¿Educar para ser útiles? Reflexiones generales y personales, a modo de ensayo, sobre las relaciones entre educación, economía y empleo, y sobre mi situación académico-laboral, al hilo de la entrevista al Prof. Lledó publicada en El País del miércoles 19/11/2014

noviembre 21, 2014 § Deja un comentario


 

El enlace:

 

http://cultura.elpais.com/cultura/2014/11/18/actualidad/1416318635_332372.HTML

 

Ilustración de Doré. Satanás expulsado del Paraíso.

 EL PARAÍSO PERDIDO. ILUSTRACIÓN DE GUSTAVO DORÉ

“¿Eres tú…? Mas, caído, cuán cambiado y cuán otro de aquél que en los felices reinos de la luz, ornado de fulgor trascendente, sobrepujaba a miles por brillantes que fueran… Tú eres, sí, al que la alianza de una esperanza misma, idéntico proyecto e igual azar y riesgo en la gloriosa empresa, unió a mí como ahora la adversidad nos une en ruina semejante. ¡De qué altura y de qué abismo hemos ahora caídos, puesto que él con su trueno demostró ser más fuerte! Pero ¿quién hasta entonces conocía la fuerza de sus armas? (…)” (El Paraíso perdido, John Milton, Libro I, 85-94)

Ars gratia artis

Defensionem vitae maea

υπεράσπιση της ζωής μου

הגנה של החיים שלי

A mis padres, quienes pagaron  parte de mi formación académica, y con quienes tengo una deuda de gratitud por tantas otras cosas que guardo para mí

A los contribuyentes cumplidores, quienes sufragaron con sus impuestos la mayor parte de mi formación universitaria, hasta que logré el Grado de Doctor, el Premio Extraordinario de Doctorado y la acreditación a plazas de profesorado laboral permanente

A mis ex compañeros

To whom it may concern

 

Esta entrada la tenéis disponible, para su mejor descarga y lectura más cómoda, en un archivo pdf: Defensa

 

Nota muy personal: Os recomiendo encarecidamente la lectura de la entrevista. No tiene desperdicio. Éstas son sólo reflexiones personales de un modesto investigador y ex profesor universitario en paro, quien aprovecha, “by the way”, algunos de los comentarios del ilustre Profesor para reflexionar sobre algunas cuestiones teóricas que han afectado de manera muy cercana a su vida. Los responsables de dicha situación están sentados en el trono del Rectorado de la Universidad Autónoma de Madrid, o pululan como fuerzas vivas de cuyo nombre no quiero acordarme, carentes de representatividad, siquiera estamental alguna, por su Facultad de Derecho, a la cual me es permitido en ocasiones regresar fugazmente para mover o retirar los libros y enseres personales que dejé en mi antiguo despacho tras mi reciente salida, cual fantasma que no quiere abandonar el plano astral por haber dejado cosas pendientes en la tierra. Ninguno de los profesores a los que aludo pertenece al Área de Derecho Penal. No guardo contra aquéllos rencor alguno, y escribo estas líneas desde la serenidad y sin acritud; mas a aquéllos que pudieron haber tenido una responsabilidad, siquiera política o administrativa, aun objetiva, les invito, serenamente, a reflexionar con sinceridad sobre los efectos de una política de no promoción del personal docente e investigador en formación basada en una concepción del becario y del profesor ayudante de reemplazo, deliberadamente elegida, entre otras que fueron posibles, incluso habiendo mantenido los objetivos de reducción del déficit del presupuesto universitario. Como consecuencia, asuman ellos, desde sus cálidos y funcionariales tronos, dominaciones y potestades empíreas de la Academia, la responsabilidad que les corresponda, aun objetiva y por omisión, por no haber promocionado a varios de sus mejores talentos, entre los que servidor se cuenta, según me han reconocido insignes penalistas nacionales y extranjeros, y por haber permitido que profesionales como yo, ahora mismo, estemos en la calle sin adjetivar. Sí, debí ser “instrumental”. Haber hecho una tesis rápida y haberme acreditado enseguida. Como algunos, cuyos nombres no diré, sencillamente porque no hace falta. Sólo para “colocarme”. Sin vocación. Sin amor al conocimiento.

Mis acusadores, entre los que se encuentra, como lo denominaba Milton en su inmortal poema, el Archienemigo, tentarán a mis enemigos, a mis amigos y a mí mismo, empujándome a la desesperación, y poniéndome a prueba. Sí, es verdad, he cometido errores. Y los estoy pagando con intereses desorbitados y, sobre todo, con mucho sufrimiento. Pero mi culpa no es una culpa de ángeles, sino de hombre. Desgraciadamente, la humanidad y muchas de las ideas que hizo aflorar en una sociedad inhóspita el humanismo cristiano se están perdiendo o se han perdido ya. Pero mientras quede un alma buena en el mundo, no todo estará perdido. Los errores cometidos por quienes no aprendimos, o no quisimos, aprender a desenvolvernos en este mundo, y no queremos aceptar algunas consecuencias de una culpa (o deuda) desmesurada, serán reparados. Mejor dicho, ya han sido reparados, aunque todavía muchos no nos hayamos dando suficiente cuenta. Fueron reparados por la Sangre de Aquél cuya Fiesta como Rey del Universo muchos celebraremos, si Él nos lo permite, el domingo 23 de noviembre. Con tal de que le digamos que sí. Al cumplimiento de Su santa y sabia Voluntad.

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EL PARAÍSO PERDIDO. ILUSTRACIÓN DE GUSTAVO DORÉ.

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1. Algunas ideas políticamente comprometidas sobre la educación

 

Excelente entrevista de Tereixa Costenla en el diario El País de ayer al Prof. Enrique Lledó, que acaba de hacer un “triplete” de premios literarios. Es un ejemplo de pensador “de la vieja escuela”; y yo diría, “de la buena escuela, de la de siempre”. Coincido con buena parte de su pensamiento, políticamente muy incorrecto. Especialmente, con el distanciamiento con el que el viejo profesor se muestra respecto a la importancia desmedida que hoy se le da a las “nuevas” tecnologías (que ya no son tan nuevas), y al bilingüismo: “La verdadera riqueza es la cultura”, sostiene. Y también: “El bilingüismo de algunos colegios me pone un poco nervioso. No, lo que se necesitan son colegios monolingües que enseñen bien otros idiomas”. Para mí, que me eduqué en el Liceo Italiano de Madrid, esta afirmación es completamente acertada. Aquél era -no sé si seguirá siendo- un colegio italiano en el extranjero donde se complementaban algunas asignaturas en lengua española para obtener la convalidación al Bachillerato Unificado Polivalente (B.U.P) y al Curso de Orientación Universitaria (C.O.U.). Sin embargo, la peregrina idea de los colegios bilingües de la señora Aguirre y del ministro Wert, no es sino un intento publicitario de modernidad condenado al fracaso. Para ello, no hace falta dar muchos argumentos. Baste con echar un vistazo al índice de fracaso escolar reflejado, por ejemplo, en el último informe Pisa. Mi experiencia universitaria como profesor y corrector de exámenes también me reveló la enorme caída en formación básica, comenzando por la ortografía, que se dio en los estudiantes españoles al menos desde el año 2002 al 2008.

También afirma Lledó que “Obsesionar a los jóvenes con ganarse la vida es la manera más terrible de perderla”. Me recuerda a la máxima de Jesús, quien en Mt 16, 25, dice: “Quien quiera salvar su vida, la perderá. Pero quien la pierda por mi causa, la ganará”. En el Evangelio de Marcos 8, 25, se contiene la misma idea, y con mayor precisión leemos: “Quien quiera salvar su vida, la perderá. Pero quien la pierda por mi causa y la de mi Evangelio, la ganará”. Sabias palabras las de Jesús. Y las de Lledó. Palabras que me producen, al mismo tiempo, alegría y melancolía juntas, por difícil que parezca poder compaginar dichas emociones. Quizá porque una parte de mí todavía crea que haber estudiado filosofía o historia, o Derecho, por amor al conocimiento, “ars gratia artis”, como decía el lema de la productora Metro Goldwin Mayer, todavía cree que en estos tiempos dominados por el eficientismo inmediatista y las estrategias instrumentales es posible emprender un camino humanista, camino que creí encontrar en la Academia y que por cierto culminé. Si no encontré plaza fue sencillamente porque no se convocaron, no porque yo fracasara como fracasa un opositor que luego es contratado por un gran despacho de abogados como premio a su esfuerzo memorístico. Así que, aquellos que sostengan todavía que debo pasar por una oposición no universitaria para “culminar mi tarea” incurren a mi juicio en un “bis in idem” muy injusto.

 

2. Sobre el problema de la clase empresarial española. Mentalidad funcionarial en la selección de personal y en la propia dinámica de la empresa: una revolución burguesa pendiente

 

Volviendo a la entrevista, creo que Lledó también compartiría conmigo mi crítica a la, a mi modesto juicio, nefasta inclusión obligatoria en los programas descafeinados de Filosofía en el Bachillerato de “Filosofía aplicada a la empresa”, algo que me rechina casi tanto como la simonía, a menos a nivel sentimental. Aunque, una vez dicho esto, otra parte de mí, más pragmática, está cada vez más convencida -y no le faltan razones- de la necesidad de adular a la empresa, dada mi situación laboral actual; y ello, pese a mi orientación política, que simpatiza con las tendencias, normalmente identificadas con las izquierdas, en la tradición histórico-política continental europea, defensoras de la justicia social y de la redistribución de la riqueza como uno de los medios para aproximarse a ella -que nunca lograrla del todo-, o con el liberalismo igualitario de autores como Rawls o Dworkin, en la tradición filosófica y política anglonorteamericana, procedente a su vez de la filosofía analítica moral y jurídica y de la teoría de la justicia.

Sí, el pensamiento, el conocimiento y la literatura son refugios, como señala Lledó, en los que el hombre puede alcanzar su máxima libertad. Para lo demás, para ganarse el pan, hoy por hoy, hay que acudir a las empresas, y eso también es filosofía; pragmática, pero filosofía. Y quizá hoy más que nunca yo muestre una simpatía que nunca haya tenido hacia el mundo empresarial, entre otras cosas, porque la empresa española, en general, nunca se ha caracterizado por un espíritu verdaderamente emprendedor, ni ha aceptado del todo las reglas del libre mercado que dice proclamar, cuando no incluso adorar.

