Llamamiento a participar en la Jornada de Oración y Ayuno por la Paz convocada por el papa Francisco

septiembre 7, 2014 § Deja un comentario


La paz os dejo, mi paz os doy. No os la dejo como os la da el mundo. No tiemble vuestro corazón ni tengáis miedo (Jn 14, 27)

 

El Papa Francisco ha convocado este Domingo 7 de septiembre, Víspera de la Fiesta de la Natividad de la Virgen María, una Jornada Mundial de oración y ayuno por la paz en Siria, en Oriente Medio, Ucrania y otros territorios en guerra. En estos tiempos difíciles, en los que algunos nos quejamos de la demanda justa de no tener trabajo ni sustento, volvamos la mirada hacia quienes sufren unas condiciones de precariedad mucho más trágicas, y se levantan todos los días sin saber si volverán a acostarse.

Siguiendo la estela apostólica del gran papa San Juan XXIII y de su memorable encíclica “Pacem in terris”, el Pontífice llama a los hombres y mujeres de todas las religiones, creyentes y no creyentes, y, en definitiva, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, para que se unan con su participación y con sus intenciones a la oración de la Iglesia universal por la paz. Recordando el espíritu y la letra de la citada encíclica, el entonces para San Juan XXIII expresaba su deseo de que los responsables políticos de las naciones caminaran en una dirección en la que, por su peculiares características, toda guerra debería ser prohibida. Profundizaron en esta idea documentos conciliares como la magnífica Carta “Gaudium et spes”.

A cincuenta años de su publicación, vivimos en un mundo mucho más inestable y menos controlado, aunque obsesionado por la “seguridad”, la cual es esgrimida muchas veces por los exponentes del pensamiento único del nuevo orden mundial así como por sus prácticos -los líderes políticos occidentales-, en detrimento de la justicia. Poco recuerdan algunos de estos líderes su conexión con el movimiento democristiano y la doctrina social de la iglesia. En este sentido, baste la afirmación, repetida por la saciedad por el papa San Juan Pablo II, de que no puede haber paz sin justicia.  En el nuevo orden mundial actual, que puede ser explicado como un desarrollo perfectamente lógico, aunque inhumano, del pensamiento único que ocupó la hegemonía cultural mundial utilizando de manera privilegiada el lugar de las cenizas del bloque socialista y de los ataques del 11-S, la carrera de armamentos ya no explica el equilibrio de fuerzas, pero el fanatismo en el que aquella se inspiró sigue vivo, y muchas veces vinculado a errores cometidos por líderes políticos y religiosos de Oriente y Occidente. De nuevo, no va a ser la paz táctica, la que Kennedy llamara de manera crítica “pax americana”, la que traiga la verdadera paz, y con ello, la justicia, al mundo, sino aquella que nace del corazón puro y del amor al prójimo, incluido el amor a quien consideramos o nos considera nuestro enemigo.

Desde esta pequeña plataforma os invito a participar, de la manera que mejor estiméis en conciencia, en esta Jornada, desde vuestras casas, comunidades, puestos de trabajo o en el Templo. Las puertas de varias iglesias católicas estarán abiertas para recibir a todos aquellos que quieran unirse a esta sincera oración colectiva por la paz. Por mi parte, estaré esta tarde en la parroquia de San Germán, sita en Madrid, D. m., adorando a Jesús Sacramentado, que estará expuesto hasta las doce de la noche, y pidiéndole que ilumine los corazones de los políticos, de los poderosos, de los fanáticos, de las gentes resentidas y especialmente vulnerables a caer en la espiral de la violencia y con ello a convertirse en víctimas de ella; en definitiva, para que Jesús, que vino a traer la paz, infunda sobre toda la Humanidad doliente su Espíritu de Amor, a fin de que el hombre, con la ayuda del Espíritu de Dios, pueda resolver los problemas que él mismo ha causado por vías pacíficas y respetuosas con los derechos humanos. Que con la ayuda de Su divina gracia, y con la intercesión de la Santísima Virgen María, Reina de la paz, se derriben los muros de la incomprensión y se rompan las cadenas del odio, la ira, la violencia y el rencor que sólo llevan a encadenar nuevos actos de crueldad con otros y que, del reconocimiento de la dignidad del otro y de su humanidad, brote el Amor verdadero que lleve a la paz. Amén.

