PEACE PAIX PAZ PACE мир FRIEDE Ειρήνη سلام. שלום शांति ピース

noviembre 16, 2015 § Deja un comentario


Heureux les artisans de paix car ils seront appelés fils de Dieu (Mt 5, 9)

 

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Charte des Nations Unies

 

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Accueil

Note liminaire

Préambule

I – Buts et principes

II – Membres

III – Organes

IV – Assemblée générale

V – Conseil de sécurité

VI – Règlement pacifique des différends

VII – Action en cas de menace contre la paix, de rupture de la paix et d’acte d’agression

VIII -Accords régionaux

IX – Coopération économique et sociale internationale

X – Conseil économique et social

XI – Déclaration relative aux territoires non autonomes

XII – Régime international de tutelle

XIII – Conseil de tutelle

XIV – Cour internationale de Justice

XV – Secrétariat

XVI – Dispositions diverses

XVII – Dispositions transitoires de sécurité

XVIII – Amendements

XIX – Ratification et signature

Liens

 

Préambule : Nous, peuples des Nations Unies,

 

Résolus

 

à préserver les générations futures du fléau de la guerre qui deux fois en l’espace d’une vie humaine a infligé à l’humanité d’indicibles souffrances,

à proclamer à nouveau notre foi dans les droits fondamentaux de l’homme, dans la dignité et la valeur de la personne humaine, dans l’égalité de droits des hommes et des femmes, ainsi que des nations, grandes et petites,

à créer les conditions nécessaires au maintien de la justice et du respect des obligations nées des traités et autres sources du droit international,

à favoriser le progrès social et instaurer de meilleures conditions de vie dans une liberté plus grande,

Et à ces fins

 

à pratiquer la tolérance, à vivre en paix l’un avec l’autre dans un esprit de bon voisinage,

à unir nos forces pour maintenir la paix et la sécurité internationales,

à accepter des principes et instituer des méthodes garantissant qu’il ne sera pas fait usage de la force des armes, sauf dans l’intérêt commun,

à recourir aux institutions internationales pour favoriser le progrès économique et social de tous les peuples,

Avons décidé d’associer nos efforts pour réaliser ces desseins

 

en conséquence, nos gouvernements respectifs, par l’intermédiaire de leurs représentants, réunis en la ville de San Francisco, et munis de pleins pouvoirs reconnus en bonne et due forme, ont adopté la présente Charte des Nations Unies et établissent par les présentes une organisation internationale qui prendra le nom de Nations Unies.

 

Peace in the official languages of UN Nations:
PEACE. PAIX. PAZ. мир .سلام
Peace in some languages of the most widespread religions in the world:
PAX. PAZ. PEACE. PAIX. PACE. мир. FRIEDE. Ειρήνη سلام. שלום शांति ピース
Dédié à tous ceux qui travaillent pour la paix. Dédié aux victimes innocentes du terrorisme yihaddiste en Somalie à Baghdad, New York, Madrid, Londres, à Lattaquié, Damas, Palmyre, Petra, à Paris, à Rakka et dans le monde.
Le Seigneur qui est mort pour tous les hommes, leur accorder le repos éternel et faire miséricorde à tous.
Pablo Guérez, citoyen du monde
CC0
To the extent possible under law, Dr. Pablo Guérez has waived all copyright and related or neighboring rights to PEACE PAIX PAZ PACE мир FRIEDE Ειρήνη سلام. שלום शांति ピース. This work is published from: Spain. You can find more information via pablo.guerez@gmail.com, @pabloguerez.