En España siempre ha estado el Estado, ya fuera monárquico de corte más o menos autoritario, ya dictatorial, ya socialdemócrata o demócrata conservador, para subvencionar a las empresas, o para rescatarlas cuando venían mal dadas. Así que esta falta de espíritu emprendedor siempre me ha hecho dudar de la calidad de la mayor parte de la clase -que no casta- empresarial española. Por otra parte, tampoco el Estado ha querido incentivar una mentalidad diferente, trasmitiendo su nefasta mentalidad funcionarial a las mayores empresas de la Historia de España; normalmente, del sector bancario y, en menor medida, del sector de servicios en general. A este respecto, si realmente se quiere respetar la libertad de mercado y fomentar el tan cacareado por nuestra clase política “autoempleo”, hay que comenzar por eliminar el ingente volumen de papeleo inútil de trámites burocráticos a que se ve sometida, sobre todo, la pequeña y la mediana empresa (la mediana de verdad, pues el concepto de “mediana empresa” en política económica es, a mi modesto entender, demasiado amplio), tanto desde su génesis, como durante su vida jurídica y económica (formularios variados de inscripción en varios registros, declaraciones de impuestos con plazos demasiado cortos, etc.).

Asimismo, y mientras en Europa y en el mundo el pensamiento único ultraliberal siga detentando la hegemonía cultural, el Estado social (tal y como lo define nuestra Constitución en el art. 1, además de democrático y de Derecho), o lo que queda de él, debería fomentar una fiscalidad realista para redistribuir la riqueza del país, que, de acuerdo con el art. 128 de nuestra Constitución, “sea cual fuere su titularidad, está subordinada al interés general”, tanto para las grandes multinacionales y corporaciones, como para las PYMES. La fiscalidad adecuada podría ser calculada por los economistas en términos de buena economía como la resultante de la curva del óptimo de Pareto en el máximo tipo impositivo que las grandes multinacionales estén dispuestas a soportar a cambio de no deslocalizar su producción, lo cual podría lograrse con una buena política de incentivos fiscales o de bonificaciones a la Seguridad Social. Por el contrario, y debido a la naturaleza más “personal” o “humana” de las pequeñas empresas, el Gobierno debería aliviar la presión fiscal de los trabajadores autónomos, muchas veces insoportable, especialmente en períodos recesivos como en el que vivimos, al mismo tiempo que fomentar el pequeño comercio, con el objetivo de aproximarse más a ideales de justicia social. Al mismo tiempo, debería promover un discurso económico, a nivel supranacional, capaz de contrarrestar el discurso dominante de las viejas recetas de la austeridad del ultraliberalismo de la escuela de Chicago, y encarnado por las vetustas instituciones de Bretton Woods.

Retomando mis reflexiones iniciales, y en relación con los perfiles demandados con la mayoría de las empresas de países occidentales razonables, se puede constatar que éstas prefieren, en sus escalas superiores, a empleados con capacidad crítica -que no es lo mismo que rebeldes-, y no a simples autómatas o sumisos. Ello debería ser tenido en cuenta en la mayor parte de los departamentos de recursos humanos de las empresas de nuestro país, y ahí lo dejo para la reflexión de “a quien pueda interesar”, o “to whom it may concern”, como se acostumbra a decir en el ámbito anglosajón. Por otra parte, de incentivos y motivación a los trabajadores, mejor no hablamos, o se lo dejamos a las psicólogas recién licenciadas de recursos humanos -sí, en femenino, porque son mayoría, y además, monas; y es así, no me importa ser políticamente incorrecto, las cosas funcionan de esa manera, y ésta también es una de las varias formas de machismo. Ellas se limitan, en la mayor parte de las empresas, y en el mejor de los casos, a seguir firmando las nóminas de los afortunados que tienen trabajo, y, en el peor, a “negociar” EREs o despidos “objetivos”. Alguien con un currículum Senior no tiene que pasar por ellas, pues no sabrán -o no querrán- apreciar lo que podemos aportar; sencillamente, porque no viene en el manual; porque no se han formado en una escuela crítica como aquélla que quizá tuviera en la mente el Prof. Lledó. Sin embargo, son las empresas las que me pueden dar trabajo, y a ellas se lo debo suplicar.

 

3. Crítica del proceso de selección en el sector público

 

La otra solución para encontrarlo, el empleo público, es para mí peor y quiebra aún más mis principios, sencillamente por la ridiculez de su proceso preferente de selección por antonomasia: las oposiciones. En la mayoría de ellas sólo se valora -y de manera desmedida- una de las características de la capacidad: la memoria, en su vertiente más cruda: la memorización alienante consistente en la compresión, que no comprensión, de temas en un tiempo determinado. Que dicha característica pueda ser un “mérito”, lo dudo; en cualquier caso, está en el mismo plano lógico -y también deontológico- de mérito que la cualidad del que consigue subir o bajar los peldaños de la Torre Eiffel mil o cien veces. Más les valdría a ciertos opositores memorizar piezas imperdurables de la literatura, como el Tenorio, o el Paraíso Perdido, antes que artículos de normas que versan sobre plazos, términos y triquiñuelas procesales contingentes, que pueden ser derogadas por “el  legislador” al día siguiente al de la toma de posesión de la plaza ganada. Ello les daría al menos una formación más humana; a los funcionaros de las incontables Administraciones Públicas, para conocer mejor a la persona que se esconde detrás del calificativo de “administrado”, propio del lenguaje administrativista; y a las juezas y fiscales, para conocer mejor la realidad social, de la que la literatura constituye una emanación preeminente, en orden a la aplicación e interpretación de las normas del Derecho positivo, el cual, de acuerdo con el art. 3 del Código Civil, deben ser interpretadas de acuerdo con “la realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas”. Con arreglo a esta consideración, es legítima la pregunta: ¿con qué criterio pueden conocer la realidad social una joven o un joven perfectamente disciplinados, chicas o chicas obedientes, como cantaba el grupo Jarcha, “hasta en la cama”, de veintitantos años, que se ha pasado cuatro o cinco años de media memorizando de forma alienante normas jurídicas sin ton ni son? Desde luego, la opositora o el opositor han conocido el sufrimiento. Pero se trata de un sufrimiento inhumano y que no tiene nada que ver con el mundo ni con la vida. Y el Derecho, como dijo sabiamente Legasi Lacambra, “o sirve para la vida, o no sirve para nada”.

Por su parte, la clasificación de las plazas de funcionarios en grados de tipo A, B, C y D según la titulación (sobre todo si tenemos en cuenta que para optar a plazas “A” sólo basta hoy un nivel académico de “Grado” y sin valoración alguna de la calificación, algo impensable en países serios como Alemania, y accesible a todo el mundo gracias, entre otras cosas, a la “titulitis” de que adolece el país), acompañada de obstáculos fácticos y normativos para la promoción interna, sí que refleja un modelo que sociológicamente podría definirse “de castas”, y que resulta, utilizando el lenguaje de la Administración, “manifiestamente mejorable”. Una mala copia del modelo francés, el cual, también en la educación, prima otras cualidades o, como se dice ahora en el lenguaje de los pedagogos, que llegó hace mucho al de los burócratas redatores de leyes, “competencias”, un anglicismo como tantos otros.

En definitiva, está bien que intelectuales como Lledó hablen, siquiera de pasada, de estas cosas, y puedan suscitar reflexiones como la mía, o mover a ciudadanos como yo a escribirlas. Coincidiendo con Fernando Vallespín, D.E.P. el “librepensador”, el intelectual, mientras agoniza el escritor. Bienvenidos los expertos, los “community managers”, los “coachers”, “counsellers” y los “oustiders” procedentes de tierras inhóspitas.

Fdo.: Dr. Pablo Guérez Tricarico

Acreditado por la ACAP a Profesor Contratado Doctor desde mayo de 2012

Ex Profesor de Derecho Penal de la Universidad Autónoma de Madrid

Desempleado desde el 28-7-2011, sin prestación social alguna desde el 10-7-2013

Hijo de Dios, por Su entrañable Misericordia, desde el 19-5-1979

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¿Educar para ser útiles? Reflexiones generales y personales, a modo de ensayo, sobre las relaciones entre educación, economía y empleo, y sobre mi situación académico-laboral, al hilo de la entrevista al Prof. Lledó publicada en El País del miércoles 19/11/2014 by Dr. Pablo Guérez Tricarico is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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Y ahora, os dejo con una bonita canción para el fin de semana:

17 de octubre: Día internacional para la erradicación de la pobreza

octubre 17, 2014 § Deja un comentario


Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza – 17 de octubre

«En el día de hoy, nos comprometemos una vez más a pensar, tomar decisiones y actuar unidos contra la pobreza extrema, y a forjar planes para un mundo donde nadie quede postergado. Nuestro objetivo debe ser la prosperidad para todos, no solo para unos cuantos».

(Del Mensaje del Secretario General, Ban Ki-moon,
con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza
17 de octubre).

EDITORIAL

El 17 de octubres es el Día internacional para la erradicación de la pobreza en el mundo, oficialmente establecido por Naciones Unidas. Los acuerdos y protocolos de Kyoto sobre crecimiento y desarrollo sostenible, los objetivos de reducción de la pobreza de la Ronda del Milenio y varias decenas de instrumentos normativos internacionales en torno a la lucha con la pobreza siguen sin cumplirse. Las propuestas de Naciones Unidas para lograr la “pobreza cero” en 2025,  a pesar de las buenas intenciones recogidas en el papel y de la voluntad de colaboración con gobiernos de distinto signo, distan demasiado de cumplir siquiera una ínfima parte de su objetivo para cualquier espectador mínimamente inteligente y neutral que se detenga a contemplar la situación económica mundial en la actualidad. En estos momentos, ahora, según datos de la conservadora y ortodoxa institución Banco Mundial, más de 2500 millones de personas malviven bajo el umbral de la pobreza, medida según el doble rasero de los cánones occidentales para los países pobres (es decir, se considera pobres a las personas que “viven” con menos de 2 dólares por día, lo que el mencionado organismo político y económico estima suficiente para adquirir productos de primera necesidad al precio que estos tienen en los países más pobres; de manera similar, se considera en situación de “pobreza extrema” a aquellas personas que subsisten con menos de 1,25 dólares por día), y la mayoría de ellas se encuentran en situación de pobreza extrema y marginación social. Dicha definición, por insultante, no puede ser aceptada, pues deja fuera del concepto de “pobreza” a una multiud ingente de personas que realmente no viven con lo necesario, sencillamente porque la cantidad de poder adquisitivo de que disponen es con mucho inferior a los precios reales de los bienes de consumo de primera necesidad, tal y como otros los entendemos. Un entendimiento tan riguroso de la pobreza por parte de los máximos organismos de Naciones Unidas, con arreglo a los cánones someramente explicados explicaría el optimismo en torno a los objetivos fijados por los puntos contra la erradicación de la pobreza por la Ronda del Milenio para 2025,  en el marco de un discurso neoliberal en el que hallan cabida declaraciones macroeconómicas falsas del estilo de que la pobreza extrema global agregada habría disminuido del 50 al 26 % por ciento en los últimos treinta años (fuente: Banco Mundial, 2013). Pues bien: Desde el punto de vista que auí sostengo, apoyado por organizaciones humanitarias independientes y por economistas desgraciadamente minoritarios pero de la talla moral como James Tobin, Paul Krugman o Amartya Sen, todos Premios Nobel de Economía, considero que tales declaraciones resultan sencillamente insultante para las personas que tienen que padecer no sólo su trágica situación de deprivación de los bienes materiales más básicos, sino la falta de condena por las autoridades supranacionales de verdaderas causas fundamentales de la pobreza que tienen su origen en los mercados secundarios de materias primas occidentales, como el Londres o el de Nueva York, y que sonnegadas sistemáticamente por las instituciones de Bretton Woods, con la complicidad de otros organismos humanitarios de la familia de Naciones Unidas. En esta línea, organizaciones como Intermon Oxfam, entre otras, con arreglo a criterios más realistas y, sobre todo, más humanos, estiman la pobreza global en torno 3000 millones de personas, casi la mitad de la población mundial, según los cálculos más “optimistas”. Por otra parte, la brecha Norte-Sur se ha ampliado cada vez más. En feliz, pero trágica expresión del economista Joaquín Estefanía, vivimos en un mundo de “globalización mutilada”, en el que a muchas personas no llegan los beneficios de la globalización, aunque sí sus servidumbres.  En ocasiones eso ha sucedido con continentes enteros, refiriéndose el mencionado autor a África (La nueva economía: la globalización, 2003). En este sentido, en una nota de prensa de la ortodoxa y conservadora institución Banco Mundial publicada el 17 de abril del año pasado por “The Washington Post”, dicha institución reconoció que hay “1200 millones de personas que viven en la pobreza extrema, y pese a los avances impresionantes logrados en los últimos tiempos, en África al sur del Sáhara siguen viviendo más de las dos terceras partes de las personas en situación de pobreza extrema del mundo”.

