nuevo consideraciones ya realizadas en otros posts de este blog sobre la relación entre Constitución económica y realidad normativa real, incluida la aplicación torticera de un Derecho que sólo sirve al interés de los poderosos. Sin embargo, el capitalismo actual, en el estadio posfordista de producción, está caracterizado, por lo que aquí interesa, por la presencia de oligopolios que van adquiriendo cada vez más el rango de corporatocracias, con mezcla de poder político y económico. Así, en los Estados Unidos, en la Unión Europea y en los demás Estados occidentales de economía capitalista, la presencia de empresas TBTF (“to big to fail”) es patente, y su poder se manifiesta no sólo durante la vida jurídico-económica de la corporación, con el abuso de posición dominante, sino también en sus crisis, siendo objeto de rescates públicos. En este contexto, ¿alguien se cree de verdad en la actualidad el viejo ideal de la ética capitalista basada en el pequeño comercio y en la existencia de mercados de competencia perfecta defendidos por autores de la modernidad como Locke, Stuart Mill o Benjamin Franklin?

El que escribe ahora estas líneas, Pablo Guérez, ha compartido este artículo en las redes sociales, también al hilo de un buen reportaje publicado el 30 de noviembre de 2014 en El Confidencial sobre la “figura” de los “ni-nis” en todo el mundo[iii], del que tuvo conocimiento a través de un retuit de los miles que le llegan a lo largo del día porque la lectura de ambos artículos le ha parecido interesante, y le ha suscitado una serie de reflexiones, fruto de las cuales ha surgido este post. Se trata de una colaboración entre un amigo de Facebook y él mismo, un refrito de algo ya publicado en las redes sociales pero que, por su interés y su temática, ya más centrada en la sociedad española, ha considerado importante publicarlo en su blog. Ruego por tanto al lector nos disculpe si encuentra reiteraciones en las reflexiones sociológicas que en esta entrada se vierten, a veces difíciles de seguir para el público profano.

Sobre los tan mencionados “ni-nis”, a fecha de hoy, año 2015. Para favorecer la claridad del lector, las observaciones personales que siguen pertenecen a la autoría de Pablo Guérez, que asume la responsabilidad exclusiva por los comentarios vertidos.

Hace poco publicaba lo siguiente en Facebook, al hilo del reportaje publicado en El Confidencial: “He decir de entrada que no siento ningún tipo de empatía hacia los “ni-nis”. Al menos hacia los de mi país y los de los Estados occidentales avanzados. La situación de los “ni-nis” de clase baja de verdad, en países del Tercer Mundo, es casi la única que compadezco. Tal vez ello tenga que ver con el hecho de que yo no me sienta para nada identificado con la actitud de algunos “ni-nis” hijos de familias bien que se muestra en la entrevista, a pesar de ser una persona económicamente enteramente dependiente de mis padres y, en su defecto, de la caridad. Y también con el hecho de que ya no soy joven, o no me siento como tal. Estadísticamente ya no lo soy, ni pertenezco cronológica ni generacionalmente al grupo de individuos con edades comprendidas entre los 15 y los 24 años. A dicho grupo pertenecen “ni-nis”, pero también empresarios de “nuevas tecnologías” que no me despiertan ninguna simpatía. Por el contrario, acabo de enterarme de que soy un parado “de larga duración”, pues llevo más de dos años en paro. Curioso empleo del término “larga duración”. No porque a mí, desde mi subjetividad, no se me haya hecho largo llevar más de tres años y medio en paro, sino porque el sistema social así lo considera objetivamente, gracias a una perversión del lenguaje que desde el lenguaje microeconómico se ha “colado” en el lenguaje común. No es de extrañar, pues el lenguaje de la economía “ortodoxa” detenta hoy la hegemonía cultural del discurso público. La terminología de las inversiones en los mercados secundarios de valores que considera largo plazo todo lo que pase de un año es utilizado hoy para designar todas las facetas de la vida de la persona, que en el sistema económico capitalista se encuentra ya despersonalizada y condenada a convertirse en un productor/consumidor (emprendedor en el lenguaje políticamente correcto), o a la marginación, de acuerdo con una lógica binaria sistémica de inclusión/exclusión que necesariamente es inherente al sistema capitalista, y que recuerda al pensamiento nazi de Carl Schmitt. El sistema capitalista, en el estadio posfordista, el triunfo de la llamada posmodernidad y el pensamiento débil, y la hegemonía cultural de la economía ultraliberal y su primacía sobre el resto de las ciencias sociales, y aun las naturales, han llevado a cabo un delicado reduccionismo de la persona a su faceta estrictamente económica, de “homo oeconomicus”, anulando el resto de facetas de la vida y la interacción sociales, y con ello, a la persona misma, reducida a una variable más del sistema capitalista.

En cuanto al contexto que propició el surgimiento de la generación “ni-ni”, en España, en los años anteriores a la crisis, muchos jóvenes abandonaron los estudios seducidos por los cantos de sirena del mundo de la construcción, que se hallaba entonces en plena burbuja inmobiliaria. Así consiguieron ganar sueldos en “A”, en “B” y en “C” superiores al de un Catedrático de Universidad o un funcionario del Estado de alto nivel: ¿para qué estudiar? El problema que más que me preocupa no es tanto la actitud de los jóvenes insensatos, sino la insensatez de la clase -que no casta- política ante el fenómeno. No hace mucho, el Dr. profesor funcionario de Universidad Rubalcaba, proponía “recuperar” a esos jóvenes, como si no supieran lo que hicieron. Si ganaron 4.000 o 5.000 euros al mes y se lo gastaron, o se hipotecaron hasta las cejas, no fue precisamente porque no sabían lo que hacían. Por otra parte, en un país tan acostumbrado a querer acelerar el ritmo natural de los tiempos, la sociedad y la publicidad se ocuparon de ensalzar la “juventud”, incluso la primera adolescencia, como prototipo de una etapa vital en la que alcanzar, definitivamente, la estabilidad personal y profesional (ambas palabras han ido acercándose hasta confundirse peligrosamente como consecuencia de la hegemonía del pensamiento único). Los jóvenes “JASP”, hijos por supuesto de clases acomodas, eran aquellos que iban a triunfar con el mínimo esfuerzo, “colocados” en empresas de sus papás después de haber realizado, a su tiempo por supuesto, sus “pecados de juventud”. Otros, teóricamente los más sensatos, seducidos por las promesas de confort de una estabilidad rápida, comenzaban a preparar oposiciones hasta dos años antes de haber acabado sus Licenciaturas, algo sencillamente impensable en los países de nuestro entorno cultural. Algunos, por el contrario, preferimos seguir el camino largo y angosto del estudio, hasta alcanzar el máximo grado reconocido por el ordenamiento jurídico español. Ganando precisamente como máximo el sueldo del que uno de los entrevistados se queja en el reportaje, unos 1.300 euros netos, juntando complementos específicos y de méritos. Hasta que me dieron la patada tras trece años de servicio por circunstancias del mercado. Así que ni soy ni me identifico con un “ni-ni”. Soy una persona altamente cualificada con una trayectoria profesional impecable que ha sido dramáticamente mutilada. Los responsables de ello sabrán. Comprendan entonces los lectores por qué no puedo tener ninguna empatía hacia los “ni-nis”, al menos hacia los de mi país, salvo quizá para los hijos de clases bajas, hacia los que siempre mostré compasión. A los demás, les he visto y los sigo viendo como competidores directos en el mercado laboral. Frente a mi formación clásica, ellos disponen del humo comercial de estos tiempos, que no es más que un bagaje light de conocimientos que disfrazan de alta cualificación tecnológica, propia del lenguaje mediático y político de estos tiempos: habilidades, aptitudes, “competencias” (sic), en una variedad de términos inglés que no expresan sino la vacuidad de su formación, alentada hoy por las máximas autoridades educativas, comenzando por el señor ministro de Educación Wert. El responsable de proponer adelgazar las carreras -ahora denominadas “Grados”-, hipertrofiar Másters “light” mal diseñados para hombres y mujeres “light” y de desinflar los Doctorados, renunciando en la práctica a la investigación básica y queriendo ignorar deliberadamente la importancia de las disciplinas consideradas “inútiles” para la vida o los negocios -ahora empleados, como decía antes, como sinónimos-, como las Humanidades o la Filosofía. De esta manera, el poder político quiere constuir supersonalidades instrumentales al sistema económico capitalista “expertas” en “branding”, “coaching”, “selling”, “community management”, con el pretexto de la “modernización” de la Universidad y de su interconexión con la “empresa” o “los emprendedores”, en un mundo feliz constituido por una sociedad insostenible, basada en la producción de bienes de consumo con obsolescencia programada y el consumo desmedido por parte de aquellos que tienen la “suerte” de tener poder adquisitivo. Una sociedad lacerada por una crisis de valores, en la que de momento alcanzo a identificar tres grupos prototípicos: los “jóvenes irresponsables de treinta años que sólo piensan en ganar dinero”, como se refiera a ellos el multimillonario especulador para nada sospechoso de izquierdista George Soros o el ex primer ministro francés de finanzas Raymond Barre, “gran defensor del liberalismo económico”[iv], clones de lo que quizá quisiera ser el señor Wert, y reducidos a meros productores/consumidores, a quienes ya no interesa ser ciudadanos, y mucho menos personas; las personas ya jubiladas o en vías de jubilarse, nacidas en la modernidad e incapaces de comprender las nuevas realidades; y los marginados y excluidos, miserables, pobres, que contemplan con estupefacción, rabia, cinismo o resignación cristiana cómo un mundo que ya no perciben como suyo les pisotea y pretende anularlos como personas en nombre de “los mercados”, a manos de los nuevos adoradores del Dinero”[v].