What should do the West democratic countries against the ISIS’ menace?

febrero 8, 2015 § Deja un comentario


 

“Y luchad en la causa del Al-lah contra los que luchan contra los otros, pero no seáis transgresores. En verdad, Al-lah no ama a los transgresores. Y matadlos en donde los encontréis y expulsadlos de donde os hayan expulsado; ya que la persecución es peor que el homicidio. Y no luchéis contra ellos ni dentro ni cerca de la Mezquita Sagrada mientras no os ataquen allí. Pero si os atacan combatidles. Esa es la retribución para los incrédulos. Pero si desisten, sepan que Al-lah es, en verdad, el Sumo Indulgente, el Misericordioso. Y luchad contra ellos hasta que cese la persecución, y se profese libremente la religión de Al-lah. Pero si desisten, recordad que no se permite hostilidad alguna excepto contra los agresores” (Corán, 2, 191-194)

“Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados Hijos de Dios” (Evangelio de Mateo, 5, 9)

No te dejes vencer por el mal, antes vence el mal con el bien (San Pablo, Carta a los Romanos, 12, 21)

 

Nota previa histórico-religiosa: Como han destacado insignes teólogos ecuménicos, promotores del diálogo interreligioso (entre ellos Hans Küng), que el Islam es en parte una religión que incita a la violencia, es una realidad, no sólo como demuestran los hechos, sino las propias citas del Corán, en algunos puntos similares a las ciertos Libros del Antiguo Testamento (en particular, del Pentateuco y de los Libros Históricos). Se trata de libros que fueron escritos cuando el pueblo judío se hallaba en permanente lucha contra otras tribus semíticas, y son la expresión de la alianza de Jahvé paras con el pueblo judío. De manera más tardía, cuando Israel “crece” como pueblo, en palabras del gran antropólogo e historiador de las religiones Mircea Eliade, los libros proféticos, especialmente Isaías, van preconizando la llegada del Mesías. Ante esa llegada, Jahvé ya no aparece ya como un Dios vengador, sino misericordioso, como en la mayor parte del Libro de los Salmos. Con la llegada de Jesucristo se inaugura un mensaje muy distinto que es visto como una “nueva alianza” por el pueblo judío, pero que para los cristianos va mucho más allá, pues Jesús se presenta en el Nuevo Testamento como el Príncipe de la Paz y como Aquél que manda un mandamiento nuevo: el del Amor por encima de todo, que triunfa sobre todo odio, resentimiento y guerra. Desgraciadamente, a lo largo de la Historia los cristianos no nos hemos comportado muchas veces, incuida la jerarquía eclesiástica, acorde con el Evangelio, y hemos promovido innumerables guerras de religión. Tras las enseñanzas del Concilio Vaticano II y la petición pública de perdón por parte de San Juan Pablo II por todos los errores cometidos en los veinte siglos de historia del Cristianismo, la paz y el final de las guerras, sobre todo de las guerras modernas, aparece claramente como un objetivo de la Iglesia Católica, mientras las varias Iglesias protestantes y las tradiciones judías no incorporan claramente este principio. El Islam, por su parte, al no reconocer a Jesucristo como Hijo de Dios, sino como un profeta, pero también como “la Palabra y el Espíritu de Dios”, tampoco se ha caracterizado por un pacifismo incondicional. Sin embargo, a día de hoy, los mandamientos de Moisés sobre no matar siguen siendo válidos para el musulmán, y la guerra soólo es permitida, según la interpretación dominante del Corán, como guerra defensiva, es más, como respuesta a un ataque previo. En cualquier caso no hay ningún pasaje en el Corán que invite a la crueldad. Las manifestaciones más vengativas de la justicias son dejadas al juicio de Alá. Por otra parte, conviene recordar que el Corán es redactado en un contexto de lucha, entre otros, contra los cristianos, y mantiene un “tono militar” que, al igual que el que puede observarse en el Antiguo Testamento o en la Tanaj judía -y que desgraciadamente, se mantuvo por demasiado tiempo en la interpretación de la Biblia cristiana, tanto en el mundo católico como en el protestante-, debe ser intepretado a la luz de los tiempos, puesto que las escrituras sagradas son obras que, si bien puedan expresar, total o parcialmente la Palabra de Dios, han sido escritas por los hombres y son deudoras de las concepciones finitas que del mundo han tenido los hombres a lo largo de los tiempos. Luego, no es la religión la causante de la llamada “violencia religiosa”, de las guerras de religión ni de las horribles crueldades perpetradas por los miembros del Estado Islámico. Nuevamente, el pensamiento occidental nos da la clave para entender quién es el responsable de tamañas atrocidades. Es el mismo que constiyuye la respuesta al acertijo que en su día le planteó la Esfinge a Edipo: “Es el hombre”.