 

A.M.D.G.

 

 

Acabemos con la barbarie en Tierra Santa: שלום. سلام. Pax. Peace!

julio 24, 2014 § Deja un comentario


 

 Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios (Mt 5, 9)

 

 

ADVERTENCIA: Las siguientes imágenes pueden herir la sensibilidad del lector.

 

niños sirios      ninño islaelí  niños palestinos  Gaza

 

“Entre las tareas más graves de los hombres de espíritu generoso hay que incluir, sobre todo, la de establecer un nuevo sistema de relaciones en la sociedad humana, bajo el magisterio y la égida de la verdad, la justicia, la caridad y la libertad: primero, entre los individuos; en segundo lugar, entre los ciudadanos y sus respectivos Estados; tercero, entre los Estados entre sí y, finalmente, entre los individuos, familias, entidades intermedias y Estados particulares, de un lado, y de otro, la comunidad mundial. Tarea sin duda gloriosa, porque con ella podrá consolidasrse la paz verdadera según el orden establecido por Dios. De estos hombres, demasiado pocos sin duda para las necesidades actuales, pero extremadamente beneméritos de la convivencia humana, es justo que Nos hagamos un público elogio y al mismo tiempo les invitemos con urgencia a proseguir tan fecunda empresa. Pero al mismo tiempo abrigamos la esperanza de que otros muchos hombres, sobre todo cristianos, acucidados por un deber de conciencia y por la caridad, se unirán a ellos. Porque es sobremanera necesario que en la sociedad contemporánea todos los cristianos sin excepción sean como centellas de luz, viveros de amor y levadura para toda la masa. Efecto que será tanto mayor cuanto más estrecha sea la unión de cada alma con Dios. Porque la paz no puede darse en la sociedad humana si primero no se da en el interior de cada hombre, es decir, si primero no guarda cada uno en sí mismo el orden que Dios ha establecido (…) Pidamos, pues, con instantes súplicas al divino Redentor esta paz que Él mismo nos trajo. Que Él borre de los hombres cuanto pueda poner en peligro esta paz y convierta a todos en testigos de la verdad, de la justicia y del amor fraterno. Que Él ilumine también con su luz la mente de los que gobiernan las naciones, para que al mismo tiempo que les procuran una digna prosperidad, aseguren a sus compatriotas el don hermosísimo de la paz. Que, finalmente, Cristo encienda las voluntades de todos los hombres para echar por tierra las barreras que dividen a los unos de los otros, para estrechar los víncluos de la mutua caridad, para fomentar la recíproca comprensión, para perdonar, en fin, a cuantos nos hayan injuriado. De esta manera, bajo su auspicio y amparo, yodos los pueblos se abracen como hermanos y reine siempre entre ellos la tan anhelada paz (…) Para todos los hombres de buena voluntad, a quienes va también dirigida esta nuestra encíclica, imploramos de Dios salud y prosperidad (…)”. (San Juan XXIII, “Pacem in Terris”, 163-164, Roma, 1963)

 