  1. Conclusiones:

En cuanto al análisis de la población en nuestro país, la parte constituida por los hijos de los ricos, o de los pertenecientes a una clase media cada vez más adelgazada, sigue soñando, bajo el amparo de las ideologías decimonónicas, en las bondades del sistema capitalista, mientras no se da cuenta de que la alienación también les afecta a ellos -de eso ya se dieron cuenta notables exponentes de la escuela de Frankfurt ya a partir de los años 40, como los citados Horkheimer, Adorno, o Marcuse[vi], en los años 60, y representantes del ecologismo político razonable, como Schumacher[vii], en los años 70; eso sí, la alienación de los ricos no es igual a la alienación de los pobres. Aquéllos tienen al menos sus necesidades básicas cubiertas, demasiado cubiertas; pero desde la lógica del sistema -y no voy a entrar ahora en la valoración de los sentimientos personales-, los ricos o, simplemente, los individuos con poder adquisitivo suficiente como para mantener el demencial sistema socioeconómico que tenemos, y algunos padecemos, también están alienados, en la medida en la que de personas se ven reducidos en productores/consumidores. Las demás facetas de su supuesta “personalidad”, como ya se expresaba antes, han sido fagocitadas por el mago insaciable de la lógica del sistema económico capitalista, que con la ayuda del pensamiento único -que detenta desde hace ya demasiado tiempo la hegemonía cultural del discurso público-, les ha transformado, sin ellos saberlo o quererlo saber, en meros instrumentos, en “homines oeconomici”[viii]. Ya no son ciudadanos de un sistema político aun formalmente basado en el pueblo, sino variables sistémicas de un sistema económico basado en la lógica binaria de inclusión/exclusión que tiene como patrones de conducta la producción y el consumo en una sociedad -o mejor, en un agregado de personas, como lo definió Carlos Castilla del Pino[ix]-, basado en la producción de humo comercial y su consumo por parte de aquellos agentes -que no personas, para el sistema- con poder adquisitivo suficiente como para perpetuar este absurdo círculo que sirve como base a una sociedad sin personas, sino de comunicaciones operacionales, el nada tienen que ver con la comunicación humana, como quiso ver el sociólogo Niklas Luhmann -pero podría haberlo visto también Carl Schmitt-, basadas a su vez en el intercambio de la sustancia idolatrada por excelencia: el Dinero.

[i] “Emparedado”, letra de Roberto Iniesta, del álbum “Rock transgresivo”: 1984. Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=qyZ0Yla6RK0

[ii] Vid. HORKHEIMER, M. / ADORNO, Th., Dialektik der Aufklärung. Philosophische Fragmente. Social Studies Association, Inc.: New York, 1944. La edición fue posteriormente revisada en algunos puntos poco esenciales, a juicio de los autores, y republicada en Alemania en 1969 con el mismo nombre. Hay traducción al castellano de esta versión publicada por la Ed. Trotta, Barcelona: 1944. Introducción y traducción: Juan José Sánchez. De esta versión, vid., especialmente, la introducción, que se cita por la 9ª edición de 2001 (pp. 9-46) y ya, de la obra en sí, vid. pp. 59 ss., desde las que los autores desvelan ya su tesis inicial: la Ilustración, en sí misma, es un proceso totalitario que ha conducido, por su propia naturaleza de dominación, al dominio del mundo, incluido el ser humano, con el consiguiente desvanecimiento de las fronteras entre lo objetivo y lo subjetivo, la objetivización y la cosificación (o reificación) del hombre, esclavo ahora ya no de los viejos mitos, sino del nuevo mito del hombre burgués que, habiendo desencantado la naturaleza y los dioses, se vuelve contra sí mismo para resacralizar en el liberalismo burgués una sociedad administrada, en la que cada uno ocupa el papel que ha de ocupar. Sobre esta cuestión, vid. especialmente las pp. 75 ss.

[iii] http://www.elconfidencial.com/mundo/2014-11-30/los-mil-milliones-de-ni-nis-que-hay-en-el-mundo-tienen-uno-de-estos-dos-problemas_511800/

[iv] Cfr. CHOMSKY, N. / RAMONET, I., Cómo nos venden la moto, publicado por Icaria, Barcelona: 1995, pp. 56-57, quienes se refieren a las siguientes declaraciones de Raymond Barre: “Decididamente, ya no podemos dejar el mundo en manos de unos irresponsables que no piensan sino en hacer dinero”.

[v] https://www.facebook.com/pablo.guerez?fref=nf

[vi] Cfr. MARCUSE, One-dimensional Man, Bacon Press, Boston: 1954. Hay varias traducciones al castellano. Entre otras, puede descargarse, para fines investigadores, la version publicada por Planeta: 1993, vía https://zoonpolitikonmx.files.wordpress.com/2013/10/marcuse-el-hombre-unidimensional.pdf, pp. 31 ss.

