NAVIDAD. MENSAJE DE ESPERANZA PARA TODOS.

diciembre 25, 2015 § Deja un comentario


 

A mis padres, por su paciencia, que todo lo alcanza, y por tantas buenas cosas

A todos los hombres y mujeres de buena voluntad

Y AMDG

JESÚS HA NACIDO. FELIZ NAVIDAD.

JESÚS HA NACIDO. FELIZ NAVIDAD.

PRESEPIO DI BAROCCIO

PRESEPIO DI BAROCCIO

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque caminarás delante del Señor, preparándole el camino; anunciando a su pueblo la salvación por el perdón de los pecados. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, mañana nos visitará el Sol que nace de lo alto, para iluminar a los que habitan en tinieblas y en sombras de muerte, para llevar nuestros pasos por el camino de la paz (Del “Benedictus” de Zacarías, Lc 76-70).

 

Por si alguien todavía no se ha enterado, es Navidad.

Sí, digo bien, por si alguien todavía no se ha enterado. Muchos de nosotros, al margen de nuestras circunstancias personales, familiares o económicas, vivimos en medio de una sociedad en la que estas fechas se caracterizan por el bullicio, las comidas y cenas de empresa, las luces, los anuncios de perfumes y El Corte Inglés, en las grandes ciudadanas. Desde el rico empresario hasta el mendigo que vive entre cartones este invierno dulce que nos ha deparado la climatología en casi toda España, todos son, en alguna medida, conscientes de que son días de celebración.

Otros, a pesar de sus duras condiciones económicas, apenas encontrarán motivos de fiesta y alegría, y otros vivirán estos días como una farsa pequeño-burguesa. Sea como fuere, la Navidad lleva más de dos mil años entre nosotros, y es muy anterior al nacimiento de la burguesía y a muchas de las ideologías modernas. Pero, volviendo al presente, entre la gente pobre, al que escribe estas palabras siempre le sorprende la sencillez de una fe vivida en pobreza y sencillez. Exactamente como en los primeros tiempos del Cristianismo, y como la vivieron aquellos pastores de Belén, testigos privilegiados del nacimiento del Salvador del Mundo.

Entre los pobres, el papa Francisco destacó en su Mensaje de Navidad del año pasado a los migrantes. Este año, junto a los migrantes por motivos socioeconómicos, cobran un protagonismo humano esencial también los asilados y refugiados. En el fondo, a todas estas personas, con independencia de su tratamiento jurídico diferenciado, les une un rasgo común: la carencia de lo necesario para vivir con dignidad y la voluntad de salir a buscarlo fuera de su tierra, muchas veces dejando atrás todo lo que tienen. Salvo su fe. La fe en que, con la ayuda de Dios, tal y como ellos lo entienden, lo lograrán, y se les abrirán las puertas. Es la misma fe que animó a Abraham a salir de Canaán, tal y como había escuchado de Yahvé. La fe que movió a María a decir sí a Dios y a aceptar el milagro y el inefable don de acoger en su seno virginal a Nuestro Señor Jesucristo. La fe que movió a José a no repudiar a María tras haber recibido en sueños el oráculo del Señor que le avisó de que la criatura que María portaba en su seno era fruto del Espíritu Santo.

Sin embargo, nosotros, en la todavía opulenta Europa, o, más bien, nuestros políticos, no han sabido ni han reaccionado a la altura de lo que las circunstancias humanitarias han demandado y siguen demandado. Del mismo modo que en la Belén de hace veinte siglos no aceptaron a Jesús, e, incluso después de su muerte y su resurrección, muchos siguieron sin aceptarlo en su corazón.

Este año, sin embargo, de acuerdo con un espíritu ecuménico, me gustaría que éste un mensaje esperanzador para todos, pero especialmente para los ateos y agnósticos y los fanáticos religiosos. Creo que ambos grupos, por alejados que parezcan, lo comprenderán perfectamente, o al menos, ése es mi propósito desde el respeto a la libertad de cada uno.

El año pasado -o éste, al principio-, publiqué en este blog una entrada titulada “Siempre es Navidad para los que buscan a Dios”. Y es verdad, porque, en un sentido religioso, esto es precisamente lo que los cristianos, sea cuál sea nuestra Iglesia o confesión, celebramos: el encuentro de Dios-con-nosotros (el Emmanuel) en la Persona de Jesucristo, que es, a la vez, encuentro de Dios con el mundo, como diría el teólogo evangélico “dialéctico” Karl Barth. Sin embargo, me gustaría completar esta afirmación en el sentido de que es Él, el propio Dios, su Palabra, como reza el Prólogo del Evangelio de San Juan, el que se hace hombre, y, con su propia humanidad, viene no sólo a restaurar la nuestra a un hipotético estado anterior a una “caída”, sino frente a todas las caídas, frente a todos los pecados de cada uno de todos los hombres y mujeres que hemos habitado este planeta. Con su nacimiento, restaura nuestra naturaleza caída y se hace uno de los otros, semejante a nosotros (en el fondo, eso significa en hebreo/arameo la expresión “Hijo del Hombre”, uno como vosotros, tan utilizada en los Evangelios, y el título que más se atribuye Jesús a sí mismo, pues Él respeta nuestra libertad y deja que sean los demás los que descubran su divinidad tras su humanidad.  Jesús “se hace pecado por nosotros”, como escribe San Pablo en su Carta a los Hebreos, comparte nuestra naturaleza y sus debilidades, conoce el sufrimiento y se entrega voluntariamente, tras una larga agonía psíquica y física, a la muerte en la Cruz, reconciliándonos plenamente con el Padre, mereciendo para nosotros no sólo la vida eterna, que también, sino el don de la filiación divina ya en esta vida, así como el don del Espíritu Santo, Misterio de Comunión del Padre y del Hijo en el Amor.

Navidad es un tiempo propicio para acoger el Misterio de la Encarnación, que nos revela en toda su inmensidad el Amor de Dios. El cual no consiste, como nos recuerda San Juan, en que nosotros hayamos amado a Dios, sino que Él nos amó primero, pues Él mismo es Amor. Ha sido el propio Dios, por iniciativa suya, el que ha decido hacerse uno de nosotros para, como bien se señala en el Evangelio de Lucas, encontrar y salvar lo que se había perdido. En este sentido, y esta afirmación va dirigida más bien a los cristianos fanáticos, Navidad es un tiempo de reconciliación y de amor, pues es en estas fechas en las que el Amor irrumpe en la vida de los hombres como manantial de agua nueva. Y la respuesta al porqué de la misión salvífica no es necesaria buscarla en entes supuestamente superiores al hombre (como “la Serpiente”, “el Diablo”, “Satanás”). Yo aquí no cuestiono la existencia de dichos seres de naturaleza angélica. Simplemente quiero subrayar que Dios se hace hombre, y no ángel, ni ninguna de las nueve jerarquías angélicas reconocidas por la teología rabínica y católico-cristiana ortodoxa. Y que con ello, Dios sella con su pueblo -con todos los hombres y mujeres de todas las épocas- una alianza tan indeleble con la Humanidad, que será consumada en la Cruz y glorificada en la Resurrección, que bien mueve a San Pablo en su Carta a los Romanos, que “estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro”.