POST SOBRE LA POBREZA EN EL MUNDO 

A la memoria de San Daniele Comboni, en la Gloria de Dios

Africa o morte (San Daniele Comboni)

No es más feliz el que más tiene, sino quien menos necesita (Proverbio panindio, probablemente, hacia 600 a.C.) 

“(…) plagas provocadas por ese antivalor, ése que sostiene que somos más felices sin nos enriquecemos, sea como sea. Hemos sacrificado los viejos dioses inmateriales y ocupamos el templo con el dios Mercado. Él nos organiza la economía, la política, los hábitos, la vida… y hasta nos financia cuotas y tarjetas de apariencia de felicidad. Parecería que hemos nacido sólo para consumir, y consumir. Y cuando no podemos cargamos con la frustración, la pobreza, y hasta la autoexclusión. Lo cierto, lo cierto hoy, que para gastar y enterrar los detritos en eso que se llama la huella de carbono por la ciencia, si aspiráramos en esta Humanidad a consumir como un americano medio o promedio, son imprescrindibles tres planetas para poder vivir. Es decir: nuestra civilización montó un desafío mentiroso, y así como vamos no es posible para todos colmar ese sentido de despilfarro que se le ha dado a la vida, que en los hechos está masificando como una cultura a nuestra época siempre dirigida por la acumulación y el mercado. Prometemos una vida de derroche y despilfarro. En el fondo constituye una cuenta regresiva contra la naturaleza y contra la Humanidad como futuro, civilización contra sencillez, contra la sobriedad, contra todos los ciclos naturales, pero peor, civilización contra la libertad que supone tener tiempo para vivir las relaciones humanas, lo único trascendente, amor, amistad, aventura, solidaridad, familia. Civilización contra el tiempo libre, que no paga, que no se compra, y que nos permite contemplar y escudriñar el escenario de la Naturaleza (…) Es posible arracar de cuajo toda la indigencia del Planeta (…) ¡Piensen que la vida es un milagro: que estamos vivos por milagro ¡Y no hay nada que valga más que la vida! Y que nuestro deber biológico es por encima de todas las cosas respetar a la vida e impulsarla, cuidarla, procrearla, y entender que la especie es nuestro nosotros. Gracias”.

(Discurso de José Mugica, Presidente de la República del Uruguay, ante la Asamblea General de Naciones Unidas, 2014;  la negrita, así como la selección de los párrafos del discurso, son míos; recomiendo el visionado del discurso íntegro en el link que posteo al final)

Advertencia: algunas de las siguientes imágenes pueden herir la sensibilidad del lector:

Africa_pobreza   pobreza3173    20130725_melilla  muchos euros  B0J44ptCQAAZGSE

La pobreza extrema, la miseria, que lleva a la degradación física y moral a unos 3.000 millones de personas en este Planeta, más de la mitad de la población mundial, según datos de organizaciones humanitarias independientes, entre las que se Encuentran Intermón Oxfam y Acción contra el Hambre, es uno de los mayores azotes de la Humanidad y la peor de sus plagas. Es, a su vez, la génesis de otras, como muchos conflictos bélicos y enfermedades que podrían evitarse con una mejor distribución de los recursos. El sencillo lema de una organización como Cáritas española, “vive sencillamente, para que otros, sencillamente, puedan vivir”, no significa una austeridad impuesta y castradora, sino simplemente una vida decorosa que resulte compatible, en la medida de lo posible, con una adecuada distribución de las riquezas y, simbólicamente, del dinero, como unidad de medida cuyo valor real en cuanto realidad social construida por el hombre, y que no puede agotarse en su valor meramente financiero, deberemos replantearnos si pretendemos caminar hacia un mundo más justo o, simplemente, justo. Porque está claro que el mundo en el que vivimos no lo es, y mucha responsabilidad de ello recae sobre el modelo de producción y distribución de bienes y servicios del actual estadio del sistema capitalista, y en el modelo de consumo, íntimamente ligado al primero. Estos modelos deben ser urgentemente revisados, si no queremos perder la batalla contra la pobreza. Lo cual nos lleva a abrir el debate sobre las necesidades reales de la población, aquellas que hay que garantizar a todas las personas, y aquellas otras que consideramos superfluas, y buscar el consenso social y político necesario para lograr un reparto equitativo de las riquezas; un reparto que, para ser verdaderamente justo y equitativo, sólo podrá estar basado -o al menos muy principalmente- en criterios humanistas, como la atención a las personas en primer lugar, lo que equivale a decir la atención las necesidades verdaderamente humanas. Lo cierto es que toda la población mundial clama al cielo me conduce a considerar que ni el mercado como único productor-distribuidor, ni el Estado socialista con su aparato burocrático y su monopolio de los medios de producción, llevan a soluciones justas en el reparto de los bienes. Hace falta más sentido común y sensatez en la macrociencia que se ha dado en llamar Economía y ha venido a usurpar campos que no le corresponden, como el de la política, y que no es -o no debería ser- otra cosa que la técnica que estudia el reparto de bienes que, por su propia naturaleza y por sus propios ciclos de replicación natural, son escasos. Una economía verdaderamente “de rostro humano” debería conducirnos a pensar que otro modelo de producción de bienes, así como otro modelo de consumo, es posible. Que, dicho en el lenguaje “de la gente de la calle”, aquí, en el Primer Mundo, tal vez no necesitemos tener dos coches, dos casas, cuatro teléfonos móviles o dieciocho trajes, además de comida caducada en el frigorífico. Lo que te sobre, dáselo a tu prójimo. Pero estamos tan ciegos que a veces no conocemos ni el sentido de la expresión “sobrante”, ni el de la expresión “prójimo”, o simplemente “gente”, que no debe ser comprada, aunque en la realidad sea objeto de comercio, como prácticamente todo. Tal ha sido el logro de la economía capitalista pura basada en el espíritu y la ética protestante.  Y, por otra parte, nosotros tal vez necesitemos escuchar más las necesidades de la gente, tanto de nuestro entorno, como de aquella que, por haber tenido la azarosa desgracia de haber nacido por debajo de un determinado paralelo, no tiene lo necesario para vivir. Y muchas veces, por nuestra culpa, no dejamos que se la escuche. Hasta que llama a nuestra puerta con sus ropajes ensangrentados por nuestras vallas, por nuestros muros de la vergüenza.

Fdo. Dr. Pablo Guérez Tricarico

@pabloguerez

Enlace a la página de Naciones Unidas sobre el 17-O: http://www.un.org/es/events/povertyday/

 

Sobre las verdaderas causas de la pobreza podría escribir un artículo académico, inadecuado para este formato. No descarto sin embargo escribir algo al respecto en el futuro. De momento, os dejo el enlace al

Histórico discurso de José Mujica En la ONU contra el orden mundial 2014 (FULL HD):

 

El discurso tiene mucho que ver con las reflexiones sobre las necesidades que habéis podido leerme en éste y en anteriores blogs, y que, a mi juicio, contribuyen a arrojar mucha luz sobre las verdaderas causas de la pobreza, y, en consecuencia, a conseguir las herramientas adecuadas para su erradicación desde su verdadera raíz, la cual, como en todos los fenómenos complejos, es multifactorial, pero puede ser interpretada de acuerdo con pustos de vista más o menos acertados. El que propongo es que, a mi juicio, mejor se ajusta a la descripción del problema y, en este sentido, hago mías las declaraciones del presidente de la República del Uruguay José Mugica. Después de escuchar el discurso, os hago una propuesta de lectura de un clásico del ecologismo político humanista: “Lo pequeño es hermoso”, de Schumacher, de 1973, y que resulta de máxima utilidad. Está disponible para su descarga en la web. Amparándome en el derecho de cita, os dejo uno de los links: http://archivolibre.com.ar/lacocovilla/Permacultura/(CARPETA)%20Filosofia%20permacultural/lo%20peque%F1o%20es%20hermoso.pdf

 

Canción de Juan Luis Guerra, uno de los cantautores comprometidos económicamente ayer en el Día contra la pobreza: https://www.youtube.com/watch?v=XZOLOggfWp0

 

CC0: Results//

CC0
To the extent possible under law, Dr. Pablo Guérez Tricarico has waived all copyright and related or neighboring rights, with the exception of the images posted, to 17 de octubre: Día internacional para la erradicación de la pobreza. This work is published from: España.

 A.M.D.G.

Who are the enemies of Pope Francis? Vatican increases security measures due to ISIS Terror. Meanwhile, the Church needs urgently a new “aggiornamento” to boost its credibility

septiembre 20, 2014 § Deja un comentario


http://www.iltempo.it/esteri/2014/09/20/l-isis-minaccia-il-vaticano-controlli-raddoppiati-a-s-pietro-1.1312658

 

To Evil’s victory, it is enough that the good people do not make nothing (Burke)

Siembra vientos y recogerás tempestades (Proverbio anónimo)

 

Scrivo questo post, preoccupato per la vita e l’ integrità di uno dei migliori Papi che Dio ci ha dato negli ultimi cento anni, in lingua italiana, perché è la lingua ufficiale, assieme al latino, della Santa Sede, in considerazioni ai miei seguitori dall’ Italia, credenti e non credenti, e perché credo possa essere seguito anche dallo spagnoloparlante colto.