[vii] Vid. SCHUMACHER, E. F., Small is beautiful: Economics as if People Mattered, 1973. Blond and Bridgss, Ltd, London: 1973. Varias versiones en inglés están disponibles para su descarga en la red para uso investigador. Por su diseño y presentación, destaco la versión en pdf via http://sciencepolicy.colorado.edu/students/envs_5110/small_is_beautiful.pdf. Hay traducción al castellano por la Ed. Akal, posiblemente descatalogada, con el título Lo pequeño es hermoso. Economía como si la gente importara. Para una rápida aproximación a los contenidos del libro, además de los numerosos enlaces a comentarios a la obra en castellano disponibles en la red, puede leerse, en inglés, por todas, la recensión crítica publicada por el diario The Guardian, de la periodista y escritora anglosajona Madeleine Bunting, que centra su análisis en el daño que ha hecho a la economía real el olvido de las denuncias y “recetas” en su día formuladas por primera vez por Schumacher, via http://www.theguardian.com/commentisfree/2011/nov/10/small-is-beautiful-economic-idea

[viii] Sobre el concepto de “homo oeconomicus”, hoy hegemónico en el análisis de los modelos microeconómicos, existe una muy amplia literatura. En este mismo blog, para el lector que desee ampliar sus conocimientos sobre esta concepción del “agente económico” y de sus críticos, así como de sus alternativas, pueden verse otras entradas en este blog, como “Where is this capitalist system leading us to?”, publicada el 20 de enero de 2014, vía http://pabloguerez.com/2014/01/20/where-is-this-capitalist-system-leading-us-to/, con más referencias. Sobre las alternativas al “homo oeconomicus” en teoría de juegos, sin pretender agotar la cuestión, puede leerse, brevemente, con más refefencias, NASH, J. F., (1950): “Equilibrium Points in N-person Games”. Proceedings of the National Academy of Sciences 36 (36): 48–9. doi:10.1073/pnas.36.1.48. PMC 1063129. PMID 16588946., MR 0031701. El mismo, “The Bargaining Problem”. Econometrica (18): 155–62. 1950.. MR 0035977. Nash, J. (1951). “Non-cooperative Games”. Annals of Mathematics 54 (54): 286–95. doi:10.2307/1969529. JSTOR 1969529. “Two-person Cooperative Games”. Econometrica (21): 128–40. 1953., MR 0053471.

[ix] Vid. CARLOS CASTILLA DEL PINO, La incomunicación, Madrid: 1970. Reeditado por Ed. Península: 2001.

 

Licencia de Creative CommonsEl perro del hortelano del blindaje del mercado laboral español. “Ni-nis”, pero para la patronal: ni jóvenes ni mayores, by Carlos Mainzer & Pablo Guérez, PhD is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional License.
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On Facebook. See Group: NADIE SIN TRABAJO: ningún desempleado sin prestaciones.

http://www.theguardian.com/news/2015/feb/11/denials-continue-despite-mps-hearing-of-hsbc-tax-evasion-claims-in-2011?CMP=EMCNEWEML6619I2 Just a few words About Swiss-leaks, Falciani-List, HSBC and capitalistic system

febrero 11, 2015 § Deja un comentario


Just a little comment published as a comment to this notice of The Guardian, one of the newspapers that uncovered the scandal of Swiss-leaks:

The link to the main article:

http://www.theguardian.com/news/2015/feb/11/denials-continue-despite-mps-hearing-of-hsbc-tax-evasion-claims-in-2011?CMP=EMCNEWEML6619I2

The comment: Regulatory authorities and the Treasury insist on keeping calm and normalcy to one of the largest tax fraud scandals in recent history. Beyond the individual responsibilities, which I wish to emphasize in this blog are the systemic implications of a perverse mechanism of fraud, from the thesis that what have been discovering is not a stain of the capitalist system, but one thing the capitalist system promotes, through sophisticated legal regulations and economic engineering that encourage such behaviors of economic crime. It is a further indication, in my opinion, of the double standards of contemporary capitalism, who is based on the logic of the rescue of the huge corporations TBTF (“to big to fail”) and on the exclusion of many, that must support the consequences in order to the value expressed in keeping “the stability of financial markets”; that shows that the capitalist system is evil at its root. If HSBC had not been rescued by international regulatory Bretton Woods institutions and the public money of the single States probably we would have avoided a lot of corruption. Welcome to the Corruption’s Times.

Signed by:

Pablo Guérez Tricarico, PhD, from Spain

Doctor in Juridical Sciences by the Autonomous University of Madrid

Tenured as Professor of Criminal Law received by the Quality, Accreditation and Prospective Agency of the Region Madrid

Ex Professor of Criminal Law of the Autonomous University of Madrid and of the University School “Cardenal Cisneros” of Madrid.

Member of the Institute of Forensic Sciences and Security of the Autonomous University of Madrid (ICFS-UAM)

Referee of hon. Attorneys Council of Madrid n. 97901

Unemployed and registered at the Public Employment Service of the Region Madrid since 28/7/2011. Reason: Autonomous University of Madrid, Rector, C/ Einstein, n. 1, 28049 Madrid (Spain).

El Derecho concursal y los pobres. Comentarios al artículo del Catedrático de Derecho Mercantil Dr. Jesús Alfaro desde la justicia social o, si se quiere, desde una Izquierda razonable

enero 29, 2015 § 1 comentario


 

http://derechomercantilespana.blogspot.com.es/2015/01/la-mejor-forma-de-redistribuir-renta.htm

 

“SHYLOCK: Esta es mi bondad. Vayamos a un notario, y poned vuestro aval a un pagaré sencillo; y, por hacer un chiste, si no me devolvéis en el día preciso y en el lugar preciso la suma o las sumas estipuladas, el desquite ha de ser una libre exacta de vuestra carne blanca, que podrá ser cortada de la parte del cuerpo que me plazca” (William Shakespeare, El Mercader de Venecia) Dedicado a los neoliberales, a las entidades usureras ilegales “toleradas” por el Derecho realmente aplicado, a los bancos y a los jueces que inaplican el poco Derecho vigente a favor de los pobres)

 

Lo que siempre he pensado y discutido con mis queridos colegas Profesores de la Universidad Autónoma de Madrid de Derecho Procesal, especialistas en Derecho concursal: es necesario un Derecho concursal “de rostro humano”, reflejo, si se quiere, de un “conservadurismo compasivo”. Desde la aprobación de la Ley Concursal, que simplificó y facilitó bastante los trámites a favor de los acreedores de las sociedades mercantiles, pero admitió el concurso de persona física, que continúa respondiendo, conforme al artículo 1911 del Código Civil, “con todos sus bienes, presentes y futuros”, sostuve que era necesaria una reforma que contemplase la posibilidad de “salvación” del deudor persona física “in bonis”, a través de una regulación de “second step” o de “segunda oportunidad” que le permitiera rehacer su vida.