Desde este Primer Mundo cada vez más “ombliguista” y centrado en resolver problemas imaginarios que él mismo se ha creado, como la crisis de la economía financiera, la opinión pública parece cada vez más insensibilizada ante los problemas de verdad que hoy por hoy asolan a la Humanidad. El conflicto en Tierra Santa es ua barbarie que clama al Cielo y de la que todos somos, en parte, corresponsables, por su puesto, con un grado de responsabilidad distinta. La tragedia de los asesinatos ordenados por el Gobierno israelí en masa, con cientos de niños e inocentes asesinados, ha sido producida por las mismas técnicas terroristas que aquél denuncia de su enemiga, la organización terrorista Hamás, ante una pasividad de la comunidad internacional que ya no sorprende. No obstante, algo parece haber cambiado en la actitud de la comunidad internacional, sobre todo, en relación con el apoyo al equilibrio de fuerzas en la región. En este sentido, puede detectarse un ligero cambio en las actitudes estratégicas tanto de parte de las Derecha tradicional como de parte de la nueva Izquierda, tanto en Europa como en Estados Unidos. Mientras sectores cada vez más destacados de la Derecha europea han ido acallando, tras el nuevo orden mundial, las voces prosionistas y ha reconocido la necesidad de un Estado palestino -seguramente ello no haya obedecido a un cambio de “principios morales”, sino a la oportunidad de hacer negocios con los islamistas-, en la línea oficial tanto de la Administración Bush como Obama, las formaciones que realmente pueden todavía considerarse “de izquierdas” -en España, por ejemplo, Izquierda Unida y tal vez un sector incipiente del PSOE en renovación-, no han renunciado a la clásica preferencia geoestratégica proislámica. Los dirigentes que han seguido en esta lógica todavía propia de la Guerra Fría, y que surgiera como opción geoestratégica para frenar lo que llamaban el imperialismo yanqui mantienen hoy un apoyo incondicional hacia la causa islámica, desdibujando con ello la delgada línea roja entre el apoyo a las reinvindaciones del pueblo palestino por la vía pacífica y la semijustificación de las actuaciones de organizaciones integristas como Hamás, que en níngún caso pueden ser justificadas, ni total ni parcialmente, ni siquiera como represalias a las actuaciones criminales del Gobierno de Israel, en la medida en que en la lucha armada se empleen métodos prohibidos por el Derecho de la guerra o se atente indiscriminadamente contra la población civil. Ello sólo conduce a una imparable espiral de violencia de progresión geométrica que se va acentuando con el tiempo, y que cada vez resulta más difícil detener. Así las cosas, lo que parece haber quedado claro es que sin una intervención decidida de las Naciones Unidas que pase por dejar atrás los atavismos de la Guerra Fría y sus retrógrados comportamientos geoestratégicos adquiridos el objetivo de lograr una paz verdadera en Oriente Medio parece imposible.

Los cristianos y, en general, los hombres de buena voluntad, no podemos, no debemos permanecer impasibles ante semejante escalada de violencia que repugna el espíritu evangélico, especialmente cuando la tierra afectada por el horror y los asesinatos en masa de niños e inocentes de todas etnias y religiones es la tierra en la que nació, predicó, vivió y murió Nuestro Señor Jesucristo, el cual, aun refiriéndose al templo de Jerusalén, bien puedo referirse a los horrores de la perpetuación del conflicto palestino-islaelí al exclamar: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos. Porque he aquí, vienen días en que dirán: “Dichosas las estériles, y los vientres que nunca concibieron, y los senos que nunca criaron.…” (Lc 23, 28-29).

¿Qué hacer por tanto ante la escalada de violencia en Tierra Santa, lo que constituye una vergüenza para las tres religiones abrahámicas implicadas que profesan en sus respectivos credos el valor de la paz? El conflicto palestino-israelí debe verse como lo que es: una guerra de hostilidades fundada en el odio atávico tanto de los intransigentes sionistas como de los fundamentalistas de Hamás. Tanto unos como otros son igualmente culpables de las tremendas atrocidades cometidas en las últimas semanas, sobre todo contra la población civil, y especialmente de las muertes de niños y de personas no combatientes, en un absoluto desprecio no ya sólo por la legalidad internacional y el Derecho internacional humanitario, sino de los derechos fundamentales básicos. La facción intransigente sionista que controla al Gobierno del actual Estado de Israel es tan condenable por sus hechos como su enemiga organización terrorista Hamás. Sin embargo, aun pudiendo considerarse a priori legítima, resultaría inútil cualquier ingerencia humanitaria en Tierra Santa llevada a cabo, por ejemplo, por la OTAN, si no se comprenden las raíces atávicas de una disputa milenaria por el dominio de las tierras reclamadas por unos y otros. Tanto si se opta por una solución política de un Estado plurirreligioso, como por un fraccionamiento de Jerusalén, como por la situación anterior a la ocupación por parte del Estado de Israel ocupados en 1967, la solución pasa porque palestinos y judíos puedan convivir en paz y, si es necesario, compartir parte de un mismo territorio. Pero estas soluciones no podrán llevarse a la práctica si primero no se produce un cambio de actitud personal en los líderes de los movimientos políticos integristas de ambos bandos. Un cambio en sus corazones, del odio al respeto por el diferente. Sin este cambio de actitud, el verdadero cambio social y político no será posible, o al menos, no será completo, y se limitará a una paz impuesta y sometida siempre a la espada de Damocles de la inestabilidad, a la posibilidad de que el odio rompa de nuevo una paz artificialmente construida “desde arriba”. Los crímenes de lesa humanidad cometidos por integristas sionistas y por fundamentalistas islámicos no pueden ser comprendidos sino desde un profundo análisis del odio entre los colectivos implicados; odio que ha venido creciendo en espiral y que ha venido generando una cadena de masacres desde hace ya tanto tiempo, que resulta muy difícil de extirpar de buena parte de la población tanto palestina como judía. Porque el odio, si no es erradicado, corroe los corazones y engendra más odio. En estas condiciones, puede ser posible una paz exterior impuesta, pero nunca será una paz duradera y, sobre todo, cimentada en el respeto y en la tolerancia, aunténticas garantías para una paz verdadera. Como explicaba tan bien el papa San Juan XXII en su encíclica “Pacem in terris”, la paz debe nacer primero en el interior de los corazones de los hombres, para después poder extenderse a las instituciones públicas que conforman el orden social. Y es buena parte responsabilidad de los líderes de las religiones abrahámicas, judía, islámica y cristiana fomentar los valores de la paz, la tolerancia y del respeto mutuo, y el ideal de que los hombres, creados iguales por Dios, puedan compartir pacíficamente la misma tierra. Que Javhé/Alá y Jesucristo iluminen a los dirigentes responsables de la actual barbarie para que recapaciten y piensen en construir un futuro común basado en lo que los une, y no en lo que los divide. Porque todos somos hijos de Abrahám. Los buenos judíos, los buenos cristianos y los buenos musulmanes. Dios lo quiera. Inshallá.