Coloro che vorranno trovare in questo post una ferma condanna al terrorismo islamico non la troveranno. Non perché io non condanni la crudele follia dell’ ISIS, alimentata in buona parte da una politica estera degli Stati Uniti imperalista a ancora basata sulla logica del Far West, ma perché questa condanna sta essendo utilizzata da lobbies conservatori per difendere qualsiasi mezzo di lotta contro il terrorismo. Sicuramente una política piú comprensiva con la situazione del popolo palestinese, basata sull’ intesa, l’ accordo diplomatico con il legittimo Stato di Israele e una politica chiara di investimento per l’ educazione e per la coesistenza pacifica nel rispetto alla diversità non avrebbero reso il terreno cosí facile alla semina dell’ odio che scaturisce dalla paura e dalla incomprensione della cosiddetta “societá internazionale civilizzata”, e da una Europa immatura la cui política estera sembra essere ancora irremissibilmente legata alla logica della guerra fredda, nella quale la “sinistra” equivale ad appoggio incondizionale al popolo palestinese, anche ai terroristi, e “destra” equivale ad appoggio internazionale allo Stato d’ Israele, anche al suo terrorismo di Stato. Mentre i “pseudointelletuali” europei si dibattono ancora su tali termini, a maggior gloria dei loro leader politici o giornalistici, molti siamo stanchi della politizzazione, nel peggior senso del termine, e nel liguaggio piú oscuro, basso e interessato, di ciò che è una vera e propia catastrofe umanitaria in Medio Oriente, alimentata dal circolo dell’ odio tra estremisti sionisti e fondamentalisti islamici di Hammas. In questo contesto viene fuori lo Stato Islamico, assieme alle declarazioni degli screditati leader iracheni e iraniani, i quali, como i leader dell’ Arabia Saudita, per contentare a tutti, e soprattutto il loro alleato supremo, il Governo Federale degli Stati Uniti di Norteamerica, con il Presidente Obama in testa, colpevole, como egli stesso ha riconosciuto, di tortura. La situazione è prebellica a livello mondiale, e gli atteggiamenti sia dal lato del “mondo libero”, sia dal lato islamico non sembrano troppo pacifici. Siamo, como ha detto il Papa, in una situazione di guerra mondiale “a pezzetti” (a trocitos). Adesso pare che –secondo fonti giornalistiche all’ uso, e quindi, che meritano la stessa credibilità dei leader o del pensiero unico degli Stati ai quali servono, sarebbe il Papa sotto il punto di mira degli islamisti. Propio la figura internazionale che piú ha pregato per la pace, che piú ha denunciato che un mondo dominato dalle regole del mercato e dalla volontá dell’ Occidente non è sostenibile né giusto, che bisogna trovare una soluzione per la pace in Oriente Medio che non passi per negare la giustizia che legittimamente appartiene sia a israeliani sia a palestinesi. Forse è vero, ma queste minacce, come si usa dire colloquialmente, non me la contano giusta. Se fosse stato Obama ad essere stato minacciato sarebbe stata una cosa diversa. E forse, ma dico soltanto forse, non è stato cosí perché anche egli ha deluso una buona parte del suo elettorato e si è messo da parte del “conservative law and order”. Una volta piú, le oscure e criminali agenzie di sicurezza degli Stati Uniti, la NSA, la CIA, hanno fatto quello che hanno voluto, alimentando l’ isteria collettiva cui é tanto ricettiva la popolazione media americana ed hanno colpito anche l’ integrità del Presidente eletto dal popolo, e che dovrebbe governare per il popolo. Cinquanta anni fa, in un discorso tenuto dal suo compagno di partito il Presidente J. F. K., ucciso in strane circostanze, gli assistenti alla conferenza tenutasi  all’ Università di Columbia, D.C. con occasione dell’ apertura dell’ anno accademico, ascoltarono como il loro Presidente cattolico, dopo aver messo fine a quella che fu forse la crisi piú grave della Storia dell’ uomo sulla terra, poiché potrebbe aver portato l’ Umanità intera alla distruzione nucleare, dichiarava di non volere una “pax americana” basata sulla assoluta egemonia degli Stati Uniti, ma di una vera pace nell’ interesse comuni di tutti i popoli e di tutti gli Stati, compresa l’ Unione Sovietica, “because everybody  live in the same planet, everybody breath the same air, everyone take care of the future of their children and, at least, everybody are mortals”.

La fiducia nella Provvidenza e nella presenza di Cristo risorto, assieme al Suo spirito, è la miglior sicurezza per il Papa, a guida della sua Santa Chiesa. Noi preghiamo a lungo il Papa, affinché non venga sconfitto dai suoi nemici sia interni sia esterni, ed affinché Dio muova i loro cuori nella direzione dell’ Amore. Nemici del Papa non appartengo soltanto a movimenti fondamentalisti islamici como lo Stato Islamico, ma ce ne sono anche dentro la Chiesa Cattolica. Coloro che disprezzano il Papa e la sua attività volta ad avvicinare la Chiesa ai poveri, ai disperati, agli emarginati di questo mondo, e lo fanno sotto le vecchie insegne di una Chiesa imperiale malintesa, basata sull’ ornato, la condiscendeza o la collaborazione, attiva od omissiva, con il potere civile, non fanno altro che ostacolizzare la lavore di evangelizzazione affidata dallo Spirito Santo al legittimo successore di San Pietro. Questi, tanto affetti all’ autorità come concetto, disprezzano l’ autorità concreta di colui che incarna nel momento presente il potere delle chiavi affidato da Gesú stesso alla Sua Chiesa, cuando non conviene loro. Per no contare i numerosi gruppi settari norteamericani che costituiscono la base sociológica di una buona parte dell’ elettorato del Partito Repubblicano. Fra di loro ci sono i lefrebviani presumibilmente “reabilitati” da Benedtto XVI, i tridentini preconciliari e molte settte e persone paranoiche che vedono nella Chiesa soltanto un cumulo di riti e liturgie senza Spirito, senza condivisione con il prossimo e senza il messaggio autentico di Gesú, il Quale, essendo il piú grande ed innocente, si abassò e fu contato fra i peccatori proprio per la nostra salvezza. Ma noi, che siamo tutti peccatori, compresi quelli che non riconoscono il loro peccato in nome di una presumibile condizione di “cittadini di legge ed ordine” dobbiamo seguire il messaggio di umiltà che scaturisce da una lettura sincera, anche la piú semplice, del Vangelo, il cui seguimento si manifesta otre che nella preghiera, negli atti di Misericordia, anche corporali, per il prossimo, come ci ricordava il Vangelo sulle beatitudini della Messa di prima di ieri, venerdí 19 settembre del 2014.

Sono dell’ opinione che il Vaticano debba conservare il suo potere temporale guadagnato storicamente attraverso giusti titoli di proprietà. cosí como il suo particolare status giuridico internazionale. Ma i beni e i poteri temporali della Chiesa devono essere intesi soltanto como servizio alla comunità umana, dove la Chiesa debe svolgere la sua opera di evangelizzazione attraverso la preghiera, i testimoni di fede, la sua presenza sacramentale, ma anche mediante l’ aiuto e il sostegno temporale. Soltanto attraverso le Missioni Pontificie arrivano ai paesi piú poveri miliardi di euro che contruiscono non soltanto alla costruzione di chiese, ma anche a promuovere la justizia sociale e la carità nei territorio piú poveri della terra, laddove né gli Stati, né gli organismo intermedi, né le NPO, né la propria Croce Rossa, riescono a paliare la situazione di miseria estrema patita dalla popolazione. E lá ci vuole un aiuto massivo proveniente proprio dalla Chiesa come portatrice di un messaggio di speranza ragionevole. Non si può -oppure é molto meno effettivo- parlare di Gesú e delle beatitudine, o degli atti di Misericordia corporali cui si riferisce Nostro Signore in Mt 27, per esempio, senza offrire a chi è estenuato dalla fame da intere settimane un pezzo di pane, acqua, e tutti i beni necessari per il suo decoroso sostegno. Proprio su questo punto, ed anche a rischio di essere malinterpretato, oggi piú che mai la Chiesa cattolica debe avere un patrimonio economico e un potere temporale e diplomatico il quale, seppur sui generis, le consenta di arrivare là dove l’ azione degli Stati e delle NGU non arrivano, e le consenta pure di mediare, como storicamente ha sempre saputo fare, nelle controversie fra gli Stati allo scopo di raggiungere fini condivisi da tutta la comunità internazionale, come la justizia, la pace, o la lotta contro la miseria. Oggi piú che mai, la Chiesa Cattolica è investita da una auctoritas e da una opinio iuris riconosciuta informalmente dalla comunitá internazionale che le può consentire una collaborazione piú efficace con le autoritá civil nel conseguimento degli obiettivi di rendere migliore il mondo. Il crollo delle ideologie e la palese menzogna sulla quale sono edificati gli Stati moderni -il potere del popolo- sono ormai noti a tutti: chi comanda sono i poteri finanziari, indipendenti dagli Stati, sottratti ai loro classici poteri “formali” e ai quali gli Stati, soprattutto quelli occidentali, di tradizione cristina, rendono colto. Sono, in parole del propio Pontefice, le “economie idolatriche” quelle che rendono il mundo. Esse sequestrano oggi sorta di potere minimamente democratico, onde per molti di noi hanno perso quella legittimità di origine proclamata dai classici e che fondava l’ autorità democratica del potere civile proprio nel contratto sociale. In questa situazione, nella quale il potere civile -comprese le Nazioni Unite e, soprattutto, le istituzioni di Bretton Woods, non avrebbe nessuna autorità -legittima, si intende- “se non fosse stata loro concessa dall’ alto” (cfr. Gn 19, 11), soltanto una instituzione como la Chiesa Cattolica, nella misura in cui esprima la sua particolare autorevolezza mondiale nel linguaggio e nelle forme dell’ autenticità, e non dell’ imposizione, una istituzione aperta al dialogo ecumenico e al dialogo con il potere civile, sia esso formalmente democratico o non democratico, una Chiesa amministratrice dei beni di questo mondo ma che non é del mondo –una Chiesa che, pur non essendo del modo, deve agire in questo mondo, perché fu in questo mondo, con tutto il suo peccato e la sua miseria, per il quale morí Nostro Signore-, non può disintendersi della sofferenza materiale della gente. Eppure, non dobbiamo confonde la Chiesa con il Regno di Dio: la Chiesa è pur sempre uno strumento, preziosissimo, attraverso la quale si manifesta l’ azione di Gesù e dello Spirito Santo, di tutta la Trinità, nel mondo, attraverso la preghiera, le opere di misericordia, e, soprattuto e in maniera fondamentale, per volontà expressa di Gesucristo, attraverso il miracolo della sua sacramentalità. A questo punto… come sostenere al contempo la neccessità di una Chiesa povera, non soltanto ni Spirito, ma anche nel materiale, e del potere temporale della Chiesa? Nella linea sostenuta da vari teologi del Novecento, con particolare sensibilità sociale, ciò è possibile se i responsabili dell’ amministrazione vaticana e di tutti gli istituti cattolici praticano il distacco tra la volontà di possedere e il fatto di possedere, nel nome dei valori che essi vogliono e devono perseguire: che la ricchezza della Chiesa Cattolica serva come strumento o come destino finale per lenire la sofferenza del prossimo, sia materiale sia spirituale. La pratica del distacco, comune a tante religioni attuali e scomparse sulla terra, è stata practicata da molte persone di buona volontà, cristiani oppure di altre religioni, i quali, non hanno semplicemente lasciato tutto a i poveri, ma si sono riservati la amministrazione anche durante anni, creando fondazioni, monti di pietà ed altri istituti benefici. Ma ad una condizione: essi hanno cambiato radicalmente il loro rapporto funzionale fra le proprie ricchezze (l’ avere) e la percezione del proprio io. Come esempio del fatto di un tale atteggiamento può essere riscontrato in altre religioni millenare, nel tardo buddismo, il ramo meno rigoristico del Buddismo scolastico, raprresentato dalla Bhagavad-Gita, non richiede la rinuncia al mondo, a se stessi e ai beni temporali -como nemmeno una tale richiesta è pienamente soddisfatta del proprio Buddha e da molti suoi autorevoli discepoli-, ma si accontenta con il mandato di trasformare  in sacrificio le proprie azioni, rinunciando ai loro frutti -che vanno cosí a beneficiare gli atri o Dio-, rompendo in questo modo la ruota karmica del pensiero indiano responsabile della schiavitú operata da noi stessi e dalla interminabile catena di azioni-conseguenze que determineranno, a sua volta, il ciclo delle reincarnazioni. Invece, sacrificando i frutti (buoni, si intende) delle proprie azioni l’ uomo si libera da una delle cause del dolore che lo lega a questo mondo, l’ ansia di possedere, e puó giungere, senza necessità di grandi processi meditativi o ascetici, alla “liberazione”.