Ello vendría exigido no sólo por un sentimiento de mínima justicia social, requerida por el Estado social y democrático de Derecho y redistribuidor (arts. 1 y 128 de la Constitución Española, hoy en gran parte, a mi juicio, “derogados” materialmente por el Derecho tanto originario como derivado de la Unión Europea, desde la aprobación del Tratado de la Maastricht el 7 de febrero de 1992, reflejo de políticas neoliberales), sino también por la extraordinaria asimetría entre la posición jurídica y económica, claramente dominante, que ejercen muchas sociedades oligopólicas, manifestada por el manejo de patrimonios cuya cuantía resulta prácticamente inimaginable para el ciudadano común, el abuso en las cláusulas generales de la contratación y en la legalización sin más de la usura; en este punto, considere el lector que tenemos en España empresas de créditos rápidos -si bien de escasa cuantía-, con un interés del orden de hasta el 8.000 % TAE, así como entidades bancarias y de crédito filiales de la “banca tradicional” con créditos al consumo o créditos vinculados a tarjetas de crédito para particulares de tipo “revolving”, que llevan aparejados un interés del orden de hasta el 28% TAE. Este dislate económico, “tolerado” legislativamente, contrasta claramente no sólo con legislación positiva que quiere entenderse derogada “de facto” por “los mercados” -como por ejemplo, la Ley de Usura de 1908, o “Ley Azcárate”, que declara nulos cualesquiera préstamos que lleven aparejados un interés notablemente superior al del mercado, Ley a la que algunos Juzgados de Primera Instancia han comenzado a prestar atención-, sino con nuestra propia Constitución económica. Frente a esta situación, urge una regulación para reconocer el “derecho a la segunda oportunidad” del “quebrado” persona física: él es, en definitiva, y por mucho que les pueda pesar a los defensores, mayoritarios, de las pretendidas bondades para el “tráfico jurídico” de la gran ficción histórica de “persona jurídica”, tráfico que no es otro que el que se deriva del sistema de préstamo y consumo de un sistema capitalista hoy ya muy cuestionado por prestigiosos economistas, como Amartya Sen, Krugman, Piketty, Stiglitz, Riekin y muchos otros, incluso en su raíz, la única persona -si nos creemos el positivismo incluyente constitucional-, que tiene dignidad y que tiene, a mi juicio, verdadero interés ético, jurídico y político, a la cual está ordenada la construcción de la persona jurídica: es decir, aunque suene a populista, la persona de carne y hueso, la que sufre, la que tiene hijos que alimentar y la que tiene derecho a realizar sus planes de vida por encima de los condicionantes del “mercado”, su actual dueño y señor. Desde el punto de vista constitucional, la dignidad de la persona (física, se entiende) no es sólo un derecho fundamental brumoso y un principio de máximo nivel del ordenamiento jurídico (¡por encima de la propiedad privada, sí, señores, entérense, la cual la Constitución no sólo limita internamente, con la mención específica de que su función social delimitará su contenido, a tenor de lo dispuesto en el artículo 33 de nuestro máximo texto constitucional, sino que este mismo artículo NO se encuentra ubicado en la Sección 1ª del Capítulo II de su Título I, arts. 14 a 29, que recoge los derechos fundamentales y libertades públicas de los ciudadanos), sino que, además de esta dimensión privada, reviste una dimensión pública de innegable importancia, en cuanto es, recordémoslo una vez más, “fundamento del orden político y de la paz social” (art. 10.1 de la Constitución Española).

Desde un punto de vista conservador, mi colega el Dr. Alfaro muestra cómo países con mayor “espíritu comercial”, en los que más ha cuajado el “espíritu del capitalismo”, como los propios Estados Unidos de América, tienen legislaciones más benéficas que la nuestra en materia de concurso de persona física, que permiten al deudor “in bonis” renegociar su deuda privada. Algo que vendría muy bien en España, también como política de saneamiento económico “bueno”, y que podría contribuir a conseguir logros de política económica general que permitieran por fin una salida honrada de esta asburda crisis provocada por el abuso del crédito en un sistema económico injusto. No olvidemos que gran parte de la deuda del país es deuda privada, y deuda de las familias. Y si bien aisladamente (per capitat) no representa mucha cantidad, de manera agregada supone un lastre para la recuperación económica, a nivel “macro”, que es el que empieza a importar a “los mercados”, los cuales son los verdaderos legisladores en una democracia secuestrada como la nuestra. Afortunadamente, no todo está perdido. Si bien en un contexto globalizado dominado por el pensamiento ultraliberal único poco puede hacerse desde los Gobiernos nacionales, propuestas sensatas de renegociación de la deuda deberán ser aceptadas por los mercados y por las instituciones financieras reguladoras mundiales si éstos no están dispuestos a permitir que paguemos un precio demasiado alto en términos de cohesión social, y que no conduciría a nada bueno. Grecia, con el nuevo Gobierno de Syriza, ya se ha puesto a trabajar en ese sentido. Veremos si a los ciudadanos “de a pie”, los “deudores in bonis”, en definitiva, los que componemos “el pueblo” del que tan cacareadamente emana la soberanía y los propios poderes de los Estados constitucionales, aun en este tiempo posmoderno, podremos seguir defendiendo nuestros derechos o seremos acallados por nuevas “Leyes mordaza” que lleguen a suprimir hasta la propia “libertad de expresión”: ¿en nombre de la seguridad nacional, de la necesidad de defenderse de los fanáticos islamistas, de Occidente, de nuestros valores? No, señores: en nombre de los mercados.

 

Fdo.: Dr. Pablo Guérez Tricarico

Ex Profesor de Derecho Penal de la Universidad Autónoma de Madrid y del Colegio Universitario “Cardenal Cisneros”

Acreditado para Plazas de Profesorado universitario permanente por la Agencia de Calidad, Acreditación y Prospectiva de la Comunidad de Madrid (ACAP)

Miembro del Instituto de Ciencias Forenses y de la Seguridad de la UAM (ICFS-UAM)

Colegiado ICAM 97901

Desempleado y demandante de empleo inscrito en el Servicio Público de Empleo de la Comunidad de Madrid desde el 28/7/2011. Razón: Universidad Autónoma de Madrid, Rectorado. Calle Einstein, no. 1, 28049 Madrid.

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Signed by: Pablo Guérez Tricarico, PhD

Ex Professor of Criminal Law of the Autonomous University of Madrid and of the Universitary School “Cardenal Cisneros”

Tenured as Professor of Criminal Law received by the Quality, Accreditation and Prospective Agency of the Region Madrid

Member of the Institute of Forensic Sciences and Security of the Autonomous University of Madrid (ICFS-UAM)

Referee of hon. Attorneys Council of Madrid n. 97901

Unemployed and seeking employment registered on the Public Employment Service of the Region Madrid since 28/7/2011. Reason: Autonomous University of Madrid, Rector. Einstein Street, n. 1, 28049 Madrid.

 

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El Derecho concursal y los pobres. Comentarios al artículo del Catedrático de Derecho Mercantil Dr. Jesús Alfaro desde la justicia social o, si se quiere, desde una Izquierda razonable by Pablo Guérez, PhD is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional License.
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La propiedad intelectual e industrial deben ser rediseñadas para que aprovechen a sus autores y a la comunidad, reduciendo el poder de los intermediarios. Al mismo tiempo, a título personal, considero, al más puro estilo Proudhon, que estas formas de propiedad -como todas las formas de propiedad privada-, tal y como se dan en el sistema económico capitalista actual, son, al menos en parte, un robo. En este sentido, la propiedad debe servir para aprovechar al ciudadano particular, pero también a la comunidad, cuyo conocimiento acumulado a través del trabajo colectivo ha inspirado la obra del autor.

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The intellectual property must be redesigned to benefit the authors and the community, reducing the power of intermediaries. At the same time, personally, I think, in the purest style Proudhon, that these forms of ownership, as all forms of private property, as given in the current capitalist economic system are, at least in part, a robbery. In this sense, the property should serve to benefit the private citizen, but also the community, whose knowledge accumulated through collective work has inspired the author’s work.