A Dios, en el tiempo presente, le importamos tanto los hombres que se hace uno de nosotros, pequeño como nosotros. Para predicar lo divino al modo humano y desde abajo, desde lo pequeño, desde la sencillez y la humildad. Y como se hace uno de nosotros, la importancia de dichos seres, así como de las realidades supuestamente “percibidas” o incluso reveladas “privadamente” a algunos hombres y mujeres privilegiados (supuestas “aparescencias”, como bien las describía la mística Santa Teresa, ya sean malas o buenas) deben pasar a un plano necesariamente secundario. Para explicar el mal humano no es necesario un anti-Dios, un “Satanás” que esté todo el rato tentando al hombre “con el permiso de Dios” (Hans Küng, Credo, 1990; Jesús, 2014). Basta el hombre, pues, como diría el propio Jesús en su vida mortal “es del interior del hombre, no de fuera, de donde proceden” muchos males, en relación con su polémica frente a la comunidad judía y su distinción entre animales puros e impuros. La creación, con todo lo que conlleva, incluidos los aspectos más reprimidos por el aparato eclesiástico tradicional, como la sexualidad, es buena. Como todo, si se usa razonablemente y con respeto de la persona (lo cual no equivale necesariamente a decir “según la única e infalible enseñanza del Magisterio pontificio”, y mejor si éste resulta acompañado del “sentir común de los fieles”).

Por el contario, durante su vida pública -e incluso antes, si recordamos el episodio de la Presentación en el Templo- Jesús se somete a las leyes naturales, incluso a las leyes judías de su tiempo, salvo cuando Él, como Norma Suprema, quiere proclamar el Amor como la mayor de las leyes, y ”se salta” las prescripciones rabínicas: efectúa curaciones en sábado, habla con mujeres, y además no judías, se acerca y toca a leprosos, y muchos otros ejemplos que encontramos en los Evangelios canónicos. Come con pecadores, es reprendido por ello por los buenos judíos de su tiempo, tiene trato con publicanos, hasta el punto de escoger a Mateo, recaudador de impuestos, como uno de sus discípulos, y se atreve a proclamar ante fariseos y publicanos que “Los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el reino de los Cielos”. Un reino que Él mismo dice que “está entre vosotros”.

Pues bien, es éste el principal mensaje que tiene la virtualidad de llenarnos de alegría en estas Navidades: el encuentro de un Dios que se hace visible como un niño, como un niño humano, inerme, y que se ha hecho “uno de los nuestros” para acompañarnos durante toda nuestra vida, pues, en puridad, para el creyente, desde que Jesucristo se encarnó, “nadie está ya solo”. A Dios le importamos, y le importamos tanto que se hace pequeño y nace como hombre, como uno de nosotros, para revelarnos su divinidad desde su humanidad.

En el Misterio de la Navidad, Dios no sale a nuestro encuentro con el conocimiento humano, con la gnosis o con la meditación. Nos sale al encuentro en la Persona de su Hijo, verdadero Dios y verdadero Hombre. Y, como Él mismo declaró en su Sermón Escatológico, nos sale al encuentro aquí y ahora en los demás, en sus necesidades espirituales y materiales. En el prójimo necesitado, en el hambriento, en el sediento, en el desesperado, en el atribulado, en el ignorante, en el cautivo, ahí está Jesús, misteriosamente oculto. “En verdad os digo, que lo que hicisteis a cualquiera de estos hermanos, mis pequeños, a mí me lo hicisteis”, dice Jesús en Mt 25.

Que, en medio de los agobios que el mundo suscita en estas fechas, sepamos encontrar un espacio de espiritualidad para el encuentro con el Señor que nace y viene a nuestro encuentro a traernos su paz, la paz que puede saciar las inquietudes del corazón humano y sepamos transmitir a los demás esta alegría, aun en medio de nuestras tribulaciones, de sentirnos amados de un modo tan inefable por Dios que nuestra respuesta sólo puede ser la respuesta libre a la gratuidad a dicho Amor y a tanta Misericordia. Este Año Jubilar, dedicado por el papa Francisco a la Misericordia Divina, es un tiempo de gracia que se nos otorga para volver la mirada a Aquél que ha vencido al mundo y es capaz de perdonarlo todo, con tal de que se lo pidamos. Es tiempo de acoger esa misericordia y de practicarla con los demás, como si lo hiciéramos con el mismo Jesús, según su Palabra.

Que el Espíritu Santo, que, como reza el Credo de Nicea-Constantinopla, habló por los profetas que anunciaron a Israel la llegada del Mesías ilumine nuestros corazones y sepamos entrar, como niños, desvestidos de nuestros ropajes humanos socialmente tan importantes, en el Misterio de la Navidad, acogiendo al otro como nuestro hermano en Cristo Jesús y dando lo que tenemos a quien más lo necesita, pues, como escribió maravillosamente San Francisco de Asís, “es dando como se recibe”.

Feliz Navidad a todos. Paz y Bien.

 

Pablo Guérez Tricarico

 

A continuación os dejo con una versión del clásico “Silent Night” interpretado y grabado hace un año a capela por Fifth Armony, seguida de su interpretación del clásico moderno norteamericano “All I Want for Christmas is You”. Que lo disfrutéis:

 

 

 

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Cuaresma: convertíos y creed en el Evangelio.

febrero 19, 2015 § Deja un comentario


 

“¿Es ése el ayuno que el Señor desea, el día en que el hombre se mortifica? Mover la cabeza como un junco, acostarse sobre estera y ceniza, ¿a eso lo llamáis ayuno, día agradable al Señor? El ayuno que yo quiero es éste: abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, liberar a los oprimidos, romper todos los yugos; compartir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo y no desentenderte de tu hermano. Entonces brillará tu luz como la aurora, tus heridas sanarán rápidamente; tu justicia te abrirá el camino, detrás irá la gloria de Jahvé. Entonces llamarás al Señor, y te responderá; pedirás auxilio, y te dirá: Aquí estoy. Si destierras de ti los cepos, y el señalar con el dedo, y la maledicencia; si das tu pan al hambriento y sacias el estómago del indigente, surgirá tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía. El Señor te guiará siempre, en el desierto saciará tu hambre, hará fuertes tus huesos, serás un huerto bien regado, un manantial de aguas cuya vena nunca engaña, reconstruirás viejas ruinas, levantarás sobre los cimientos de antaño; te llamarán tapiador de brechas, restaurador de casas en ruinas” (Is 58, 5-12)

 