Ora, tornando al cristianesimo e alla Chiesa Cattolica, possiamo ritrovare elementi comuni di queste idee, le quali devono ovviamente essere contestualizzate, nel comportamento di grandi santi e sante della Chiesa. Mi piacerebbe avere un dialogo con Giovanni Papini su questo punto, piché egli fu molto duro sulla questione della accumulazione delle ricchezze da parte della Chiesa, ma si dichiaró anche “medievale” (cfr. La scala di Giacobbe). Tornando al punto di partenza, credo sinceramente che siamo entrati in una nuova era dal punto di vista político ed economico, ma non alla leggera o “light”, como sostengono i raprresentanti dei cerchi new age, ma proprio pero la assenza di un potere civile forte che ha caratterizzato sia l’ Antichitá (l ‘ Impero), sia l’ Etá moderna e parte di quella contemporánea, al meno fino alla comparsa della cosiddetta “postmodernità”. Le istituzioni piú politiche delle Nazione Unite -e con questa precisione voglio mettere a salvo da questa analisi critica le principali istituzioni della “famiglia” delle NU, quali la FAO, l’ UNESCO, l’ UNCTAD, l’ ACNUR, l’ OMS e molte altre, che svolgono una importantissima funzione di “coscienza critica” della comunità internazione- non valgono piú, rispecchiano ancora i vecchi rancori della Guerra Fredda. E accanto all’ ONU istituzioni che dovrebbero reggere con giustizia i rapporti economici e finanziari fra le Nazioni per migliorare le condizioni di vita delle persone, non fanno altro che servire gli interessi delle grandi corporazioni economiche e finanziarie multinazionali. In questo contesto internazione, l’ attività istituzionale della Chiesa Cattolica può essere efficace se si fonda sull’ apertura alla società internazionale, soprattuto ai paesi piú poveri, e tende loro la mano, como oggi ha espresso il Presidente dell’ Albania al Papa. Ma é soltanto nel Vangelo di Gesù dove la Chiesa debe ritrovare continuamente la forza che viene dall’ Alto e che le da la sua indistinguibile autorevolezza, nel senso di autenticità. E da questa Fonte senza fine la Chiesa debe saper portare, anche institucionalmente, oltre al messaggio evangelico di speranza nella nuova vita regalataci da Gesú, l’ esempio della sua prassi concreta attraverso le opere di beneficenza, protezione e rifugio. Anche facendo valere la sua riconosciuta autorità internazionale come Santa Sede, sapendo che é sempre assistita dallo Spirito Santo secondo la promessa di Gesú, e mettendo a lavorare tutte le sue forze umane, materiali, istituzionali, giuridiche, mediatrici e diplomatiche al servizio di tutti gli uomini, specialmente dei piú deboli ed emarginati della Terra. Affinché loro possano sentirsi assistiti dalla comunità di vita che è la Chiesa e, dinanzi al mondo, possano anche mettersi a rifugio, come si diceva anticamente, “in sacro”, dove nessuna autorità umana né nessun potere civile oserrebbe toccarlo, perché sono i figli prediletti di Dio, coloro che sono stati rifiutati, per azione o per omissione colposa, dalla nostra società ipocrita. Come lo furono gli ebrei e gli altri  uonini, donne e bambini perseguitati dal nazismo e dal comunismo in molte Chiese, anche con l’ aiuto -oggi dimenticato- di molti paesi neutrali o non belligeranti.

Preghiamo dunque per il Papa. Affinché egli sappia gestire con umiltà, saggezza, intelligenza e lungimiranza, assistito dallo Spirito Santo, il Tesoro che gli è stato affidato da Gesú: la Santa Chiesa Cattolica. Perché sappiamo che le porte dell’ inferno non prevalebunt. Cristus vincit, Cristus regnat, Cristus imperat. Benedicat omnes gentes omnipotens Deus. Amen.

 

Madrid, a 21 settembre del 2014, Festività di San Matteo Apostolo ed Evangelista

 

Per: Dott. ric. Pablo Guérez Tricarico

Signed by.: Pablo Guérez Tricarico, PhD

 

I. H. S.

A. M. D. G.

 

La plaza San Pedro ha reforzado las medidas de seguridad.
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Acabemos con la barbarie en Tierra Santa: שלום. سلام. Pax. Peace!

julio 24, 2014 § Deja un comentario


 

 Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios (Mt 5, 9)

 

 

ADVERTENCIA: Las siguientes imágenes pueden herir la sensibilidad del lector.

 

niños sirios      ninño islaelí  niños palestinos  Gaza

 

“Entre las tareas más graves de los hombres de espíritu generoso hay que incluir, sobre todo, la de establecer un nuevo sistema de relaciones en la sociedad humana, bajo el magisterio y la égida de la verdad, la justicia, la caridad y la libertad: primero, entre los individuos; en segundo lugar, entre los ciudadanos y sus respectivos Estados; tercero, entre los Estados entre sí y, finalmente, entre los individuos, familias, entidades intermedias y Estados particulares, de un lado, y de otro, la comunidad mundial. Tarea sin duda gloriosa, porque con ella podrá consolidasrse la paz verdadera según el orden establecido por Dios. De estos hombres, demasiado pocos sin duda para las necesidades actuales, pero extremadamente beneméritos de la convivencia humana, es justo que Nos hagamos un público elogio y al mismo tiempo les invitemos con urgencia a proseguir tan fecunda empresa. Pero al mismo tiempo abrigamos la esperanza de que otros muchos hombres, sobre todo cristianos, acucidados por un deber de conciencia y por la caridad, se unirán a ellos. Porque es sobremanera necesario que en la sociedad contemporánea todos los cristianos sin excepción sean como centellas de luz, viveros de amor y levadura para toda la masa. Efecto que será tanto mayor cuanto más estrecha sea la unión de cada alma con Dios. Porque la paz no puede darse en la sociedad humana si primero no se da en el interior de cada hombre, es decir, si primero no guarda cada uno en sí mismo el orden que Dios ha establecido (…) Pidamos, pues, con instantes súplicas al divino Redentor esta paz que Él mismo nos trajo. Que Él borre de los hombres cuanto pueda poner en peligro esta paz y convierta a todos en testigos de la verdad, de la justicia y del amor fraterno. Que Él ilumine también con su luz la mente de los que gobiernan las naciones, para que al mismo tiempo que les procuran una digna prosperidad, aseguren a sus compatriotas el don hermosísimo de la paz. Que, finalmente, Cristo encienda las voluntades de todos los hombres para echar por tierra las barreras que dividen a los unos de los otros, para estrechar los víncluos de la mutua caridad, para fomentar la recíproca comprensión, para perdonar, en fin, a cuantos nos hayan injuriado. De esta manera, bajo su auspicio y amparo, yodos los pueblos se abracen como hermanos y reine siempre entre ellos la tan anhelada paz (…) Para todos los hombres de buena voluntad, a quienes va también dirigida esta nuestra encíclica, imploramos de Dios salud y prosperidad (…)”. (San Juan XXIII, “Pacem in Terris”, 163-164, Roma, 1963)

 

Desde este Primer Mundo cada vez más “ombliguista” y centrado en resolver problemas imaginarios que él mismo se ha creado, como la crisis de la economía financiera, la opinión pública parece cada vez más insensibilizada ante los problemas de verdad que hoy por hoy asolan a la Humanidad. El conflicto en Tierra Santa es ua barbarie que clama al Cielo y de la que todos somos, en parte, corresponsables, por su puesto, con un grado de responsabilidad distinta. La tragedia de los asesinatos ordenados por el Gobierno israelí en masa, con cientos de niños e inocentes asesinados, ha sido producida por las mismas técnicas terroristas que aquél denuncia de su enemiga, la organización terrorista Hamás, ante una pasividad de la comunidad internacional que ya no sorprende. No obstante, algo parece haber cambiado en la actitud de la comunidad internacional, sobre todo, en relación con el apoyo al equilibrio de fuerzas en la región. En este sentido, puede detectarse un ligero cambio en las actitudes estratégicas tanto de parte de las Derecha tradicional como de parte de la nueva Izquierda, tanto en Europa como en Estados Unidos. Mientras sectores cada vez más destacados de la Derecha europea han ido acallando, tras el nuevo orden mundial, las voces prosionistas y ha reconocido la necesidad de un Estado palestino -seguramente ello no haya obedecido a un cambio de “principios morales”, sino a la oportunidad de hacer negocios con los islamistas-, en la línea oficial tanto de la Administración Bush como Obama, las formaciones que realmente pueden todavía considerarse “de izquierdas” -en España, por ejemplo, Izquierda Unida y tal vez un sector incipiente del PSOE en renovación-, no han renunciado a la clásica preferencia geoestratégica proislámica. Los dirigentes que han seguido en esta lógica todavía propia de la Guerra Fría, y que surgiera como opción geoestratégica para frenar lo que llamaban el imperialismo yanqui mantienen hoy un apoyo incondicional hacia la causa islámica, desdibujando con ello la delgada línea roja entre el apoyo a las reinvindaciones del pueblo palestino por la vía pacífica y la semijustificación de las actuaciones de organizaciones integristas como Hamás, que en níngún caso pueden ser justificadas, ni total ni parcialmente, ni siquiera como represalias a las actuaciones criminales del Gobierno de Israel, en la medida en que en la lucha armada se empleen métodos prohibidos por el Derecho de la guerra o se atente indiscriminadamente contra la población civil. Ello sólo conduce a una imparable espiral de violencia de progresión geométrica que se va acentuando con el tiempo, y que cada vez resulta más difícil detener. Así las cosas, lo que parece haber quedado claro es que sin una intervención decidida de las Naciones Unidas que pase por dejar atrás los atavismos de la Guerra Fría y sus retrógrados comportamientos geoestratégicos adquiridos el objetivo de lograr una paz verdadera en Oriente Medio parece imposible.