 

 

 

¿WHERE IS THIS CAPITALIST SYSTEM LEADING US TO?

enero 20, 2014 § 1 comentario


No podéis servir a Dios y al Dinero (Mt 6, 24 in fine)

“La codicia, a falta de una palabra mejor, es buena; es necesaria y funciona. La codicia clarifica y capta la esencia del espíritu de evolución. La codicia en todas sus formas: la codicia de vivir, de saber, de amor, de dinero; es lo que ha marcado la vida de la humanidad…” (Gordon Gekko, en Wall Street, 1987, dir. de Oliver Stone, guión de Stanley Weiser y Oliver Stone)

 “Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general” (Constitución Española de 1978, art. 128.1)

 

ritz mendigos

Estas imágenes retratan dos lugares distantes apenas unos doscientos metros entre sí, en un conocido distrito de la capital de España. Esto es una fotocomposición, pero ello no cambia el hecho de que, si nos damos una vuelta por la zona, es muy probable que lo que vean nuestros ojos en los respectivos lugares sea algo prácticamente idéntico a lo que han fotografiado las cámaras con las que se han realizado las respectivas imágenes. No comment. No es la distancia física la que separa, sino la otra.

1. DATOS

En el periódico digital eleconomista.net ha aparecido hace apenas unas dos horas, la siguiente noticia, relativa a un Informe de Intermón Oxfam España, y que reporto íntegra utilizado el derecho de cita. En el cuerpo de la noticia puede leerse lo siguiente: “Lunes, 20 de Enero del 2014 | Escrito por – DPA

La fortuna que suman las 20 personas más ricas de España iguala los ingresos del 20 por ciento de la población más pobre del país, según denunció hoy la ONG Oxfam Intermón en un informe que sitúa a España en segunda posición de desigualdades en Europa, solo por detrás de Letonia.El documento, que lleva por título “Gobernar para las élites”, se publica con motivo de la celebración del Foro Económico Mundial de Davos, que arranca el miércoles en la ciudad suiza y al que Oxfam manda un conjunto de recomendaciones para acabar con las desigualdades globales. Oxfam Intermón, la rama española de la confederación interancional Oxfam, cifra en 77,000 millones de euros la fortuna acumulada por los 20 españoles más ricos, más de lo que tiene el 20 por ciento de los más pobres.El informe acusa a la clase política de haberse “subyugado” a los poderes financieros y la responsabiliza de un crecimiento de la desigualdad durante la actual crisis económica.Antes de la crisis, el 20 por ciento de los españoles más ricos ganaba 5,3 veces más que el 20 por ciento de los más pobres. En 2011, la diferencia se amplió a 7.5 veces más.

“Si la tendencia continúa, para el año 2025, el 20 por ciento de los españoles más ricos podrían ganar de media 18 veces más que el 20 por ciento más pobre”, advirtió en la presentación del informe, en Barcelona, el director general de Oxfam Intermón, José María Vera.

Vera aseguró que las decisiones políticas en España “están secuestradas por las élites y los poderes económicos” y denunció que “las grandes empresas no pagan impuestos” en el país, sino que se llevan el dinero a paraísos fiscales.

“La crisis económica, financiera, política y social que padece España tiene buena parte de su origen precisamente en esas dinámicas perniciosas donde el interés público y los procesos democráticos han sido secuestrados por los intereses de una minoría”, en palabras del director general de Oxfam Intermón.

“Que no se haya hecho recaer el esfuerzo económico para encarar la crisis en quienes tienen más recursos, junto con la impunidad con que se ha tratado a los responsables de la debacle financiera, y la falta de una actuación clara y contundente contra una corrupción cuyas evidencias se multiplican día a día, inocula una tensión insoportable en la sociedad”, señala el informe”. Fin de la cita.

  Unas horas antes, la agencia EFE reportaba esta misma noticia de manera mucho más escueta.
  En la mañana del día 21 podemos leer más datos sobre el informe de Intermón-Ofxam, ya a nivel mundial. La perspectiva es escalofriante: el 1% de la población mundial detenta el 46% de la riqueza mundial. La tesis que someramente voy a intentar desarrollar muestra cómo la “mano invisible” del capitalismo -al menos el en estado de desarrollo en el que se encuentra ahora mismo-, lejos de lo que siempre ha sido defendido por el liberalismo económico, no distribuye los bienes de la manera más eficaz posible, ni siquiera en mercados remotamente parecidos a “economías de competencia perfecta”, sino que no hace otra cosa que alargar la brecha entre ricos y pobres, entre Norte y Sur.  Os dejo en enlace: http://t.noticias.es.msn.com/la-mitad-de-la-riqueza-mundial-esta-en-manos-del-1-percent-de-la-poblacion

2. ANÁLISIS

Aviso a navegantes: La lectura de las noticias referidas me ha inducido el siguiente post. Quisiera advertir a los lectores de que se trata de un texto técnico, sobre todo a partir de la segunda mitad del mismo, pues para tratar con un mínimo rigor científico esta cuestión he considero imprescindible acudir a fuentes especializadas del pensamiento económico y filosófico, todas ellas del máximo nivel. No obstante, para intentar mantener varios niveles de lectura, he optado por el modelo de citas al final, por cierto, siempre preferible por mí en “papers” o artículos cortos, propio de los países anglosajones. Aprovecho “by the way” este apunte -aunque ello constituya un “informante” innecesario, en el moderno lenguaje estructuralista de escritura, en relación con el propósito de este post, para criticar la proliferación innecesaria de citas de los textos académicos del mercado formal, y la “forma académica”, a veces decimonónica, a la que se ven sometidos muchos investigadores jóvenes, sobre todo en el ámbito de las Humanidades y de las llamadas ciencias sociales, si quieren ver publicados sus artículos en el mercado académico formal de la Europa continental.  Comienzo ahora el análisis.

¿Hasta cuándo vamos a soportar esta situación? ¿Cuándo nos daremos finalmente cuenta de la gran mentira sobre las “bondades” del sistema capitalista, el cual, en su lógica originaria, no es el mejor de los sistemas económicos inventados por el hombre, como expresaba recientemente un lector en un comentario en mi blog al post sobre la “sociedad líquida”, sino que es un sistema esencialmente injusto, pues acaba generando una gran cantidad de víctimas que son condenadas a la extrema pobreza y a la exclusión social a costa de mantener el bienestar de unos pocos? Al menos dicho lector ha tenido la valentía de expresar una opinión y de honrar con ello al blog, cosa que, sin embargo, no puedo decir de muchos de los que se declaran “críticos con el sistema” y cuya presencia en el blog está brillando por su ausencia. Será que no les interesan los temas. Pero a los lectores no hay que echarles nunca la culpa. Eso es un grave error, propio de las veleidades literarias de un aprendiz de escritor. Si no han escrito, habrá sido simplemente porque los temas que les propongo no les parecen interesantes, en el sentido de que no he sabido suscitar en ellos el interés suficiente como para inducir a una participación más activa. Dicho esto, conviene recordar que vivimos en un país en grave crisis, en el contexto de una crisis mundial socioeconómica y política pero, sobre todo, de una crisis de valores. En estos contextos “de emergencia”, se necesitan acciones positivas por quienes quieran liderar procesos de cambio o contribuir a ello. Aunque sea con la palabra. Aunque sea escribiendo algo en un humilde blog de cuarta categoría que este servidor lleva apenas un mes manteniendo y que, además, no está escrito en el lenguaje de la red.  Lo que está claro es que hay que hacer algo. El acomodamiento, que tanto me criticaba ese mismo lector, está claro que no es bueno. Y yo, en eso, le doy la razón, tanto en relación con el acomodamiento victimológico –que, tomado en serio, es realmente el equivalente funcional al sentirse bien en una situación de muerte civil, con todas las servidumbres que ello plantea-, como en general, para quienes realmente quieran sentirse, con derecho, “ciudadanos”. Sólo por eso, me gustaría alentar de nuevo a mis seguidores con la frase tan conocida de Burke, y en relación con el tema que nos ocupa ahora: el capitalismo y el aumento de las desigualdades, lo que produce un crecimiento insostenible de víctimas del sistema económico que son objeto de empobrecimiento, cuando no de exclusión directa del mercado de producción y consumo. Ello, como veremos en posteriores posts, constituye, además de un escándalo moral, un auténtico estigma social, que cronifica la situación de victimización de quienes, cada vez más, sufren en silencio este imparable aumento de las desigualdades sociales. Dijo Burke, en tiempos también oscuros, que “para que el mal triunfe sólo hace falta que los buenos no hagan nada”. Parafraseando a Burke, podríamos decir, sin temor a equivocarnos demasiado, que “para que el capitalismo triunfe, sólo hace falta que las personas críticas no hagamos nada”: y ¿qué supondría, al fin y al cabo, algo así como una “proclamación” del “triunfo” del Capitalismo en el mundo? Realmente, queridos lectores, no lo sé, pero creo que nada bueno. Me basta con ver a dónde nos está conduciendo su evolución no regulada: al aumento de las desigualdades, a la conflictividad social, a la destrucción de la clase media, que suele decirse que es la que “sostiene” un país, a la pérdida de derechos sociales, e incluso al reforzamiento de la violencia del Estado, relegado a mero instrumento de guardián del status quo de “los mercados”, los que de verdad gobiernan el mundo.