 

Nota: Algunas de las siguientes imágenes pueden herir la sensibilidad del lector.

 

Murder     140922183413-tsr-dnt-todd-isis-audio-tapes-threat-00001025-story-top   Murder     Royal Air Force flying to conflict zone

Murders

Murders

 

En una página sobre victimizaciones y víctimas, y además de inspiración religiosa, venía obligada desde hace tiempo un comentario sobre las víctimas de la extrema crueldad del Estado Islámico, una crueldad inusual a la que, en el llamado “mundo libre” no estamos acostumbrados, ni siquiera en Estados especialmente violentos como los Estados Unidos de América.

La tortura y quema en una jaula de un piloto jordano el pasado 3 de febrero por miembros fanáticos del autodenominado “Estado Islámico” fue una muestra cualitativamente brutal de lo que los desalmados que dirigen el Estado Islámico están dispuestos a hacer, con la colaboración de la población más pobre e ignorante, a la que adoctrinan con una mezcla de temor y una falsa esperanza de victoria diabólica que pasa necesariamente por derramar sangre inocente.

Lo que posteo aquí es un comentario que publiqué el pasado 5 de febrero al hilo de una noticia del periódico “The Guardian”, en su edición norteamericana, sobre la necesidad de que el Reino Unido incrementara las medidas de defensa militar en Oriente Medio. Al mismo tiempo pretendía ser un aviso de los riesgos de caer en la tentación de responder a la violencia sólo con más violencia, sin un análisis detenido de la situación internacional y sin la búsqueda de soluciones pacíficas que tengan que ver con la identificación de las causas del malestar que se percibe hoy por hoy en Oriente Medio, así como con la búsqueda de aliados internacionales en dicha zona que permitan políticas de prevención basadas en la paz y en la corrección de la extrema desigualdad y pobreza provocadas por el sistema capitalista occidental, ya autónomo y desprovisto de valores superiores, incluidos los de su genética “ética protestante”. El mundo occidental debe cambiar radicalmente su política exterior con el resto del mundo y, en particular, con el mundo árabe, asumiendo actitudes basadas en una defensa racional de sus signos indentitarios: la defensa a ultranza de los derechos humanos, el reconocimiento de una vez por todas del derecho de injerencia a nivel internacional y, al mismo tiempo, el respeto al Estado de Derecho, a las formas y a los procedimientos. Los Estados Unidos de América saben que su credibilidad internacional está comprometida y carecen de la superioridad moral que les otorgó su posición de liderazgo del “mundo libre” contra el “fantasma”, nunca mejor dicho, del comunismo. En el nuevo escenario mundial debemos recuperar lo mejor de Occidente, no lo peor, para hacer frente a esta nueva y brutal amenaza.

A continuación, tras el enlace, reproduzco el comentario, que ya ha suscitado polémica entre algunos furibundos lectores del conservador diario, que me fue publicado en la sección de Comentarios del artículo  de “The Guardian”