Los cristianos y, en general, los hombres de buena voluntad, no podemos, no debemos permanecer impasibles ante semejante escalada de violencia que repugna el espíritu evangélico, especialmente cuando la tierra afectada por el horror y los asesinatos en masa de niños e inocentes de todas etnias y religiones es la tierra en la que nació, predicó, vivió y murió Nuestro Señor Jesucristo, el cual, aun refiriéndose al templo de Jerusalén, bien puedo referirse a los horrores de la perpetuación del conflicto palestino-islaelí al exclamar: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos. Porque he aquí, vienen días en que dirán: “Dichosas las estériles, y los vientres que nunca concibieron, y los senos que nunca criaron.…” (Lc 23, 28-29).

¿Qué hacer por tanto ante la escalada de violencia en Tierra Santa, lo que constituye una vergüenza para las tres religiones abrahámicas implicadas que profesan en sus respectivos credos el valor de la paz? El conflicto palestino-israelí debe verse como lo que es: una guerra de hostilidades fundada en el odio atávico tanto de los intransigentes sionistas como de los fundamentalistas de Hamás. Tanto unos como otros son igualmente culpables de las tremendas atrocidades cometidas en las últimas semanas, sobre todo contra la población civil, y especialmente de las muertes de niños y de personas no combatientes, en un absoluto desprecio no ya sólo por la legalidad internacional y el Derecho internacional humanitario, sino de los derechos fundamentales básicos. La facción intransigente sionista que controla al Gobierno del actual Estado de Israel es tan condenable por sus hechos como su enemiga organización terrorista Hamás. Sin embargo, aun pudiendo considerarse a priori legítima, resultaría inútil cualquier ingerencia humanitaria en Tierra Santa llevada a cabo, por ejemplo, por la OTAN, si no se comprenden las raíces atávicas de una disputa milenaria por el dominio de las tierras reclamadas por unos y otros. Tanto si se opta por una solución política de un Estado plurirreligioso, como por un fraccionamiento de Jerusalén, como por la situación anterior a la ocupación por parte del Estado de Israel ocupados en 1967, la solución pasa porque palestinos y judíos puedan convivir en paz y, si es necesario, compartir parte de un mismo territorio. Pero estas soluciones no podrán llevarse a la práctica si primero no se produce un cambio de actitud personal en los líderes de los movimientos políticos integristas de ambos bandos. Un cambio en sus corazones, del odio al respeto por el diferente. Sin este cambio de actitud, el verdadero cambio social y político no será posible, o al menos, no será completo, y se limitará a una paz impuesta y sometida siempre a la espada de Damocles de la inestabilidad, a la posibilidad de que el odio rompa de nuevo una paz artificialmente construida “desde arriba”. Los crímenes de lesa humanidad cometidos por integristas sionistas y por fundamentalistas islámicos no pueden ser comprendidos sino desde un profundo análisis del odio entre los colectivos implicados; odio que ha venido creciendo en espiral y que ha venido generando una cadena de masacres desde hace ya tanto tiempo, que resulta muy difícil de extirpar de buena parte de la población tanto palestina como judía. Porque el odio, si no es erradicado, corroe los corazones y engendra más odio. En estas condiciones, puede ser posible una paz exterior impuesta, pero nunca será una paz duradera y, sobre todo, cimentada en el respeto y en la tolerancia, aunténticas garantías para una paz verdadera. Como explicaba tan bien el papa San Juan XXII en su encíclica “Pacem in terris”, la paz debe nacer primero en el interior de los corazones de los hombres, para después poder extenderse a las instituciones públicas que conforman el orden social. Y es buena parte responsabilidad de los líderes de las religiones abrahámicas, judía, islámica y cristiana fomentar los valores de la paz, la tolerancia y del respeto mutuo, y el ideal de que los hombres, creados iguales por Dios, puedan compartir pacíficamente la misma tierra. Que Javhé/Alá y Jesucristo iluminen a los dirigentes responsables de la actual barbarie para que recapaciten y piensen en construir un futuro común basado en lo que los une, y no en lo que los divide. Porque todos somos hijos de Abrahám. Los buenos judíos, los buenos cristianos y los buenos musulmanes. Dios lo quiera. Inshallá.

 

Fdo./Signed by: Pablo Guérez Tricarico, PhD

 

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// activate css stuff that is irrelivant without javascript
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// Set up text-on-click for textarea elements
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var prefix = "#help_lookup #help_" + help_key + " div.";

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$("#popup_screen")[0].style.display="table";
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// Calls to the server are minimized by having the server generate templates,
// and filling them in here each time the text in a field changes.
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var name, value, buffer, format, metakind;

// Change the bottom right panel for the correct metadata format
metakind = $("#metadata_format")[0].value;
if (!CHOOSER.WIRING.metadata[metakind][0]) {
for (format in CHOOSER.WIRING.metadata) {
if (CHOOSER.WIRING.metadata.hasOwnProperty(format)) {
CHOOSER.WIRING.metadata[format][0] = format == metakind;
$(CHOOSER.WIRING.metadata[format][1])[0].style.display = format == metakind ? "block" : "none";
}
}
}

// Update xmp download link
$("#xmp_download_link")[0].href = "/choose/metadata.xmp?" + CHOOSER.STATE.query_string;

// Update generated html for html+rdfa
buffer = CHOOSER.TEMPLATE.htmlrdfa;
for (name in CHOOSER.STATE.metadata) {
if (!CHOOSER.STATE.metadata.hasOwnProperty(name)) { continue; }
value = CHOOSER.STATE.metadata[name];
while (buffer.indexOf(name) !== -1) {
buffer = buffer.replace(name, value);
}
}

// Update html badge icon size
CHOOSER.STATE.icon_is_small = $("[name=field_iconsize]")[1].checked;
if (CHOOSER.STATE.icon_is_small) {
buffer = buffer.replace("88×31.png", "80×15.png");
}
$("#codetocopy")[0].value = buffer;
$("#for_htmlrdfa .results-preview")[0].innerHTML = "

” + buffer + “

“;

// If additional callback data is available, update related fields as well:
if (data != undefined) {
$(“#nc_slot”)[0].style.display = data.license_code.nc ? “table-cell” : “none”;
$(“#nd_slot”)[0].style.display = data.license_code.nd ? “table-cell” : “none”;
$(“#sa_slot”)[0].style.display = data.license_code.sa ? “table-cell” : “none”;
if (data.currency !== “”) {
if (data.currency == “eu”) {
$(“#nc_slot”).removeClass(“yen”);
$(“#nc_slot”).addClass(“euro”);
}
if (data.currency == “jp”) {
$(“#nc_slot”).removeClass(“euro”);
$(“#nc_slot”).addClass(“yen”);
}
}
else {
$(“#nc_slot”).removeClass(“yen”);
$(“#nc_slot”).removeClass(“euro”);
}
$(“#license_title_link”)[0].innerHTML = data.license_title;
$(“#license_title_link”)[0].href = data.uri;
$(“#xmp_license_name”)[0].innerHTML = data.license_title;
$(“#fc_approved_box”)[0].style.display = data.libre ? “table” : “none”;
$(“#fc_dubious_box”)[0].style.display = !data.libre ? “table” : “none”;
buffer = CHOOSER.TEMPLATE.nondigital;
buffer = buffer.replace(“LICENSE_NAME”, data.license_title);
buffer = buffer.replace(“LICENSE_URL”, data.uri);
$(“#infotocopy”)[0].value = buffer;

if (data.libre) {
var update_link = function (query) {
$(query)[0].href = CHOOSER.CONST.links[!!data.license_code.sa ? “fc_by_sa” : “fc_by”];
}
update_link(“#fc_approved_box .whatis a”);
update_link(“#fc_approved_box a.fc_logo_link”);
}
}

// weird bugfix for lackluster css support in IE8 and IE9
var panel = $(“#license”)[0];
panel.innerHTML += “”;
};

// Callback to update the UI & state based on the response from the server.
CHOOSER.CALLBACK.ping = function (data) {
“use strict”;

// update state
CHOOSER.TEMPLATE.htmlrdfa = data.license_html;
CHOOSER.STATE.large_icon = data.license_logo;
CHOOSER.STATE.small_icon = data.license_slim_logo;

// refresh ui
CHOOSER.CALL.refresh_ui(undefined, data);
};

// Poll the server for license and metadata info. Checks for relevance, first.
CHOOSER.CALL.ping = function (force) {
“use strict”;

var state_changed= CHOOSER.CALL.refresh_state();
CHOOSER.CALL.refresh_ui();
if (state_changed || force === true) {
$.getJSON(‘./xhr_api’, CHOOSER.STATE.current, CHOOSER.CALLBACK.ping);
}
};

// Calls a ping in 100ms, but do not schedule more than one at a time.
CHOOSER.CALL.delayed_ping = function () {
“use strict”;

if (CHOOSER.TIMER.ping === -1) {
CHOOSER.TIMER.ping = setTimeout(function () {
CHOOSER.TIMER.ping = -1;
CHOOSER.CALL.ping();
}, 100);
}
};

// This function updates the values of CHOOSER.state vars current, query_string, and metadata.
// Returns True if CHOOSER.state has changed, otherwise returns false.
CHOOSER.CALL.refresh_state = function () {
“use strict”;

refresh_version_field();

var attrib = function (attr, value) { return “[“+attr+”=”+value+”]”; };
var state = {}, query, node, name, type, i, k, key, found, fail, query_string, query_part;
var field_by_type = [];
query_string = “”;

// for each type of form field we are watching…
for (key in CHOOSER.WIRING.watching) {
if (!CHOOSER.WIRING.watching.hasOwnProperty(key)) { continue; }
field_by_type = CHOOSER.WIRING.watching[key];
query_part = “”;

// some vars used to generate a jquery query…
if (key === “select”) {
node = key;
type = false;
}
else {
node = “input”;
type = key;
}

// for each form field in the given type…
for (i=0; ioption[selected=selected]”;
}
found = $(query);
if (found.length === 0) {
throw (“$( “+query+” ) returned no results!”);
}

// Then, Extract a useful value from “found”…
if (type === “radio”) {
// If the field type is ‘radio’, then found is a list.
fail=true;
// iterate on ‘found’ list to find the value we care about…
for (k=0; k&lt;style type=”text/css”&gt; .update_bar { background-color: black; color: white; max-width: 800px; margin: auto; padding: 5px; text-align: center; border-radius: 1em; } #content[dir=”ltr”] .update_bar input { margin-left: 14em; background-color: white; color: black; } #content[dir=”rtl”] .update_bar input { margin-right: 14em; background-color: white; color: black; }&lt; /style&gt;

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CRIMEA: MAY WE TOLLERATE ANOTHER WAR IN THE HEART OF EUROPE?

marzo 2, 2014 § 1 comentario


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A estas alturas de la película, el ataque perpetrado por las tropas rusas en la Región Autónoma de Crimea, y su “ocupación temporal”, es ya un hecho consumado. Aprovechando la gran presencia militar de bases rusas en la península ucraniana, su despliegue se ha multiplicado tanto como para que haya sido considerado por las autoridades ucranianas, y, en concreto, por su Presidente actual, Arseni Yatseniuk, que, de hecho, tras la dimisión de Yanukóvich, detenta la representación exterior de un Estado soberano y candidato a la anexión a la Unión Europea, una auténtica declaración de guerra.