Se ha dicho muchas veces, y no sólo desde círculos ideológicos o políticos, sino pretendidamente “neutrales”, que el capitalismo ha sido el único sistema económico inventado por el hombre que ha funcionado y funciona, constituyendo el mejor modo de producción y distribución de la riqueza. Se dice que la experiencia histórica, sobre todo a partir de la caída del Muro de Berlín y de los regímenes socialistas, ha demostrado históricamente, según Fukuyama, que el capitalismo ha vencido y que se configura como el único modelo al que deben adaptarse todos los regímenes políticos, democráticos y no democráticos[1]. Pero cuando se dice eso lo que realmente se está diciendo es que son las poblaciones de dichos regímenes los que deben soportar el sistema. Y para mí hay aquí un postulado valorativo en el que no puedo ceder: como todas las instituciones, el sistema capitalista debe estar hecho para el hombre, y no al revés.

Como en la época actual la Filosofía parece estar poco de moda, los argumentos del viejo liberalismo económico de los siglos XVII y XVIII, mucho más cercano de lo que pensamos a corrientes modernas de liberalismo “social” o igualitario, como el representado por Rawls[2], esos mismos argumentos han sido pasados por el tamiz de la “cientificidad” primero de las “ciencias sociales” como la Economía, cuya veneración social actual sólo resulta explicable desde la desinformación deliberada que desde el Poder económico –el cual a veces ha instrumentalizado el poder político-, lo que ha producido que el conocimiento económico detente hoy por hoy un buen sector de la hegemonía cultural –en el sentido gramsciano de la expresión- de las sociedades modernas. Sin embargo, desde la propia ciencia económica, ya ha sido puesto de manifiesto cómo los modelos de análisis del comportamiento humano que postulan, por así decirlo, las teorías económicas ortodoxas –sobre todo, en el ámbito de la microeconomía-, parten de una concepción de lo que éstas denominan “actores económicos” o “sujetos”, demasiado burda, y, sobre todo, ajena a cualquier aproximación científica y honesta a la realidad socioantropológica del ser humano. En este sentido, caen en el mismo error reduccionista del primer conductismo radical, que intenta explicar toda la conducta humana a través de una reducción de los denostados “hechos psíquicos” de la psicología psicodinámica a mecanismo de premio/recompensa y castigo. En el ámbito de la economía, ya desde que las primeras teorías de juegos trasladaran al lenguaje matemático formal y económico las viejas “cuestiones trágicas” de la filosofía moral analítica, el modelo del llamado homo oeconomicus, cuyo comportamiento es explicable por un único fin que consiste en reducir los costes y aumentar los beneficios, resulta caricaturesco, además de incompleto[3]. Hoy por hoy, ya encontramos en el discurso económico diversos modelos comportamentales, ninguno de los cuales, en cuanto modelos, puede dar cuenta por sí mismo de las razones para la acción, ni siquiera desde el punto de vista estrictamente “económico”. Los desarrollos de la teoría de juegos nos han explicado cómo no cabe suponer la competición sin suponer al mismo tiempo la posibilidad de cooperación, y, donde encontramos “sujetos” regidos efectivamente por el principio del máximo beneficio -el cual, si compite en un ámbito con las variables adecuadas, puede obtenerse en ocasiones sólo de manera cooperativa-, encontramos también sujetos que responden a lógicas diferentes. Junto al clásico homo oeconomicus encontramos al nuevo homo reciprocans, el cual en ocasiones puede preferir perder si con ello son preservados objetivos y valores cuya protección sí que constituye la verdadera razón de su acción en el mercado económico. De manera menos abstracta, el modelo del homo reciprocans explica cómo alguien, en un sistema económico-social determinado, puede preferir aceptar ganar menos, si ello se ve compensado con el hecho de que los sueldos de las personas que más ganan en el sistema, haciendo un trabajo cualificado similar, no son desorbitados (¡y no digamos cuando se trata de los sueldos de políticos no cualificados para nada, salvo para la mentira profesional!). De una manera mucho más intuitiva, el homo reciprocans exige un trato igual por parte de los demás participantes en el juego económico, de modo que aquél no está dispuesto a aceptar, pudiendo incluso llegar a soportar ex ante la posibilidad de un perjuicio, que determinados actores busquen exclusivamente su lucro personal o, lo que es parecido, que el sistema dependa fundamentalmente de los que buscan exclusivamente su lucro personal.

Por si fuera poco, la ideología neoliberal se ha ocupado también de “teñirse” de “científica” –como ya le ocurriera al propio socialismo marxista en el siglo XIX-, ya desde bien hace cien años. Desde que aparecieron, como fruto del pensamiento neopositivista “científico”, las varias teorías del darwinismo social, hasta las más modernas teorías basadas en la genética, como la teoría de Dawkins, que en su obra “El gen egoísta”, entiende que el ser humano es egoísta y competitivo por naturaleza[4]. Sus datos, sin embargo, no son concluyentes, y son refutados por sus propios colegas partidarios de las “evolutionary ethics”[5]; si el hombre fuera (sólo) un ser competitivo, ¿de dónde surgirían el instinto de unión y de cooperación? Estos autores parecen sugerir que estos instintos han ido surgiendo en los primates, incluido el hombre, como mecanismos evolutivos capaces de otorgar una ventaja competitiva a los miembros de un determinado grupo de especímenes en la lucha por la supervivencia. Sin embargo… ¿es esto sólo lo que explica el comportamiento humano? ¿Y si así fuera, la socialización humana, tan extraña en comparación con el resto de los animales, incluidos la mayoría de los grandes simios, basada en el intercambio de información y en la cooperación, no tendría nada que decir en el propio proyecto evolutivo del ser humano? Son cuestiones que exceden en mucho del ámbito de un post de este tipo, incluso de un artículo científico, pero que considero necesario apuntar. Sin embargo, por dar algún tipo de respuesta a estas cuestiones que, cómo no, tienen que ver con la Cuestión, el Problema, podríamos decir que tanto el egoísmo como el altruismo son tendencias que están dentro de nosotros, en mayor o menor medida según los individuos. Y nosotros podemos elegir, dentro de unos márgenes más o menos grandes o más o menos pequeños, qué tipo de conductas haremos –si de tipo egoísta o de tipo altruista-, y qué tipo de sociedad, entre todos, querremos para el futuro, incluyendo un modelo económico que tienda al bienestar de todos.  