No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (Mt 4, 4)

 

La Cuaresma es un tiempo de recogimiento, retiro y reflexión para encontrarnos con Jesucristo, desde las prácticas penitenciales que la Iglesia recomienda desde sus primeros tiempos: el ayuno, la oración y la limosna, pero que deben ser vividas con la alegría basada en la esperanza de sus efectos. Se trata de prácticas recomendadas por todas las religiones desde tiempos inmemoriales y que tienden a nuestra purificación, al desapego y al fomento de la vida espiritual. Con ellas, como todavía nos recuerda la liturgia de la Iglesia católica latina, “refrenamos nuestras pasiones”, con el fin mediato de desapegarnos de los bienes de este mundo y elevar nuestra mirada hacia los bienes del cielo, para, sin despreciar los primeros, volver a darles el justo valor que tienen, hoy artificialmente hipertrofiado por una sociedad sin valores y que tiene, precisamente en los bienes de este mundo, su máxima referencia, por encima de las personas o los individuos que deberían componerla. De acuerdo con un espíritu de autenticidad y sinceridad, vivamos esta Cuaresma con una oportunidad de encontrarnos con la Persona de Jesucristo, la que aparece relatada en el Evangelio, cuya Palabra y cuyas acciones muchas veces contrastan con las de sus representantes de la Iglesia Católica, desde los purpurados cardenales hasta los sencillos diáconos. Ellos, muchas veces, como expresó el propio Jesús condenando la actitud de los fariseos, cargan a los demás con cargas illevaderas, cuando ellos no son capaces de tocarlas ni con un sólo dedo. Y también advirtió Jesús a sus discípulos que hicieran lo que dicen los fariseos, pero que no hiciesen lo que éstos hacían, ya que no hacían lo que decían hacer. Parece un trabalenguas, pero es perfectamente entendible: ¡qué lejos están del Evangelio muchos hombres, sobre todo, y también mujeres, que dicen ser “hombres y mujeres de Dios, ley y orden”, y cuánto daño hacen a las personas de buena voluntad, sean éstas creyentes en Jesucristo, en Mahoma, en Moisés o en nadie en absoluto! ¡Y cuánto bien está haciendo el papa Francisco, en la medida de lo que la realpolitik vaticana le pueda permitir, denunciando las actitudes farisaicas y mundanas, en el peor sentido del término, de sus subordinados, a la vez que, con la creación de veinte nueve cardenales, intenta equilibrar el predominio de conservadurismo retrógado y, en mi opinión, en muchas veces antievangélico que prima en el Vaticano y en muchas Iglesias nacionales, entre ellas, la de nuestro país, tan dado a los extremismos!

Por el contrario, el Jesús en el que yo creo, es el Jesús de los pobres. Es el Jesús de la Misericordia que perdonó a la mujer adúltera, que predicó el perdón incondicional y el amor a los enemigos, que murió perdonando a los que le crucificaron y que le prometió el Paraíso al buen ladrón.  Convirtámonos a ese Jesús y Él nos llevará a nuestro Padre bueno del Cielo, simbolizado en el Padre de la parábola del hijo pródigo que vuelve a acoger a su hijo, o en el propio Jesús en la parábola del buen pastor, que deja las 99 ovejas que le son fieles y se va a por la oveja perdida.

Así, con nuestra prácticas cuaresmales bien encauzadas conseguiremos olvidarnos un poco más de nosotros mismos y ayudar al de al lado. Porque si bien sigue siendo válida la afirmación de “no sólo de pan vive el hombre”, con la que suele abrirse el período cuaresmal, la frase continúa diciendo “sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Y en muchos pasajes del Evangelio Jesús, que es la propia Palabra de Dios encarnada, el “Logos” divino, muestra cómo no es indiferente ante el hambre de los hombres, tanto en los milagros de la multiplicación de panes, como en la indicación de las obras de misericordia (“tuve hambre y me diste de comer”), o en la propia elección de la especie del pan para ser tabernáculo de su propio Cuerpo, la noche de su Pasión, en la institución de la Eucaristía.

Precisamente, no sólo de pan vive el hombre porque éste tiene que acordarse que sin la práctica de la justicia y de la caridad no hay pan para todos. La Cuaresma nos recuerda la necesidad de volver, siquiera temporalmente, a las exigencias de una vida sencilla para que todos puedan vivir con la dignidad de Hijos redimidos de Dios.

 

 

 

A. M. D. G.

A. I. P. M. 

Palabras del papa Francisco sobre los más pobres

diciembre 14, 2014 § Deja un comentario


 

A mis padres

Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón (Mt 6, 21)

Él les dijo: "Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón"

Él les dijo: “Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”

 

Amigos:

En este Domingo Tercero de Adviento, también denominado “Domingo de Laetare (o “Gaudete”), por la alegría qe debe despertarse en nuestros corazones por la inminente venida del Mesías, y tras haber cumplido mi blog, ayer, su primer año, haciendo uso del derecho de cita, quisiera dejar la palabra al Santo Padre S. S. el Papa Francisco, no sin antes realizar una breve reflexión:

Los que hemos tenido mala suerte en el reparto de los bienes temporales, o bien por causas diversas, algunas a nosotros imputables, no hemos tenido la delicadeza de administrarlos rectamente; los que no hemos sido “instrumentales” ni nos las hemos sabido ingeniar según la sabiduría del mundo para “abrirnos paso” en él según sus normas, estamos con los más pobres de la tierra. Antes de que nos quiten lo nuestro los poderosos que dicen servir a Jesús, cuando sólo se sirven a sí mismos, soportemos con estoica serenidad los padecimientos que la Providencia permita para nuestro bien y nuestra santificación, confiados en que saldremos victoriosos de la prueba. Nuestros enemigos pueden amendrentarnos, pueden tratar de infundirnos miedo, pueden quitarnos cosas materiales que apreciamos. A Jesús, el Inocente entre los Inocentes, le llevaron a juicio y le despojaron de sus vestiduras. Resistamos, con el auxilio de la gracia divina, silenciosos, mansos, humildes y pasivos, y, por ello, o quizá gracias a ello, también compasivos con los demás, tanto si les consideramos víctimas como verdugos, pues todos somos hijos de un mismo Padre celestial a Quien muchos no conocen, y cuya Misericordia infinita no pueden aceptar, simplemente porque no cabe en nuestros limitados esquemas mentales. En cuanto a los deshauciados, embargados, excluidos, desempleados, victimizados, estigmatizados, perseguidos y, en general, a los que sufrimos tribulación, hay cosas que nunca nos podrán quitar: la libertad interior y la paz del corazón.

Con mis mejores deseos de paz y bien,

Pablo

http://www.osservatoreromano.va/it/news/davanti-al-grido-dei-poveri

 

Feliz Domingo,

Pablo

 

A.M.D.G.

A.I.P.M.