http://discussion.theguardian.com/comment-permalink/47126678

The martyrdom of Jordanian pilot before being burned by criminal murderers of ISIS reveals an almost diabolical cruelty of intensity, which in the West, despite all its faults, we are not used. The ISIS is not a proposal or a protest against anything, as we can reveal in some Islamist movements linked to the social and political context in which this sophisticated and extreme form of terrorism has grown, but a pure expression of Evil. According to statements UN, ISIS sold children, crucified and buried alive: is it pure evil or the banality of evil, as Hannah Arendt sought to discuss the horrors of Nazism? I really do not know. Just know that we must eradicate evil from the earth, in the form in which it is present. But not at the cost of inflicting evil for evil, much less allowing “side effects” considered “normal” by many Anglo-Saxons, whose character reveals a form of anthropological violence, maybe as a result of Protestant Puritanism, among other factors, that is alien to Latin peoples, and even the Germans and Slavs. Faced with jihadist terrorism, the rule of law must react with moral superiority that gives him the respect of human rights that are still, at least formally, their identity signs.
As they recalled high and influential moral personalities from politics, the arts, economics, culture or religion, as Vicenç Navarro, Sami Nair, critics Israelis with the policy of the Israeli Zionist extremism and American Daniel Barenboim, Sami Nair Edgar Keret, or pope Francis, violence only begets violence. An escalation of violence by the most conservative sectors of the Israeli Anglo-axis, which is to give a certain patina of legitimacy, since the Bush Era, under “admissions coalition” led by the United States and the Commonwealth that does not pass through the legitimacy of the United Nations, will only get more violence by thugs of ISIS. The video of the burning of the Jordanian pilot, released in part by some television and the Internet, has shaken the world. Against this not work hardening of security measures, which only get further cut freedoms of the ¿”citizens”? of the Western States, or proposed toughening Criminal codes, or “enemy criminal laws” as “Gunther Jakobs” proposes, rather reminiscent of Carl Schmitt, as recalled in Spain by the eminent moral and legal philosopher Evaristo Prieto. The jihadists have already shown that not fear death.
Nazism was a Western product, despite Hitler pathological fondness for magic and the occult, oriental tradition. Incidentally, on the Anglo-Saxons that are not blameless. Anyway, back to ISIS members are fanatics who manipulate often poor people who have nothing to lose. The rule of law must react urgently but also legitimacy and credibility. No longer just for material justice, but because they are required sanitation and credibility of our own Western world, too absorbed in money and their own problems, unable to react to this new threat. We must act with intelligence, collaboration and prevention to avoid committing new crimes, and bring criminals before the International Criminal Court, not murder them in the manner of Far West. But the best course of action is to show the world fanatical Islamic moral superiority of the West whose mediocre governments, today, do not believe. For example, relations between Saudi Arabia and the United States, says much of the ambiguity with which the money of petrodollars muddies an effective approach to the problem.

 

Pablo Guérez Tricarico, PhD, from Spain
Doctor in Juridical Sciences by the Autonomous University of Madrid
Ex Professor of Autonomous University of Madrid and of the Universitary School “Cardenal Cisneros”, Madrid
Tenured as Professor of Criminal Law received by the Quality, Accreditation and Prospective Agency of the Region Madrid
Member of the Institute of Forensic Sciences and Security of the Autonomous University of Madrid (ICFS-UAM)
Referee of hon. Attorneys Council of Madrid n. 97901

 

Creative Commons License
What should do the West democratic countries against the ISIS’ menace? by Pablo Guérez, PhD is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International License.
Permissions beyond the scope of this license may be available at ask to the author by pablo.guerez@gmail.com, pablo.guerez@uam.es, @pabloguerez

Siempre es Navidad para los que buscan a Dios

enero 10, 2015 § 4 comentarios


 

A mis padres

A los cristianos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad perseguidos

A la memoria de las víctimas de Charlie Hebdó

 

El tiempo de la Navidad, aparentemente, ha concluido.