Volviendo al Capitalismo: ¿Qué podemos obtener de todas estas consideraciones? Lejos de considerar al sistema capitalista como un sistema justo y ecuánime, ¿qué podemos sacar de la experiencia histórica, y de datos contrastables, precisamente, después de la caída del Muro de Berlín, de los regímenes socialistas y de los “espejismos” burbujeantes mobiliarios e inmobiliarios de los años noventa y dos mil, primero en Japón, después en el Sudeste Asiático, luego en China y después en nuestra querida comunidad occidental transatlántica? Pues precisamente todo lo contrario a lo que algunos economistas ortodoxos y otros biólogos metidos a moralistas tratan de enseñarnos, rodeados de sus cohortes de aduladores políticos y mediáticos: que, una vez desaparecidas o anuladas las variables de contención de la evolución natural del sistema capitalista[6], éste se ha revelado como lo que esencialmente es, pues su lógica, basada en la obtención del máximo beneficio, es ajena a las necesidades reales de las personas[7]. Por ello, tarde o temprano acaba produciendo desigualdades cada vez mayores, hasta que las mismas se vuelven tan insoportables que desaparece la cohesión social. Entonces podemos decir que el sistema no funciona. De hecho, el país prototípico del sistema capitalista, los Estados Unidos, protagonizaron, tras la crisis financiera desatada en los mercados americanos y, por extensión, de todo el mundo, y provocada en buena medida por la mala gestión de Lehmann Brothers, un hecho realmente histórico: el mayor rescate a la banca nunca producido. El hecho fue de tal significación que varias voces conservadoras del país acusaron a los responsables del Tesoro y a varios miembros del Gobierno de entonces de “comunismo”. En Europa, ha habido ya demasiados rescates, parciales, totales, condicionales y no condicionales, sujetos más o menos a control o sin control alguno (como en el caso del rescate a la banca española). Así que, por mucho que se empeñen los que todavía defienden el capitalismo y no ven que el sistema está en crisis, y que la situación ya no puede consistir en volver a la situación anterior -pues la Historia no echa marcha atrás, y si lo hiciera acabaría repitiéndose en mismo escenario y la misma secuencia de burbuja-explosión-crisis-rescate-aumento de las desigualdades y recorte de derechos sociales y de libertades civiles-. Pero… ¿tendremos todavía la fuerza de decir que el capitalismo es una gran mentira de unos pocos para enriquecerse con el trabajo de unos muchos, y  que ha fracasado, y si es necesario de gritarlo a los cuatro vientos, cuando el sistema nos haya despojado hasta de nuestra propia voz? En una sociedad menos compleja que la nuestra, como la de la Alemania del siglo XIX, Karl Marx terminaba su famoso Manifiesto del Partido Comunista de esta manera: a los proletarios del mundo sólo les queda perder sus propias cadenas. Y sin embargo, tienen por ganar un mundo entero. ¡Proletarios del mundo, uníos! En la sociedad posmoderna y líquida de hoy, puede que incluso nuestras propias cadenas no sólo no nos pertenezcan, sino que nos hayan sido impuestas como necesidades artificiales por parte del sistema[8]. En un contexto así, ¿quién será capaz de rebelarse, si quiere seguir aspirando a tener lo que los economistas denominan bienes de propiedad no compartibles y no fungibles, en todo caso limitados? Para que funcione un nuevo sistema es preciso renunciar a muchas ideas sobre la propiedad y la riqueza, ideas que se han ido forjando a lo largo de casi dos mil años. Tal vez las nuevas formas de comunicación generadas en la red, la posibilidad de compartir y de reproducir la información, la nueva cibercultura del conocimiento compartido y la cooperación como instrumento fundamental de creación de riqueza sean las claves para generar un sistema económico más justo y equitativo en el futuro.


[1] Vid. “The End of History and the Last Man”, New York: Free Press, 1992. Recientemente, véase también el interesante libro, cumbre intelectual del ultraliberalismo, Poverty, Inequality, and Democracy, publicado junto a Larry Diamond and Marc Plattner (Baltimore: Johns Hopkins University Press, 2012).

[2] La bibliografía de este John Rawls, uno de los máximos exponentes del llamado “liberalismo igualitario” del pensamiento norteamericano del siglo XX es ingente. Vid., por todas, su imprescindible A Theory of Justice. Cambridge, Massachusetts: Belknap Press of Harvard University Press, 1971. La edición fue profundamente revisada en 1999, sin alterar sus contenidos esenciales. La última edición española actualmente en catálogo del clásico es la publicada por el Fondo de Cultura Económica de España, S. L., John RAWLS, Teoría de la Justicia, 2006. Del mismo autor vid. también Political Liberalism, The John Dewey Essays in Philosophy, 4. New York: Columbia University Press, 1993. Justice as Fairness: A Restatement. Cambridge, Massachusetts: Belknap Press, 2001 (com. and ed. by Erin Kelly). También “Fairness to Goodnes”, in Philosophical Review (October 1975), n. 84 (4), pp. 536-554.

[3] En este sentido vid., por todos, ya John Forbes Nash. Entre sus principales publicaciones, referentes del máximo nivel en teoría de juegos, vid. NASH, JF (1950). “Equilibrium Points in N-person Games”. Proceedings of the National Academy of Sciences 36 (36): 48–9. doi:10.1073/pnas.36.1.48. PMC 1063129. PMID 16588946., MR 0031701. El mismo, “The Bargaining Problem”. Econometrica (18): 155–62. 1950.. MR 0035977. Nash, J. (1951). “Non-cooperative Games”. Annals of Mathematics 54 (54): 286–95. doi:10.2307/1969529. JSTOR 1969529.. “Two-person Cooperative Games”. Econometrica (21): 128–40. 1953., MR 0053471.

[4] Vid. Richard DAWKINS, The Selfish Gene, Oxford: Oxford University Press, 1976.