 

Fdo./Signed by: Pablo Guérez Tricarico, PhD

 

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Acabemos con la barbarie en Tierra Santa: שלום. سلام. Pax. Peace! by Pablo Guérez, PhD is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0 International License.
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Choose a License// {“input name” : [default visibility, corresponding #id],}
“metadata” : {
“html+rdfa” : [true, “#for_htmlrdfa”],
“xmp” : [false, “#for_xmp”],
“offline” : [false, “#for_offline”]
}
},

// Timers
“TIMER” : {
“ping” : -1
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// These are values used for generating output
“STATE” : {
“current” : {}, // current state of input elements
“metadata” : {}, // values entered for metadata fields
“htmlrdfa_template” : “”,
“large_icon” : “”,
“small_icon” : “”,
“icon_is_small” : false,
“query_string” : “”
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// Constants
“CONST” : {
“img_path” : “/wp-content/themes/creativecommons.org/images/”,
“fc_approved” : “/wp-content/themes/creativecommons.org/images/fc_approved_tiny.png”,
“links” : {
“fc_by_sa” : “/freeworks”,
“fc_by” : “/freeworks”
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// Templates (may or may not be constants)
“TEMPLATE” : {
“htmlrdfa” : “”,
“nondigital” : “”
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// Functions
“CALL” : {
“ping” : false,
“delayed_ping” : false,
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// Callbacks
“CALLBACK” : {
“main” : false,
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// CSS adjustments and ui event wiring.
$(document).ready(
CHOOSER.CALLBACK.main = function () {
“use strict”;

CHOOSER.TEMPLATE.htmlrdfa = $(“#template_htmlrdfa”).html();
CHOOSER.TEMPLATE.nondigital = $(“#template_nondigital”).html();

// height correction on overflowing boxes
var max_height = function (lhs, rhs) {
var a = lhs.height();
var b = rhs.height();
if (a > b) { return a; }
else { return b; }
};
var query = function (row, col) {
try {
var q = “.ui_row:nth-of-type(” + row + “)”;
q += ” .ui_box:nth-of-type(” + col + “)”;
return $(q);
}
catch (err) {
// IE8 hack // 8^y
try {console.warn(err);} catch (err) {}
return $(“#”+$(“.ui_row .ui_box”)[col-1 + (row-1)*2].id);
}
};
for (var i=1; i<=2; i+=1) {
var height = max_height(query(i, 1), query(i, 2));
query(i, 1).height(height);
query(i, 2).height(height);
}