Who are the enemies of Pope Francis? Vatican increases security measures due to ISIS Terror. Meanwhile, the Church needs urgently a new “aggiornamento” to boost its credibility

septiembre 20, 2014 § Deja un comentario


http://www.iltempo.it/esteri/2014/09/20/l-isis-minaccia-il-vaticano-controlli-raddoppiati-a-s-pietro-1.1312658

 

To Evil’s victory, it is enough that the good people do not make nothing (Burke)

Siembra vientos y recogerás tempestades (Proverbio anónimo)

 

Scrivo questo post, preoccupato per la vita e l’ integrità di uno dei migliori Papi che Dio ci ha dato negli ultimi cento anni, in lingua italiana, perché è la lingua ufficiale, assieme al latino, della Santa Sede, in considerazioni ai miei seguitori dall’ Italia, credenti e non credenti, e perché credo possa essere seguito anche dallo spagnoloparlante colto.

Coloro che vorranno trovare in questo post una ferma condanna al terrorismo islamico non la troveranno. Non perché io non condanni la crudele follia dell’ ISIS, alimentata in buona parte da una politica estera degli Stati Uniti imperalista a ancora basata sulla logica del Far West, ma perché questa condanna sta essendo utilizzata da lobbies conservatori per difendere qualsiasi mezzo di lotta contro il terrorismo. Sicuramente una política piú comprensiva con la situazione del popolo palestinese, basata sull’ intesa, l’ accordo diplomatico con il legittimo Stato di Israele e una politica chiara di investimento per l’ educazione e per la coesistenza pacifica nel rispetto alla diversità non avrebbero reso il terreno cosí facile alla semina dell’ odio che scaturisce dalla paura e dalla incomprensione della cosiddetta “societá internazionale civilizzata”, e da una Europa immatura la cui política estera sembra essere ancora irremissibilmente legata alla logica della guerra fredda, nella quale la “sinistra” equivale ad appoggio incondizionale al popolo palestinese, anche ai terroristi, e “destra” equivale ad appoggio internazionale allo Stato d’ Israele, anche al suo terrorismo di Stato. Mentre i “pseudointelletuali” europei si dibattono ancora su tali termini, a maggior gloria dei loro leader politici o giornalistici, molti siamo stanchi della politizzazione, nel peggior senso del termine, e nel liguaggio piú oscuro, basso e interessato, di ciò che è una vera e propia catastrofe umanitaria in Medio Oriente, alimentata dal circolo dell’ odio tra estremisti sionisti e fondamentalisti islamici di Hammas. In questo contesto viene fuori lo Stato Islamico, assieme alle declarazioni degli screditati leader iracheni e iraniani, i quali, como i leader dell’ Arabia Saudita, per contentare a tutti, e soprattutto il loro alleato supremo, il Governo Federale degli Stati Uniti di Norteamerica, con il Presidente Obama in testa, colpevole, como egli stesso ha riconosciuto, di tortura. La situazione è prebellica a livello mondiale, e gli atteggiamenti sia dal lato del “mondo libero”, sia dal lato islamico non sembrano troppo pacifici. Siamo, como ha detto il Papa, in una situazione di guerra mondiale “a pezzetti” (a trocitos). Adesso pare che –secondo fonti giornalistiche all’ uso, e quindi, che meritano la stessa credibilità dei leader o del pensiero unico degli Stati ai quali servono, sarebbe il Papa sotto il punto di mira degli islamisti. Propio la figura internazionale che piú ha pregato per la pace, che piú ha denunciato che un mondo dominato dalle regole del mercato e dalla volontá dell’ Occidente non è sostenibile né giusto, che bisogna trovare una soluzione per la pace in Oriente Medio che non passi per negare la giustizia che legittimamente appartiene sia a israeliani sia a palestinesi. Forse è vero, ma queste minacce, come si usa dire colloquialmente, non me la contano giusta. Se fosse stato Obama ad essere stato minacciato sarebbe stata una cosa diversa. E forse, ma dico soltanto forse, non è stato cosí perché anche egli ha deluso una buona parte del suo elettorato e si è messo da parte del “conservative law and order”. Una volta piú, le oscure e criminali agenzie di sicurezza degli Stati Uniti, la NSA, la CIA, hanno fatto quello che hanno voluto, alimentando l’ isteria collettiva cui é tanto ricettiva la popolazione media americana ed hanno colpito anche l’ integrità del Presidente eletto dal popolo, e che dovrebbe governare per il popolo. Cinquanta anni fa, in un discorso tenuto dal suo compagno di partito il Presidente J. F. K., ucciso in strane circostanze, gli assistenti alla conferenza tenutasi  all’ Università di Columbia, D.C. con occasione dell’ apertura dell’ anno accademico, ascoltarono como il loro Presidente cattolico, dopo aver messo fine a quella che fu forse la crisi piú grave della Storia dell’ uomo sulla terra, poiché potrebbe aver portato l’ Umanità intera alla distruzione nucleare, dichiarava di non volere una “pax americana” basata sulla assoluta egemonia degli Stati Uniti, ma di una vera pace nell’ interesse comuni di tutti i popoli e di tutti gli Stati, compresa l’ Unione Sovietica, “because everybody  live in the same planet, everybody breath the same air, everyone take care of the future of their children and, at least, everybody are mortals”.

La fiducia nella Provvidenza e nella presenza di Cristo risorto, assieme al Suo spirito, è la miglior sicurezza per il Papa, a guida della sua Santa Chiesa. Noi preghiamo a lungo il Papa, affinché non venga sconfitto dai suoi nemici sia interni sia esterni, ed affinché Dio muova i loro cuori nella direzione dell’ Amore. Nemici del Papa non appartengo soltanto a movimenti fondamentalisti islamici como lo Stato Islamico, ma ce ne sono anche dentro la Chiesa Cattolica. Coloro che disprezzano il Papa e la sua attività volta ad avvicinare la Chiesa ai poveri, ai disperati, agli emarginati di questo mondo, e lo fanno sotto le vecchie insegne di una Chiesa imperiale malintesa, basata sull’ ornato, la condiscendeza o la collaborazione, attiva od omissiva, con il potere civile, non fanno altro che ostacolizzare la lavore di evangelizzazione affidata dallo Spirito Santo al legittimo successore di San Pietro. Questi, tanto affetti all’ autorità come concetto, disprezzano l’ autorità concreta di colui che incarna nel momento presente il potere delle chiavi affidato da Gesú stesso alla Sua Chiesa, cuando non conviene loro. Per no contare i numerosi gruppi settari norteamericani che costituiscono la base sociológica di una buona parte dell’ elettorato del Partito Repubblicano. Fra di loro ci sono i lefrebviani presumibilmente “reabilitati” da Benedtto XVI, i tridentini preconciliari e molte settte e persone paranoiche che vedono nella Chiesa soltanto un cumulo di riti e liturgie senza Spirito, senza condivisione con il prossimo e senza il messaggio autentico di Gesú, il Quale, essendo il piú grande ed innocente, si abassò e fu contato fra i peccatori proprio per la nostra salvezza. Ma noi, che siamo tutti peccatori, compresi quelli che non riconoscono il loro peccato in nome di una presumibile condizione di “cittadini di legge ed ordine” dobbiamo seguire il messaggio di umiltà che scaturisce da una lettura sincera, anche la piú semplice, del Vangelo, il cui seguimento si manifesta otre che nella preghiera, negli atti di Misericordia, anche corporali, per il prossimo, come ci ricordava il Vangelo sulle beatitudini della Messa di prima di ieri, venerdí 19 settembre del 2014.