[5] La expresión “evolutionary ethics” (o ética de la evolución, evolución ética), ha sido objeto de un debate muy complejo, sobre todo el ámbito académico anglosajón, que ha involucrado biólogos, éticos y bioéticos de opiniones muy distintas sobre el tema. En el fondo, el problema proviene de la vieja discusión de la filosofía moral y de la teología sobre la compayibilidad del iusnaturalismo con el darwinismo, o las teorías evolutivas surgidas a partir del debate que en la comunidad científica suscitó la publicación de la obra cumbre de Dawin, El origen de las especies. El problema fundamental que se plantea en el ámbito de las “evolutionary ethics” es si cabe extraer –ya de una manera científica, y no metafísica- de la propia evolución natural la “generalogía” –utilizando la conocida expresión de Nietzsche- la naturaleza de la moral, en el sentido de una moral natural “inscrita en los genes” que pudiera, por ejemplo, seleccionar como más adaptativos, y por lo tanto “buenos” en el plano moral, algunos comportamientos cooperativos. Sobre la cuestión, para quien quiera investigar más en profundidad, vid., entre otros, DE WAAL, Frans (1996), Good Natured: The Origins of Right and Wrong in Humans and Other Animals. London: Harvard University Press. ISBN 0-674-35660-8. VV AA, Katz, L. (Ed.), Evolutionary Origins of Morality: Cross-Disciplinary Perspectives Imprint Academic, 2000, ISBN 0-907845-07-X; KITCHER, Philip (1995) “Four Ways of “Biologicizing” Ethics” in Elliott Sober (ed.) Conceptual Issues in Evolutionary Biology, The MIT Press; KITCHER, Philip (2005) “Biology and Ethics” in David Copp (ed.), The Oxford Handbook of Ethical Theory, Oxford University Press; Krebs, D. L. (2005), “An evolutionary reconceptualization of Kohlberg’s model of moral development”, in R. Burgess & K. MacDonald (Eds.) Evolutionary Perspectives on Human Development, (pp. 243–274) CA: Sage Publications. Texto completo accessible en: http://www.sfu.ca/psyc/faculty/krebs/publications/MacDonald.pdf; vid. también SHERMER, Michael (2004), The Science of Good and Evil: Why People Cheat, Gossip, Care, Share, and Follow the Golden Rule, New York: Henry Holt and Company. ISBN 0-8050-7520-8. Muy crítico respecto del planteamiento de una “evolutionary ethic”, en psicología, vid. TEEHAN, J. & DI CARLO, C. (2004), “On the Naturalistic Fallacy: A conceptual basis for evolutionary ethics”, Evolutionary Psychology, 2, pp. 32-46. Puede leerse el texto completo en http://www.epjournal.net/wp-content/uploads/ep023246.pdf. En sentido contrario, vid. WALTER, A. (2006), “The anti-naturalistic fallacy: Evolutionary moral psychology and the insistence of brute facts”, in Evolutionary Psychology, 4, pp. 33-48. También hay acceso en la web al texto completo en http://www.epjournal.net/wp-content/uploads/ep043348.pdf.

[6] Entre estas variables pueden citarse factores sociológicos o de moral social, políticos o geopolíticos; entre los primeros, cabe citar la influencia conformación de la identidad social de los Estados occidentales de los valores cristianos, típicamente de solidaridad y de ayuda hacia los desfavorecidos, así como de los valores humanistas y de los valores del primer liberalismo, en concreto, del valor de la igualdad,  y de la evolución de este valor en su relación con la “igualdad material” postulada por el pensamiento de izquierdas, desde el socialismo utópico hasta el pensamiento socialdemócrata, que han llevado históricamente a la incorporación de estos valores tanto a los textos normativos de mayor rango (las principales Constituciones democráticas), como a la propia configuración de la moral social. Entre los factores políticos o geopolíticos podemos destacar la gran influencia de los partidos de izquierdas –socialistas o comunistas- en la formación de los consensos constitucionales que dieron base a los llamados Estados sociales o Estados del bienestar, así como en contrapeso ideológico –sustentado por el poder político y militar de la Unión Soviética- que sirvió de contrapunto para que los sectores más ultraderechistas de los Estados Unidos –sobre todo a partir del macartismo-, no se hicieran con cotas de “hegemonía cultural” mayores, cediendo terreno ante el surgimiento, precisamente en los Estados Unidos, a “movimientos societarios”, cuyo perfil ideológico pudo abarcar asociaciones o movimientos de características muy distintas, desde los movimientos por los derechos civiles al auge académico del liberalismo igualitario y las experiencias de vida académica comunitaria, sobre todo en la Universidad de Berkeley de los años 60, el propio movimiento “hippie” y la “revolución feminista”, por poner sólo algunos ejemplos. Debería estudiarse más en profundidad –o por lo menos yo no conozco estudios específicos sobre la cuestión- la relación entre la influencia del pensamiento soviético relativa a no conceder a las cuestiones de sexualidad –salvo en el caso del aborto- un status de cuestión moral y el surgimiento paralelo en el tiempo de la llamada “revolución sexual y de la mujer” en los países occidentales, que podemos situar en las distintas democracias occidentales, entre mediados de los años 60 y finales de los 70, llegando a España ya con la democracia, a finales de los años 70, junto con el resto de revoluciones que en nuestro país todavía estaban –utilizando una terminología informática- “pendientes de actualización” (sic).

[7] En este sentido tenían razón tanto los socialistas utópicos como Owen o Fourier, como el propio Marx, en su análisis “científico” del desarrollo del capitalismo. Desde hace ya muchos años, siempre he comentado cómo el análisis que realiza Marx de la sociedad capitalista alemana de su tiempo, y el pronóstico de su desarrollo, resultan ser alarmantemente mucho más atinados para el análisis del tiempo presente, que de la época en la que Marx escribió, en la que el capitalismo todavía se encontraba en una fase relativamente primitiva. Y mucho más primitiva era la sociedad económica en la que se desarrolló, por influencia del bolchevismo, el socialismo real, la sociedad rusa de comienzos del siglo XX. En dicha sociedad, la importación del modelo de producción pronosticado por Marx sólo podía ser un trágico “experimento social”, acompañado de la violencia típica de todas las Revoluciones y del sistema de represión instaurado como consecuencia de las mismas. En la Rusia soviética se vivió siempre en la primera parte de la “fase socialista”, sin poder alcanzarse nunca –pues ello nunca podría provenir de las armas- el pretendido y “profetizado” por Marx “paraíso comunista”, que habría de conducir a la extinción misma del Estado. Por otra parte, siguiendo a CHIARA, la falta de teoría de Estado y la obligada posición y roles geopolíticos que la nueva URSS habría de adquirir, siquiera para su defensa, en el escenario de la segunda posguerra mundial y de la Guerra Fría, junto a otros factores que no es posible desarrollar aquí, habrían precipitado la caída de la URSS, y, con ella, a la manera de un “efecto dominó”, la caída de los demás regímenes socialistas. Pero, a la vez, la “onda expansiva” de la caída de la segunda superpotencia mundial habría afectado también a los presupuestos de las socialdemocracias occidentales, incluidas las nórdicas, tanto por factores ideológicos relativos al papel del Estado en la economía, como por factores geoestratégicos relacionados con el mantenimiento de las necesarias alianzas con la única superpotencia mundial.

[8] Sobre este tipo de ideas, desde aquí sólo puedo aconsejar, sin que este post se me “desmande” demasiado, por todas, la obra de MARCUSE, Herbert, Der eindimensionale Mensch: Suhrkamp, Frankfurt am Main 1967, pp. 1 ss. Hay traducción al español por Ariel, 2ª ed. de 1994, con el título de El hombre unidimensional. Desde la primera página el autor trata de mostrarnos cómo la sociedad actual es capaz de satisfacer todas las necesidades básicas de toda la población mundial, debido a la tecnología ya entonces existente, pero una de las ideas que lo impide, es para el autor, además de la acumulación y de los mecanismos de poder, la creación de necesidades artificiales sutilmente diseñadas precisamente en las democracias para que no todos gocen de los mismos bienes que creen necesitar. Este procedimiento convierte a los modernos Estados democráticos, para el autor, en auténticas dictaduras, pero mitigadas, sigilosas y, por ello, tal vez más peligrosas. Lectura recomendada, para nada pasada de moda, como tantas otras que marcaron –al menos parte de- una generación, y han sido relegadas al olvido tanto académico como literario y crítico.

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