// Dummy out href links for license characteristic icons
var icons = ["by", "sa", "nc", "nd"];
for (var i=0; i<icons.length; i+=1) {
var found = $("#"+icons[i]+"_icon")[0];
found.href = "javascript:void(0)";
found.target = "_self";
}

// set initial cgi state
CHOOSER.CALL.refresh_state();

// setup events
var key, i, k, watched, selected, found, etc;
for (key in CHOOSER.WIRING.watching) {
if (!CHOOSER.WIRING.watching.hasOwnProperty(key)) { continue; }
watched = CHOOSER.WIRING.watching[key];
for (i=0; i 0) {
selected.click(CHOOSER.CALL.ping);
}
else {
selected.change(CHOOSER.CALL.ping);
}
if (key === “text” || key === “url”) {
selected.keyup(CHOOSER.CALL.delayed_ping);
}
}
}
etc = [“field_metadata_standard”, “field_iconsize”];
for (i=0; i<etc.length; i+=1) {
selected = $("[name="+etc[i]+"]");
selected.change(CHOOSER.CALL.refresh_ui);
}

// activate css stuff that is irrelivant without javascript
$("body").addClass("require_js");

// Ping the server for updates. This populates some of the CHOOSER.STATE vars, too.
CHOOSER.CALL.ping(true);
CHOOSER.LIVE = true;

// Set up text-on-click for textarea elements
$("textarea").each(function(i,el) { el.onclick=function () { this.select(); }; })
});

// Shows a nice inline popup
CHOOSER.CALL.popup = function (help_key) {
var prefix = "#help_lookup #help_" + help_key + " div.";

$("#popup_title")[0].innerHTML = $(prefix+"title")[0].innerHTML;
$("#popup_message")[0].innerHTML = $(prefix+"msg")[0].innerHTML;
$("#popup_close")[0].innerHTML = $(prefix+"close_buttons").length?
$(prefix+"close_buttons")[0].innerHTML :
$("#popup_close_default")[0].innerHTML;

$("#popup_screen")[0].style.display="table";
};

// Calls to the server are minimized by having the server generate templates,
// and filling them in here each time the text in a field changes.
CHOOSER.CALL.refresh_ui = function (event_ctx, data) {
"use strict";
var name, value, buffer, format, metakind;

// Change the bottom right panel for the correct metadata format
metakind = $("#metadata_format")[0].value;
if (!CHOOSER.WIRING.metadata[metakind][0]) {
for (format in CHOOSER.WIRING.metadata) {
if (CHOOSER.WIRING.metadata.hasOwnProperty(format)) {
CHOOSER.WIRING.metadata[format][0] = format == metakind;
$(CHOOSER.WIRING.metadata[format][1])[0].style.display = format == metakind ? "block" : "none";
}
}
}

// Update xmp download link
$("#xmp_download_link")[0].href = "/choose/metadata.xmp?" + CHOOSER.STATE.query_string;

// Update generated html for html+rdfa
buffer = CHOOSER.TEMPLATE.htmlrdfa;
for (name in CHOOSER.STATE.metadata) {
if (!CHOOSER.STATE.metadata.hasOwnProperty(name)) { continue; }
value = CHOOSER.STATE.metadata[name];
while (buffer.indexOf(name) !== -1) {
buffer = buffer.replace(name, value);
}
}

// Update html badge icon size
CHOOSER.STATE.icon_is_small = $("[name=field_iconsize]")[1].checked;
if (CHOOSER.STATE.icon_is_small) {
buffer = buffer.replace("88×31.png", "80×15.png");
}
$("#codetocopy")[0].value = buffer;
$("#for_htmlrdfa .results-preview")[0].innerHTML = "

” + buffer + “

“;