Sono dell’ opinione che il Vaticano debba conservare il suo potere temporale guadagnato storicamente attraverso giusti titoli di proprietà. cosí como il suo particolare status giuridico internazionale. Ma i beni e i poteri temporali della Chiesa devono essere intesi soltanto como servizio alla comunità umana, dove la Chiesa debe svolgere la sua opera di evangelizzazione attraverso la preghiera, i testimoni di fede, la sua presenza sacramentale, ma anche mediante l’ aiuto e il sostegno temporale. Soltanto attraverso le Missioni Pontificie arrivano ai paesi piú poveri miliardi di euro che contruiscono non soltanto alla costruzione di chiese, ma anche a promuovere la justizia sociale e la carità nei territorio piú poveri della terra, laddove né gli Stati, né gli organismo intermedi, né le NPO, né la propria Croce Rossa, riescono a paliare la situazione di miseria estrema patita dalla popolazione. E lá ci vuole un aiuto massivo proveniente proprio dalla Chiesa come portatrice di un messaggio di speranza ragionevole. Non si può -oppure é molto meno effettivo- parlare di Gesú e delle beatitudine, o degli atti di Misericordia corporali cui si riferisce Nostro Signore in Mt 27, per esempio, senza offrire a chi è estenuato dalla fame da intere settimane un pezzo di pane, acqua, e tutti i beni necessari per il suo decoroso sostegno. Proprio su questo punto, ed anche a rischio di essere malinterpretato, oggi piú che mai la Chiesa cattolica debe avere un patrimonio economico e un potere temporale e diplomatico il quale, seppur sui generis, le consenta di arrivare là dove l’ azione degli Stati e delle NGU non arrivano, e le consenta pure di mediare, como storicamente ha sempre saputo fare, nelle controversie fra gli Stati allo scopo di raggiungere fini condivisi da tutta la comunità internazionale, come la justizia, la pace, o la lotta contro la miseria. Oggi piú che mai, la Chiesa Cattolica è investita da una auctoritas e da una opinio iuris riconosciuta informalmente dalla comunitá internazionale che le può consentire una collaborazione piú efficace con le autoritá civil nel conseguimento degli obiettivi di rendere migliore il mondo. Il crollo delle ideologie e la palese menzogna sulla quale sono edificati gli Stati moderni -il potere del popolo- sono ormai noti a tutti: chi comanda sono i poteri finanziari, indipendenti dagli Stati, sottratti ai loro classici poteri “formali” e ai quali gli Stati, soprattutto quelli occidentali, di tradizione cristina, rendono colto. Sono, in parole del propio Pontefice, le “economie idolatriche” quelle che rendono il mundo. Esse sequestrano oggi sorta di potere minimamente democratico, onde per molti di noi hanno perso quella legittimità di origine proclamata dai classici e che fondava l’ autorità democratica del potere civile proprio nel contratto sociale. In questa situazione, nella quale il potere civile -comprese le Nazioni Unite e, soprattutto, le istituzioni di Bretton Woods, non avrebbe nessuna autorità -legittima, si intende- “se non fosse stata loro concessa dall’ alto” (cfr. Gn 19, 11), soltanto una instituzione como la Chiesa Cattolica, nella misura in cui esprima la sua particolare autorevolezza mondiale nel linguaggio e nelle forme dell’ autenticità, e non dell’ imposizione, una istituzione aperta al dialogo ecumenico e al dialogo con il potere civile, sia esso formalmente democratico o non democratico, una Chiesa amministratrice dei beni di questo mondo ma che non é del mondo –una Chiesa che, pur non essendo del modo, deve agire in questo mondo, perché fu in questo mondo, con tutto il suo peccato e la sua miseria, per il quale morí Nostro Signore-, non può disintendersi della sofferenza materiale della gente. Eppure, non dobbiamo confonde la Chiesa con il Regno di Dio: la Chiesa è pur sempre uno strumento, preziosissimo, attraverso la quale si manifesta l’ azione di Gesù e dello Spirito Santo, di tutta la Trinità, nel mondo, attraverso la preghiera, le opere di misericordia, e, soprattuto e in maniera fondamentale, per volontà expressa di Gesucristo, attraverso il miracolo della sua sacramentalità. A questo punto… come sostenere al contempo la neccessità di una Chiesa povera, non soltanto ni Spirito, ma anche nel materiale, e del potere temporale della Chiesa? Nella linea sostenuta da vari teologi del Novecento, con particolare sensibilità sociale, ciò è possibile se i responsabili dell’ amministrazione vaticana e di tutti gli istituti cattolici praticano il distacco tra la volontà di possedere e il fatto di possedere, nel nome dei valori che essi vogliono e devono perseguire: che la ricchezza della Chiesa Cattolica serva come strumento o come destino finale per lenire la sofferenza del prossimo, sia materiale sia spirituale. La pratica del distacco, comune a tante religioni attuali e scomparse sulla terra, è stata practicata da molte persone di buona volontà, cristiani oppure di altre religioni, i quali, non hanno semplicemente lasciato tutto a i poveri, ma si sono riservati la amministrazione anche durante anni, creando fondazioni, monti di pietà ed altri istituti benefici. Ma ad una condizione: essi hanno cambiato radicalmente il loro rapporto funzionale fra le proprie ricchezze (l’ avere) e la percezione del proprio io. Come esempio del fatto di un tale atteggiamento può essere riscontrato in altre religioni millenare, nel tardo buddismo, il ramo meno rigoristico del Buddismo scolastico, raprresentato dalla Bhagavad-Gita, non richiede la rinuncia al mondo, a se stessi e ai beni temporali -como nemmeno una tale richiesta è pienamente soddisfatta del proprio Buddha e da molti suoi autorevoli discepoli-, ma si accontenta con il mandato di trasformare  in sacrificio le proprie azioni, rinunciando ai loro frutti -che vanno cosí a beneficiare gli atri o Dio-, rompendo in questo modo la ruota karmica del pensiero indiano responsabile della schiavitú operata da noi stessi e dalla interminabile catena di azioni-conseguenze que determineranno, a sua volta, il ciclo delle reincarnazioni. Invece, sacrificando i frutti (buoni, si intende) delle proprie azioni l’ uomo si libera da una delle cause del dolore che lo lega a questo mondo, l’ ansia di possedere, e puó giungere, senza necessità di grandi processi meditativi o ascetici, alla “liberazione”.