Y digo solo aparentemente, porque la desacralización de las Navidades como algo profano ha impuesto en el mundo una concepción de las fiestas que, como se ha ocupado de advertir necesariamente el papa Francisco durante las mismas, están muy alejadas de su sentido originario, de la celebración del Dios inmanente que se hace uno de nosotros y viene a vivir con nosotros en la misma precariedad compartida de la condición humana: se hace Enmanuel, Dios con nosotros, y se hace especialmente presente en los que más sufren, en los débiles, en los prófugos, en los perseguidos. A ellos se refirió el Papa en su homilía de la Víspera del día de Navidad, y es precisamente en Cristo Jesús en quienes aquellos que no son, como diría el propio Jesús durante su predicación, “bien mirados por el mundo”, su consuelo y su alegría en medio de la tribulación. Los cristianos perseguidos hoy en Nigeria, Iraq, Irán, Siria, China, Sudán, y en cualquier lugar del mundo por Jesús y su Evangelio, son como Jesús en el pesebre, para Quien no había sitio. Ese mismo Jesús, Luz invisibile, creadora, redentora y santificadora, se hace visibile en la ternura más visible de un niño, durante el tiempo litúrgico de Navidad, que en la Iglesia latina va -conviene recordarlo-, desde el día 24 de diciembre (Nochebuena), hasta la conclusión de la Feria de Navidad durante la semana siguiente a la Octava de Navidad (1 de enero), tiempo denominado “Feria de Navidad”, y que finaliza con el domingo después de Epifanía, con la celebración del Bautismo del Señor. En la Misa de ayer, un gran sacerdote español recordaba, además, como algo que va más allá de la anécdota cultural, cómo en algunos países de América Latina, como México, el Nacimiento permanece todavía expuesto en muchos hogares hasta el día 2 de enero, el día de la Presentación del Señor.

Por el contrario, en nuestro ámbito sociocultural secularizado, por la fuerte influencia, casi imparable, de la secularización de inspiración protestante norteamericana, la separación temporal festiva entre las dos Fiestas que conmemoran el Misterio de la manifestación de Dios hecho hombre (la Natividad del Señor y la Epifanía) ha perdido su significación, no ya litúrgico-temporal, sino cristológico. De ello pueden dar cuenta muchos norteamericanos y quienes celebran la Navidad en todo el mundo sin referencia alguna al nacimiento de la Persona de Jesús. Así, tenemos en nuestro país, y en muchos otros países de nuestro ámbito cultural europeo, unas Navidades secularizadas (o, utilizando el lenguaje de la antropología religiosa “desacralizadas” o “desencantadas”), que suelen comenzar cuando lo deciden los grandes centros comerciales (en España, hace ya bastante que decidieron que las Navidades comenzaban, al menos, en torno a la segunda quincena de noviembre; algunos Ayuntamientos, sobre todo antes de la crisis, lo decidieron con el encendido de las luces de Navidad el 1 de noviembre), y que terminan, por influencia de una tradición histórica que afortunadamente se resiste a desaparecer, el día de Epifanía, también conocido como la Fiesta de los Reyes Magos, que se celebra el 6 de enero, mientras que en Norteamérica la secularación navideña ha llegado hasta el punto de convertirla, socioantropológicamente, y sin perjuicio de su vivencia auténticamente religiosa en las varias confesiones religiosas cristianas, católicas y protestantes presentes en el país, en una fiesta secular que acaba concluyendo con el año civil.

Ese día, muchos niños de España recibieron los regalos de los Reyes Magos, que fueron a adorar a Jesús hace más de dos mil años guiados por la Estrella de Belén. Cuando nos hacemos adultos, y a pesar de que esta Fiesta pueda suscitar en nosotros cierta melancolía por aquello de la “infancia perdida”, los creyentes no debemos perder el rastro de aquella estrella, porque nos sigue guiando a Jesús. Y nos guía a través de María y a través de toda su Santa Iglesia. En el tiempo denominado “Después de Epifanía” la Iglesia Católica nos concede un tiempo precioso para meditar sobre el Misterio de la manifestación de Dios hecho hombre a todos los pueblos de la humanidad. Es un tiempo para la reflexión y de preparación para la acción, en un mundo cada vez más hostil y deshumanizado, regido en muchas ocasiones por el odio, el chantaje y el rencor, el cálculo político instrumental y la cosificación de las personas; un mundo, precisamente por ello, necesitado de amor, de comprensión y de misericordia.