// If additional callback data is available, update related fields as well:
if (data != undefined) {
$(“#nc_slot”)[0].style.display = data.license_code.nc ? “table-cell” : “none”;
$(“#nd_slot”)[0].style.display = data.license_code.nd ? “table-cell” : “none”;
$(“#sa_slot”)[0].style.display = data.license_code.sa ? “table-cell” : “none”;
if (data.currency !== “”) {
if (data.currency == “eu”) {
$(“#nc_slot”).removeClass(“yen”);
$(“#nc_slot”).addClass(“euro”);
}
if (data.currency == “jp”) {
$(“#nc_slot”).removeClass(“euro”);
$(“#nc_slot”).addClass(“yen”);
}
}
else {
$(“#nc_slot”).removeClass(“yen”);
$(“#nc_slot”).removeClass(“euro”);
}
$(“#license_title_link”)[0].innerHTML = data.license_title;
$(“#license_title_link”)[0].href = data.uri;
$(“#xmp_license_name”)[0].innerHTML = data.license_title;
$(“#fc_approved_box”)[0].style.display = data.libre ? “table” : “none”;
$(“#fc_dubious_box”)[0].style.display = !data.libre ? “table” : “none”;
buffer = CHOOSER.TEMPLATE.nondigital;
buffer = buffer.replace(“LICENSE_NAME”, data.license_title);
buffer = buffer.replace(“LICENSE_URL”, data.uri);
$(“#infotocopy”)[0].value = buffer;

if (data.libre) {
var update_link = function (query) {
$(query)[0].href = CHOOSER.CONST.links[!!data.license_code.sa ? “fc_by_sa” : “fc_by”];
}
update_link(“#fc_approved_box .whatis a”);
update_link(“#fc_approved_box a.fc_logo_link”);
}
}

// weird bugfix for lackluster css support in IE8 and IE9
var panel = $(“#license”)[0];
panel.innerHTML += “”;
};

// Callback to update the UI & state based on the response from the server.
CHOOSER.CALLBACK.ping = function (data) {
“use strict”;

// update state
CHOOSER.TEMPLATE.htmlrdfa = data.license_html;
CHOOSER.STATE.large_icon = data.license_logo;
CHOOSER.STATE.small_icon = data.license_slim_logo;

// refresh ui
CHOOSER.CALL.refresh_ui(undefined, data);
};

// Poll the server for license and metadata info. Checks for relevance, first.
CHOOSER.CALL.ping = function (force) {
“use strict”;

var state_changed= CHOOSER.CALL.refresh_state();
CHOOSER.CALL.refresh_ui();
if (state_changed || force === true) {
$.getJSON(‘./xhr_api’, CHOOSER.STATE.current, CHOOSER.CALLBACK.ping);
}
};

// Calls a ping in 100ms, but do not schedule more than one at a time.
CHOOSER.CALL.delayed_ping = function () {
“use strict”;

if (CHOOSER.TIMER.ping === -1) {
CHOOSER.TIMER.ping = setTimeout(function () {
CHOOSER.TIMER.ping = -1;
CHOOSER.CALL.ping();
}, 100);
}
};

// This function updates the values of CHOOSER.state vars current, query_string, and metadata.
// Returns True if CHOOSER.state has changed, otherwise returns false.
CHOOSER.CALL.refresh_state = function () {
“use strict”;

refresh_version_field();

var attrib = function (attr, value) { return “[“+attr+”=”+value+”]”; };
var state = {}, query, node, name, type, i, k, key, found, fail, query_string, query_part;
var field_by_type = [];
query_string = “”;

// for each type of form field we are watching…
for (key in CHOOSER.WIRING.watching) {
if (!CHOOSER.WIRING.watching.hasOwnProperty(key)) { continue; }
field_by_type = CHOOSER.WIRING.watching[key];
query_part = “”;

// some vars used to generate a jquery query…
if (key === “select”) {
node = key;
type = false;
}
else {
node = “input”;
type = key;
}

// for each form field in the given type…
for (i=0; ioption[selected=selected]”;
}
found = $(query);
if (found.length === 0) {
throw (“$( “+query+” ) returned no results!”);
}

// Then, Extract a useful value from “found”…
if (type === “radio”) {
// If the field type is ‘radio’, then found is a list.
fail=true;
// iterate on ‘found’ list to find the value we care about…
for (k=0; k&lt;style type=”text/css”&gt; .update_bar { background-color: black; color: white; max-width: 800px; margin: auto; padding: 5px; text-align: center; border-radius: 1em; } #content[dir=”ltr”] .update_bar input { margin-left: 14em; background-color: white; color: black; } #content[dir=”rtl”] .update_bar input { margin-right: 14em; background-color: white; color: black; }&lt; /style&gt;

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