Ora, tornando al cristianesimo e alla Chiesa Cattolica, possiamo ritrovare elementi comuni di queste idee, le quali devono ovviamente essere contestualizzate, nel comportamento di grandi santi e sante della Chiesa. Mi piacerebbe avere un dialogo con Giovanni Papini su questo punto, piché egli fu molto duro sulla questione della accumulazione delle ricchezze da parte della Chiesa, ma si dichiaró anche “medievale” (cfr. La scala di Giacobbe). Tornando al punto di partenza, credo sinceramente che siamo entrati in una nuova era dal punto di vista político ed economico, ma non alla leggera o “light”, como sostengono i raprresentanti dei cerchi new age, ma proprio pero la assenza di un potere civile forte che ha caratterizzato sia l’ Antichitá (l ‘ Impero), sia l’ Etá moderna e parte di quella contemporánea, al meno fino alla comparsa della cosiddetta “postmodernità”. Le istituzioni piú politiche delle Nazione Unite -e con questa precisione voglio mettere a salvo da questa analisi critica le principali istituzioni della “famiglia” delle NU, quali la FAO, l’ UNESCO, l’ UNCTAD, l’ ACNUR, l’ OMS e molte altre, che svolgono una importantissima funzione di “coscienza critica” della comunità internazione- non valgono piú, rispecchiano ancora i vecchi rancori della Guerra Fredda. E accanto all’ ONU istituzioni che dovrebbero reggere con giustizia i rapporti economici e finanziari fra le Nazioni per migliorare le condizioni di vita delle persone, non fanno altro che servire gli interessi delle grandi corporazioni economiche e finanziarie multinazionali. In questo contesto internazione, l’ attività istituzionale della Chiesa Cattolica può essere efficace se si fonda sull’ apertura alla società internazionale, soprattuto ai paesi piú poveri, e tende loro la mano, como oggi ha espresso il Presidente dell’ Albania al Papa. Ma é soltanto nel Vangelo di Gesù dove la Chiesa debe ritrovare continuamente la forza che viene dall’ Alto e che le da la sua indistinguibile autorevolezza, nel senso di autenticità. E da questa Fonte senza fine la Chiesa debe saper portare, anche institucionalmente, oltre al messaggio evangelico di speranza nella nuova vita regalataci da Gesú, l’ esempio della sua prassi concreta attraverso le opere di beneficenza, protezione e rifugio. Anche facendo valere la sua riconosciuta autorità internazionale come Santa Sede, sapendo che é sempre assistita dallo Spirito Santo secondo la promessa di Gesú, e mettendo a lavorare tutte le sue forze umane, materiali, istituzionali, giuridiche, mediatrici e diplomatiche al servizio di tutti gli uomini, specialmente dei piú deboli ed emarginati della Terra. Affinché loro possano sentirsi assistiti dalla comunità di vita che è la Chiesa e, dinanzi al mondo, possano anche mettersi a rifugio, come si diceva anticamente, “in sacro”, dove nessuna autorità umana né nessun potere civile oserrebbe toccarlo, perché sono i figli prediletti di Dio, coloro che sono stati rifiutati, per azione o per omissione colposa, dalla nostra società ipocrita. Come lo furono gli ebrei e gli altri  uonini, donne e bambini perseguitati dal nazismo e dal comunismo in molte Chiese, anche con l’ aiuto -oggi dimenticato- di molti paesi neutrali o non belligeranti.

Preghiamo dunque per il Papa. Affinché egli sappia gestire con umiltà, saggezza, intelligenza e lungimiranza, assistito dallo Spirito Santo, il Tesoro che gli è stato affidato da Gesú: la Santa Chiesa Cattolica. Perché sappiamo che le porte dell’ inferno non prevalebunt. Cristus vincit, Cristus regnat, Cristus imperat. Benedicat omnes gentes omnipotens Deus. Amen.

 

Madrid, a 21 settembre del 2014, Festività di San Matteo Apostolo ed Evangelista

 

Per: Dott. ric. Pablo Guérez Tricarico

Signed by.: Pablo Guérez Tricarico, PhD

 

I. H. S.

A. M. D. G.

 

La plaza San Pedro ha reforzado las medidas de seguridad.
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Who are the enemies of Pope Francis? Vatican increases security measures due to ISIS Terror. Meanwhile, the Church needs urgently a new “aggiornamento” to boost its credibility by Pablo Guérez Tricarico, PhD is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional License.

¿LA EUROPA FORTALEZA MERECE EL CALIFICATIVO DE CRISTIANA, O SIQUIERA DE HUMANA?

febrero 22, 2014 § 6 comentarios


¡VERGÜENZA! ¿LA EUROPA FORTALEZA MERECE EL CALIFICATIVO DE CRISTIANA, O SIQUIERA DE HUMANA?

Breve entrada sobre cómo estamos perdiendo a marchas forzadas nuestra común tradición histórica humanista 

“No defraudarás el derecho del emigrante y del huérfano ni tomarás en prenda las ropas de la viuda; recuerda que fuiste esclavo en Egipto y que de allí te rescató el Señor, tu Dios”; por eso yo te mando hoy cumplir esto. Cuando siegues la mies de tu campo y olvides en el suelo una gavilla, no vuelvas a recogerla; déjasela al emigrante, al huérfano y a la viuda, y así bendecirá el Señor todas tus tareas. Cuando varees tu olivar, no repases las ramas; déjaselas al emigrante, al huérfano y a la viuda. Cuando vendimies tu viña, no rebusques los racimos; déjaselos al emigrante, al huérfano y a la viuda. Acuérdate de que fuiste esclavo en Egipto. Por eso yo te mando hoy cumplir esto” (Dt 24, 17-22, ca. 1205 a. C.)

“(…) Oráculo del Señor. (…) Éste es el ayuno que yo quiero: soltar las cadenas injustas, desatar las correas del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos. Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán todas tus heridas, anti ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor (shekhinah YHVH)” (Is 58, 3-8, ca. 800 años a. C.)

“Homo sum: humani nihil a me alienum puto” (Terencio, Heauton Timoroumenos, 165 a.C.)

“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me hospedasteis; estuve desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis a verme”. Entonces los justos le responderán, diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos? ¿o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te hospedamos? ¿o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y fuimos a verte?” Y respondiendo el Rey, les dirá: “En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”. Entonces dirá también a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y para sus ángeles: Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; Fui forastero, y no me hospedasteis; estuve desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis”. Entonces también ellos le responderán, diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o forastero, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?” Entonces les responderá, diciendo: “En verdad os digo que lo que no hicisteis con uno de éstos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo. Y éstos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna” (Mt 25, 37-46, ca. 60-85 d. C.)