El mensaje no puede ser más actual, y debe movernos a la paz y a la concordia entre nosotros, comenzando por los más próximos a nosotros, por nuestra propia familia, amigos y allegados. Por ello, para nosotros también, es bueno que comprendamos, como los niños, qu por lo general no tienen posibilidad de hacer regalos materiales apetecibles a los hombres, su mejor regalo es la propia presencia. El mejor regalo que hemos podido hacer en este tiempo de Navidad, y durante todo el año litúrgico, y experimentarlo a la vez de esta manera por medio de la gracia, que se da gratuitamente, es el regalo de nuestra presencia, y el don de nosotros mismos. Lo recordaba el papa en unas emotivas palabras con ocasión de un discurso del pasado Adviento: el mejor árbol de Navidad, la mejor bola del árbol, el mejor adorno, el mejor regalo, eres tú. Pero de ahí debemos salir y transmitir la noticia de la buena nueva a todos los pueblos que hoy constituyen una realidad cada vez más cercana, pero paradójicamente más distante.

No son palabras vacías, sino que nosotros mismos, elevados a la dignidad de Hijos de Dios ya desde el misterio de la Encarnación, que prepara el misterio pascual, somos regalo, somos don para los demás, para hacer de su vida, de la vida de los demás, una vida siquiera algo más soportable, algo más tierna, algo más humana: ¡cuánta necesidad de ternura tiene el mundo de hoy, recordaba el papa Francisco en la homilía de la Víspera de Navidad!

Son éstas palabras que no escuchan los representantes de ninguna de las mayores religiones del mundo, y conviene recordarlo a la luz de los últimos acontecimientos. Es una vergüenza que quienes se declaran también hijos de Abrahám ataquen en nombre del Islam el semanario francés Charlie Hebdo en un atentado que nada tiene que ver con Dios/الله , sino con un odio político-religioso fomentado por los hombres. De nuevo, el odio nos hace ver la cara desfigurada de la religión, que, a pesar de sus múltiples interpretaciones, no es en ninguna de los tres credos abráhamicos (judío, islámico y cristiano), una religión de odio, sino una religión de Amor, sino que más bien, al contrario de lo que algunos sociólogos sostienen, los fundamentalismos son perversiones de la religión: por cierto, de todas. Tampoco los cristianos estamos exentos de caer en él, on en sectas o grupúsculos que se dicen cristianos y reclaman, aun movidas por legítimos sentimientos de indignación, “soluciones” de reacción que, por estar basadas en el odio, no pueden ser compartidas, porque no pueden ser cristianas. Frente a las otras dos grandes religiones abrahámicas, como predicó el propio Jesús, y a pesar de los gravísimos errores cometidos a lo largo de la Historia por los representantes de la religión cristiana institucionalizada, el cristianismo es, además, una religión de perdón y de amor sin límites, hasta el punto de presentar la peculiaridad del Amor a los enemigos. Los cristianos no podemos ceder a la provocación de responder con odio a estos atentados, con actitudes intransigentes y fanáticas que también hemos aprendido y praticado históricamente, sino que desde el poder civil y el poder eclesiástico debemos responder con una actitud de firmeza y justicia, pero también de conversión y misericordia ante las atrocidades cometidas. A la oración por las víctimas de estos terribles atentados no debe seguir la espiral del odio, sino su recuerdo, su apoyo, su memoria; también la firme condena del pecado y de las actitudes de los fundamentalistas islámicos y la petición a los representantes del Islam de una mayor firmeza en la condena de semejantes atrocidades, a la vez que la oración por la conversión de los pecadores.

Pero más allá de ello, los cristianos debemos permanecer firmes en el Amor de Dios que nos empuja a trabajar para erradicar las causas y las estructuras de pecado que hacen posibles que muchas personas, en el ámbito islámico, por esa clase de desesperación basada en la miseria material y moral que lleva al odio y que nunca ha traído nada bueno a la sociedad humana.

A la contemplación del Misterio de la Encarnación ha dedicado la Iglesia Católica uno de sus tiempos litúrgicos fuertes. Pidámosle a Dios que podamos encontrar en la Navidad y en la contemplación de su Misterio, en el triunfo del Bien, los ánimos y la fortaleza necesarios, don del Espíritu Santo, para no caer en desesperación y caminar con esperanza hacia nuestra propia conversión, la de nuestro prójimo (todo el género humano) y la edificación del Reino de Dios en la tierra, que es un reino de amor y de paz.

 

 

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