Hace unos días advertí, si bien “by the way” o de pasada, sobre el peligro de una falta de posición clara de la Unión Europea sobre este asunto, aparentemente tan lejano e inocuo para “nuestros” intereses occidentales. Una Unión Europea -entonces Comunidades Europeas-, que surgieron en la década de los años 50 del pasado siglo precisamente para impedir que volviera a haber enfrentamientos en el viejo continente; al menos, en la parte perteneciente al entonces denominado “mundo libre”, en el lenguaje de la Guerra Fría, ya que la Unión Soviética y su poderoso Pacto de Varsovia impedían cualquier acción en ese sentido en el otro lado del telón de acero, sofocando, en nombre del llamado “Derecho internacional socialista”, cualquier tímida revuelta popular legítima que tuviera como objeto, simplemente, “humanizar” aquellos regímenes (como la primavera de Praga con el Gobierno de Dubçec en 1968). Después de la Guerra Fría, de la caída del Muro y de la Unión Soviética, y con la implantación de lo que se ha venido en llamar “nuevo orden mundial”, la ampliación de la Unión Europea a los 27 en el año 2007 (con dicha ampliación entraban en la UE como miembros “de pleno derecho” Bulgaria y Rumanía,  al tiempo que se propiciaban las negociaciones para ampliar la anexión a la Unión Europea a todos aquellos países que, una vez pasado un filtro económico y organizativo muy bajo, estuvieran ya incorporados al Consejo de Europa -en la actualidad, son miembros de pleno derecho todos, incluso algunos países no europeos, salvo Bielorrusia y el Vaticano;  este último tiene en esta organización el status de observador permanente cualificado, el mismo que tiene la Santa Sede en la ONU), constituyó para algunos un gesto de apertura política de gran magnanimidad, en el que, en parte -y al menos en la visión de futuro de algunos políticos de buena voluntad-, primó el interés político de contribuir a la democratización de antiguos países “satélites” de la Unión Europea, sin ocultar que con ello, pero de modo complementario, se estaba haciendo el juego a los euroescépticos que preferían un panorama bien distinto, bien lejos de la integración. Estos últimos abogaban por una estrategia política más o menos velada, que habría de contribuir a la deslocalización de muchas empresas de la “vieja Europa” y a abrir los mercados de los nuevos países a los países occidentales. Con ello, se abría de un modo muy sutil la posibilidad de “abrir el melón” sobre el problema de una Europa “a tres velocidades” (la primera: la de Alemania, Francia, el Reino Unido, Italia y el Benelux; la segunda: la de los llamados PIGS o la Europa mediterránea con la exclusión de Francia, la indiferencia hacia Malta y Chipre y la inclusión de Irlanda; y la tercera, la de las ex-repúblicas soviéticas, los países bálticos y Eslovenia). Aunque la mayor apertura hacia los países del Este se produjo con la anexión hacia la Europa de los 25, el 1 de enero de 2004, ampliación que exigió una profunda revisión de los Tratados y del peso político de cada Estado en las variadas instituciones de la Unión Europea, así como la toma de conciencia de las grandes diferencias entre los distintos países que por aquel entonces ya componían la Unión Europea, lo que redundó en una renuncia progresiva a la armonización y a la utilización quizá excesiva de los mecanismos de cooperación reforzada, muchas veces utilizados sin pensar en el interés común de la Unión, sino únicamente en los intereses de los Estados que los suscribieron. 

Tras la crisis económica mundial de otoño de 2007, en el momento actual, la Unión Europea arrastra una crisis de legitimidad democrática no ya de origen, que yo creo que es endémica, pese a las tímidas reformas a favor de procedimientos de codecisión que implican la mayor presencia de la Unión Europea operadas precisamente en el Tratado de la Unión Europea (TUE), más conocido como Tratado de Maastricht, a cambio de renunciar hábilmente a que este proceso semidemocrático se diera en las cuestiones centrales en las cuales los Estados debían ceder soberanía (lo habéis adivinado: lo económico y financiero, incluida la política monetaria de la UE, que desde su creación pasaría a ser dictada por los “sabios” economistas -o ecónomos- del Banco Central Europeo). Precisamente por estas cesiones, y por la incapacidad del sistema de instituciones de la UE para hacer frente a los problemas reales de los ciudadanos, la Unión pasa ahora también por una crisis de legitimidad de ejercicio. Los señores Draghi y Barroso, títeres del gran mercado que domina el entamado burocrático-financiero de la Unión, no son más que hombres -si realmente merecen tal calificativo- de paja, títeres movidos por el hilo de la maraña burocrático-financiera que se ha apoderado de la Unión. Por eso no debemos extrañarnos que no haya habido ninguna declaración seria de ninguno de los máximos responsables de los variopintos órganos o instituciones de la UE en relación con los “hechos” sucedidos y que se siguen sucediendo en Crimea. Los Estados Unidos, a través de su Secretario de Estado de Asuntos Exteriores, John Kerry, ha anunciado, además de un bloqueo económico a Rusia si sigue por el camino de una invasión encubierta, la posibilidad de estudiar la retirada de Rusia del G8. Pero los europeos de los países “ricos”… ¿debemos esperar una vez más a que sean los americanos los que nos saquen las castañas del fuego cuando el “conflicto bélico” de pequeños Estados de nuestro continente nos salpique, o sacuda a nuestra opinión pública como para que los representantes políticos deban tomar medidas? ¿Como en la guerra de Yugoslavia? Sinceramente, y ojalá me equivoque, estamos en una situación cuyas repercusiones pueden ser mucho mayores. No es cuestión de ser sensacionalista comenzando por decir la verdad, y es que ambos Estados en contienda tienen armas nucleares. El hecho es que una de las partes, la parte atacante, es nada más y nada menos que la Federación Rusa, sucesora de la extinta Unión Soviética. Y la presencia militar rusa, si bien muy mermada y ya no comparable a la de la antigua URSS, “no da tanto miedo”, supone la intromisión ilegítima de un Estado cuyo peso político y militar, aun a día de hoy, no puede ser desconocido. Comenzando por su puesto permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, lo que vetaría cualquier operación de “peacekeeping” de la ONU, normalmente liderado por los Estados Unidos. Así las cosas… ¿Qué podemos hacer? Desde mi punto de vista, varias cosas, pero no es cuestión de desarrollaras aquí. Y todas tienen en común una cosa. La imperiosa necesidad de tener que pasar del análisis de la realidad a la acción, como diría el propio Karl Marx. Deben reformarse tanto las instituciones de la Unión Europea como de Naciones Unidas; entre éstas, fundamentalmente, la única institución con poder decisorio legítimo según el Derecho internacional público, pues está diseñada para un mundo, el de la posguerra fría, en el cual ya no vivimos. Y su reforma es necesaria para dotar de mayor coactividad a las decisiones de Naciones Unidas; para vencer, con la fuerza de los argumentos y de la razón, a los partidarios del respeto al multiculturalismo más extremista y de la no intervención, y dotar a las instituciones de las Naciones Unidas de un instrumento eficaz para ejercer el derecho humanitario de injerencia, a mi juicio legítimo. Otra cosa es la discusión sobre quién y con qué límites podrá ejercerlo legítimamente. Pero una cosa es cierta: tanto los detractores -entre los que me incluyo- junto con los partidarios del constructivismo multicultural. Permítanme mis lectores un breve excurso sobre esta clase de personajes, que pueden decir lo que dicen precisamente porque viven en un Estado que no permite todo, pero sí que permite -es más, la considera como una libertad central-, la libertad de expresión. Entre éstos -los cuales, sin duda, se han aprovechado de los famosos “dividendos de la paz” que los Estados Unidos repartió generosamente a Europa a lo largo del pasado siglo -lo que permitió precisamente la construcción de Estados del Bienestar modélicos, y ha pasado a cobrarse hace unas décadas, se cuentan los que permiten, e incluso argumentan filosóficomoralmente la licitud de la ablación de clítoris, por ejemplo, en aras a la soberanía de un Estado no democrático, cuando no muchas veces fallido, para en el fondo denegar el derecho de injerencia humanitaria, mientras no dudan severamente en penalizarla cuando es practicada dentro del “concierto de las Naciones civilizadas”, expresión que hemos tenido que leer, los que procedemos del Primer Mundo, muchas veces con sonrojo, en las decisiones judiciales de la Audiencia Nacional, del Tribunal Supremo e incluso en alguna Sentencia de nuestro Tribunal Constitucional español: ¡hipócritas!