“El Derecho de Gentes no sólo tiene fuerza por el pacto y convenio de los hombres, sino que tiene verdadera fuerza de ley” (Francisco de Vitoria, De potestate civili, 1528)

“(…) Uom di povero stato e membra inferme/Che sia dell’alma generoso ed alto,/Non chiama se nè stima/Ricco d’or nè gagliardo,/E di splendida vita o di valente/Persona infra la gente/Non fa risibil mostra;/Ma se di forza e di tesor mendico/Lascia parer senza vergogna, e noma/Parlando, apertamente, e di sue cose/Fa stima al vero uguale./  Magnanimo animale./Non credo io già, ma stolto,/Quel che nato a perir, nutrito in pene,/Dice, a goder son fatto,/E di fetido orgoglio/Empie le carte, eccelsi fati e nove/Felicità, quali il ciel tutto ignora,/Non pur quest’orbe, promettendo in terra/A popoli che un’onda/Di mar commosso, un fiato/D’aura maligna, un sotterraneo crollo/Distrugge sì, che avanza/A gran pena di lor la rimembranza./Nobil natura è quella/Che a sollevar s’ardisce/Gli occhi mortali incontra/Al comun fato, e che con franca lingua,/Nulla al ver detraendo,/Confessa il mal che ci fu dato in sorte,/E il basso stato e frale;/Quella che grande e forte/Mostra se nel soffrir, nè gli odii e l’ire/Fraterne, ancor più gravi/D’ogni altro danno, accresce/Alle miserie sue, l’uomo incolpando/Del suo dolor, ma dà la colpa a quella/Che veramente è rea, che de’ mortali/Madre è di parto e di voler matrigna./Costei chiama inimica; e incontro a questa/Congiunta esser pensando,/Siccome è il vero, ed ordinata in pria/L’umana compagnia,/Tutti fra se confederati estima/Gli uomini, e tutti abbraccia/Con vero amor, porgendo/Valida e pronta ed aspettando aita/Negli alterni perigli e nelle angosce/Della guerra comune. Ed alle offese/Dell’uomo armar la destra, e laccio porre/Al vicino ed inciampo,/Stolto crede così, qual fora in campo/Cinto d’oste contraria, in sul più vivo/Incalzar degli assalti,/Gl’inimici obbliando, acerbe gare/Imprender con gli amici,/E sparger fuga e fulminar col brando/Infra i propri guerrieri./Così fatti pensieri/Quando fien, come fur, palesi al volgo,/E quell’orror che primo/Contra l’empia natura/Strinse i mortali in social catena,/Fia ricondotto in parte/Da verace saper, l’onesto e il retto/Conversar cittadino,/E giustizia e pietade, altra radice/Avranno allor che non superbe fole,/Ove fondata probità del volgo/Così star suole in piede/Quale star può quel ch’ha in error la sede”. (Giacomo Leopardi, Canti, La ginestra o il fiore del deserto, 1836)

“Si les terribles moyens de destruction dont les peuples disposent actuellement, paraissent devoir, à l’ avenir, abréger la durée des guerres, il semble que les batailles n’ en seront, en revancha, que plus meurtrières; et dans ce siècle où i’ imprévu joue un si grand ròle, des guerres ne peuvent-elles pas surgir, d’ un côté ou d’ un autre, de la manière la plus soudaine et la plus inattendue? – N’ y a-t-il pas dams ces considérations seules, des raisons plus que suffisantes pour ne pas se laisser prendre au déporvu?” (J. Henry Dunant, Geneve, Un souvenir de Solferino, 1863, pp. 169-168).

Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana;

Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias;

Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;

Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones;

Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad;

Considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre, y

Considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso;

LA ASAMBLEA GENERAL proclama la presente DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción: (…) Art. 13. 1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. 2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

 

“Vergogna!” Con estas claras y contundentes palabras pronunciadas por el papa Francisco en noviembre del año pasado, referidas al naufragio de una patera llena de inmigrantes subsaharianos, muchos de ellos mujeres y niños, a pocas millas de la costa de la isla de Lampedusa (Italia) se habría en la opinión pública, a partir de las declaraciones de una de las máximas autoridades morales, religiosas y políticas de nuestro tiempo, un debate sobre el papel de la Unión Europea en las catástrofes humanitarias, y sobre su posible complicidad omisiva en múltiples asuntos. En estos horribles tiempos de crisis, decía el Papa, debemos ser especialmente atentos, compasivos y misericordiosos con nuestro prójimo, tal y como quiso nuestro Señor Jesucristo. Unos pocos meses después de aquel incidente, mi mirada se dirige a los responsables políticos, económicos y burocráticos de una Unión Europea demasiado centrada en lo económico y culpable, al menos por ceguera deliberada, podríamos decir, ante algunos acontecimientos recientes que no pueden ser silenciados.

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Como dice repetidamente el papa Francisco, “soltanto l’ Amore può salvarci”. En y desde un mundo, nuestro mundo, el mundo acomodado que poco a poco va empobreciéndose moral y económicamente, un mundo en el que se niega la condición de persona a los inmigrantes y se les deja naufragar para que evitar que consigan arribar a las costas de nuestra decadente Unión Europea, ya conocida por muchos autores como “La Europa Fortaleza”, y, una vez en nuestro “civilizado territorio”, para evitarnos el “mal trago” de tener que adoptar medidas de las que en el fondo, por nuestra tradición jurídico-política, moral y religiosa, de la que no es posible dar cuenta aquí, a pesar del humilde intento reflejado en las citas reportadas arriba, nos avergonzamos. Nos encontramos ante una Unión Europea y ante un país como el nuestro que permiten que se les dispare a los inmigrantes, refugiados y asilados -muchos de ellos ciudadanos de mi querido pueblo sirio, los cuales, ante la brutal guerra civil desatada en su país, huyen de una muerte segura-, simplemente por el delito de traspasar las fronteras exteriores de la UE con el propósito de buscar una vida mejor para ellos y para sus familias o, simplemente, con el de conservar la suya; una Unión Europea, con líderes a su cabeza como Barroso, que permite que en uno de los países candidatos a la anexión se esté desarrollando simple y llanamente otra guerra civil.

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La Unión Europea perdió su credibilidad hace mucho tiempo. Comenzó a perderla cuando decidió prefijarse objetivos más allá de lo económico, mientras en los Tratados y en el Derecho derivado hacía otras cosas; fundamentalmente, a partir de la aprobación del Tratado de la Unión Europea (más conocido como Tratado de Maastricht, de 7 de febrero de 1992), que entró en vigor para la mayoría de los Estados miembros de entonces el 1 de enero de 1993, comenzando un sistema diabólico de transferencia de competencias políticas a un entramado de instituciones técnica, llamado Sistema Europeo de Bancos Centrales, sin sujeción a ningún control, legibus solutus, propio más bien de las instituciones de Estados autoritarios y dictatoriales, propio de un “nuevo Antiguo Régimen”, y regido por el dios Mercado. Dicha transferencia de competencias se completó en enero de 2002 con la introducción del euro como moneda física de curso legal. Pero a diferencia de cualquier otro país del mundo -al menos que yo conozca-, el euro no tiene control político.

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Los débiles criterios, directrices o recomendaciones -por cierto, siempre de carácter neoliberal- que, muy de vez en cuando, dirige a la institución financiera el Consejo Europeo -en teoría, pero también según los Tratados, la máxima institución de la Unión Europea-, tienen para el Banco, por cierto, la institución “autónoma” público-privada notoria más poderosa de Europa, precisamente por esto mismo, la misma fuerza normativa real que pueden tener los consejos que un amiguete pobre puede dar a uno rico en una noche de juerga. Así las cosas, la Unión Europea ha tratado de extender cada vez más su normativa hacia lo no estrictamente económico, desarrollando un acervo exacerbado (y perdón por el juego de palabras) de normas de vario rango y diversa fuerza vinculante, relativas a prácticamente todo lo regulable: a la protección del medio ambiente, a los derechos laborales y sociales, a los derechos de los consumidores, a la sostenibilidad, a las llamadas “acciones positivas” en favor de la mujer, y hasta relativas al Derecho penal, llegando a hablarse incluso de un “Derecho penal federal europeo” (Tiedemann, 2002, 2005; Bajo Fernández, 2006; Gómez-Jara Díez, 2006, 2009, 2011, 2013). Pero.. ¿en qué términos se regulan estas cuestiones? A todas luces ha habido, incluso desde antes de que empezara oficialmente “la crisis” -en los Estados Unidos-, un retroceso en los llamados por los constitucionalistas derechos de segunda (derechos sociales y laborales) y tercera generación (derechos medioambientales, derechos de los consumidores frente a las corporaciones, derechos relativos al ámbito de las nuevas aplicaciones de la Biomedicina y de la Bioética, etc., etc.); ahora se está intentando el ataque a los “derechos de primera generación”, que no son otros, en su mayoría, que los derechos fundamentales y las libertades públicas reconocidos, por ejemplo, por la Constitución Española de 1978 en sus artículos 14 a 29: y no me refiero ya a algunos derechos sociales muy básicos, como el derecho a la educación, reconocido en el artículo 27 de la Constitución, sino derechos clásicos de los llamados típicamente “burgueses”, como el derecho a la seguridad personal previsto en el artículo 17 de la Constitución (amenazado, si bien en pequeña medida y sobre todo de manera indirecta, por el anteproyecto de nueva Ley de Seguridad Ciudadana, pero sobre todo de hecho, por parte de la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, como se han ocupado de mostrar los acontecimientos ocurridos en Ceuta, acontecimientos que exigen un mayor esclarecimiento, más allá de la farsa parlamentaria que constituyó la comparecencia del Presidente del Gobierno ante el Senado el pasado martes 18 de febrero, en orden la depuración de las responsabilidades políticas, y aun penales, si las hubiere); entre otros derechos de primera generación conculcados, esta vez no en nombre de la seguridad, sino simplemente por el interés del Estado de recuperar el dinero presuntamente sustraído por nuestros representantes políticos, ha sido el derecho a la tutela judicial efectiva, reconocido en el artículo 24 de la Constitución, recortado por el famoso decreto promovido por el ministro Gallardón, de tasas judiciales.

En cuanto a la situación de los inmigrantes, ya he anticipado algunas de mis opiniones. Mi reprobación es especialmente dura hacia los máximos responsables de los hechos de Ceuta y de la política en materia de control férreo de nuestras fronteras exteriores, y apunta hacia el ministro del Interior y el Presidente del Gobierno, máximo responsable, presuntamente incluso penal, de acuerdo con las reglas de imputación desarrolladas por estos casos por el Derecho penal, en relación con el Derecho internacional humanitario y el Derecho Penal Internacional, del principio respondeat superior (vid. recientemente, por todos Garrocho, T.D. depositada en la Universidad Carlos III, Madrid, 2014, inédita). Esta deriva histórica en el Derecho comunitario tuvo un hito fundamental en el año 2008, con la aprobación, a nivel europeo y, posteriormente, a nivel nacional, con los correspondientes cambios legislativos y reglamentarios en materia de extranjería, de la famosa “Directiva de la vergüenza”, la directiva del retorno 2008/115/CE, aprobada por los dos grupos parlamentarios mayoritarios en el Parlamento Europeo, el Grupo Parlamentario de los Populares Europeos -al que pertenece el PP-, y el Grupo Parlamentario Socialista -al que pertenece el PSOE-, si bien con alguna notable oposición de algunos miembros del PSOE, entre otros, el señor Borrell-, y por la mayoría cualificada del Consejo de la Unión. Esta directiva vino a endurecer los requisitos para la concesión de visados de todo tipo, así como a restringir sustancialmente los derechos de los inmigrantes -permitiendo, por ejemplo, el internamiento de los extranjeros a la espera de expulsión en centros de internamiento de extranjeros hasta sesenta días-, y aun de los solicitantes de asilo, en contra de los compromisos asumidos internacionalmente en esta materia por varios Estados miembros en el ámbito de las Naciones Unidas. Sin embargo, y pese al escándalo que entonces supuso la aprobación de la la normativa, todavía nos hallábamos muy lejos de la situación actual “a la americana”, basada en el lema first shoot, ask later, presuntamente aplicado, por acción o omisión con responsabilidad equivalente -en Derecho penal solemos decir, en comisión por omisión-, por los actuales ministro del Interior, y por el actual Presidente del Gobierno, el señor Mariano Rajoy, ante lo que a mi juicio constituyen homicidios presuntamente cometidos en Ceuta o en tierra marroquí por representantes del poder público español, y ante la violencia represiva estatal desatada en la verja de Melilla. Mientras, el señor Barroso y su panda de pseudotecnócratas corruptos y con sus bolsillos llenos de billetes de 50o euros, más lo que presuntamente puedan tener en paraísos fiscales -algunos de los cuales, por cierto, permitidos por la propia Unión Europea, como Gibraltar y otros-, miran para otro lado. Dios quiera que la Iglesia Católica, a cuya cabeza está ahora uno de los papas más auténticos, en el sentido evangélico, de los últimos siglos, pueda ser una “conciencia moral” para Europa más efectiva que la que representara en su momento, a principios del siglo pasado, la voz de su predecesor Benedicto XV, quien, a pesar de sus notables intervenciones comprobadas, no pudo evitar lo que él, en sus propias palabras, denominó “el suicidio de Europa”: la primera de las dos grandes guerras mundiales, las cuales, sólo en el siglo pasado causaron conjuntamente más de sesenta millones de muertos. 

 

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