Pero volviendo a Crimea: la partida a nivel geopolítico debe jugarse con inteligencia. La “ocupación temporal” -por cierto, siempre he desconfiado de las situaciones lesivas e reductoras de derechos temporales, las cuales tienden a ser permanentes- a pesar de Crimea más bien me suena a una acción táctica que pretenda la ocupación indefinida de un territorio clave para hacerse con todo o parte del territorio ucraniano, o para forzar un acuerdo con Ucrania favorable a Rusia, en el sentido, por ejemplo, de que ésta renuncie a integrarse en la Unión Europea. Y la jugada podría ser brillantemente magistral, si los Estados democráticos, hoy tan mediocres en jugadas de estrategia, no nos adelantamos. Con Putin no se juega, es decir, no se le pierde el respeto. Es un ser inteligente que sabe cómo puede extorsionar a la Unión Europea, con la complicidad incluso de alguno de sus miembros, y no precisamente de sus miembros más nuevos. Ya nos lo demostró no hace muchos años con su famoso cierre del gaseoducto y con el cierre de las negociaciones sobre proyectos similares. Y aquí entran en pugna, de nuevo, los intereses económicos de la Unión Europea -que son inexistentes, y se reducen a los intereses financieros de los países miembros, según su peso-, y los intereses de Rusia, claros y poco publicitados, salvo por felices filtraciones de sus servicios de seguridad. Es hora de poner a trabajar a todas las agencias y centros de inteligencia de la Unión Europea y a sus analistas. Y de ponerlos a trabajar ya, sin perjuicio de utilizar todas las vías diplomáticas posibles, aun con cesiones, si con ello se puede evitar una masacre y la ocupación de un Estado soberano, con el pretexto de proteger a su población rusa, pues este objetivo bien se puede obtener de otra manera; de manera logística y con intervenciones puntuales, pidiendo ayuda a la comunidad internacional en lugar de recurrir en primer lugar al uso de la fuerza. Y si les faltan ideas, la Unión Europea tendría aquí un buen interés con el que negociar, como es el estatuto de los habitantes de Kaliningrado dentro de la Unión Europea, por ejemplo, concediéndoles la ciudadanía comunitaria. Así se zanjaría también un foco de tensiones entre la Unión Europea y Rusia que, por vicisitudes varias, la historia y la geografía han tenido precisamente el “capricho” de situar precisamente “allí”. En cuanto a la ciudadanía comunitaria (equiparable materialmente a una especie de residencia permanente del estilo de la que otorga la Green Card estadounidense, pero con derechos políticos ante las instituciones de la Unión, los Tratados no la proscriben, en los años de la primera gran ampliación de este siglo se habló mucho de esta posibilidad entre los círculos europeos más progresistas, y sólo habría que hacer algunos cambios en el Derecho derivado. Pero antes de que -esta vez sí- el interés de la Unión Europea como organización supranacional se viera amenazado, no ya por unos cientos o miles de inmigrantes sin papeles, sino por los tanques de la Federación Rusa, que recuerdan a las épocas más sangrientas del Pacto de Varsovia, a falta de una posibilidad de respuesta eficaz y contundente desde Naciones Unidas, considero legítima una intervención, razonable y proporcionada a la situación que previsiblemente pudiera desarrollarse en esa zona de Europa, de la OTAN. Es la única organización que, hoy por hoy, puede arrogarse un poder de intervención militar legítimo supranacional como representante de una sensatez secuestrada por la propia dinámica de la no-acción de Naciones Unidas, por mucha condena que pueda provenir de su máximo representante. En tiempos de bonanza, me mostré a favor de un Euroejército para la Unión Europea. En abstracto, sería la solución ideal, a mi juicio. En tiempos de crisis, no sé si eso sería viable, pues no soy economista; quizá el ponerse a fundar un Ejército europeo contribuyera a relanzar la economía, como en las economías de emergencia. Sin embargo, siendo realistas, y por la inminencia de la situación, tendrán que ser de nuevo, como siempre, los Estados Unidos, los que resolvieran el conflicto. Y ellos ya tienen sus propios problemas.

Quisiera terminar esta entrada con una breve reflexión sobre las partes en contienda, seguida de una reflexión histórica, que escribo con el propósito de que sea leída en clave de actualidad, huyendo de todo sensacionalismo, pero no de una sana prudencia y desconfianza hacia Rusia, reconocido país autoritario y cuna de mafias peligrosísimas, regido por una mezcla entre capitalismo salvaje y nepotismo, por cierto, no muy original en los gobiernos despóticos de los tiempos modernos. Precisamente es el alcance del conflicto lo que nos debe poner en alerta, dando por descontada la necesidad de ayuda humanitaria a la población civil de Crimea de acuerdo con lo dispuesto en los Convenios de Ginebra, de los que la Federación Rusa es parte por sucesión de lo contraído en la anterioridad por su predecesora, la Unión Soviética, de manera muy similar a la que ha “heredado”, de un modo muy discutible, su asiento en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

A lo mejor podamos sacar una lectura positiva de esta situación, y precisamente donde más nos hace falta, en clave económica. La puesta en alerta y la militarización de los países occidentales propicia un contexto de economía de emergencia que, como señalara, en relación con otros acontecimientos, el Premio Nobel de Economía Paul Krugman, quizá tenga la capacidad de sacar a la vieja Europa de su ombliguismo y de despertar a sus pseudoeconomistas tecnócratas que detentan el poder económico y político de la Unión de su sueño gris de “mercados de competencia perfecta + rescates puntuales al sector financiero”. Fenómenos parecidos, de gran crecimiento económico en economías de emergencia, se dieron en varios países durante la Segunda Guerra Mundial, así como en otros conflictos bélicos. Ya hace tiempo que, en muchos círculos, de todos los niveles culturales, de “derechas”  y de “izquierdas”, puedo oír, no sin que una parte de mí asienta, frases del estilo de “aquí hace falta una guerra”. Pues ya la tenemos. Y si no la tenemos, podemos aprovechar la ocasión para construir algo funcionalmente equivalente, en relación con los objetivos de crecimiento económico que nos prefijemos, con tal de que los líderes de las principales naciones europeas, que vayan a reunirse previsiblemente este jueves 6 de marzo, D. m., para tratar del conflicto de Crimea, tengan el suficiente sentido de Estado y la suficiente altitud de miras. Que el Señor ilumine su entendimiento, para que puedan realmente hacer algo digno del nombre -que no marca- “Europa”. Y, aunque en la mañana de hoy, las bolsas de todo el mundo hayan bajado -el dinero es muy cobarde, y se trata de un movimiento de retirada táctica especulativo-, quizá suceda “el milagro”. A lo mejor, como sucede en los pacientes que creen estar enfermos por enfermedades que han provocado ellos mismos, o que la sociedad les ha atribuido, nuestras sociedades civiles teóricamente “avanzadas” y sus aparatos estatales se olvidan del cáncer de la “crisis” y de sus varias metástasis manifestadas en los cambios en las primas de riesgo nacionales -que no soberanas-, y, orquestando conjuntamente un plan común de paz, arreglan a su vez esta absurda “crisis” que nos han metido en el inconsciente colectivo de todo Occidente, provocando un pesimismo generalizado que se ve día tras día retroalimentado por los diversos agentes políticos, económicos y sociales. Tal vez, pero digo sólo tal vez, una acción conjunta, un plan, un objetivo, sea lo que necesitemos para salir de esta aburrida crisis. Pues si algo demostró, experimentalmente, el gran médico y psicoterapeuta Alfred Adler en la primera mitad del siglo pasado, es que la ayuda mutua nos ayuda a salir de nuestros problemas, de nuestros ensimismamientos y de nuestros ombliguismos. Y cuando es eficaz y es realizada con fe, es decir, con confianza, nos hace mejores. Además de lograr el objetivo de resolver los problemas del otro, nos ayudamos a nosotros mismos; y esto mismo se puede aplicar, a mi juicio, tanto a nivel personal como a nivel de sociedad.

A modo de conclusión. Lo he dicho antes y lo repito. Aquí no nos encontramos en un escenario regional y territorialmente controlable como el de la guerra en la ex Yugoslavia de los años 90 del pasado siglo. En aquella situación, nos hallábamos ante la disgregación de un Estado modesto -aunque el orden mundial de la Guerra Fría se hubiese arrogado el liderazgo, más moral y simbólico, que real y militar, por supuesto, de los “países no alineados”-. Se trata de un conato de invasión de un Estado soberano, Ucrania, por parte de la tercera potencia militar mundial, del Estado del mundo más grande en extensión, la Federación Rusa, sucesora de la Unión Soviética y con un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que bloqueó, durante el siglo xx, valiéndose de su derecho de veto, numerosas decisiones humanitarias sobre la base de intereses geopolíticos y vendiéndolos a sus ciudadanos y a los ciudadanos comunistas occidentales de buena fe como “males menores” que había que aceptar en aras de impedir el auge del “imperialismo yanqui” (el que rescató, con la sangre de sus soldados, a una Europa derruida por dos guerras mundiales). Frente a esta amenaza, ¿qué decir con respecto a Ucrania? Es un Estado soberano, cuya población, al menos en parte, ha querido mostrar, al menos, distanciamiento frente al gran vecino ruso, como ha querido mostrar al mundo a varios niveles, desde el político hasta el cultural o el deportivo desde su misma independencia en 1990, y su integración por separado en el Consejo de Europa en 1995, adelantándose al ingreso en dicha organización supranacional de la Federación Rusa, producida en 1996. Otra parte de su población ha mostrado un sentimiento proeuropeo, en el sentido de favorable a la anexión a la Unión Europea, a pesar del momento actual que la UE está viviendo, actitud que ha sido recogida seriamente por los responsables de los órganos competentes de la Unión; y, por último, otra parte, de mayoría rusa -preferentemente situada en Crimea, pero también en otras zonas del sur del país- ha mostrado una actitud de rechazo de Gobiernos proeuropeos y un sentimiento proruso. Así las cosas, de acuerdo con el Derecho internacional público general y regional, y con el Derecho internacional humanitario, nada autoriza el uso masivo de la fuerza a la Federación Rusa, ni un despliegue de fuerzas bélicas en territorio ucraniano equivalente a una amenaza de guerra. En estos momentos, según refieren las principales agencias de comunicación internacionales, la situación es la de una ocupación de facto de la región de Crimea por parte de Rusia, que parece destinada a prolongarse en el tiempo y a imponer condiciones inaceptables al actual gobierno ucraniano, y a un a la propia Unión Europea, como la secesión de la península, contraria, hoy por hoy, al Derecho internacional general. Otras cosas sí podrán ser discutidas. Concluyo ya con una muy breve reflexión. La Primera Guerra Mundial comenzó técnicamente como respuesta a un magnicidio, en apoyo o en contra del cual se fueron uniendo las potencias europeas de la época casi como si se tratara de fichas de dominó que iban cayendo. La Segunda Guerra Mundial comenzó en respuesta a una invasión de un Estado soberano (Polonia), por parte de Alemania, precedida por otras dos invasiones alemanas, la de Austria y la de Checoslovaquia.  Por cierto, la ocupación de Austria fue considerada prácticamente como una anexión por el III Reich y por la mayoría de la población austríaca, la cual no dudó en mostrar exultaciones de júbilo y vítores por su incorporación a la “grande Alemania”. Frente a la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra mundial presentaba un componente ideológico, no necesariamente compartido por los dos bandos en contienda (de una parte, los totalitarismos nazi-fascistas, y el totalitarismo estalinista; y, por la otra, la defensa de las democracias occidentales). Pero un elemento común que contribuyó, entre muchísimos factores, a ambas guerras, además del fracaso de la diplomacia, fue la débil relación entre las naciones europeas. Alguien dijo una vez que el proyecto de las becas erasmus había contribuido más a la integración europea que todos los fondos de cohesión -o algo parecido-. Lo que importa es que la historia nos demuestra que es en los momentos de debilidad, y ciertamente, la Unión Europea, con una crisis económica, de corrupción, de impotencia y, sobre todo, de legitimidad y de valores, está ahora en uno de ellos, cuando el terreno resulta ser de más fácil abono para los partidarios de la violencia y de la guerra.

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